La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Ficha de personaje

Telimektar

Jugador: Tulkas_el_Valar

Avatar de Telimektar
Personaje
Telimektar
Clan
Alianza de Eithel-Glîn
Raza
Maia
Otros nombres
En algunas tierras me llaman Turman y Telumenthar en otras.
Ingreso en el Clan
21-09-2004
Armas y/o poderes
Una daga del Valar Makar, una espada forjada por Aulë ,llamada Orion, un arco con efigies de damas elficas y escudo con los simbolos de Valinor.

Descripción del personaje

Su edad no se save ciertamente ya que nació en los albores del ENCADENAMIENTO DE MELKOR.

De complexión fuerte, 190 de altura. De cabellos dorados como los rayos del sol, de piel rojiza y de ojos azules como el mar legado de su madre.

Incansable en la persecución y en la batalla, lento para la cólera y para olvidar, dado a la risa y a las fiestas. Amante del arte y de la caza. Hábil con las manos y diestro en el arte de la guerra, orgulloso, defensor de los deviles y de las injusticias.

De sus poderes el mas grande y temido es el control del fuego, ya que puede hacer que aparezca de la nada, su fuerza y destreza con las armas sonde admirar y temer.

Un presente me enseñaron los Valar antes de partir de Valinor a la ancha tierra. Manwë me enseño como dominar el aire, Aulë sus fuegos y las Valier la magia que hay en la tierra misma.

Le gusta vestir ropajes de tonos plateados, mas aun siendo el Hijo de Ossë obsetenta el titulo de Heraldo de Tulkas ya que este se lo gano durante su estancia en la casa del Vala, aunque reverencia el poder de su padre por sobre todo lo demas se convirtió en un hombre de confianza para Tulkas.

Historia del personaje

Nací en Valinor en todo su esplendor, bajo la luz de los dos Árboles, Hijo de los Señores de los Mares. Mi madre era la Maia Uinen Señora de los Mares y mi padre el Maia Ossë Vasallo del Valar Ulmo. Largas fueron mis estancias en las verdes praderas de Valinor. En las costas tocaba la flauta para deleite de las Oarni mis amigas. Un día mientras tocaba la flauta para deleite de ellas caí de rodillas entre gran dolor, no se lo que paso pero sentí algo extraño en mi, era como si mi sangre fuera fuego liquido; lancé un grito de dolor y de pronto del mar broto una columna de fuego. Del mar salieron mis padres junto a Ulmo y consternados se acercaron a mi que yacía inmóvil en el suelo. Me condujeron rápidamente hacía la morada de Manwë ya que pensaban que lo que tenía era obra de Melkor. No paso mucho tiempo antes de que fuera llamado para hablar con el Señor de Arda, sentí su poderosa mirada atravesar mi cuerpo y me sentí indefenso y me dijo:

- Grande es el poder que a puesto Eru Ilúvatar en ti. Hable con tus padres y acordamos que pasarías una temporada como huésped en la Casa de Tulkas hasta que domines esta fuerza. Grande y peligroso es ya que como viste pronto te consumió. Aprenderás a dominar tu don y como usarlo con buen juicio- decía mientras se acercaba lentamente- no eres más que una criatura, eres como si fueras el hijo de todos a nuestros ojos y por eso te ayudaremos.

Grande fue el amor que le procesaba a cada uno de ellos, como si en verdad fuera su hijo, gracias a ellos saciaba mi constante búsqueda del saber. En la Casa de Tulkas ejercitaba la gran fuerza legado de mi padre. Con Tulkas iba a la corte de Makar, veía como el Vala luchaba contra los hombres de Makar y allí me enseñaron a dominar las armas y pronto les supere en fuerza y agilidad. De las Valier buenos recuerdos guardo y ellas me enseñaron la magia que escode la tierra y sus criaturas, con ellas mi mente creció y se volvió mas sabía.

Pronto el mar reclamo mi atención y mi morada traslade a la ciudad de Aqualondë junto a mis hermanos los Teleri. Ellos me enseñaron lo que habían aprendido de mis progenitores y yo les enseñe lo que aprendí en la ciudad de Valmar. El deleite de navegar entre las crestas coronadas de espuma que enviaba mi padre era lo que mas nos gustaba, la sensación de libertad en el mar.

Pero todo eso se perdió el día en que el Infame ataco el Reino de Aman, los árboles sagrados fueron muertos, las joyas de Fëanor robadas y la luz murió ese día para muchos y los murmullos recorrían los corazones de los elfos, sentí las duras palabras pronunciadas por Fëanor delante de los Noldor y como estas incrementaban mis ganas de vengarme de aquel que había destruido lo que amaba. Pero aquellos que veía como amigos dieron muerte a muchos de mis hermanos Teleri y la rabia creció aun más en mí deseando vengar a aquellos que fueron muertos.

Por eso fui a pedir consejo a mi madre, y ella me dijo que fuera ante los dioses y se lo dijera, que no hiciera caer la Maldición sobre mí, pedí permiso pero este me fue denegado, mi dolor y rabia hizo que desobedeciera a los poderosos Valar en el anillo del juicio y me fuera de las costas. Pero cunado estaba sacando mí bajel Manwë se acerco a la playa y me dijo:

-Grande será la gloria que tendrás en la TM, pero un día te cansaras de tanto dolor y la nostalgia roerá tu corazón y querrás volver, y los caminos, estarán cerrados para ti. Hasta que se te conceda el don de poder regresar, vagarás por la TM

Embarque en mi barco mirando como las costas a las que amaba desaparecían en la distancia, prometiendo que jamás perdonaría a los asesinos de mis hermanos. Las aguas me condujeron a la desembocadura del Anduin, vagué largo tiempo persiguiendo a los esbirros de Morgoth. Luche en las huestes de Fingon en la Nirnaeth Arnoediad, allí me hirieron pero tocaron a retirada y me uní a las huestes que quedaban de Turgon pero me perdí y la magia de Melian me llevo hasta las puertas de su morada, el Reino de Doriath.

Allí Melian curo mis heridas, ella sabía quien era y quien eran mis padres pero no dijo nada y me dio un nuevo nombre, Turman sería a partir de ahora para eldar o edain.

Largo tiempo pase allí pero pronto me despedí de ella y del Rey Thingol y partí hacía nuevas tierras. Pero no era mi destino el salir de las batallas de los elfos, mas un nuevo rumor se extendía entre los elfos, un lugar donde podían ser aun libres, un lugar que el enemigo no conocía y donde residía la última esperanza de los elfos. Por eso la busque sin escatimar tiempo y esfuerzo y debo decir que gracias a mi linaje pude encontrarla con gran facilidad. Ante mi se encontraba la mayor belleza que hubiera contemplando, la siempre bella Gondolin

Largos años pase entre esos bellos muros y allí conocí el amor y la alegría al fin. Allí conocí a una dama de la corte de Turgon y pidiéndole permiso me despose con ella, bella era y pronto se quedo encinta para gran alegría para mi. Pero nuestra felicidad duro poco el enemigo descubrió nuestra ciudad gracias a la traición de uno de los nuestros. Intente salvarla pero una columna de fuego nos separo y pereció en el ataque delante de mis ojos, como pude escape de la ciudad junto a los pocos supervivientes de ella y me maldije durante largos años.

Pero me llego el rumor de que mi esposa no había muerto en el ataque y que vivía con la gente de Thranduil pero cuando llegue a ellos solo pude llorar sobre la tumba de ella, ya que había muerto durante un ataque orco, me dijeron que había tenido a una niña pero que no la encontraron con ella, la buscaron por un tiempo pero al final la dieron por muerta. Pero algo en mi decía que no, que estaba viva y por eso la busque durante largos años pero al final ya no pude sino darme por rendido y mi cólera aumento mi poder y con el combatí contra aquel que luchara en el lado de Morgoth aunque fuera elfo, hombre, enano o orco, moriría bajo el filo de Orión, la cuál durante esos largos años sacio su sed de sangre.

Los grandes Reinos de los elfos habían caído uno a uno bajo el poder cada vez mayor de Morgoth, grandes fueron las perdidas para los elfos en esos días y hastiado de la guerra, me embarque en el viaje de regreso a las costas de Aman ya que aunque buscara la muerte esta me era denegada en múltiples ocasiones, pero siempre que veía las luces de las Torres, un viento huracanado y un mar embrabecido me arrastraban lejos de ellas. Fue cuando comprendi las palabras que me dijera Manwë y amargas lagrimas llore en esos días.

Pero en uno de esos viajes un gran viento huracanado arrastro mi barco hasta unas costas donde el mal aun no atisbaba y sabiendo que poco tardaría en entrar en ellas. Le pregunte a un elfo y me respondió que estaba en las Tierras de la Alianza de Eithel-glîn, partí lijero hacia el lugar donde me dijo que residía el Rey, La bella ciudad de Tyelpeoste.

Preste mis servicios al Rey para luchar y defenderlas si llegaba el momento de luchar, pronto me toco defenderla y con la ayuda de los capitanes de la Alianza repelimos los ataques con fiereza.

Fue cuando me gane la confianza del Rey y me pidió que Gobernara la Isla de Eorondo y fuera su Señor, con gran honor acepte ese encargo y prometí defenderla hasta que no me quede una sola gota de sangre en mi cuerpo, pero no lograba eludir las batallas, la ciudad de Ara Fortin fue atacada con un gran ejercito, congregados los capitanes y las fuerzas de la Alianza, luchamos no sin bajas y una de ellas fue la del Rey que murio entre mis brazos haciendole la promesa de proteger Eorondo y no dejarla caer bajo el yugo de Morgoth.

Por eso e reclamado mi antiguo nombre, Telimektar a resurgido de sus cenizas y su poder fustigara a aquellos que intenten dañar estas tierras, el fuego es mi aliado y con el cumplire mi promesa.

Firma

!Que las cabezas de nuestros enemigos sean rebanadas y que rios de sangre bañen sus tierras!

!No habra piedad alguna para ellos, la muerte es su destino y yo su verdugo!

Vida

100%