Ficha de personaje
Árchaon
Jugador: Legolaragorn

- Personaje
- Árchaon
- Clan
- Alianza de Eithel-Glîn
- Raza
- Maia
- Otros nombres
- Valyë y Eltharion
- Ingreso en el Clan
- 24-01-2005
- Armas y/o poderes
- Tiene los poderes generales de cualquier Maia, siendo el fuego su poder especial. Porta una espada llamada Mommênt forjada por Aulë. Su arco con forma de media luna es un arco élfico de Lórien.
Descripción del personaje
A pesar de se un maia, tomó la forma corpórea de un medio elfo. Físicamente posee las características físicas de los dos pueblos que más ama. Su pelo es largo, sobre la altura de los hombros, y su color es negro como el de los hombres de la Primera Casa de los Edain, la Casa de Beör. Sus ojos son grandes, y son tan verdes como lo eran las praderas de Valinor estando en su plenitud. Esos ojos de intenso verde se vuelven más oscuros o más claros dependiendo del estado de ánimo del aparente medio elfo. Esta característica la ha escogido en honor al pueblo de los elfos.
Físicamente es un hombre fuerte, llegando a medir 186 centímetros de altura. Su peso no supera los 85 kilos.
Sus ropajes son sencillos pero a la vez protectores. Viste un atuendo de mangas largas llegándole hasta la cintura. También viste unos pantalones un poco holgueros, y que son sostenidos a la altura de la cintura mediante un cinto de color negro, en el cual hay engarzado un zafiro de un azul turquesa, regalo de Ulmo llamado Estrella Marina. También lleva una capa élfica color verde oscuro atada al cuello y sujeta mediante un broche con forma de hoja, regalo que recibió de las manos de Galadriel en una de sus visitas a Lórien. Encima de todo eso porta una armadura de cuero endurecido, modelada a capas que se superponen las unas a las otras y de un color marrón intenso. Su calzado son unas botas de cuero que son de altas hasta sus tobillos.
Historia del personaje
La historia de Árchaon está dividida en períodos o fases que se desarrollan desde el primer día de la Primera Edad hasta nuestros días.
Su vida comenzó siendo un Maia, siendo su nombre Valyë, y como los demás Ainur, fue creado por Eru, el majestuoso Ilúvatar, al principio de los tiempos.
Desde siempre, y como cualquier Maia que ha de decantarse por un elemento, Valyë se decidió por el fuego, pues vio en este elemento un elemento vivo, abrasivo, un elemento que podía llevarse por delante casi cualquier cosa, y en definitiva, un elemento poderoso. Así fue tal la práctica que adquirió con el fuego que incluso se hizo inmune a el, pudiendo, incluso, hacerlo aparecer en donde no hay ni tan siquiera unas cenizas.
Como sus hermanos también controlaba una magia básica de los elementos agua, aire y tierra.
Su apariencia por aquellos entonces nadie la sabe exceptuando a sus hermanos, ya que todavía no había visto nada real que no fuesen los demás Ainur.
Cuando los demás Valar y Maiar partieron hacia Eä, Valyë partió junto con otros cuantos Maiar más para ser ayudantes de los ilustres Valar.
Valyë vivió sin percance alguno hasta que acabó la Primavera de Arda. Y como sus demás hermanos partió hacia Valinor.
Allí las nuevas llegaban con frecuencia desde la mente de Eru, y los heraldos a menudo proclamaban la llegada a Arda de los Hijos de Ilúvatar que serían los Primeros Nacidos. A decir verdad a Valyë le entusiasmaba esa llegada, y cada día recorria la Tierra Media para contemplar la llegada de los Primeros Nacidos.
Entonces llegó el día, y una preciosa tarde Oromë llegó raudo a Valinor haciendo sonar al Valaróma con gran poderío. Valyë partió hacia Cuiviénen, el Agua del Despetar, que fue el lugar en donde los Quendi abrieron los ojos. Y allí permaneció Valyë muchos años, mas tomó precauciones y tomó la forma de un árbol para observar a aquellos curiosos seres que habitaban aquel pequeño rincón de la Tierra Media.
Una vez llegados los Eldar a Valinor, Valyë siguió con ellos, y más tarde partió a Doriath, tras envolverse en una cubierta de un elfo de rubios cabellos y azules ojos y tras adoptar el nombre de Eltharion, para conocer a la estirpe de Elwë Singollo, conocido como el rey Thingol Mantogris. Allí moró como un habitante más en las estancias de Menegroth, y fue de las manos de Melian, e incluso forjada por ella misma, de las que recibió su primera espada mágica, conocida como Mitsuril.
Eltharion era tan buen guerrero que el rey Thingol pidió al maia que entrenara a sus elfos sindar en el arte de la guerra, y años más tarde se convirtió en el capitán de las legiones de Thingol, y fue él el que las llevó a la guerra en la Cuarta Batalla de las Guerras de Beleriand, la Dagor Bragolach. Cuando iban a ayudar al rey Finrod Felagund Glaurung y sus tropas los emboscaron, y allí lucharon a piel y espada hasta que el padre de los dragones se retiró. Entonces Eltharion prosiguió con el resto de sus elfos para llegar al Marjal de Serech y llegar hasta Finrod, y hubieran sido muertos o echos prisioneros sino hubiera sido porque Barahir los rescató junto con los más valientes de los Edain.
Así transcurrió la Primera Edad de la Tierra, y Eltharion siguió defendiendo la fronteras de Doriath de cualquier enemigo.
Después de la muerte de Thingol y tras caer Menegroth al romperse la Cintura de Melian cuando ésta se fue de la Tierra Media, partió al nuevo reino de Lórien construido a semejanza de Doriath. Allí fue recibido de buen grado por Galadriel y Celeborn, y allí conoció a su primer amor. Era una elfa también de rubios cabellos. Su nombre era Sûlwen, hija de Bragor.
Tras tomarse en matrimonio, la elfa fue asesinada por una banda de orcos que se internó en aquellos bosques. Eltharion, tras la pérdida de su más ser querido, se sumió en la oscuridad de la soledad y de la tristeza. Fue Galadriel la que lo revivió tras la muerte de Sûlwen, y en ese momento le regaló un broche con forma de hoja, un regalo que tiempo atrás hizo Sûlwen a la reina Galadriel.
En el año 1700 de la Segunda Edad, Eltharion partió junto con un batallón de elfos silvanos hacia Númenor para acudir con una flota enviada por el rey Tar-Minastir a Lindon en auxilio a Gil-galad en la Guerra de los Elfos y Sauron, donde este fue expulsado de Eriador tras cruentas batallas entre elfos, numeroneános y orcos.
En un viaje a las Ered Gorgorth, Eltharion conoció a uno de sus más fieles aliados, un tigre albino que se cuenta que nació de la misma nieve que cubre las laderas de estas cordilleras. Fue bautizado como Heru-Los (Señor de las Nieves en quenya), ya que según Manwë es el señor de todos los tigres. La gente lo conocía como Silvaron, el de los ojos encantados, porque sus ojos eran penetrantes como las flechas lanzadas por los elfos. El izquierdo era de un azul tan intenso como el cielo en una mañana despejada, y el derecho verde, y si lo mirabas parecía como si un rayo de esperanza te recorriera el cuerpo.
Sobre el año 3450, Eltharion escuchó hablar de un reino, al sur de las Tierras Olvidadas de Haldanóri, el cual desconocía su nombre, y se decidió por acudir a él.
Así lo hizo, y en breve llegó al sur de las Tierras Olvidadas. Allí se unió a la causa del rey de aquel reino y a los suyos, y muchas fueron las batallas por él libradas. La más temible fue la librada en la ciudad de Aran Fortin, que finalizó con la muerte del rey, con media ciudad derruida y con la ascención de un nuevo sentimiento de amor en el corazón de Eltharion, y es que una bella elfa, Laitaine Numeniel, ocupó el corazón del que ya no creía en el amor después de la pérdida de Sûlwen.
Tras la batalla, el nuevo Señor Oscuro Sauron supo de la colaboración de Valyë el reino, y este le mandó una ofensiva a Eltharion. Tomándoselo como un asunto personal dejó fuera del caso a sus compañeros y partió solo hacia la misma puerta de Barad-Dûr para enfrentarse a Sauron, allí se proclamó un combate no decisivo para la muerte de uno de los dos, y Valyë consiguió escapar, por lo que no viendo otra alternativa para hacer daño a Eltharion, Sauron usó una de sus artes aprendidas de su señor Morgoth para poseer el alma maia de este y hacer daño a su bien más preciado: Laitaine. Sin saber nada de eso, Eltharion llegó un día más a los brazos de su amada, y de repente un sentimiento de ira se apoderó de él, y quiso matar a la elfa usando sus poderes mágicos, aunque pudo controlarse, y entonces supo que tal acción era obra de Sauron. Rápidamente ascendió a la tierra de Aman, y llegó a los palacios de Manwë para pedir que se le fuera otorgado un deseo. Quería perder su entidad maia, pues temía que Sauron se aprovechara de ese poder para intentar atacar otra vez a Laitaine. Y quería acabar con el pasado y con todo lo que tuviera que ver con Eltharion, pues aunque pudo resistirse a ese sentimiento de ira, nunca se perdonaría el haber intentado hacer daño a su más preciado ser aunque no fuese por voluntad propia. Entonces quebró su espada Mitsuril, y pidió a Aulë que le creara una espada similar, a la que llamó Mommênt, y cambió de apariencia física adoptando también un nuevo nombre, Árchaon. Entonces eligió pertenecer al linaje de los Peredhil, ya que amaba tanto a los Eldar como a los Edain, y eligió una vida inmortal.
Pero Ilúvatar no hizo exactamente lo que pidió Árchaon, sino que en vez de quitarle los poderes por completo, simplemente se los ató por un tiempo, y al cabo se los devolvió, prometiéndole que los Valar velarían porque nadie los usara contra su voluntad. Bajo esta condicón, Árchaon aceptó recuperar los poderes, y siendo de nuevo un Maia, prosiguió con el físico de un medio elfo por cual se decantó al pedir su ruptura con el linaje de los Ainur.
Así regresó a Haldanóri, y entre el caos de una nueva guerra entre clanes se formó una alianza en aquella tierra ahora llamada Eithel-Glîn, dejando atrás los tiempos imperecederos del antiguo Reino Desconocido, una alianza de nobles damas y caballeros que daban paso a un nuevo período de prosperidad aún en la guerra que se aproximaba. Allí juraron ante la Fuente que siempre protegerian con su vida aquel bello lugar de los vástagos del mal...
Firma
\"Temedme, mortales, porque soy el Azote del Mundo. Los ejércitos de los dioses están a mis órdenes y vuestros imperios no podrán sino caer bajo el peso de mi espada y de mi férrea voluntad\"
Árchaon, Señor del Fin del Tiempo
