La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Ficha de personaje

Seregruin

Jugador: Seregruin

Avatar de Seregruin
Personaje
Seregruin
Clan
Señores de Nurn
Raza
Númenóreano
Otros nombres
Kalemba
Ingreso en el Clan
31-10-2004
Armas y/o poderes
Sus armas son convencionales y sus poderes, dentro de los límites de la humana mentira.

(Seregruin no descarta hacerse de algún arma poderosa durante su estancia en Nûrn... cuestión de tiempo).

Descripción del personaje

Númenóreano mestizo de 65 años, combina las destrezas habituales de los Hombres del Oeste con las de los hombres de razas menores.

Se destaca en casi todas las artes que un hombre pueda desarollar, incluida la guerra; pero sobresale en la mentira y la traición.

Capaz de realizar, literalmente, cualquier acción para acumular poder sobre los demás seres y sobre las cosas, Seregruin no reconoce lealtad ni límite alguno. (Salvo al Clan de los Señores de Nûrn, claro está).

Aunque Númenóreano de raza por herencia y educación, Seregruin es de menor estatura y belleza que la mayoría de los Dúnadan. En contrapartida, disfruta de la destreza, la fortaleza, la resistencia y la agilidad del más endemoniado de los seres.

Historia del personaje

[La información que se suministra a continuación son extractos de diversos relatos autobiográficos de Seregruin intercalados con informes de variada procedencia que elucidan puntos oscuros de su trayectoria o desmienten algunas de sus afirmaciones.]

Bainsûl Celeduin-rîs

[…] Como la mayoría de las colonias o factorías construidas por los númenóreanos en el lejano sur de Arda, Bainsûl era una sociedad dual: la selecta élite dirigente de sangre Occidental se hallaba por completo separada de las castas inferiores de la servidumbre nativa. (…) El abandono de los viejos valores y el comienzo del culto Sauronista supuso un cierto relajamiento en las costumbres que, sin embargo, tardó en trasladarse a la periferia. (…) De entre aquellos con costumbres liberales en Bainsûl, destacó una Dama de Pura Raza Númenóreana: Bainiell Elugalad. Por ser mujer, y de alta estirpe, sus quehaceres desataron el escándalo en la pequeña sociedad pacata de aquel entonces. (… ) Llegó un momento, sin embargo, en que mi abuela decidió que era mejor continuar con su vida tras la apariencia de la anticuada decencia Adûnaic y pretendió sentar cabeza. (…) Sus hijos e hijas se contaron entre lo más granado de la pequeña aristocracia local.

[Excepción hecha de la propia madre de Seregruin: hija ilegítima cuyo padre, se supone, fue Cülvencînn (Annanthalion), el esclavo favorito de Bainiell Elugalad, de quien muchas historias se cuentan].

[…] Mi padre arribó a Baînsul Celeduin-rîs como veedor de la Corona y ministro plenipotenciario para la mejor explotación de las fértiles planicies. Pero su misión quedo relegada a un segundo plano la misma noche en que se le honró con una fiesta de bienvenida en Elugalost : había quedado enamorado de mi madre, que a la sazón era sirvienta de la Casa.

[Larga es la historia de su romance, que se contará en otra oportunidad. Lo importante aquí es que el padre de Seregruin consiguió quedarse con el pan y la torta. Pudo extender su misión durante largos años en aquellas tierras del sur, a la vez que contraer matrimonio con la hija natural de Elugalad para honrarla con un título nobiliario y el respeto de la gente de bien, todos detalles extremadamente importantes para un Númenóreano que se precie.]

Primeros Años:

[…] Nací en Bainsûl Celedui-rîs hace 59 años. Soy de pura estirpe númenóreana, salvo por el aporte de sangre nativa del lado materno. Es este aporte el que me hace más diestro en el uso de las armas, en la ejecución de cualquier instrumento musical, en la actuación farsesca o dramática, en el canto, en el baile y en el sexo.

[…] Mis primeros años los disfruté en las extensas llanuras ganaderas del Celeduin, allí aprendí a domar y a montar los caballos salvajes, a luchar a punta de cuchillo y espada, a enlazar, a disparar flechas y lanzas, a danzar y a beber en comunión con las gentes locales, a no temerle a nada, ni siquiera a un animal feroz en medio del desierto.

[…] Cuando tuve quince años mi padre creyó que ya nada tenía que aprender allí y me envió a Armenelos a estudiar la Política y la Estrategia Imperial. (…) Poco importaron mis ruegos. Partí con mi vihuela y un corazón destrozado de aquella lejana tierra mía, adonde siempre querré regresar. (…)

[Poco se sabe de la vida de Seregruin en la lejana Bainsûl. Es probable que haya sido alejado de allí por la vida desenfrenada que, se comenta, llevaba el niño primogénito de los Rodhraw Elugalad-. Su pasión por la forma musical har-númenóreana de origen élfico, el gothánn, lo ha acompañado a lo largo de su vida. Seregruin ha escrito una Relación de la Música y Danza conocida como Gothánn. De sus nostálgicos orígenes élficos a su sensual actualidad Adûnaic, de la que se comentará en otra oportunidad.]

Pasé en Elenna apenas dos años: lo suficiente para descubrir que la metrópolis no era para mí, y que no había nada que odiara más que a las nobles gentes númenóreanas. (…) Después de una breve estadía en Rómenna, me embarqué hacia Umbar para estudiar Piratería Intelectual en la Facultad de Artes.

[Se conoce que Seregruin se vio a sí mismo como un descastado en la noble y aristocrática Armenelos de los días de Ar-Pharazôn el Dorado. Eso explicaría su romance y fuga con una actriz ambulante, y su estadía en Rómenna junto a una Compañía de Variedades.]

Juventud:

[…] Umbar es la gran ciudad a la que debo todo. Tiene lo mejor de la periferia y de la metrópolis: la sangre y el incienso, el yugo y la montura, el campo y la piedra… y el mar.

[…] Mis primeros años Umbarianos fueron vertiginosos, y poco es lo que recuerdo. He aquí un breve resumen: (…) Estudié todo lo que había para aprender, sobresaliendo en cada materia. (…) Y sin embargo, la mayor parte del tiempo la pasaba en los barrios bajos de Umbar, en el puerto y en la frontera. Allí me familiaricé con las costumbres y los dialectos locales, con los ritos y las antiguas prácticas oscuras que poco tenían que ver con el Sauronismo pour la gallérie de nuestras élites. (…) Entre ellos me formé y de ellos obtuve mi nombre cuando fui incorporado: Kalemba. [Seregruin.]

[Está atestiguada la pertenencia de Seregruin a los ritos nativos, así como su membresía en una serie de sectas y grupúsculos ultra-sauronistas que comenzaban a infiltrarse entre los jóvenes nobles de Umbar.]

(…) Poco a poco me mezclé en los círculos nobiliarios de la ciudad, llegando a ser muy apreciado por notables figuras de la Oligarquía local y fui contratado como espía para estudiar los comportamientos de los vecinos reinos Haradrim.

[Está comprobado su acercamiento, por aquél entonces, a la dirigencia Umbariana. En aquellos años Seregruin redactó algunos tratados, la mayoría de ellos relacionados con las poblaciones nativas: de sus viajes por Harad, se destaca la compilación de sus cartas Expedición a los Salvajes Haradrim.]

(…) Aproveché este empleo patriótico para hacerme de la confianza de diversos reyezuelos y prominentes guerreros, a la vez que estudiaba todas sus fortalezas y flaquezas (…) Mi trabajo fue bien apreciado en Umbar, y sin embargo yo no había detallado la décima parte de lo que había averiguado. (…) Ese estudio de campo fue el que me permitió, una vez frustrado el golpe de palacio que intentamos con mis camaradas, acomodarme en el Reino del H’syunyaka.

[Hay importantes fuentes, que se basan en cartas realmente existentes, que sostienen que la revuelta organizada por el grupo de jóvenes cercano a Seregruin fue delatada por él mismo, que operaba como doble agente. El alejamiento de Umbar, sin embargo, más que deberse a un enmascaramiento de su traición, parece responder a que habría perdido todas sus riquezas y posesiones por el despilfarro y el juego. Hay quien afirma que Seregruin abandonó la ciudad corriendo, descalzo, y tan sólo con su vihuela al hombro.]

[Sin embargo, también se sabe de buena fuente que Kalemba pronto cosechó los resultados de sus viajes pasados. Durante diez años vivió en diferentes reinos, alcanzando importantes cuotas de poder en todos ellos, ejerciendo de espía y de agente doble –en algunos casos, triple- en las tribus del Sur, combatiendo contra las incursiones Númenóreanas que se movilizaban en búsqueda de víctimas sacrificiales o metales preciosos. Algunas fuentes afirman que Kalemba-Seregruin fue, efectivamente, Rey de algunas tribus Haradrim, y probablemente fue divinizado en alguna de ellas. En todo caso, no se le puede creer cuando asegura haber servido durante diez años consecutivos a H’syunyaka. Es más, hasta donde se sabe, jamás ha existido un Rey Haradrim con semejante nombre.]

Una vez instalado en el Reino de H’syunyaka, y cuando ya se tambaleaba la Oligarquía Vieja, pude avanzar con los Haradrim hasta las mismas puertas de Umbar, (…) lo que me valió un puesto en el Triunvirato, (…) Ministro de Guerra. Desde aquella prominente posición, y con el respaldo popular [Kalemba era, en efecto, considerado parte del pueblo por los nativos], conseguí gobernar de facto Umbar durante los siguientes dos años, imponiendo una serie de reformas que aún hoy están vigentes. (…) [En ese breve lapso de tiempo] conseguí acortar la brecha entre las razas, lo que de otro modo hubiera llevado siglos […] Desde el más puro Sauronismo conseguí demostrar que la sangre nativa de los hombres de corta vida es superior en muchos aspectos a la estirada sangre númenóreana.

[Las teorías clasistas (¡y progresistas!) de Seregruin deben considerarse a la luz del enciclopedismo y la sofística que infestan la alta cultura númenóreana de estos últimos (y más gloriosos) días del Imperio. Sus vanos devaneos intelectuales son –considerados por él mismo- pura verba para ganarse el favor de las facciones en pugna por el poder en Umbar. Este extracto auto-biográfico corresponde al período de su regreso a Umbar después del desastre de Mbuka, en momentos en que intentaba justificar retrospectivamente su breve gobierno.]

[Poco tiempo después] la Armada Occidental disuadió definitivamente al Gobierno Autónomo (…), y aunque yo pude conservar el cargo de Almirante Mayor, mis compañeros de Triunvirato fueron, lamentablemente, ejecutados por Deslealtad.

[Nuevamente, existen documentos que atestiguan que Seregruin prefirió negociar y entregar al Gobierno del que formaba parte a cambio de conservar una cuota de poder bajo la Restauración Númenóreana. En su momento, justificó su accionar en lo absurdo de un exterminio total de la Ciudad-puerto, teniendo en cuenta la potencia de la Armada Imperial.]

Madurez:

En mi nuevo cargo me hice a la mar en busca de espacios abiertos (…) donde establecer nuevas factorías. (…) Di con la tierra de Mbuka, donde coordiné las actividades de las colonias explotadoras de azúcar y café. (…) Pronto advertí la malsana explotación a que se sometía a los nativos del país. En mis cuarenta años de vida había visto algo así, siquiera en las llanuras del Celeduin. Se trataba a los hombres como a orcos, o a trasgos: se los encadenaba o mutilaba para que no escaparan (…) Aquello me pareció tan poco productivo que decidí expropiar a los colonos (…) [y] ajusticiarlos inmediatamente. (…) La Revolución Mbukabana [como fue conocido el proceso] me costó el cargo y los honores en Umbar, pero me brindó la satisfacción de la puesta en práctica de un modelo productivo de todo punto innovador y extremadamente competente. (…) Poco a poco, nuestras guerrillas libertarias consiguieron desbaratar la explotación en las colonias cercanas, y una oleada revolucionaria pareció extenderse por el Lejano Harad. (…) [Pero] en otro lugar contaré los pormenores del régimen Mbukabano y el por qué de su derrota temporaria.

[A pesar del colapso del régimen, y de su humillante regreso a Umbar, Kalemba se sigue proclamando Dictador de Mbuka en el exilio y sueña con restaurar su Imperio en el Lejano Sur. Mantiene contactos regulares con sus tropas estacionadas en los montes, a los que todavía promete armamento y apoyo militar. Una copia de su Constitución Revolucionaria Mbukabana se encuentra en la Universidad de Umbar.]

[…] Una vez de regreso en Umbar, donde a la sazón gobernaba mi viejo camarada Gondwaur, me fueron restituidos el derecho a la pensión y los títulos que supe ostentar, y fui enviado en misión diplomática a Pelargir para estudiar la ciudad y a sus clases dirigentes al detalle, como sólo alguien experimentado podría hacerlo. Mi trabajo fue, en efecto, de una calidad sin precedente. (…) [Pero] fui descubierto poco después de remitir la información a Umbar y debí escapar nuevamente al desierto.

[De hecho, Seregruin fue enviado a Pelargir como espía, pero también para ser asesinado ni bien concluyera su investigación. Su camarada gobernador de Umbar lo conocía demasiado bien. Fue para este viaje que se lo acreditó como Seregruin, traduciendo al élfico el salvaje nombre de Kalemba, y se le devolvieron sus títulos –muchos de los cuales son pura fantasía-, de los cuales Seregruin hace gala y se mofa alternativamente.]

[De cómo Seregruin consiguió huir a tiempo de una muerte segura en Pelargir hay versiones encontradas. Algunos sostienen que fue advertido por los contactos que se supo hacer entre el bajo pueblo: unos mencionan una prostituta; otros, un criado. Otras versiones, acaso más fantasiosas, sugieren que la mujer que iba a asesinarlo se enamoró de él en el momento decisivo. Los más sostienen que Seregruin salió de Pelargir en una noche de borrachera, sin rumbo fijo, y con la maldita vihuela al hombro, una vez exprimidos los recursos que el Arca de Umbar le supo suministrar.]

[En todo caso, constatamos aquí que Seregruin desapareció cruzando el Poros y perdiéndose por los desiertos de Harad, durante un tiempo, y que reapareció hace cuatro años en el puerto Nûrnita de Túrelondë, llegando de Oriente en un bajel repleto de barriles de Vino de Dorwinion, acompañado de su servidumbre, un conjunto de músicos Haradrim y un delectable grupo de esclavas de Rhôvanion. Por cierto, todavía conserva la vihuela.]

Vida

45%