Más allá de la llanura, en la Península de los Desaparecidos, tras una extensa llanura donde crecían matorrales de espinos como consecuencia de los destructivos vientos cálidos de la zona, el bosque volvía a adueñarse de la tierra, donde la melancolía y la tristeza se había adueñado de los árboles, que crecían altos hacia el cielo, de color verde oscuro pero con una claridad inmensa. Su nombre era Bosque del Susurro, aunque otros lo conocían por Lassinoiri las Tumbas de Hojas. Como un bosque eternamente atrapado en el otoño, los árboles tenían hojas verdes y ocres, y el frondoso suelo del bosque aparecía teñido por una capa de hojas en los mismos colores, como una enorme y crujiente alfombra que se moviera al caminar por ella.
Pocos Nurnitas se atrevían a invadir su quietud, pues era el lugar donde los verdaderos guerreros de Nurn buscaban la verdadera concentración para la batalla.
Una raza única vivía en aquel bosque, los Bucaruc, gatos salvajes de piel suave en tonalidades negras o azul oscuro, y que rondaban los alrededores del bosque buscando viajeros desprevenidos para robarles su alimento, pues eran inofensivos. Excepto con los orcos, pues los odiaban a todos y su ataque era mortal de necesidad, por lo que un castigo muy usual y seguro para los guerreros era hacerlos penetrar en el bosque.
El resto de la fauna del lugar era tranquila y pausada, muy distinta a la de Taur-dîn-Girith, y se dice que se debía a que la naturaleza del lugar era diferente. Cuenta la leyenda que un día habitaron en ese bosque los primeros nacidos, pero presionados por la oscuridad exterior, marcharon para nunca volver.
.
Los árboles eran de color verde claro y traslucían la claridad del sol, ya que era uno de los únicos lugares donde se puede ver la luz. Cerca de un límite del bosque había una pequeña pileta de agua clara, era la tentación del bien hacia el mal, el único indicio de que algún día habitaron allí los altos elfos, ya que si algún ser de alma oscura tocaba esa agua se convertía en un ser que nunca mas volvería a hacer daño alguno.
