Ficha de personaje
Exelder
Jugador: Cardenal
- Personaje
- Exelder
- Clan
- Orden de Telpe
- Raza
- Medio elfo
- Otros nombres
- Isilra
- Ingreso en el Clan
- 27-09-2004
- Armas y/o poderes
- Borgil es la espada. Además una daga corta, de origen elfico. Hábil con la espada, y el arco. Sus cinco sentidos se encuentran agudizados, conoce el lenguaje y sortilegios de la naturaleza. Fuerte de voluntad tiene gran poder de sugestión en la mirad
Descripción del personaje
De expresión altiva y recia, el pelo negro le cae sobre los hombros, su rostro pareceria no tener edad, se le ve bastante joven aunque sus ojos grises denotan profunda sabiduría y en sus rasgos se disitinguen claramente la apostura de la sangre elfica . Alto de mas de tres pies de altura, su complexión fornida le hacen ver imponente. Viste una cota de malla de mithril bajo un manto negro ricamente adornado, cinturón de plata y botas altas, y casi siempre usa una larga tunica negra, la vaina de la espada es negra tambien aunque con decoraciones en plata. Una cadena con una estrella de 9 puntas, de alguna extraña aleación, le cuelga en el pecho emitiendo un argentado replandor apagado.
Historia del personaje
Confusión, desesperanza, deseo de venganza contra quien... contra si mismo, contra todo el mundo, contra todas aquellas falacias de una existencia luminosa. El pensamiento se repetía una y otra vez atormentando sin descanso su cordura, que hacer, se preguntaba Exelder cual camino debía tomar, ahora cuando solo podía vislumbrar el tenue brillo de las estrellas que se extinguen al alba. De pronto un sonido claro que recordaba demasiado bien: el frío acero saliendo de su vaina, no solo una, 4 espadas o quizá mas resonaban casi a su espalda. –Creo que es el- pronunció una voz ronca. Risas apagadas acompañaron la expresión, pero tras del grupo de espadas una figura ensombrecida apareció. –Te atreverás Exelder- dijo con tono burlón –Príncipe de los cobardes, no mereces siquiera que un orco manche sus manos con tu sangre, desaparece y muere lejos de aquí. Fue entonces que algo se quebro en el ambiente y Exelder se incorporo de un salto, el brillo del odio ilumino con un malsano fulgor su rostro y sintió que un sentimiento incontrolable se agolpaba en su pecho, no podía limitar aquella fuerza interior y una risa convulsa y amarga fue la única respuesta a la figura sombría que lo enfrentaba. -Ahora lo se todo bastardo… sabes, pensaba marchar hacia el sur y rehacer todo, pero ahora tu me has mostrado lo que desde el principio debí haber de aceptado-. -¿A que te refieres?- contestó desconcertado el hombre encapuchado. –A que siempre había deseado tu muerte- y mientras pronunciaba estas palabras y con una habilidad sorprendente desenvaino una espada de rojo resplandor que traspasó de lado a lado el cuerpo de aquel hombre. –Borgil… alcanzo a balbucir con desesperación el hombre. –Sí Borgil, creíste acaso que la habías ocultado, que me la habías ocultado a mi, su legítimo dueño- respondió Exelder. –Ahora levanta la vista hacia el cielo que es lo último que veras. Tras estas palabras y de un solo corte desprendió de tajo la cabeza de el que hasta ese momento había creído su hermano. Sin embargo un incontrolable frenesí de sangre se había apoderado de el, y la larga cadenas de injurias había hecho explosión. La escolta de espadas que hasta entonces lo había rodeado, se hallaba paralizada, todo les pareció demasiado rápido y antes de que reaccionaron cayeron bajo el acero y la tierra se torno escarlata . Al siguiente dia todo lo que se encontró fue una fila de cuerpos empalados, uno de ellos salvajemente mutilado, y el sitio ahora abandonado, aun les incita horror a los habitantes de la zona.
Exelder se marchaba por fin de la tierra que lo había visto crecer desde hacia ya diecisiete años, apenas cumplía los 21 y sin embargo se le veía mucho mayor, su rostro ajado y sombrío no era sin embargo desagradable, daba una impresión diferente a cualquier hombre, un aire de nobleza y arrogancia del cual hasta entonces había desconocido su origen, ahora lo comprendía bien esa y muchas otras cosas el no era quien había creído y querido ser. Su padre había sido un numenoreano aposentado en la tierra media y su madre una elfa de origen sindar, era sin duda ella quien le había conferido muchas de sus cualidades como la percepción y comprensión del orden de la naturaleza, así como el orgullo y la arrogancia de Numenor por parte de su padre. Poco o nada los recuerda, la primera parte de su infancia la recuerda como en sueños. Quizá fue alguna floresta de las montañas azules, todo es impreciso, solo recuerda un largo y penoso éxodo hacia el sur. Ahora dejaba atrás una vida. El que pensaba había sido su padre, en realidad fue un compañero del numenoreano, un hombre del crepúsculo como los llamaban, Señor de vastas extensiones de tierras al oeste de las montañas. No supo mas sobre el incierto destino de sus padres y el abandono del que fue objeto, sin embargo al parecer las pertenencias del guerrero dúnadan habían sido conservadas por el hombre que con un temor reverenciallas guardaba en calidad de heredades de la casa, eran la ominosa espada Borgil y una cadena con una estrella de nueve puntas de algún desconocido material. Durante esa época había convivido con Erling su falso hermano, fueron tiempos duros siempre bajo la sombra de aquel, vigilado y hostilizado incesantemente por el padre tambien, y sin embargo fue un año antes cuando acaeció la muerte de este, que las dificultades aumentaron. Erling comenzó a conspirar para deshacerse de el, pues bien conocía que el no era su hermano de sangre y que a aquel le corresponderían todos las heredades de la casa: Borgil la espada y ciertos tesoros mas, según suponía erroneamente. Exelder por su parte comenzó a frecuentar los tupidos bosques que bordeaban la región tratando así de escapar de las riñas, fue en uno de estos vagabundeos cuando descubrió la verdad pues encontró el sendero que conducía a la torre de observación, una vieja construcción numenoreana que fue abandonada casi después de su emplazamiento por su supuesta inutilidad. Era ahí donde el viejo hombre había resguardado la espada y la estrella y con ella algunos pergaminos que relataban su origen, seguro de que nadie transitaba esa área. Erling también sospechaba de la ubicación de los tesoros y cuando vio su hermano llegar portando ufano la cadena con la estrella al pecho, lo imagino todo. De inmediato fue apresado y torturado para revelar la ubicación de la torre. Sin embargo le fue fácil eludir a sus guardias pues había descubierto que no sin esfuerzo podía proyectar su voluntad sobre personas mas débiles que el, así pudo convencer a sus guardias de liberarlo. Pensó en huir, puesto que ya tenia todo lo que pertenecía, pero no se decidía en abandonar el hogar sus bosques y todo lo que conocía. Odiaba a su hermano y a sus falsos padres, y la vida solo le había enseñado dolor y humillación, sin embargo el intentaba dar la otra cara y vivir de forma recta, por eso lo tomaban por débil, pero en esta hora de dudas pensaba en anteponer sus propios ideales y nunca mas servir a nadie.
Después de aquellos sucesos vagó de un lado a otro como una sombra en los bosques y de ellos aprendió todos sus secretos. Sin embargo decidió un día salir a tierra abierta buscando de nuevo respuestas y así sirvió entonces como mercenario durante algún tiempo, y su espada fue alabada en varias lenguas y sus servicios altamente apreciados, para el la muerte constituía casi una obsesión y se deleitaba en la guerra y las matanzas en cada batalla se desbordaba su furia y frenesí de sangre y sin embargo una parte de el anhelaba intensamente la paz. Fue entonces cuando conoció a Arnasil un hombre viejo que habitaba ermitaño en las montañas del este, de aspecto desaliñado pero soberbio, el anciano lo llamo una vez que lo encontró errante en aquellos territorios. –Que buscas aquí amigo elfo -le cuestiono. –Yo no soy ningún elfo- pero tampoco un hombre cualquiera -respondió el anciano sin dejarlo terminar- Apostaría a que… espera que es lo que intentas... vaya esa mirada tuya es fuerte pero aqui solo se topara con un muro cerrado- Desconcertado Exelder bajo la vista por primera vez, cuando intentaba ver mas allá de aquellos ojos grises del anciano. -Solo soy un viajero en busca de sabiduría –le contesto- Entonces has encontrado el camino y quizás no sea casualidad –respondió el anciano. Desde ese momento Exelder vivió de ermitaño junto al viejo, fue el quien le nombro Isilra. Del anciano por su parte nunca supo mucho, pues era muy reservado y no decía sino lo necesario, pero supo que al parecer era un dunadan también, procedente quizá de Umbar, pero con un amplio dominio sobre los poderes de las sombras, un nigromante renegado de Mordor suponía, aunque de esto nunca supo la respuesta. Con el aprendió la erudición y se convirtió en un versado de las leyendas antiguas y llego por fin a conocerse y aceptarse como lo que era, un medio elfo, un hombre con el sino y las virtudes de las dos sangre sangres mezcladas. Así fue iniciado también en conocimientos ominosos y oscuros pues lo que el anciano le enseño transgredía el orden establecido y a menudo abría su pensamiento mas y mas a las sombras y el poder que encerraban ya no como la furia sin sentido sino como el poder y el verdadero destino. Sin embargo pronto se sintió cansado y sin despedirse del anciano partio hacia el este un día pues sabia que ahí su camino se cerraba, ya no tenian nada que enseñarle. En el ancho mundo poderes ocultos y sombríos mas fuertes que el aguardaban y el también aguardaba su hora, la hora de levantarse en la batalla como el vencedor. Recorrió de nuevo el ancho mundo y tras de si la desesperación y el terror se apoderaba de aquellos que se interpusieron en su camino, sin obedecer a nadie, sin temor de los Valar,y solamente siguiendo sus propios designios cometio actos sangrientos y de barbarie bajo esta fe. Borgil la espada de las runas de escarlata destello y su estrella como emblema en el pecho lo acompañaron en su búsqueda y asi fue que el destino le abrió la última puerta y al fin conoció e integró la poderosa orden del Telpe….
Firma
Habitaré en las sombras y dormiré lada a lado con la muerte, hasta que en el horizonte el alba dorada ceda su lugar al resplandor de Telpe
como relámpago en la oscuridad...
