
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Historia de Realengo de Farothdin
Priorato de Farothdin
de Calilingwë
Calilingwë me llamaron los primeros nacidos
La luz de mis ojos los guió en sus trayectos
Y solo a los que ansiaban paz y reposo
A mis notas acompañaron por secretos senderos
Seguidme sin miedo pobladores de Arda
Seguid, seguid los reflejos de mis escamas
Pues solo los de alma noble oyen mi canto
Pues solo los humildes oyen mis notas
Sin guía dejo al de orgulloso semblante
Al que tiene manos manchadas de sangre
Solo yo concedo la llave a Farothdin
De mi sano juicio depende Farothdin
Así Nota tras nota, acorde tras acorde
Los senderos se abren para el que me oye
Y ni guardianes ni espiritus atacan
A los que permito atravesar el límite
Seguid, seguid los reflejos de mis escamas
Seguid seguid sin temeridad a nada
Merecedores sois por vuestras virtudes
Porque buscáis un hogar al margen del mal
Seguid, seguid los reflejos de mis escamas
Seguid, seguid sin temeridad a nada
A donde vive Calinaro i nandaro
El heredero de la luz de Valinor
de Yiyinai
Unos ojos ven a través de los míos
Más penetrantes que el aullido en la noche
Más fríos que un manto cristalino de escarcha
Escrutan y guardan la frontera y con
Celo mantengo el secreto de su casa
Por muy brumosas que puedan ser las noches
Aunque la maldad cerca de aquí se encuentre
Yiyinai huele el tormento del que sufre,
Llore o huya, mate, sea perseguido u odie.
Pues mi señora ve aquello que padecen
Y se deleita viendo su negro interior
Por que ella siente en si sus muchos pecados
Y no le asustan por crueles, al contrario.
Tus pesares te persiguen y los siento
Hundidos en tus entrañas, forastero
Detente, olvídate de ese mal sendero
Calilingwë sí, yo no soy el que miento
Ni a ella ni a mi nos importa tu pasado
Ni tampoco a los que tú hayas matado
Aunque sirvieras al mismísimo Melkor
Ella te sabría encandilar a su lado
Ven, la maldad se combate con la maldad
En la oscuridad siempre están las estrellas
En el desierto siempre veras una sombra
Con ella en Farothdim, siempre habrá lágrimas
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Como de costumbre sonó tres veces el gong de los niños. Los huéspedes de Mar Vanwa Taliéva recogieron la mesa y portaron los candelabros hacia la sala del leño encendido. Un día más los cojines se esparcieron por la sala y encima de sus mullidas alfombras sentándose casi todos los moradores de la casa encima, esperando el cuento al calor de la llama roja crepitando en los rostros de los asistentes..
-Cuéntanos hoy Gorathion, -dijo Vairë desde su asiento a los pies del sofá de Lindo - algún cuento de Arador, de aquellas tierras desgraciadas en las que muy pocos encontraron salvación de los tormentos de los que huían.
- Pero no todos señora - sonrió el Elfo- sufrieron por igual las desgracias de la guerra. Es por esto que os contaré la historia de un Reino que consiguió mantenerse aislado de la oleada de desgracias de aquella época. Este reino retuvo oculto las vidas de sus afortunados habitantes exiliados llenando sus tierras de cantos hermosos y otras cosas bellas y misteriosas. Durante más tiempo que el resto, permaneció oculto y desconocido para muchos, pero no por ello ajeno a la semilla de la discordia plantada por el destino, ya que también el mal se encontraba en el seno de ese hermoso paraje aunque conviviera con el bien en perfecta armonía.
Ahora bien esto era así porque en estas regiones reinaban dos seres de muy alta nobleza y sabiduría, Ilimo i Nandaro y su alma gemela Izilsurias. El rey, ser de gran benevolencia, reunió a su lado una corte de no pocos de los mas bondadosos, sabios y alegres de los moradores del Este y parte de los del Oeste que por sus actos merecieron la entrada en el paraíso. Pero no solo los espíritus buenos tenían cabida en este lugar puesto que la Reina, poderosa y terrible, reunía allí a aquellos con el corazón atormentado y corrupto para que fueran sus siervos. Así fue que, con el equilibrio perfecto de los dos poderes enfrentados, aquel lugar permaneció oculto y secreto de aquellos que deseaban destruirlo.
Cuentan los relatos de aquellas tierras, que de entre los muchos que bajaron a Eä desde las moradas de Illúvatar. Algunos desistieron de mantenerse en Aman ya que allí no podían dar forma los temas que en un principio cantaron en coro junto a sus pares. Y es por esto que no aparecen en los cantos de los elfos que todos conocéis, pues tomaron un camino a parte y se internaron en una pequeña y olvidada región del Este de Arda a dedicarse con libertad a sus asuntos. Su morada fue nombrada por los elegidos que arribaban allí como Opelë Anarórë, la villa del amanecer, y en sus estancias contemplaron algunas maravillas traídas de Aman para realizar sus obras, mereciendo contaros ahora que una de ellas era la mismísima luz de los dos Árboles.
Farothdin llaman al Reino nacido al amparo de la magia antigua de estas dos fuerzas misteriosas asentadas casi desde el nacimiento de lo que hoy conocemos.. De oídas se conoce su existencia, todo el mundo oye y nadie sabe donde quedan los parajes de los cuentos de las hadas, pues según dicen las estrofas Farothdin encuentra al viajero y no al revés. Sus senderos son ásperos para el ingenuo y el perdido pero cortos para el que merece ser acogido por el Reino bendecido, o merece la tortura y la desgracia eternas. ¿Seríais alguno de vosotros?
En un principio se asentaron en aquellos lugares pocos de los elegidos que decidieron unir sus vidas a aquel reino, pues de los primeros nacidos eran jóvenes y llenos de vida para explorar el mundo conocido y Opelë Anarórë no fue más que una casa donde prosperaron unas pocas generaciones de elfos renuentes. Muchos grandes paladines de ahora nacieron en las nobles familias que servían a Ilimo i nandaro.
Y por mucho tiempo conocieron la maldad de Melkor y llegaron a acoger a algunos que huían de su esclavitud y del alcance de sus secuaces, mas nunca plantaron guerra abierta a su infinita maldad ya que no entraba dentro de sus planes. Pero como todo en la vida tiene su principio y su final, al encadenamiento de Melkor surgió el cataclismo y no se salvó de ello los alrededores de lo que hoy llamamos Farothdim, quebrándose sus tierras, ahondándose sus valles y horadando las montañas. Los ríos tomaron otro curso y consigo trajeron lamentos de tierras lejanas.
Así la casa de Opelë Anarórë se hizo pequeña, y Calilingwë decidió que era el momento de dar cobijo a muchos exiliados de las tierras liberadas del yugo de Melkor. Llegaron ya no elfos descarriados, de múltiples razas y dialectos, bellos y taimados, si no hombres de miradas tristes, con los corazones llenos de pesares, hombres medianos, rechonchos y barbados. Todos compartían entre sí pesares, tristeza y ganas de dejar atrás la desolación, de olvidar y empezar de nuevo.
Y así fue como la dama Izilsurias pasó ante ellos como una exhalación y leyó en sus mentes los motivos de Calilingwe. Vió el horror de los látigos de fuego, las penurias de la esclavitud, los crímenes sufridos, la perdida de los amados
y así cantó en ellos un triste lamento, y extendió su canción como un manto, que hablaba de las penas que habían vivido, rememorando las atrocidades de cada uno echando abajo los diques que habían puesto para contener su desolación y mantener la cordura, dejando fluir libremente las emociones reprimidas. La canción hacía revivir cada una de las tristes desventuras de los reunidos en la llanura. Los desventurados estallaron en lágrimas y lamentos desgarradores. El dolor y la rabia afloraron por medio de Izilsurias y una vez pasado un incontable tiempo muchos de ellos cayeron rendidos por la dolorosa experiencia.
Mas cuando parecía que la agonía y la angustia serían un yugo que les tendría por siempre postrados en tierra, sonó a lo lejos el arpa de Ilimo i nandaro y algunos afortunados de corazón bueno retomaron poco a poco las ganas de vivir, la esperanza y la valentía los corazones se llenaron de proyectos, de ideas, de fuerzas, de ganas por colaborar y empezar de nuevo, y todos estos sentimientos se unieron como eslabones del mas recio metal y Farothdin creció todavía mas en grandeza de lo que había sido hasta ahora, porque mano a mano se levantaron ciudades y palacios, se labraron obras, réplicas del glorioso pasado.
Pero también hubo muchos de ellos que no fueron capaces de recuperarse de las atrocidades vividas y el mal anidó en su corazón, enquistándose y contaminando cada uno de los rincones del alma de estos pobres desdichados La agonía y la angustia cernieron sus lazos alrededor del cuello de aquellos que quedaron atrapados en el canto de Izilsurias quedando atrapados por siempre a las órdenes de la terrible reina.
DE LA LLEGADA DE LOS ENANOS
Aunque solo eran comerciantes que pasaban de vez en cuando por aquella zona, eran bien conocidos como artesanos por los moradores de Opelë anarórë, cuando no estaba aún creado el Priorato Farothdin como lo conocemos ahora.
Muchos de los adornos de las estancias mas nobles de aquella casa eran de manufactura enana y por aquel entonces decoraban las mesas, candelabros de plata sobredorada y metal batido, colgaban del techo lámparas de cristal de roca de cuyos brazos ensortijados pendían lagri mas resplandecientes como luciérnagas, los marcos de los murales y los tapices estaban hechos de madera sobredorada siguiendo motivos de la naturaleza, y las fuentes eran figuras perfectas de animales en mármol blanco que causaban admiración entre los que las veían.
Aunque eran muchas las virtudes del pueblo enano, no era muy del agrado de Ilimo y Nandaro rodearse de su compañía. Los admiraba por su destreza en la creación de armas y herramientas de acero y también por su gran habilidad en el trabajo de la piedra y la orfebrería, pero él les guardaba las distancias y les trataba con distanciamiento, porque sentía que muchos eran de naturaleza codiciosa y hostil , y si los recibía era por interés, haciéndoles olvidar luego por medio de canciones, el camino de regreso a Opelë anarórë
Izilsurias al contrario, se sentía fascinada por estas criaturas obras de Aüle, y en lo mas profundo de sus ser anhelaba poseerlos en su reino y que la sirviesen y labrasen en metales preciosos todo tipo de maravillas para su pequeño reino, aun así se guardaba sus opiniones de la inquisitiva habilidad de Calinaro para adivinar sus intenciones, esperando que llegara un mejor momento para dar rienda suelta a su deseo.
Y pasó el tiempo y como es costumbre los árboles y sus pastores susurraron a Calilingwe como los enanos de Nogrod codiciaban el Silmaril y como para conseguirlo asesinaron al rey Thingol y saquearon Menegroth., y supo de la marcha de Melian a Aman, y de la hazaña del pueblo de Beren dándolos muerte. Lloró por los caídos y la tristeza por el hecho se transformo en una oda por el amado pueblo elfo caído. Una serenata triste de arpa se oyó en las montañas azules y mayor fué en las puertas de Nogrod, donde vaticino que caerían por su exceso de codicia. Y tras estos hechos nunca más se supo de ningun enano descendiente del linaje de Nogrod que encontrara el camino correcto al misterioso Priorato de Farothdin.
Ahora bien, cuando llegó la destrucción de Beleriand con la Guerra de la Ira, las mansiones de Belegost y Nogrod se derrumbaron y desaparecieron. Los enanos de estos reinos fueron a las Montañas Nubladas en la Segunda Edad e hicieron que Khazad-dûm, la más grande mansión de los enanos en la Tierra Media, fuera aún más grande. Pero algunos enanos descendientes de Belegost les fue concedido don para seguir el camino correcto al naciente Farothdin. La Priora Izilsurias puso este anhelo en la mente de un caudillo enano___________________ y así le dijo en sueños. acaso es que preferís ser los huéspedes que engrandecerán la casa de un familiar lejano al que nunca conocisteis, ¿os condenarais a una vida de trabajo sabiendo siempre que estáis en casa agena, al servicio de otros, perjudicando vuestros intereses, y mas cuando te puedo mostrar un lugar bello en el que medrar y prosperar y ser vosotros los que decidáis sobre vuestro destino?
Tras estos hechos, Izilsurias satisfizo al fin su pretensión de poseer una comunidad de enanos en el naciente Farothdin. Para ellos tenia grandes planes y en su retiro pensó en ellos, entre otras cosas, para que le levantasen un hermoso palacio en el río helado, donde recrearse en sus estudios y profundizar en aquellos temas ocultos que canto en un principio en el coro de los Ainur, todo ello fuera de la influencia de Ilimoi Nandaro, su alma gemela en parte opuesta a ella y complementaria al fin y al cabo.
Los anales de Farothdim recogieron que en el año 20 de la Segunda Edad de las Estrellas, como entraron en las Fronteras del Priorato de Farothdin, procedentes de lo que quedaba de Beleriand, una pequeña hueste de enanos al mando de Emil el Rudo, estableciéndose en las montañas cercanas a río helado, donde mas tarde construirían para su protectora una de las mas misteriosas y hermosas mansiones que hubieran habido al Este de las Grandes Tierras
DE LA LLEGADA DE LOS NOLDOR
De todos los Elfos del Realengo de Farothdin, una pequeña población pertenece al linaje de los Noldor, Pero no de la casa de Fëanor porque a estos se les prohibió el paso por las acciones impías llevadas por sus manos. Son los Noldor de la casa de Fingolfin los mas perjudicados de la maldad que obro Melkor en el mundo, pues muchos vieron como sus reinos hermosos cayeron bajo asedio y destrucción a manos del mas terrible de los males que sacudió las Grandes Tierras. Algunos desearon la muerte cuando vieron caer a sus seres mas queridos. Todos sus proyectos, su trabajo y su ilusión se consumieron como auguró la maldición de Mandos. Los reinos que fundaron cayeron uno a uno y solo los mejor guiados por los descendientes de Feänor consiguieron prosperar y ser libres junto a sus hermanos de distinto linaje. Pero algunos no tuvieron la suerte de morir, ni la de salvarse si no que fueron esclavizados en las profundas y oscuras cavernas de Angband, en el mejor de los casos pues muchos fueron utilizados como carnada para los lobos de Melkor y algunos de sus secuaces. Solo la reina Izilsurias sabe que torturas han sufrido pues ella ha leído sus mentes y ha escarbado en lo profundo de sus recuerdos desnudando sus mentes en el tormento de la tortura más despiadada y sin escrúpulos.
Como se dijo, durante muchos años estuvieron en las minas y en las herrerías sirviendo a los propósitos de su captor, sin ver la luz y mantenidos con vida a la fortaleza inagotable de algunos al recuerdo la beatitud de Aman, o por mala suerte según otros. Ahora bien a muchos según dicen se les apareció Lorien en sueños y los reconfortaba y les infundía esperanza con sus palabras y ellos le trasladaban su sufrimiento para que los demás Valar se compadecieran de ellos. Largos años de tortura en vida, donde sus pieles se oscurecieron, su pelo se volvió canoso por el sufrimiento y sus ojos se apagaron así como sus miembros se arrugaron y encorvaron. Por esto los que no perecieron por el trabajo, o por pena o a manos de la tortura y que por desgracia fueron muchos consiguieron verse cegados por la magnificencia de los ejércitos de los mismísimos Señores de Occidente cuando les liberaron. Lentamente surgieron de los pozos y mazmorras en una triste fila fúnebre, multitud de presos tanto hombres, como enanos y elfos de diferentes linajes, y entre ellos los Noldor.
Y ya de mucho antes Izilsurias supo de la existencia de una habilidosa raza de los Elfos malditos por Mandos, los Noldor que atesoraban conocimientos que ella codiciaba para engrandecer su reino, desoyendo los consejos que le advertían de lo orgulloso de su porte y altivos en su forma de ser.
Así fue como las leyendas cuentan que los que los primeros de los Noldor que entraron en Farothdim, fueron los supervivientes atraídos por Ilimo que huían de los reinos conquistados de Maedhros y que dejaron de mantener a ralla el mal del norte.
Pero Izilsurias anhelaba el conocimiento de lo que habían sufrido los Elfos que fueron liberados del cautiverio de Melkor, pero en especial le fascinaban los Noldor y deseaba tenerlos cerca y como la oportunidad se desvanecía a medida que pasaba el tiempo, la Reina se vistió de guerra y se enfundó una capa y viajó a Beleriand donde se presento ante muchos de ellos y les habló de nuevas tierras de descanso donde poder olvidar y prosperar en su protección, saciar su sed de sabiduría y realizar obras de gran renombre. Pero algunos desoyeron esas palabras y el significado de ellas les recordaba tiempos pasados y el sufrimiento que les originaron, y muy pocos conservaron la llama de volver a empezar de nuevo y embellecer con su talento las Grandes Tierras, pero aún así muchos cayeron en las aduladoras palabras de Izilsurias y siguieron a Yiyinai, su siervo.
Y la magia de Farothdin se aparto a un lado a su paso el año 23 de la Segunda Edad del Sol, y les fueron revelados los caminos que llevaron a la marcha de los Elfos. y contemplaron con gozo que aquella tierra les daría un hogar donde medrar al amparo de su protección, pues en todo rincón bullía la magia de ambos reyes, y en todos los rincones se oían las melodías de los olvar y los susurros del viento en coro con los kelvar, y se sintieron dichosos y no vieron hasta mas adelante la sutil maldad con que la reina obró en sus pensamientos, y muchos de ellos se pusieron bajo la protección de Ilimo pues llegaron a desconfiar de la Reina Izilsurias pero la juraron lealtad pues a parte de que les dio la tierra que les prometió temían las posibles represalias derivadas.