Ficha de personaje
Haradriel
Jugador: tari

- Personaje
- Haradriel
- Clan
- Alianza de Eithel-Glîn
- Raza
- Atani
- Otros nombres
- Lalwendë y Rochwin (la señora de los caballos)
- Ingreso en el Clan
- 11-09-2004
- Armas y/o poderes
- su espada Calmacil, regalo de su madre,un arco y la daga que siempre lleva consigo, tiene el poder de leer la mente, escuchar lejanos murmullos en el viento ademas de controlarlo magistralmente.
Descripción del personaje
Haradriel es una muchacha muy hermosa, sin embargo nadie le ha visto el rostro ha excepcion de su madre, hermano y Adrahil su maestro, lleva un velo que cubre el rostro dejando a la vista solo sus hermosos ojos, muy parecidos a su madre en grandeza, su ropas son un sencillo vestido que se abre a los lado para dar paso a un pantalon,(el vestido esta unido al velo, imaginense a una mujer arabe xD), en las espalda lleva el arco y el carjad y Calmacil a un lado, su daga esta en el interior de sus ropas. Lalwendë es una muchacha misteriosa, no le gusta que hagan preguntas indiscretas y menos acerca de su ascendendia y pasado, una vez que toma confianza se desenvuelve con facilidad y suele serle fiel a quien quiere.
Historia del personaje
Neldoriel, dejo las tierras de Haldanóri, para internarse en el desierto de Harad, ahí encontró una pequeña aldea en los confines del desierto, eran Haradrim que se negaron a servirle a Sauron, asentándose allí donde nadie pudiera encontrarlos, por supuesto eran pacíficos y al escuchar la historia de la maia la aceptaron y la tuvieron como señora pues sabían que ella le brindaría protección de los enemigos que pudiesen presentárseles; los hombres y mujeres de ese lugar solían llevar los rostros cubiertos, solo dejando ver sus ojos, Lairelossë opto por esta costumbre al igual que las otras, construyo una casa y en la poca tierra fértil ahí planto toda clase de semillas, sus hijos tendría el mejor lugar para vivir.
Por fin una noche sin estrellas, dio a luz a dos hermosos bebes, una niña a la cual le puso el nombre de Lalwendë que significa dama sonriente, pues la niña nació con los ojos despiertos y una hermosa sonrisa, que le recordó a Hyriand, al niño le puso Aratan que significa hombre noble; es así como empieza la historia de la hija de Neldoriel:
Lalwendë, creció en aquella tierra a la que muy pronto su madre llamo hogar, de ella aprendió al igual que su hermano las artes de la curación, al ser hijos de una maia, los niños desarrollaron poderes que ningún otro humano tiene, leían las mentes y muchas veces entendía el sonido del viento como una hermosa voz que les hablaba de tierras lejanas y de leyendas de héroes que nunca existieron.
Cuando Lalwendë tenía 10 años, recibieron una visita, un capitán numenoreano de nombre Nolád, venia a hablar con su madre, ella lo recibió con un abrazo y les presento a los niños; Aratan su hermano estaba encantado y le hizo muchas preguntas de Numenor; aquella noche mientras estaban acostados Aratan le dijo a su hermana:
- Lalwendë, me voy a ir con el capitán Nolád, quiero convertirme en capitán como nuestro padre y cuando sea mayor vendré por ti y por amil, para que viajemos lejos de esta tierra tan inhóspita y llena de arena.- en verdad a Aratan no le gustaba el desierto, el prefería el mar y los bosques.
-¡Pero que dices Aratan!, nuestro hogar esta aquí, además amil no te dejara ir, te quiere mucho, ella puede enseñarte las artes de la guerra, ¿acaso no recuerdas lo que nos dijo?, es hermana de Eonwë el heraldo, no tuvo mejor maestro que el y tu también la tendrás.- le respondió la niña, en verdad separarse de hermano le causaba gran tristeza y aun cuando le decía estas palabras sabia que el se iría lejos, persiguiendo un sueño muy diferente al suyo.
Paso una semana para que Neldoriel consintiera que el niño partiera con Nolád, antes de partir la maia le dio a Irimar como regalo y en secreto le dio una botella con su sangre, le dijo que no la usara si no era necesario, que fuera noble y que nunca olvidara a su hermana ni a ella misma; aquella despedida fue dura para los dos hermanos, la niña lloro, le dio un abrazo muy largo y por fin se separo de el, supo ese día que el destino no quería que sus caminos fueran juntos, Neldoriel la tomo en brazos, para despues ver a su hijo alejarse en la llanura.
Fue así que Aratan partió a Numenor con Nólad, y su historia se cuenta en otra parte. Pues bien de ahí en adelante, Neldoriel y Lalwendë vivieron solas, la maia le enseño muchas otras cosas y cuando Lalwendë tuvo edad, aprendió las artes de la guerra y se hizo diestra con el arco, se convirtió en una excelente espadachín, pero sobre todo aprendió a ser leal y no matar si no era necesario.
Ahora bien a Lalwendë le gustaban mucho los caballos, desde pequeña cuido a Irimar y a Elvaralas y cuando el primero se fue también lloro, pues el era uno de sus mejores amigos, Neldoriel sabia cuanto quería al corcel, pues ella también le tenia un profundo afecto; para curar esa tristeza, Neldoriel le pidió a Adrahil un domador de caballos que le enseñara su profesión, el hombre accedió y la hizo su discípula, al cabo de unas semanas Lalwendë lo quiso como un padre y el como a la hija que nunca tuvo. Neldoriel se alegro por aquello y al ver así a su hija le puso otro nombre: Rochwin la señora de los caballos.
Así paso el tiempo y Lalwendë se convirtió en una hermosa muchacha de 20 años, su belleza era extraña porque no era propiamente humana, pero tampoco era una belleza divina, su madre los sabia y temía por ella sin embargo no lo externo y la muchacha vivió entre los Haradrim como una de ellos, nunca se quito el velo que cubría su rostro, solo cuando se encontraba en su casa con su madre, el único que la conocía era Adrahil y en verdad le sorprendía verla y sobre todo aquellos ojos tan hermosos herencia de su madre y el también le puso otro nombre: Haradriel la hija de lo Haradrim, porque en cuerpo parecía otra pero en alma era igual a su gente, de ahí en adelante todos la conocieron por aquel nombre y siempre la tuvieron en gran estima. Sin embargo Neldoriel la siguió llamando por su primer nombre y solo aquellos que eran más íntimos a ella la llamaron así.
Una noche, Haradriel despertó desconcertada, su madre veía por una ventana hacia el oeste, la muchacha supo entonces que aquello que presentía desde hace tiempo era verdad, se levanto y fue junto a ella.
-¿En que piensas Amil?.- le pregunto sabiendo ya la respuesta.
-En el mar Lalwendë, ya llega hora de partir.- la maia vio a su hija y le beso la frente.- y en tu hermano, deseo verle pronto.
-Amil sabes que hace viaje no puedo acompañarte.- la maia le miro triste.- y sabes que el vivir en Numenor con Aratan, no servirá de nada, pues si en verdad hay algo mas grande que nos separa, algo mas grande que el amor que no une, entonces verte cerca y tan lejos a la vez será demasiado amargo para las dos.-entonces se vieron a lo ojos y se abrazaron a sabiendas de la amarga separación que les aguardaba.- Amil te quiero, haremos lo que tu quieras.
La maia sonrió y se dirigió al otro extremo de la habitación, de un baúl saco tres pequeños frascos que contenían su sangre, después una espada con finos detalles, Lalwendë sonrió y se acerco a ella.
-toma mi querida hija.- le tendió la espada que era ligeramente curva al final (como las de los samuráis xDD).- esta es Calmacil y fue forjada en Numenor hace ya tiempo.- después le dio los frascos.- bien sabes lo que contienen, usalos cuando sea necesario, porque tu destino, esta separado de la sangre y de la muerte aun cuando la tengas muy de cerca.
-gracias Amil.- le contesto ella dándole un abrazo y presintiendo que sus palabras era muy ciertas.
A la mañana siguiente, Haradriel fue a visitar a Adrahil para despedirles, el hombre tomo la noticia muy triste sin embargo ella le dijo.
-Pero Adrahil, no me iré para siempre.- el hombre la vio sorprendido.- regresare y tu y yo criaremos a un manada juntos y cuando sea el tiempo iremos hacia el norte y ya veras que feliz será la vida.- dicho esto se abrazaron y ella se retiro hacia su casa.
Mientras eso pasaba Neldoriel se encontraba en la ventana y cantaba una hermosa canción, así le enviaba un mensaje a Aratan para que las viera cerca de Dol Amroth ahí ella tomaría un barco hacia el oeste, cuando Haradriel entro la canción se apago y la maia dio por terminada su estancia en aquella tierras.
De nuevo partieron las dos montadas en Elvaralas hacia el puerto, dos semanas duro aquel viaje y la muchacha se di cuenta que aquel mundo era hermoso y que tal vez algún día le gustaría ver elfos y hombres de Numenor con quien entablar amistad. Pronto vieron el puerto, pero entonces recibieron una gran sorpresa un jinete venia hacia ellas no era otro que su hermano Aratan, que al verlas desde lejos con aquello velos ocultándoles los rostros, las reconoció y fue a su encuentro; las mujeres bajaron del corcel y corrieron a abrazarle, emotivo fue este encuentro, asi que las dos , tanto hija como madre se quitaron los velos y dejaron ver su belleza, el muchacho estuvo encantado y hablaron durante largo tiempo, mientras ellas dejaban que el viento les diera en el rostro y el sol iluminara sus miradas; entonces Neldoriel camino hacia la orilla del peñasco donde se encontraban y les dijo a sus hijos que se acercasen, después de su túnica saco dos dagas idénticas, en cada una estaban los nombres incrustados de los hermanos.
- tomen las suya, esas dagas les permitirán saber como están, cuando se encuentren lejos.- le dio un abrazo y por ultimo le tendió el brazalete regalo de Hyriand, a la muchacha.- este será mi ultimo regalo hija mía, que el brazalete pase de una generación a otra, porque presiento que un día de nuevo estará en mi mano.- luego saco otra cosa de su ciño, era la espada de Hyriand.- esto es para ti hijo mío, si tu padre viviera te la hubiera dado, que te proteja y que la mano que la ciñe no cause muerte.
Entonces los dos la abrazaron y así se quedaron por un rato después ella miro hacia occidente y por ultimo susurro:
- Me gustaría tanto volar.- vio a sus hijos y les sonrió.- Nai Eru varyuva len.- dicho esto Neldoriel corrió y se hecho al vació, los dos sorprendidos corrieron a la orilla, su sorpresa aumento cuando una gran águila voló alto, hacia el oeste, Haradriel sonrió.
-Namarië Amil, volveremos a encontrarnos.
Su hermano la vio sorprendido y también sonrió, entonces la tomo en su brazos y así se quedaron sabiendo que su madre no partía del todo. Poco después Haradriel volvió ponerse su velo y se encaminaron al puerto, ahí los hermanos pasaron días enteros hablando acerca de todo el tiempo que estuvieron separados; Lalwendë se dio cuenta que ya era tiempo de partir a su tierra, fue a comunicárselo a su hermano, el la miro y entonces le dijo.
-Ven conmigo a Numenor Lalwendë, ahí serás bien recibida y no tendrás que usar ese velo.
-No Aratan, mi lugar esta en Harad.- luego le dio un pequeño pellizco en el brazo.- y el velo lo uso porque es parte de mis costumbres, sabes hermano cuando me encuentre en casa, criare mi propia manada de caballos y viviré pacíficamente alrededor de los Haradrim.- le dijo mientras caminaban hacia sus aposentos en la posada.- después te escribiré una gran carta con todo lo que quieras saber.
Su hermano le sonrió y ya no le dijo nada más. Días después la muchacha cabalga con Elvaralas hacia el lejano Harad con su espada ceñida a su lado y con una profunda tristeza, por separarse de su hermano.
Cuando llego a la aldea, su mirada se oscureció, todo estaba destruido, las casas estaban quemadas y muchos cadáveres estaban sobre la tierra quemados o acribillados por las espadas.
Aterrada Haradriel camino entre aquella destrucción buscando sobrevivientes, pero no encontró nada, fue entonces que a lo lejos vio a Adrahil que se encontraba en una pared apoyado y con la sangre emanando de su cuerpo, la muchacha corrió hacia el y le tomo en brazos.
-¿Qué ha pasado?
-¡Ay! Lalwendë, Los seguidores de Sauron vinieron y al saber que tu madre ya no nos protegía, quemaron y mataron todo lo que estaba a su alrededor, no tuvieron piedad, mataron a la mujeres y a los niños.- le dijo el haciendo un gran esfuerzo.- cuanto me hubiera gustado poder criar a una manada contigo hija mía, ¡Adiós Adiós!, que los dioses velen tu camino.Fue asi que Adrahil murio, la muchacha lloro, después junto los cuerpos y les prendió fuego, dijo unas palabras al viento y se alejo de ahí.
Su intención era encontrar a los asesinos, pero sabia que no los encontraría, ¿Qué hacer entonces?, la muchacha cabalgo sin rumbo durante mucho tiempo, hasta que se dio cuenta que el único lugar en donde podría encontrar un hogar eran las tierras de la Alianza de Eithel Glîn, cambio su rumbo hacia el sur, ¡si! Tal vez ahí rodeada de las tierras que unieron sus padres encontraría algo más que un hogar. Decidió que su identidad estaría oculta, nadie debia enterarse de quien era hija, no quería malos entendidos, su pasado tambien quedaria oculto, bajo la arena del lejano Harad.
Firma
“Hace ya mucho tiempo que decidí que mi lugar está en el centro y adelante. Ahí es donde elegí estar y es ahí donde permanezco”
