La Guerra de los Clanes

Descubriendo El Sur

Escribiéndose...
Escrito el 22-10-2004 12:29 #1

Atada de manos y con los ojos vendados estaba siendo guiada por unos elfos hacia la espesura de un bosque.

Ramitas secas pisaba a su camino, el viento soplaba lento del sur en su cara y el calor del sol le chocaba contra la mejilla derecha. Era por la mañana, se dirigían hacia el Sur, por el camino tomado posiblemente a los bosques de las faldas de las Montañas Grises.

Ilesse lo calculaba todo, aquella pantomima de secuestro no le iba a permitir el bajar la guardia. Aún no sabía como había aceptado.

Días atrás, unos elfos le llevaron una nota. Ilesse la miró y con desprecio la tiró al suelo. Más tarde volvieron los elfos pero esta vez se quedaron a hablar, a una distancia prudencial. Por primera vez la blancura mortal hablaba con una posible victima antes de matarla. Se estaba haciendo mayor.

Los elfos querían algo así como un ... pacto sería la palabra adecuada. Sólo que aún no se sabían las condiciones del susodicho pacto hasta que hablara con los elfos encargados de todo.

Manos atadas y ojos vendados eran las primeras condiciones del viaje. por ahora ella no ponía condiciones. En el fondo de su corazón albergaba que algún elfo le atacara o actuara de forma impropia con ella para volver a las andadas con escusas, pero todos se comportaron bien. Una lástima.

Al cabo de unos largos minutos el elfo que iba en cabeza de la comitiva dijo.

\"Hemos llegado\".

Y para asombro de todos Ilesse se desenredó la cuerda que le opresaba las manos y se quitó la venda ella solita. Los elfos poco se impresionaron.

Resulta que había tipos de elfos diferentes según su linaje y a ella le habían tocado los más ... orgullosos, los Noldor.

\"Ven, te están esperando un poco más arriba.\"

Con ánimo de ver que habían preparado en exclusiva para ella subió a paso de elfo, pero se sintió desanimada, aunque no se notara en su rostro, al comprobar que sólo dos elfos más le aguardaban sentados.

\"Elen síla lummen\'omentielvo.\"

Ilesse no contestó. El elfo tampoco esperaba que contestara.

\"¿Eres tú aquella a la que llaman \'sin nombre\'?\"

\"No lo sé\" respondió con una voz indiferente \"no sé élfico.\"

\"Es ella mi señor, no cabe duda\" dijo el elfo que había coordinado el viaje.

\"Muy bien, seguro que te preguntarás por qué los elfos te hacen llamar.\"

Ilesse no contestó.

\"No eres de grácil conversación, muy bien me dejaré de pormenores.\"

El elfo se levantó cuan alto era, por lo que Ilesse tuvo que inclinar la cabeza hacia arriba.

\"Mi nombre es Aenarion y fui aprendiz de Celebrimbor, un artesano de los Noldor, el más hábil en esta época. Hace muchos años unos elfos nos traicionaron. Uno de ellos murió, pero su amada escapó y durante muchos años la hemos buscado. Selmarien se llama. Queremos que tú la captures para nosotros. Normalmente no le pediríamos esto a un edáin, pero has demostrado unas habilidades especiales para el asesinato y la ocultación.\"

\"Señor, no soy una niñera que busca ovejas descarriadas.\"

\"Me consta, pero es de nuestro conocer que te aburren las nieves. Esta oportunidad te brinda la posibilidad de conocer nuevas tierras, pues tenemos conocimiento que Selmarien escapó rumbo Este. Paseó por diversas colonias de elfos, pero todos leyeron en su corazón su maldad. Más tarde tres enviados fueron a por ella y no regresaron. sus pertenencias fueron encontradas.\"

\"Es decir, ¿os tengo que resolver un problema vuestro y además os libráis de mi?\"

El elfo no quiso contestar al comentario, aunque sin duda era acertado.

Lo más probable habría sido rechazar la oferta, que no la consideraran un utensilio para maquinar sus planes, pero la emoción de una nueva aventura, y el reto de capturar alguien que se le había escapado a los mismisimos elfos no estaba tampoco tan mal. Romper con la monotonía del Norte helado e indagar cosas nuevas del Sur.

\"No pretenderéis que trabaje sin retribución, ¿no?\"

\"Selmarien tiene una espada que robó de mi propio arsenal. Puedes quedártela, valdría mucho en cualquier mercado, aunque sería un crimen venderla.\"

\"Además quiero una capa élfica, blanca por una parte y negra por la otra ... y una cuerda élfica.\"

\"¿Debo considerar eso como que aceptas?\"

\"Sí, pero no establezco límite a la hora de la entrega de la dama así como la posibilidad de entregarla muerta.\"

\"Me parece bien. Esta tarde mismo te podremos dar ese material que has demandado.\"

Llegada la tarde Ilesse partió con esas dos posesiones.

Había momentos que le parecía ser una marioneta al uso de los elfos, pero cuando maquinaba sus planes de \'vuelta a casa\' le parecía más bien lo contrario. Encontrar a una elfa, liquidarla, llevar el cuerpo de vuelta sin duda sería la parte más complicada.

Sin duda algo no encajaba con el hecho de encontrar a esa elfa, pero ... algo le decía que no sólo encontraría a una víctima, sino algo más.

De día con el lado blanco de la capa, un punto de atracción en aquellos parajes verdes y marrones. De noche co el lado negro de la capa. La más desparecebida presa para cualquier depredador ... así comenzaron las andanzas hacia el sur.

[Editado por cuervo_de_la_tempestad el 24-10-2004 04:31]

Escrito el 25-10-2004 14:52 #2

Sus pasos le habían conducido más allá de toda frontera conocida por su pueblo.

Había preferido cruzar al Este por Rhûn y bajar hacia el Sur a partir de allí.

Las tierras que ahora ocupaban su derecha eran llamadas Mordor pero dada su genial habilidad para esconderse y pasar desapercibida acrecentada por el lado oscuro de la capa élfica le permitió pasar bastante desairada, aunque el teniente de alguna avanzadilla se hubiera quejado por la meuret de algunos soldados. No era un viaje de placer ... pero nunca venía de más darse el gusto de saber que seguía en forma. Algo menos de una docena de guardas cayeron en Mordor, pero estaban muy lejos de la fortaleza así que no alertó a nadie.

Al llegar más al sur, no sin problemas de comida, encontró un bosque que podía proveerla de comida y se aventuró a entrar.

(La aventura, aunque narrada en el bosque, procedo a ponerla a continuación para que el lector no tenga que estar cambiando de página y sea menos engorroso. Aprovecho también para aclarar que esta historia es anterior a la cronología actual puesto que Ilesse aún no formaba parte del clan.)

Y al llegar a aquel bosque todo pareció cobrar una dimesión diferente. Los sentidos se volvían más extraños.

El silencio reinaba. Aquí cualquier asesino podía ser buen maestro puesto que no era necesario ser silencioso, el bosque lo era por uno mismo.

Mariposas por todos los rincones y ¡oh! Bayas. Algo que poder comer.

Ilesse se agachó a coger las bayas, pero notó algo que no iba bien del todo el suelo temblaba detrás suyo. No podía oir nada ... vaya con el bosque. Esperó. El temblor acrecentaba giró un poco la cabeza a a derecha y vió una sombra acercarse rápidamente al matorral donde estaba ella.

Instantes que pasaron más lento que meses, notaba algo de nervios, como cuando vas a matar alguien importante ... bueno ella era importante y seguramente esa bestia no iba de buenas, pero esperó y hasta el último instante no saltó rodando hacia la izquierda librándose de un garrazo que habría sido mortal sin ninguna duda.

La bestia chocó contra el árbol crujiendo su corteza y derribándolo.

¿Qué demonios era eso?

Un lobo enorme con rabia, o eso parecía. Un lobo que se había empotrado contra un árbol y que se estaba levantando de nuevo.

Era momento de salir de allí y aunque correr no parecía la mejor solución fue la única que tomo.

Definitivamente había sido una mala elección, sin ruido no podía saber cçomo de lejos estaba la bestia y correr con la cabeza girada era una aptitud que no tenía en absoluto controlada. Sólo podía correr intentando esquivar árboles que a la bestia le resultaban incómodos en su frenética carrera por atrapar a la humana.

De pronto se encontró un árbol en el camino y por fortuna cerca de él un árbol quebrado por un rayo.

Haciendo gala de sus prodigiosos malabares se subió al árbol derribado y de ahí a la quemada rama del árbol partido. Dos, tres pasos largos y ya estaba saltando hacia una rama más alta. La bestia la siguió pero la altura, ya de 8 pies, era considerable. Se ponía a dos patas apoyando las delanteras y cuan largo era aún no llegaba. En una deducible lógica animal, la bestia se alejó ... con intenciones de propinar otra embestida.

Ilesse se imaginó la jugada a tiempo de saltar a otro árbol cercano, pero por poco quedo sujeta con una mano a una rama de otro árbol.

Mientras la bestia derribaba sin problemas el árbol partido, Ilesse trataba de subir a la rama, lo consiguió y se sentó.

¿Un lobo? Ahora que lo observaba bien parecía más un demonio a cuatro patas.

La boca enorme guardaba unos colmillos gigantescos y eso no le gustaba nada.

El lobo se sentó al pie del árbol con la boca abierta y seguramente jadeando, pero no lo podía oir. De su boca caían gotas ... pero no era baba, era como más rojo ... como sangre y no parecía tener heridas por la embestida.

El animal parecía esperar que se cansara ... y efectivamente cansada estaba. La carrerita y el salto, amén de la adrenalina le habían alterado bastante.

Un poco más tranquila ya comenzó a pensar de nuevo como una asesina.

Algo debía tener que fuera a ir bien ... ¿veneno? No, ésta bestia no parecía tener debilidad física ... siguió repasando su repertorio ... una cerbatana corta y un pequeño dardo. Un plan se esbozó en su mente, peligroso pero efectivo. Al menos durante un tiempo.

Se ató el pelo a modo de moño con dos trozos de ramas pequeñas que derivaban de la rama donde estaba sentada. No quería distracciones.

Cogió la cerbatana por la derecha y el dardo se lo puso entre los dientes e inspiró. no necesitaba gritar al animal pues habría sido inútil.

Se dejó caer hacia atrás sentada como estaba y agarrada con las piernas quedó colgada hacia abajo. La bestia se animó pensando que se iba a caer de un momento a otro desfallecida. Se acercó al pie del árbol y trataba de erguire y apresarla con la garra.

Genial, eso quería Ilesse. Un intento ... muy lejos para el dardo, ¿le daba en el ojo o en la yugular? Segundo intento, caray como salta este lobo, la yugular es mala opción, igual el dardo no sale con tanta fuerza. Tercer intento ... ¡al ojo!

El dardo, como si oyese el pensamiento de su dueña se clavo por entero en el ojo de la bestia que no hacía más que revolcarse por el suelo, supuestamente de dolor.

Le habría encantado a Ilesse quedarse a rematar la faena, pero sin armas no se quería aventurar ... y aún con ellas se lo habría pensado mucho.

Debía escapar y correr puesto que el lobo no estaba ciego y podría apresarla de nuevo.

La mejor solución que se le ocurrió fue correr hasta encontrar un pequeño río para que el animal perdiera su rastro y subirse a un nuevo árbol a intentar pasar allí la noche.

[Editado por cuervo_de_la_tempestad el 02-12-2004 23:37]

Escrito el 03-12-2004 00:16 #3

Tres días ya caminaron por Arda desde que se había encontradocon aquél temible lobo, si es que en verdad era un lobo ... y a lo lejos, resquicios de luz alimentaban su tranquilidad. El linde del bosque estaba próximo y prefería ser un blanco fácil en una llanura que ser perseguida en ee bosque abrumador y silencioso, si bien lo de silencioso le agradaba en extremo también es verdad que no le tenía especial aprecio a su perseguidor.

Los árboles y arbustos dejaban paso a un campo de hierbas altas. El suelo, más duro que el del bosque. Le impedía moverse con total libertad y debidoa su pequeña talla no podía ver el borde exacto de aquél campo, si es que tenía fin. Se autoinsultó por no haberse subido a la copa de algún árbol antes de acabar el bosque, pero ahora una vuelta atrás ya era perder tiempo.

En verdad no tenía ningún límite para su misión, pero su código personal le impedía regresar para arreglar un fallo, sino seguir adelante arreglando las consecuencias del mismo.

El atardecer quedaba a su espalda en las copas de los árboles lejanos y se encontraba en medio de ninguna parte. Espero pasar una noche tranquila.

A la mañana siguiente siguió caminando al este ... parecía que más allá, en el horizonte se elevaban unas montañas ... interesante y había algo, fino, que descendía de los cielos o ascendía de la tierra ... no sabía de qué se podía tratar. Lo averiguaría.

Le encantaba ver reflejado por las noches el brillo de la luna en la parte blanca y brillante de su capa élfica. La hierab alta había quedado atrás y ahora, aunque andando, avanzaba con mayor rapidez.

La columna era humo que ascendía, pero muchísimo humo. De haber sido un bosque quemándose no habíra sido tan uniforme ... alguna mano tenía que estar detrás de aquél humo y donde había personas, podía haber información.

Aunque ahora tenía un nuevo reto delante suya, un río y bastante caudaloso aunque no tenía una fuerte corriente.

Una vez con los zapatos dentro del agua la sensación de frío aumentaba por su cuerpo. Nunca había tendo que atravesar ese tipo de contratiempos, pero no debía ser de extrema dificultad. Y de hecho no lo habría sido de no ser porque un poco antes de llegar a la mitad del transcurso ya no tocaba con los pies en el suelo. De pronto un viento le soplo en la cara y un escalofrío le atraveso el cuerpo con la velocidad de un rayo. Chapoteaba en el agua perdida sinq ue nadie pudiera salvarla. Trataba de volver atrás, hubiera sido mejor vadear el río. No, era una pérdida de tiempo. Agitaba sus brazos intentando mantenerse a flote pero la ropa mojada pesaba demasiado y había tenido un duro viaje hasta aquí. Sin camas donde reposar sus fuerzas estaban menguando por instantes que le parecían tan largo como las estaciones enteras. Desvanecida y agotada, intentando dar una brazada más, se fue hundiendo en el agua, pero apenas hubo quedado la cabeza poco más de un pie sumergida en el agua tocó suelo. Abrió los ojos y pudo ver en el agua cristalina el fondo, cercano a ella y no muy lejano de la superficie.

Trató de saltar y su empuje le llevo a la superficie de nuevo.

Era un método patético visto desde fuera, pero le ayudaba a sobrellevar el amplio río sin demasiadas dificultades, más que la de no saber nadar.

AL cabo de un buen rato acabó calada hasta los huesos en la orilla contraria. Se quitó la capa y dejó los ropajes a un lado. Gracias a los cielos que aquella temperatura, cálida para ella, no le reportaría demasiadas dificultades al día siguiente, que amanecería conn ilusiones renovadas.

Escrito el 12-12-2004 15:34 #4

Una pequeña empalizada de 2 metros no iba a detener a una experta infiltrada como ella. Un pequeño salto grácil y mucha destreza perfeccionada por los años le llevó a estar de pie entre las opuntas de los maderos verticales.

La luna le bañaba el rostro, cubierto por una capucha. La ciudad, aparentemente orientada a industria, descansaba en silencio, aunque la fragua seguía activa, aún había gente trabajando.

Su habilidad le hubiera bastado para pasar desapercibida incluso a unos ojos elfos algo despistados, pero aquella capa le facilitaba la labor. Tan solo las águilas la podían haber visto moverse, de aquí para allá, acercándose a la fragua y esquivando la pareja de guardias que inocentemente campaban a sus anchas por las amplias calles.

Humm fragua, eso sonaba a hierro acabado de templar ... ¿quizá armas gratis? De ser así tampoco le habría salido tan mal el viaje.

Un enano y dos elfos estaban trabajando, cada uno en una forja bastante lejanas de la fragua que por sus dimensiones parecía común.

Humm ... elfos ... sería difícil ... el enano no daba problemas.

Nadie más se debía enterar de aquello así que no podía divertirse de una manera sonora ... debía ser algo sigiloso ... veneno. Ya debía empezar a gastar sus escasísimas provisiones de veneno y ahora estaban diluidas con agua, tendría q haber algo de acción.

Se deslizó entre las innumerables armas fabricadas allá en la fragua común, algunas a medio hacer, otras melladas se estaban reparando. Cogió tres dagas templadas no afiladas y volvió con sus tres víctimas.

Mientras uno de los elfos, parecía que había acabado, se dirigía a beber agua Ilesse preparaba sus pequeños dardos envenenados. Esta vez el veneno era somnífero para el enano y paralizante para los elfos. No le gustaba hablar en demasía con los enanos.

El enano machacaba el yunque con su martillo. Los músculos del brazo se tensaban cada vez que daba un golpe que repicaba contra el metal. Ese momento debía aprovechar. A causa de la incipiente sudor del enano supuso que el veneno actuaría pronto. Le disparó un dardo justo cuando había dado el golpe. Los musculos se relajaron y la punta de dardo se quebró, afortunadamente, después de inyectar la pequeña dosis. Mientras el enano intentaba abrir más los ojos y comenzaba a tambalearse el segundo disparo fue al elfo y un tercero también.

El otro elfo tendría q ser \"disuadido\" con métodos más convencionales.

Avanzó con presteza hacia el otro elfo hasta encontrarse a una distancia de cuatro metros. Se quedó quieta.

El elfo se giró con la cara bañada en el agua y los ojos cerrados. Se pasó las manos por la cara tratando de apartar el líquido y justo después se quedó inmóvil. Había descubierto a la mujer apuntándole con la daga cogída por el acero.

\"¿Quién eres?\" preguntó sin sobresaltos.

\"Alguien cuyo nombre no te interesa. No me gusta hablar así que te lo explicaré fácil. Sé que una elfa llamada Selmarien se haya por estos lares de Arda. Dime dónde.\"

\"No conozco a ninguna Selmarien.\"

\"No me lo creo\" y lanzó la daga hacia la cara del elfo, este intuyéndo el golpe lo esquivó, pero no el segundo lanzamiento que la humana había hecho. Le había pillado por sorpresa. La daga golpeó una mejilla del elfo y cayó al suelo. Ilesse se acercó a él y con el mango de la tercera daga le asestó un golpe en la sien que le hizo perder el conocimiento.

\"El trabajo me empiea a gustar.\"

Escrito el 14-01-2005 12:38 #5

El enano estaba convenientemente atado y amordazado lejos de cualquier fuego y objeto punzante. Desplazarlo fue una gran tarea que termino en el enano rodando por los suelos cara a la pared con las manos a la espalda.

Ilesse sabía que los elfos eran más sutiles en sus movimientos y de una destreza innata superior, así que decidió encadenarlos, vendarles las manos y cubrirlas con barro.

Estaba cociendo el barro de las manos del segundo elfo un poco cuando éste despertó e intento deshacerse de ella. Ilesse le dejó hacer.

\"¡Estás loca humana! ¿Qué es lo que quieres? ¿Acaso hemos hecho algo malo?\"

Ilesse se paseaba por la fragua mientras el elfo le inquiría esos asuntos. la parálisis del primer elfo ya empezaba a desaparecer y se vió encadenado y con las manos selladas de barro, al lado de su amigo elfo. Un tanto dramático.

En la fragua había diferentes armas pero ninguna le convencía ... eran todas armas de guerra no de tortura. Ante las bajas existencias de herramientas de ese arte sadomasoquista eligió uno de los martillos que se usaban para templar el acero.

\"Mátanos si quieres, pero no saldrás con vida de éstas tierras. Aquí en Nurn no eres nadie.\"

\"Tranquilos, no os preocupéis. No pretendo mataros, sólo quiero un poco de información.\"

Se acercó blandiendo el pesado martillo.

\"Aunque si no cooperáis como es debido puede que os quedéis sin algún dedo que otro, con una pierna rota y astillada o ... quién sabe ... sin más hijos\" dijo Ilesse arqueando las cejas, sonriendo y señalando a la entrepierna de uno de los elfos.

Era tal la tensión en el ambiente que el mismo aire parecía pesar sobre los encadenados.

\"Es ... está bien ... te diremos lo que sepamos.\"

\"Busco a Selmarien y quiero una respuesta ya.\"

\"Pero .... pero es que nosotros no sabemos quién es Selmarien.\"

Ante las evidencias de ignorancia de los elfos al respecto Ilesse optó por una táctica diferente.

\"Vosotros sois elfos ... estoy buscando a una elfa del linaje de los ... Noldor ... ¿Habéis visto alguna?\"

\"No señora, los Noldorin viven al Oeste, aquí no hay.\"

Ilesse propinó un sonoro martillazo al elfo en el pie. Gritaba y se retorcía de dolor. El otro elfo le miró asustado mientras Ilesse le decía.

\"He dicho que por aquí hay una elfa noldo así que no seas tonto como tu amigo y no me digas que no hay ninguna.\"

\"En esta ciudad no señora, pero pasadas las montañas un poco más al sur hay una ciudad, Narmelost. Allí están los poderosos Señores de esta región ... y cinco elfos son los que gobiernan dos sindarin y tres noldorin.\"

\"¿Qué tres?\"

\"Andir, Nulkaiel y Anamoriel.\"

\"Bien ... pronto llegaran guardias por el escándalo de tu amiguito ... Voy a ir a Narmelost, si me encuentro más vigilancia de la que debería y mi trabajo se complica volveré y os mataré. Así de simple. Pero sufriréis al agonía de una muerte lenta y dolorosa. Así que más os vale decir que fui alguien de las Tierras del Oeste y que me marché para mi lugar de origen.\"

El elfo asintió y la humana se apresuró en desaparecer en las sombras de la noche y buscar un sitio en el que reguarecerse lejos de la ciudad.

[Editado por cuervo_de_la_tempestad el 10-02-2006 22:00]

Escrito el 27-02-2005 22:51 #6

Apenas quedaban uos metros para alcanzar la cumbre nevada de aquellas montañas. La nieve se hundía ligeramente bajo sus pies. Aquella sensación la reconfortaba, le hacía recordar su tierra.

Por cuestiones de seguridad había decidido equiparse por el reverso de la capa, blanco. Daba más camuflaje allí arriba.

El viento helado azotaba su rostro. Las mejillas se le sonrojaron un poco. El aire le entraba por la nariz y notaba como se le iban helando poco a poco los órganos, pero al exhalar el aire entre las manos una sensación agradable le daba ánimos.

¿En verdad le tenía miedo Aenarion a Selmarien? ¿O es que tenía pereza simplemente? La verdad es que por muy imortantes que fueran los Noldor a ella el tal Aenarion le parecía un aprendiz de herrero venido a más gracias a la popularidad del que decían era su instructor ... ¿cómo era? Bah ... daba igual.

Sólo debía recordar cinco nombres. Aenarion y Selmarien eran los más importantes. Los otros tres ... Andir, Nulkaiel y Aranel. ¿Cuál de los tres sería?

Nulkaiel y Aranel acababan igual ... pero Andir y Aranel comenzaban igual.

¿Qué significarían aquellos nombres? Unas tradiciones un tanto extrañas. ¿Por qué dar nombres que significan algo en particular?

Ya había llegado a la cima de la montaña ... o al menos no había ningún punto más alto alrededor. Según creía ella Narmelost ... esa ciudad tan ... importante para algunos estaba al Este ... pero no era discernible desde la altura. Las nubes tapaban una gran parte del horizonte ... nubes bajas eso significaba que llovería.

Comenazaba la bajada por el otro lado de la montaña. Había que ir con cuidado porque parecía un poco más escarpado que el lado Oeste.

Selmarien ... ¿qué significaba Selmarien? ¿Cómo se escribía Selmarien? Esas letras extrañas de los elfos.

\"Bueno Selmarien sería si ese era en verdad su verdadero nombre, estos elfos parece que cambian a menudo ... deben de esconder parte de sus vidas\" se dijo.

Desconocía tanto de las costumbres élficas ... Ella sólo conocía sus modos de guerrear, sus armas y su orgullos ... y su manera de morir.

La muerte. A menudo se preguntaba por ese tema, pero nunca se había dado unas buenas respuestas. Los elfos parece que están mas \'agarrados\' a este undo y que les cueste más morir en cambio los humanos y animales mueren con más tranquilidad. Una etapa más de sus vidas. Curioso.

Ya había bajado bastante. Tuvo que bajar en forma de eses porque no era un camino seguro avanzar recto y cuando pudo mirar el horizonte allí vió Narmelost.

\"Vaya, la ciudad que debería \'asustarme\' ... Veremos quién asusta a quién\"

[Editado por cuervo_de_la_tempestad el 27-02-2005 22:52]

Escrito el 17-07-2005 22:48 #7

Una vez dentro de Narmelost había que empezar a moverse, había que hacer contactos.

Desde que dejara Curufarnë se había imaginado mil y una formas de entrar en Narmelost con mil y una formas de posible seguridad en la ciudad a la que se dirigía ... cuando la solución fue lo más fácil que se pudo haber imaginado nunca.

Resultaba que Narmelost estaba rodeada por un torrente de lava. El único modo de acceder eran unas puertas encima del torrente, a modo de puentes.

El confinamiento de Narmelost en aquella fortaleza aparentemente inexpugnable fue la solución a su problema.

Narmelost, como fortaleza era impenetrable ... pero como ciudad no podía prosperar más allá de sus murallas y por consecuente mas allá de su frontera de lava.

A pesar de recibir productos desde un puerto al sur, era de tontos desperdiciar unas tierras que estaban bañadas por el calor de la lava y nutridas por sus naturales minerales.

Lejos de la ciudad unos villorrios se repartian a modo de granjas para abastecer con más frescura los mercados de la gran ciudad, Ilesse simplemente tuvo que introducirse en uno de los carromatos de los campesinos que llevaban sus bienes al mercado para vender.

No fue difícil entrar en la ciudad escondida y el sobresalto del campesino fue tremendo, pero estaba allí dentro y debía comenzar ahora su verdadero trabajo. Encontrar a su víctima.

En una conversación de taberna de poco interés aparente descubrió que Andir era un elfo varón, por tanto quedaba descartado de la búsqueda y no quedaban más que Aranel y Nulkaiel.

Afortunadamente ahora tenía de más tiempo para encontrar a Selmarien. La ciudad le podía ofrecer comida robada del mercado o asilo en una posada, previo pago de unas monedas misteriosamente desaparecidas de la bolsa de algún ciudadano despistado.

Seguramente si pertenecían a una élite adinerada de la ciudad su nivel de vida sería alto, así que debería empezar a codearse con tiendas de nivel, o con sus dueños ... o mejor dicho ... con el miedo de sus dueños.

[Editado por cuervo_de_la_Tempestad el 17-07-2005 22:50]

Escrito el 12-08-2005 12:23 #8

La Aguja de Oro hacía honor a su nombre. Los vestidos confeccionados allí parecían de ensueño y el dueño estaba muy orgulloso de ello. La sastrería más importante de todo Narmelost y donde iban las gentes de gran alcurnia a pedir sus trapos.

Ilesse pasó por la calle como si de un transeúnte más se tratara y vió a través del umbral de entrada, abierta la puerta de par en par, como la única clienta que se encontraba allí se disponía a salir.

Se movió unos metros más hacia delante, donde la calle se cruzaba con otra y se resguardó en la esquina.

Una vez la clienta hubo pasado Ilesse apresuró el paso y se dirigió hacia la entrada del local. Una persona, un humano, se dirigía también allí pero estaba unos metros más lejos de lo que podía estar ella.

Entró en el local. El dirigente del negocio se levantó a saludarla pero quedó mudo al ver a una pequeña mujer con unos ropajes poco más que cochambrosos. O era una noble despistada o alguien que no merecía entrar en su tienda.

Ilesse, para asombro del dependiente, cerró la puerta y le dijo al hombre que estaba fuera:

\"Lo siento pero cerramos por problema personal, vuelva mañana.\"

Olaf, el dueño y a las veces dependiente del negocio se acercó hacia la puerta con expresión de ira en su rostro y preguntando:

\"¿Quién demonios es usted? ¿Problema personal? ¡De qué está habalndo seño...!\"

Ilesse le propinó un puñetazo en la nariz y el hombre cayó de espaldas al suelo de madera vieja.

\"Yo soy tu problema personal.\"

El hombre empezó a gritar del dolor y tuvo la idea de llamar a la guardia pero la súbita mano de la mujer en su cuello y las creíbles amenazas que le decía le amedrentaron por completo. Mejor era ver que quería aunque no le hacía ninguna gracia la situación.

Ilesse lo condujo a la trastienda a trompicones, le hizo q se sentara en una silla y lo ató con la tela de unas cortinas que desgarró para ese fin. Manos y pies atados además de otras telas que le sujetaban el abdomen, vientre y muslos.

\"Pero señorita, si quiere el dinero está ahí, en el segudo cajón.\"

\"No quería el dinero, pero ahora que lo dices no me vendría mal.\"

Olaf quiso haberse mordido la lengua.

\"Entonces ... ¿qué necesita? Soy un hombre normal, no tengo enemigos no sé por qué sucede todo esto.\"

\"No, no me vaya a interpretar mal. No se trata de enemigos, nadie me ha pedido que le haga nada amlo a usted ... simplemente me veine bien hacerle esto porque busco información.\"

El hombre le miró desconcertado.

\"Hábleme de Aranel y Nulkaiel.\"

El hombre le miró ahora incrédulo. ¿Todo esto por dos de las Señoras de Nurn?

\"Eh ... pues ... verá usted ... no señoras de Nurn.\"

Ilesse le miró con cara de muy pocos amigos.

\"Eso ya lo sé. Aún no te he dicho que quiero que me digas. Y si quieres seguir hablando después de nuestro encuentro, será mejor que no te pases de listo.\"

Ilesse se paseó por la trastienda observando el instrumental del sastre. ¿Sería verdad que trabajaba con agujas de oro? ... No, en un recipiente cuadrado había agujas, pero de hierro, como todas ... mentiroso.

También observó las telas. De bastante buena calidad.

\"¿Ambas señoras vinieron del Oeste?\"

\"Sí.\"

\"Y ... ¿alguna tenía algún nombre diferente que se cambió aquí?\"

\"No que yo sepa señora ... pero soy sólo un sastre.\"

Ilesse pensó en eso ... tenía que preguntar detalles que supiera de ellas que pudiera saber un sastre ... pero en realidad no sabía qué preguntar.

Empezó a arrinconarle con preguntas sobre el físico de ambas, el color de ojos, las manías ... todo sin hacer mucho caso en realidad de qué le contestaba, sólo para hacer tiempo y llegar a una pregunta clave.

\"Señora\" dijo el sastre\"¿por qué tanto interés en esas señoras? Son gente buena con el pueblo.\"

\"No te importa, pero si sacias tu curiosidad te diré que busco a una elfa noldo que sé que es Señora de Nurn.\"

Entonces apareció de pronto en sus ojos. Ilesse lo vió. En los ojos del sastre chisporroteó ese brillo cuando sabes algo y no sabes si contarlo o no.

\"Dilo. No me digas que no sabes nada. Dilo si no quieres morir aquí y ahora.\"

\"Es que ... verá usted ... yo no soy un experto en elfos pero ... existe ... hay ...\"

\"¡Dímelo de una vez!\"

El sastre cerró los ojos ante la arremetida de ira de Ilesse y hablo sin saber si hacía bien o mal.

\"Hay otra señora de Nurn que es una elfa noldo ... Lómine.\"

Las cosas se le habían complicado a Ilesse y ahora exhaló una bocanada de aire. Como si un terrible cansancio se hubiera adueñado de ella, pero pasó algo aún peor.

Alguien tocó a la puerta.

\"Guardia de Narmelost. ¡Abran la puerta!\"

Escrito el 15-08-2005 23:02 #9

El rostro de Ilesse giró con brusquedad hacia la puerta de la rebotica mirando con asombro. Era imposible que alguien la hubiera seguido ... a no ser que aquél humano que había intentado entrar antes hubiera dado un toque a la Guardia. \'Maldito humano\' pensó.

\"Tenemos más incomodidades de las que quisiera\" -dijo la humana a Olaf- \"así que quédate quietecito y ni se te ocurra abrir la boca.\"

Por si acaso Ilesse amordazó rápidamente a Olaf.

Ilesse cogió una tela azul y a modo de manto se la puso alrededor del cuerpo. Tenía una descabellada idea pero el segundo llamamiento de la Guardia no le dejaba pensar con tanta serenidad como hubiera deseado.

\"Ya va, ya va.\" Dijo la mujer pasando hacia la parte pública de la tienda y abrió la puerta.

Los guardias se impresionaron de ver a la mujer tapada aparentemente sólo por una gran tela azul. Ilesse vió a dos hombres enormes. Si ella ya era pequeñita y la distancias se acentuaban con la gente normal ahora parecía haber un abismo. Deberían medir cerca de los seis pies de altura.

Los hombres ataviados con la indumentaria típica de la Guardia de Narmelost irrumpieron en la tienda sin esperar ser invitados. Sus sobrevestas ondearon a cada lado de Ilesse mostrando la llama de Nurn, símbolo de las tierras y de Narmelost. Las alabardas repiquetearon contra el suelo de madera a la par que las botas recorrían la tienda.

\"¿Dónde está el dueño, señorita?\"

\"No se encuentra ahora aquí.\"

\"¿Y dónde está?\"

\"Ha ido a su casa, a buscar algo.\"

\"¿Qué?\"

\"No lo sé, no me lo dijo.\"

Ilesse trataba de pensar alternativas a aquella situación. Matar a los guardias sería llamar demasiado la atención y de otro modo no sabía cuan cualificados en el arte del combate eran esos miembros. ¿Serían soldados rasos? ?Ëlite quizá? La idea de la élite resolviendo asuntos de calle le pareció absurda, seguramente podría dar cuenta de ellos pero mejor no meterse en lios futuros.

\"Señorita, un hombre nos alertó de una irregularidad en la tienda, así que con su permiso, vamos a hacerle unas preguntas.\"

\'¿Más?\' -pensó Ilesse.

Poco a poco la hsitoria que se había inventado la cabecita de la asesina fue tomando cuerpo. Contó que ella era un modelo ... un maniquí articulado para un encargo que Olaf debía hacer a la hija adolescente de una mujer adinerada. Los guardias no mostraron signos de convencimiento ni de repulsión a la idea.

\"Si no le importa, vamos a echar un vistazo por la tienda.\"

\"Si claro pero ... ¿les importaría aguardar unos momentos? Voy a ponerme algo de ropa más cómoda, tuve que agarrar la tela y ...\"

\"Claro.\"

Ilesse entro en la rebotica y vió a Olaf en la silla. Era un peso demasiado grande para que ella pudiera manipularlo sin que se oyera ningún ruido. Le Ató la mordaza más fuerte mientras le decía:

\"Como se te ocurra moverte correrán ríos de sangre en tu local, y no sólo de ellos.\"

Tapó al sastre como pudo y se colocó una falda que ocultara sus pantalones.

\"Pueden pasar si lo desean.\"

Los guardias entraron en la rebotica y comenzaron a inspeccionar todo.

\"No creo que al señor le guste que miren entre sus modelos, es muy escrupuloso con sus detalles.\"

\"No se preocupe, no tenemos interés en sus trapos.\"

El pobre Olaf desde pequeño había tenido miedo a estar encerrado. Miedo a no poder salir de los sitios, por eso su puerta estaba siempre abierta y dormía siempre con la ventana levantada. Ahora la situación no era en absoluto calmada y pequeñas gotas de sudor se formaban en su rostro y comenzaban a empaparle las cejas. Notaba como su corazón se aceleraba y su respiración cada vez era más fuerte ... no podía controlarlo.

Los guardias se acercaron al lado opuesto de la mesa de trabajo del sastre e Ilesse advirtió que el bulto se movía. Así que fue a entretener a los guardias.

\"Y ... ¿saben si alguna de las Señoras ha contratado algún servicio de esta tienda?\"

Una buena pregunta de distracción. Daba a entender su interés por la ropa y por las Señoras, cosa aparentemente normal, pero también le podría reportar información.

\"Señorita, hágale esas preguntas a las cotorras del mercado pero a nosotros déjenos trabajar en paz.\"

Ilesse guió su mirada al bulto. \'¿Qué está haciendo ese idiota?\' Cada vez se movía más y más. El enfrentamiento parecía inevitable. Ilesse fue a buscar con su mano izquierda el contacto del mango de la daga pero no pudo cogerla ... la falda. Definitivamente hoy no era un buen día.

Fue caminando apresuradamente pero sin alarmar hacia la puerta que separaba rebotica de tienda. Los guardias no le dieorn improtancia a la mujer y se dirigieron a la mesa de trabajo.

Ilesse fue a cerrar la puerta de la calle por segunda vez y se marchó a esconderse bajo el mostrador. Un correr de tela, unas palabras de los guardias a las que no presto atención y un \"¡La mujer! ¡Ha sido esa mujer!\" indicaban que pronto habría acción. Se quitó la falda a todo correr y esta vez sí que tenía a mano sus dos dagas.

No tardó en aparecer el primer guardia por la puerta de la rebotica e Ilesse no tardó en anteponer su pierna a la del soldado para que trastabillara.

Al ver a su compañero caer, el otro guardia antepuso la alabarda a su propio cuerpo pero la alabarda era muy grande como para manejarla en el umbral de la puerta. Ilesse con gran habilidad se subió al mostrador y le lanzó una de sus dagas que fue a dar en el muslo derecho del hombre.

Los gritos estaban a la orden del día así que el factor disimulo había llegado a su fin. Había que acabar con aquél trabajo ya.

Ilesse vió que el guardia del suelo intentaba levantarse. Se bajó del mostrados y le clavó la otra daga en el pie. Notó como la daga tocó la madera del suelo. Seguro que devía ser doloroso. El chillido del guardia clavado en el suelo mitigo el grito de carga del otro guardia que pilló a Ilesse desprevenida y le asestó un tajo en el brazo izquierdo.

Lejos de quedarse satisfecho el guardia arrenmetió de nuevo contra Ilesse que esquivó el ataque rodando por el suelo hasta chocar contra un mueble. Se levantó a tiempo de ver como otro alabardazo se cernía sobre ella. Se agachó. Mientras el hombre trataba de frenar la alabarda y contrarrestar la inercia del golpe Ilesse vió la daga aún clavada en el muslo. La asió con ambas manos e intentó ejercer toda la fuerza que pudo hacia abajo. La alabarda cayó al suelo y el hombre, sumido en un profundo dolor, chilló de nuevo.

Ilesse no tuvo mucha dificultad en matarlos en la situación en que estaban. Se miró el brazo. Un gran corte pero por suerte no muy profundo. Esas alabardas necesitaban un afilado urgente. Seguramente su función era hacer que intimidaran más que la de propinar golpes mortales.

La sangre corría por el suelo y se filtró por la puerta exterior. Ilesse fue a la rebotica y entre las herramientas del sastre buscó unas tijeras y algo parecido a unas tenazas.

El sastre le chillaba detrás suyo cosas a las que no atendía. Cuando encontró lo que buscaba se giró y una cara atroz asomó en su rostro. La ira contenida en la serenidad de sus asesinatos se esfumó y una macabra sonrisa le contuvo. A falta de tenaza cogió una enorme aguja de metal.

Le propinó al sastre un golpe en la cabeza que le aturdió lo justo para que Ilesse le abriera la boca y le cogiera la lengua antes de que le mordira los dedos. Le clavó la aguja a la mitad en la lengua. El dolor despertó al hombre de su atontamiento y balbuceó como pudo palabras que posiblemente pedían clemencia.

\"Te dije que no hablaras. Ahora no hablarás nunca.\"

Y ante los atónitos ojos del sastre que nunca pudo imaginar que este día sucediera alguna vez, la tijera se acercó a la lengua y notó el frío del acero que la rebanaba rápidamente. La sangre empezó a brotar en su boca y corretear por su cuello.

Ilesse le puso un trapo en la boca y le susurró al oído.

\"Debes saber escribir, así que si veo una descripción de mi en la calle. Te quedarás sin manos. Te arrancaré los dedos uno a uno.\"

Y sin vacilar mucho más, sabiendo que eso pronto estaría atestado de gente, se esfumó por una ventana trasera.

Tenía manchas de sangre en al ropa negra. Debía desaparecer en los oscuros callejones de la baja sociedad de Narmelost al menos un tiempo.

El trabajo empezaba a resultar algo más difícil.

El trabajo empezaba a resultar algo más divertido.

Escrito el 12-01-2006 13:49 #10

En aquellos suburbios y zonas bajas de Narmelost encontró una jungla de piedra y tejas en la que la supervivencia sólo se iguala con la astucia de los que allí vivían. Cada uno tenía una historia diferente pero complicada hasta formar una telaraña en la que se entrelazaban todos. Una nueva punta de la telaraña se unió con Ilesse pero pareció moverse hacia el centro de la telaraña.

No se había adueñado del lugar ni lo quería. Era su principal centro de información. Pero ganarse la posición que quería ostentar requería hacer ciertos trabajitos de caracter poco legal. La gente en un principio la tomó como una extranjera que se quería adueñar de su territorio pero pronto la vieron como lo que era. Una alimaña que ofrecía servicios de espionaje, robo y asesinato a cambio de información o caprichos.

Se movía con facilidad en aquél ambiente aunque no le gustaba tanta relación social, hasta que le conoció a Él.

No sabía muy bien como Él había llegado a saber de su existencia. Una figura de tanta importancia en aquella ciudad en principio no debía haber sabido de ella pues sólo era, por el momento, una ciudadana más que había tenido un problemilla con unos guardias.

Él le pidió unos documentos para que los robara de la cámara personal de Delissë, una poderosa Señora de Nurn. Ilesse no tuvo más remedio que declinar ese trabajo pues le parecía peligroso. No tanto por el hecho de robarle a alguien ... esa Delissë no podría con ella seguramente, sino más bien por el hecho de que no sabía leer y la posibilidad de esforzarse en un trabajo en el que potencialmente se podía equivocar no le satisfacía.

Él sin embargo no se dió por contento y en contraoferta a su oposición le propuso el trabajo de asesinar a unos integrantes de la Guardia Personal de Arattalion, el Señor de Nurn de la Guerra, puesto que le habían ofendido en público.

Ilesse sonrió y aceptó el trato pero puso como pago el extracto de información por parte de Él.

\"¿Qué es eso que puede preocupar a una asesina extranjera? ¿Qué te ha motivado tanto a venir a Nurn? Por lo poco que me contaste y lo que he podido deducir algo te atrajo que aún no has podido llevar a cabo.\"

\"Busco a una tal Selmarien. Probablemente esté en Nurn y no en los barrios bajos sino al revés. Es una hija de los Noldor.\"

Él sonrió.

\"Entonces mi parte de buscar información ya ha concluido.\"

\"Bien. Dentro de unos días me buscarás y me darás esa información que por lo visto ya sabes.\"

\"¿Y si no te busco?\"

\"Te encontraré y no te gustará.\"

Él volvió a sonreir. Algo le gustaba de Ilesse y eso a Ilesse no le gustaba. Se preparó para realizar el nuevo trabajo que tenía encomendado y lo principal era informarse sobre esos guardianes y ver de qué pasta estaban hechos.

Algo complejo. Algo divertido