Ficha de personaje
Aliena
Jugador: Nessa

- Personaje
- Aliena
- Clan
- Valle del Ingenio
- Raza
- Mago
- Otros nombres
- Aranelnim <br>Irimë
- Ingreso en el Clan
- 26-08-2005
- Armas y/o poderes
- Como armas, tan solo porta una daga curvada con mango de marfil en cuya hoja reza en runas élficas \"afilado, no tocar\" y un arco de los galadrim.
Descripción del personaje
Con 1.55 m y unos 46 kg posee una apariencia frágil y lejana, casi espectral.
Cabellos negros como una noche sin estrellas, de piel nívea pues pareciera que Arien rehusa recompensarla con sus carícias y de ojos negros y ausentes.
En su atuendo destaca el color blanco, vestidos que resaltan la extraña belleza de la joven, escondidos bajo una capa élfica en tonalidades camaleónicas, compañera inseparable en sus largos viajes.
Poderes especiales:
• Oído, olfato y tacto terriblemente agudizados.
• Capacidad de adelantarse a ataques o acciones de otros seres. (capacidad de predicción a corto plazo, no es capaz de predecir el futuro lejano, salvo en raras e involuntarias ocasiones).
• Capacidad de leer las mentes.
• Capacidad de proyectar imágenes en las mentes de otros, pudiendo provocar con ello la intensificación de sus mayores miedos o la serenidad aún en ocasiones de extremo estrés, así como llevar la desorientación a sus mentes.
• Mover objetos pequeños (aunque le resulta terriblemente cansado dependiendo del objeto en cuestión por lo que no lo hace a menudo)
• Capacidad de comunicación con determinadas plantas y animales.
Historia del personaje
- Irimë!!!!!!!
Mientras su madre la buscaba, Irimë miraba maravillada el extraño anillo que acaba de encontrar, era grande y pesado, llevaba una sola gema engarzada en el metal. Era tosco y, sin embargo, extrañamente hermoso.
- Irimë!!!!!!
La llamada de su madre la sacó de su ensimismamiento, guardó el anillo en el bolsillo y se dispuso a regresar a casa.
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El joven arquero no podía creer lo que veía, <¿qué era aquello?>, por más que se esforzaba, su vista de elfo no podía distinguir mas que un pequeño bulto negro en la oscuridad que reinaba a las fronteras de Lórien. Se mantuvo inmóvil unos minutos, afinando sus élficos sentidos, sin apartar la vista de lo que supuso sería algún tipo de animal, pero aquello no se movía ni emitía sonido alguno. El elfo decidió acercarse unos pasos, fuera lo que fuera seguía sin moverse y no parecía peligroso acercarse un poco mas, y así lo hizo, despacio, paso a paso y en silencio llegó hasta lo que parecía....!! no, no podía ser¡¡¡
El elfo se agachó perplejo y, dejando el arco en el suelo, giró con cuidado el pequeño cuerpo hasta que logró ver la cara de una niña, cubierta de barro y sangre seca, tapada apenas con un manto hecho jirones. El muchacho, sintiendo una tristeza infinita y una lealtad eterna hacia la pequeña, la acurrucó en sus brazos con sumo cuidado y, olvidándose de la guardia se dispuso a llevársela a Galadriel.
La niña abrió los ojos y, al encontrarse inmersa en un mundo de sombras el miedo la atenazó, intentó moverse pero el dolor fue tan fuerte que casi la hizo perder el sentido de nuevo. Unas manos firmes aunque cuidadosas la obligaron a permanecer tumbada y fue entonces cuando pudo oír un bello canto que sabía que no había escuchado antes pero que le resultaba extrañamente familiar.
Una voz cercana la devolvió al presente <Te pondrás bien>, casi deseó reír histéricamente ante esa afirmación tan absurda.
- Soy Galadriel, dama de la luz, reina de Lórien, la tierra en que te encuentras – la niña no contestó. Galadriel pasó sus dedos por la larga melena de la niña, pero su atención se centraba en sus extraños ojos, más negros que el Galvorn y tan vacios de vida, que la gran dama de Lórien sintió encoger su corazón.
- ¿Cómo te llamas? – la niña no respondió. Galadriel intentó sondear su mente.
- ¿Recuerdas algo?
- Luz – dijo por fin en un susurro
- ¿Algo mas?
- Luz, sólo luz....
- Y.... ¿tu nombre? – la niña llorando negó con la cabeza, Galadriel cogió su mano para tranquilizarla y sonrió para consolarla, aunque la niña no lo vió.
- Bueno…hmmm de algún modo hemos de llamarte – comentó la dama con tono animado- a ver… te llamaré.... Aliena, sí... Aliena está bien- la expresión de Galadriel se tornó pensativa mientras pronunciaba en susurros su nombre varias veces- sí, ese será un nombre recordado.
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- No puedo, es demasiado cansado, y tu eres muy fuerte.
- ¿Demasiado cansado? -la voz de Galadriel era fría y oscura- Tu vida depende de ello Aliena, por que voy a matarte- La dama de Lórien cerró los ojos e invadiendo la mente de su pupila comenzó a hablarle con duras palabras sembrando en su mente el miedo más atroz. Tras un último e infructuoso intento por repeler el ataque, Aliena calló al suelo llorando.
- No sientas compasión de ti misma, pues los demás no la tendrán.
- Pero es tan...duro
- el mundo tras éstas fronteras también lo es. El cansancio no debe limitarte y la ceguera tampoco. Los límites solo los pones tú. Y ahora...levántate y coge tu arco, te están esperando.
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- Muchos años hace ya de tu llegada y, si bien eres cortés con todos y algo maliciosa con algunos, no has establecido lazos vinculantes con nadie.
- Los tengo contigo – Galadriel sonrió ante el tono defensivo de la joven.
- Pero solo conmigo y ya sabes que yo partiré algún día a encontrarme con mi destino, Aliena, tú también debes buscar el tuyo, lo sabes, lo has visto.
- Yo no veo tan lejos como tú, pero sí, me fué revelado... y partiré pronto, aunque me cuesta dejar esta tierra que tanto amo, presiento que cuando regrese ya no estará igual...y tú también lo presientes...
- Ojalá pudieras verla... – comentó con tristeza Galadriel sabiendo que algún día ella también tendría que abandonar su hogar.
- Puedo verla.....de un modo distinto al tuyo, sin el velo de engaño que cubre la imagen a aquellos que ven con los ojos, ojala tú pudieras verla.
Esa misma noche Aliena oyó una voz que la llamaba a gritos en sueños. No sabia quien era pero le resultaba familiar…Quería correr hacia la voz pero no podía moverse… los gritos, el terror y el dolor invadieron sus sentidos, y de repente la luz…aquella luz… Se despertó súbitamente bañada en sudor y supo entonces que había de irse, la hora había llegado. Cogió su daga, regalo del joven arquero que, no solo salvó su vida cuando la recogió moribunda en el bosque, sino que la instruyó en el arte de la guerra a pesar de las muchas protestas del muchacho, sonrió al recordar el día en que su malhumorado y ya no tan joven mentor, como ella se empeñaba en recordarle, había sido nombrado capitán de la guardia real.
El débil sonido de unos pasos la arrancó de sus recuerdos devolviéndola al presente, guardó su resplandeciente daga, se envolvió en su capa y salió al pasillo, donde encontró a Galadriel, quién en silencio le entregó un arco forjado por los Galadrim, Aliena se lo echó al hombro y, también en silencio, alzó sus manos para memorizar el rostro de la mujer que había sido más que una madre, que la había enseñado a utilizar un poder que ella no sabía que poseía, notó en el tacto una preocupación inusual en la hija de Finarfin y retiró sus manos.
- Eres especial Aliena y tienes un poder peligroso, úsalo para bien y no dejes que se vuelva contra ti. Aprende de mis errores.
Aliena emprendió su camino sin saber donde dirigir sus pasos, el mundo exterior era algo desconocido y no sabía que debía buscar. Buscó en sus recuerdos y a su mente acudió el agradable sonido de una voz lejana, sin duda la voz de un amigo, que le leía hermosos libros a los pies de los mellyrn hace ya demasiado tiempo y supo entonces hacia donde dirigirse.
Esa misma noche abandonó Lórien, sabiendo que para encontrar su destino primero debía recuperar su pasado.
Tras un largo viaje, se abrieron ante ella las puertas del Valle del ingenio.
Firma
-De buenas intenciones está el infierno lleno-
-Fiaté tú de las aguas que duermen-
