Ficha de personaje
Hecil
Jugador: percebal

- Personaje
- Hecil
- Clan
- Concilio de Nan-Tasarion
- Raza
- Hombre
- Otros nombres
- Su verdadero nombre no lo recuerda, así que le dieron el nombre de Hecil que significa uno perdido u olvidado, abandonado.
- Ingreso en el Clan
- 09-09-2004
- Armas y/o poderes
- Ninguna arma o poder especial.
Descripción del personaje
Altura 1,80
Complexión fuerte, de profundos ojos grises, tiene el pelo de color negro.
Viste en tonalidades marrones, llevando botas de cuero, y sobre la camisa unos brazaletes de cuero. Lleva un cinturón de color negro. También lleva una capa de cuero desgastada con una capucha que le suele cubrir el rostro, ajustada con un broche circular dorado, donde en el centro hay un pequeña gema de color verde esmeralda.
Historia del personaje
El cuerpo de Hecil estaba completamente sumergido, tan solo su cabeza y sus brazos que se aferraban cada vez con menos fuerza a un trozo de mástil, impedían que el mar reclamara su cuerpo y su vida. Su estado era muy precario, en su cabeza no quedaba nada, tan solo el primitivo instinto de supervivencia que le impedía soltarse del mástil y acabar así con el sufrimiento. Cada cierto tiempo se desmayaba y se sumergía en un pesadilla aun peor, donde solo había muerte y desesperación, el fuego lo consumía todo, y sobre el sordo chisporroteo del fuego y el crujir de la madera, tan solo otro sonido mas aterrador se podía escuchar, los gritos de la gente que intentaban salvar sus vidas, y los aullidos de las bestias que disfrutaban con la matanza. Después perdido en toda aquella confusión sentía el frió contacto del acero al penetrar en su cuerpo por uno de sus costados, y detrás el aullido de placer de una de las criaturas, entonces se despertaba de aquel horror con un grito y por unos instantes volvía a cruda realidad.
Entonces en un momento de su travesía, escucho unos gritos a lo lejos, ya sin fuerzas pensó que los muertos le reclamaban, después un objeto pesado golpeo el agua. Sin que el lo supiera un barco lo había encontrado y un grupo de marineros se dispuso a rescatarlo, remandó con fuerza se acercaron hasta el naufrago, para sorpresa de todos el hombre aun continuaba con vida, su estado era muy precario, habría permanecido unos cuatro o cinco días a la deriva.
Con rapidez fue subido a bordo, donde fue atendido por un grupo de clérigos, que aunque pudieron sanar su cuerpo, nada pudieron hacer por su mente.
Así que tres días después de ser rescatado Hecil despertó, tenia el tórax, el brazo izquierdo y la cabeza vendada, no sabia como había llegado allí, tan solo una figura lo que parecía un elfo estaba frente el, llevaba algo en la mano, un broche circular de oro, con una pequeña gema de color verde esmeralda incrustada en el centro, se acerco le dijo.
-Bienvenido al mundo de los vivos, soy Eärondûr, le dijo en voz amable.
Hecil se llevo la mano a la cabeza intentando recordar alguna cosa, pero fue inútil no recordaba nada de su pasado.
-Sabes quien soy ?. Pregunto con la voz entrecortada.
-No, te encontramos flotando, agarrado a un trozo de mástil, también llevabas este broche contigo, quizás te ayude a recordar. Respondió. Acto seguido le entrego el broche.
Hecil lo tomo y lo examino cuidadosamente con sus manos, pero nada le vino a la mente. No tengo ni idea de quien soy, ni siquiera recuerdo haber tenido nunca este broche. Contesto Hecil.
-Bueno, tranquilo dentro de poco recuperas la memoria, de momento te pondré un nombre provisional, hasta que recuerdes el tuyo propio te llamare Hecil, que significa perdido, hasta que recuperes la memoria. Dijo el Elfo.
Desde aquel día los caminos de Eärondûr y Hecil se unieron, y partió con el hacia el concilio de Nan-Tasarion
Firma
Vayas donde vayas, el cielo es cielo y la gente es gente.
