Ficha de personaje
Gaur

- Personaje
- Gaur
- Clan
- Valle del Ingenio
- Raza
- Hombre de Khand
- Otros nombres
- Ingreso en el Clan
- 26-08-2005
- Armas y/o poderes
- Espada forjada en los albores de la Primera Edad recibida en herencia tras la muerte de sus padres. Ligera y mortal. Su nombre es Swordwine. Mediante un conjuro mágico realizado en el momento de su forja siempre provocaba la muerte de una estocada.
Descripción del personaje
Humano, descendiente de habitantes de Númenor, pero ya nacido tras el viaje. Mide 185 cm (Unos 6,1 pies) y es de complexión fuerte y robusta. No posee poderes especiales excepto los que le dan la experiencia y la autosuficiencia, intuitivo, reflexivo, feroz.
De cabellos oscuros, ojos verdes penetrantes. Vestido siempre a la usanza de los nómadas, con ropas cómodas y cubierto por una capa con capucha gris que le permitía pasar desapercibido en la mayor parte de los emplazamientos en los que estaba.
Ágil, rápido, incansable... en la lucha encuentra fuerzas renovadas. De carácter paciente, le gusta de observar a sus adversarios, buscando el momento, buscando el lugar....
Parco en palabras, le gusta meditar antes de decir algo y si no lo considera extrictamente necesario no entabla conversaciones.
De carácter introvertido, es fiel a sus amigos.
Historia del personaje
Cuando mis padres iniciaron la travesía desde Númenor hacia la Tierra Media poco podían esperar de lo que acaecería en poco tiempo.
Mi madre, Frumgarin, estaba embarazada de 4 meses cuando inició la travesía desde Númenor hacia el Puerto de Annêar, en la Tierra Media, junto con mi padre, Saeros.
Frumgarin y Saeron llegaron tras un penoso viaje a buen puerto. Acabado el embarazo nací en Neniath. Allí pasé mis primeros años, hasta que mis padres consideraron que ya tenía edad suficiente para hacer el viaje que desde el día que llegaron habían planeado.
Su ilusión era vivir en Ost-In-Tercan en medio de un frondoso bosque.
A los seis años iniciamos el viaje. Nos dirigimos hacia Azandûm, quisimos atravesar las montañas por los pasajes que los habitantes de esa ciudad habían construido por ese lugar. Una tormenta nos sorprendió y tuvimos que buscar refugio en una caverna.
Mientras dormíamos fuimos atacados por unas bestias salvajes y corrimos en busca de refugio, caverna adentro. Caímos sin defensa en sus brazos, mis padres iban delante y fueron sorprendidos sin posibilidad de repeler el ataque; si es que tal posibilidad existía.
Al escuchar el tremendo bramido, caí al suelo, paralizado por el terror. Mis padres apenas sufrieron al ser prácticamente despedazados por el Balrog que se ocultaba en la profundidad de la caverna desde hacia años, cuando encontró refugio después de su precipitada huida tras la vergonzosa derrota en la Batalla de la Cólera.
El azar, o algún Valar, se apiadó de mí, puesto que no fui descubierto por el monstruo. Retrocedí hasta la salida de la caverna. Las alimañas habían huido presas del pánico al oir el bramido de la bestia.
Allí, perdido entre las montañas, con apenas seis años de edad no tenía la más mínima posibilidad de sobrevivir si no fuera porque los llantos de un niño llegaron a los atentos oídos de un viejo guerrero que, hastiado de tanto terror y destrucción, se había ocultado en las montañas a la espera de su muerte.
Él fue mi mentor, mi maestro, mi segundo padre… Él me lo enseñó todo, a luchar, a seguir un rastro, a interpretar los signos, los gritos de los animales, los cambios en el viento. Durante los 10 años que estuve con él aprendí todas las artes de guerra que el anciano pudo enseñarme. Mi capacidad de aprendizaje era ilimitada, puesto que juré venganza contra los siervos de Melkor, por haberme arrebatado a mis padres en la flor de la vida.
En el lecho de muerte, mi mentor, Enerdhil me dio su espada, Swordwine, que era su mayor tesoro, fue de lo único que no se desprendió al retirarse a las montañas. Me dio las últimas instrucciones que su aliento, cada vez más débil, le permitió.
- Toma tu espada, ámala y respétala, pues ella será tu mayor aliada. Te protegerá, pero al mismo tiempo ten cuidado pues no reconoce a dueño alguno y todo el que sea mordido por ella, morirá irremediablemente. Esta es su maldición….úsala en tu favor….
Enerdhil expiró y con él se fue mi segundo y último padre. Le di sepultura para evitar que las alimañas devoraran su cuerpo. Encomendé su espíritu a Mandos. En el mismo instante en que pronuncié la oración me di cuenta de cuan injusto era que los valar permitieran tal pérdida, y la rabia corría en mis venas porque apenas en mi pubertad me había quitado a mi madre y a mis dos padres. Maldije a los valar y abjuré de ellos, jurando que únicamente mi propio instinto sería quien me guiaría desde ese momento, Yo, mi único Dios y mi supervivencia, mi religión.
A partir de ese momento inicié mi camino en solitario, luchando con cuantos siervos de Melkor hallé en mi camino.
Los caminos nos conducen a los lugares más inesperados y la fortuna quiso que un día llegara por casualidad a una taberna sita en la frontera de Tercano, llamada “El ojo del dragón” dónde creí ser envenenado por un brebaje de la mesonera. Simplemente demostró que se trataba de una bebida experimental.
Allí contacté con los que se convirtieron en mis compañeros de lucha a partir de ese momento.
Firma
Ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul,
ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul.
