Ficha de personaje
Helërauko
Jugador: Udalraph

- Personaje
- Helërauko
- Clan
- Señores de Nurn
- Raza
- Númenóreano Negro
- Otros nombres
- Morkano (q. \"comandante oscuro\") Nombre que le dieron en Umbar.
- Ingreso en el Clan
- 19-09-2004
- Armas y/o poderes
- Hacha de batalla: Ancadeloth \"Colmillo del Aborrecimiento\" (a 2 manos y de doble filo), forjada para él por Sauron durante su estancia en Númenor. Y una ballesta pesada corriente.
Descripción del personaje
Númenóreano Negro, Hombre del Rey. Helërauko nació hace 67 años en Armenelos y aunque no tiene sangre real, su familia es descendiente del linaje de Elros. Tremendamente alto y corpulento, aún para los estandares númenóreanos, Helërauko es un señor muy orgulloso y frío, su sóla presencia y sobretodo, la mirada de sus ojos negros como el azabache, suele helar la sangre a los más débiles de espíritu. Siempre lleva la cabeza afeitada y viste de negro, con ropas finas, excepto en la batalla, dónde lleva una armadura completa de color negro brillante con un dibujo en relieve de la Tierra de la Estrella (Númenor) y un yelmo cerrado del mismo color.
Historia del personaje
Cuando el rey Ar-Pharazôn llevó prisionero a Sauron a la isla de Númenor y este llevaba casi media centuria viviendo entre los númenóreanos, ya existían hacía muchos años en la Tierra Media puertos y fuertes de los Reyes del Mar. Allí fue destinado el hijo de Hallamir e Irilneth: Helërauko, cuya familia y antecesores siempre han sido contados entre \"los hombres del rey\"; por eso Ar-Pharazôn le confió un puesto de importancia: Comandante del puerto y la flota de Umbar; aunque Sauron influyó sobremanera en esta decisión, pues notaba una \"maldad innata\" en Helërauko (al igual que su padre, que asombrado de la frialdad de su pequeño hijo, le puso un nombre muy oscuro para un númenóreano, incluso en aquellos tiempos) y pensaba utilizarlo como subordinado al volver a la Tierra Media cuándo el ingenuo de Ar-Pharazôn llevase a cabo la locura de atacar Valinor.
Durante los años en que el Señor Oscuro estuvo en Númenor, Helërauko se convirtió rapidamente en uno de sus hombres de confianza gracias a su \"maldad innata\"; aunque no el que más, pues aunque admiraba al maia, notaba que Sauron no buscaba el beneficio para Númenor sino para él, no podía ser de otro modo en un ser así; pero en aquella época era descabellado intentar desacreditarle pues Sauron era el verdadero señor de Númenor aunque el título de rey lo ostentase Ar-Pharazôn, al que Sauron sabía controlar demasiado bien para el gusto de Helërauko. No le gustaba que el rey de Númenor no controlase los destinos de la isla, ni que fuera manipulado por nadie.
Helërauko estaba sorprendido del poder y la grandeza de Sauron, anhelaba un poder semejante para él mismo, pero Sauron no enseñaba sus artes a los númenóreanos sin tener la total certeza de que los tenía plenamente esclavizados; por esta razón Helërauko redobló sus esfuerzos para agradar el maia, sabía que este era un juego peligroso, pues si Sauron descubría que lo engañaba lo mataría sin duda, pero el maia estaba demasiado ocupado con Ar-Pharazôn.
Así que Sauron decidió enviar a tres númenóreanos como lugartenientes suyos en la Tierra Media: Herumor y Fuinur a Harad, y el propio Helërauko como comandante en Umbar. Sauron (que en un principio era discípulo de Aulë, de ahí su arte en la forja) aprovechó su estancia en Númenor (y la gran cantidad de recursos extraídos de la Tierra Media y los propios del país, como el Mithril) para forjarles él mismo las armas y la armadura a sus subordinados. De este modo forjó para Helërauko a Ancadeloth, una temible hacha de batalla que era una aleación de Mithril con los aceros más duros de la Tierra Media y también le hizo una armadura completa con un casco cerrado. Dado el tamaño de Helërauko y su apariencia completamente negra, algunos decían que se parecía al propio Sauron en la batalla.
Pero la fortuna no es aliada de Helërauko, tras 4 años en Umbar durante los que sus hombres y sus escasos enemigos le dieron el nombre de Morkano (\"una imponente figura negra que se alza erguida sobre la proa del primer barco de la flota de Umbar\"), el rey Ar-Pharazôn ataca Valinor con la flota más poderosa jamás reunida, incluso los barcos de Umbar fueron destinados al ataque ya que se consideraba que nadie osaría desafiar el poderío de los Reyes del Mar tanto como para atacar uno de sus puertos, y es barrido de la faz de la tierra junto con la isla de Númenor.
Helërauko se encontraba ahora sin familia, sin país y sin ejército, pues sólo un puñado de hombres y un barco quedaban como guarnición en Umbar.
- ¿Y ahora qué? - se preguntaba el Númenóreano.
Ahora comprendía los designios de Sauron desde el principio y un amargo deseo de venganza y una negra ira nacieron en él, pero Sauron era un enemigo poderoso y llegaron noticias de que se había instalado nuevamente en Mordor. Además había rumores de que los descendientes de Valandil; Señor de Andunië, (Los Fieles) habían escapado a la anegación y habían llegado a las costas de la Tierra Media; la enemistad entre Los Hombres del Rey y Los Fieles era muy antigua y encarnizada, asi que Helërauko se encontraba cercado por dos poderosos enemigos con ejércitos abundantes mientras que él no tenía nada.
En su mente surgió un plan, ya se ocuparía de Elendil y sus hijos y también de Sauron, ahora debía establecerse en otro lugar y ganar tiempo. Así que envió mensajes a Herumor y Fuinur con la noticia de su muerte, a estos dos no les importaba que Sauron hubiera sido el causante de la perdición de su patria y se encontraban a gusto como caudillos de los Haradrim, lo cuál indignaba a Helërauko. Sabía que lo primero que haría el Señor Oscuro sería buscarle para que se pusiera a su servicio, así que grabó un dibujo de Númenor en la parte frontal de la armadura como recuerdo de su patria y Helërauko partió de Umbar sin dejar rastro y nadie supo nada de él.
Viajó hacia el Este y cuándo estaba a punto de abandonar el país de Harad, en un pueblucho de campesinos escuchó a los lugareños hablar de un país gobernada por una hermandad de siniestros señores y oscuros guerreros. De este modo se enteró de la localización de su nuevo destino: el país de Los Señores de Nurn.
- Sí, perfecto, todo sale según lo planeado, ¡Herederos de Valandil y Sauron!, tendréis noticias mías. ¡No seré una marioneta como Herumor y Fuinur! - gritó el Númenóreano.
Y se alejó al galope con una siniestra carcajada que heló la sangre a los lugareños.
