Ficha de personaje
Ilesse
Jugador: cuervo_de_la_tempestad

- Personaje
- Ilesse
- Clan
- Señores de Nurn
- Raza
- Humana del Forodwaith
- Otros nombres
- I ninkwisse firima
- Ingreso en el Clan
- 09-09-2004
- Armas y/o poderes
- No posee armas especiales ni tiene poderes.
Descripción del personaje
A simple vista es una mujer no muy alta (4\'8 pies de altura) y más que delgada está esbelta (140 libras de peso). Su cuerpo no es escultural.
Sus ojos , hundidos en su rostro, son azules y su corto pelo es castaño claro. Su tez es pálida, muy pálida, su nariz respingona y su boca pequeña. Sus cejas, finísimas, se extienden encima de sus ojos.
La cara, redondeada, esconde un casi imperceptible mentón y muestra unas amplias mejillas que pocas veces se sonrojan.
En un lugar oscuro, gobernado por sombras y tinieblas desentona bastante que, recordando su lugar de procedencia, vista encima de sus ropajes una larga capa blanca como la nieve, inmaculada.
Sus movimientos, bastante rítmicos y repetitivos recuerdan melodías funestas como las hechas en las comitivas de los funerales.
Su carácter reservado la lleva a ser poco popular pues pocas veces habla y cuando habla usa pocas palabras. Nunca la han visto enfadada, como si no tuviera sangre en las venas. Impasible e impertérrita.
Historia del personaje
Tres elfos con porte orgulloso y altivo entraron en aquella pequeña taberna de camino a los lines del Forodwaith.
\"Buenas tardes, venimos buscando alojamiento e información señor tabernero.\"
La posada, bastante vacía, contaba con un viejo borrachín en la barra y un chico que estaba fregando el suelo amen del tabernero.
\"Acérquense, por favor, acérquense. Les serviré un tazón de caldo caliente para que entren un poco en calor.\"
\"Muchas gracias\" Dijo amablemente un elfo mostrando una sonrisa. Hablaron entre ellos en élfico un largo rato y uno de ellos parecía más avivado que los otros dos.
El tabernero les sirvió el caldo con una gran sonrisa esperando recibir por ello una gran recompensa y les preguntó a los elfos:
\"Estaré encantado de indicarles cualquier ruta que necesiten. ¿Dónde van?\"
El elfo que parecía tener la iniciativa habló primero.
\"Vamos hacia el Forodwaith en busca de una alimaña que ha atacado a nuestra gente. Queremos darle caza pues mató a uno de nuestros guardas.\"
\"Pero Señor\" espetó el tabernero \" ¿qué criatura sería capaz de abandonar este yermo helado y viajar tanto para entrar en tierras élficas? ¿Un lobo? ¿Un oso quizás?\"
\"No era ni un lobo, ni un oso. Las huellas que seguimos desde nuestro hogar nos llevaron en esta dirección, pero no se trataba de ningún animal conocido por los elfos. Unas huellas de animal a dos patas. Cuenta con tres dedos el de en medio más largo que los otros dos y aunque avanza rápido se nota que es de una estatura pequeña.\"
Un sonido de jarra rompiéndose contra el suelo interrumpió la conversación.
Los elfos miraron rápido al viejo borrachín cuya habilidad con la jarra había quedado dudosamente demostrada en un momento crucial de la conversación.
\"¿Sabe usted algo de la criatura que busco?\"
El posadero se apresuró a comentar:
\"No le escuchen, es solo un viejo borracho que cuenta historias ...\"
Era una posibilidad para conseguir que los elfos se quedaran por la noche y gastaran algo de sus riquezas, pero sonó poco convincente.
\"Déjale hablar, puede haber sabiduría en sus palabras\" Dijo uno de lso elfos que estaban más a la retaguardia.
El viejo borrachín pivotó en su asiento y narró:
\"Esa criatura ... la ví. No sólo en mis sueños, quiero decir., la ví realmente hace años. Rápida y mortal. Silenciosa y efectiva como una daga en la oscura noche del invierno. Creíamos que le venceríamos, pues eramos ostinados ... veinte guerreros del norte y doce exploradores. Estábamos contratados para conocer nuevas tierras y cartografiar mapas para un numenoreano rico que buscaba abrir rutas comerciales. Mala la hora en que aceptamos aquella empresa. Nos acechó durante tres días sin nosotros saberlo ... ¿como pudo? Aún no lo sabemos. Ni nuestros exploradores elfos pudieron detectarla hasta que fue demasiado tarde. Aún recuerdo la voz del explorador antes de morir gritando \"I Ninkwisse Firima\". Ni siquiera sé lo que significa.\"
Los elfos no daban crédito a lo que oían.
\"Dinos como es, así podremos reconocerlo sin problemas. Su rastro se pierde en al nieve y con una ventisca se borraría toda huella.\"
\"Es ... bípeda si ... y no es muy alta no ...\"
\"Hablas de ella en femenino ... ¿es que hay más de su raza? ¿Cómo sabes que es una hembra?\"
\"Porque ... porque es una mujer.\"
Los elfos sorprendidos no podían dar crédito a esas historias de borracho.
\"Señores, créanme ... ¿que gano yo mintiéndoles? No se confíen de ella, pues es más lista de lo que parece ... No se qué macabros acontecimientos le debieron suceder para acabar haciendo eso ... lo hacía no por necesidad sino por diversión. Aún no se cómo me perdonó la vida.\"
\"¡Tabernero! Dénos unas pocas raciones de viaje. En seguida partimos hacia el norte. Tenemos una presa que cazar.\"
El borracho se sintió sólo ... y cabizbajo rezó para que no les sucediera nada malo a los elfos.
Después de marcharse los elfos se fue el viejo borracho.
El niño le preguntó al posadero:
\"Señor ... es verdad la hsitoria que cuenat el viejo Bob?\"
\"No creas nada de lo que dice, antes era famoso por sus gestas pero después de ese viaje fracaso y se echó a la bebida ... quizás cuenta esas cosas para darse importancia nada más.\"
El chico volvió a barrer y el tabernero se adentró en la cocina a arreglar un poco todo aquello.
De repente una brisa entró por la puerta y el niño se giró a atender al nuevo huésped.
Una figura encapuchada vestida de blanco y cubierta por copos de nieve llegó a la taberna. El niño hizo un ademán de chillar pero el susto l dejó sin aire. La figura alzó su mano hacia su boca en señal de silencio. Unas manos mortecinas y blancas, casi indistinguibles con su ropa y la nieve.
Al levantar el brazo se vieron sus pies y el chico se fijó. Llevaba como unos zapatos pero más grandes y con forma de tres dedos ... ¡eran las huellas que seguían los elfos! ¡Era ella!
\"¡¡Señor Brodwick!!\" Chilló el niño girándose hacia la puerta de la cocina. y al volverse ya no estaba aquella figura. Solo quedaba en el suelo el rastro de la nieve medio fundida.
\"¿Qué pasa ahora chico? El viento te habrá jugado una mala pasada. Anda ven a sentarte al lado del fuego y a comerte una buena hogaza de pan con queso.\"
\"Señor Brodwick ... ¡la he visto! La muejr del cuento del viejo Bob. ¡Existe!\"
El tabernero le miró con cara de preocupación.
\"¿Estás seguro de lo que dices?\" le preguntó cogiéndole del brazo enérgicamente.
\"Sí señor, la ví perfectamente. Me levanto la mano como para que me callara y al chillar se fue. Nunca vi nada tan rápido. Ni la puerta chirrió cuando la abrió.\"
El tabernero le soltó del brazo y suspiró. Acercó al niño al fuego y le dió una manta, aún temblaba del susto.
\"Eres de los pocos, Tim, que ha visto a esa mujer y puede contarlo.Su historia es muy larga ... pero nadie la sabe con certeza. Yo sólo se lo que me cuentan aquí y allá. Rumores. Algunos dicen que viene del Sur Tenebroso ... de Angbad. Otros dice que es el espíritu del Forodwaith ... quien sabe, pero todos coinciden en que es una asesina ... y que mata por diversión.\"
Hubo un silencio prolongado.
\"Me parece pequeño Tim, que pronto tendremos noticias de esos elfos ... pero noticias nefastas. Anda véte a dormir ... ya mucho has visto hoy. Más de lo que se puede ver en un día.\"
