Más allá del río se extendían amplios campos de tierra negra, pero fértil, y en ella crecían extrañas especies vegetales fruto de extraños experimentos. Así pues, una espesa vegetación se había adueñado de los campos, alguna viva y otra muerta. Flores negras y rojas adornaban los campos. La Lothsereg, Flor Sangrienta, una flor de un intenso color rojo como la sangre, que gracias a los experimentos de nacía y moría en un día, dejando los campos repletos de pétalos rojos y marchitos... como un inmenso campo lleno de sangre coagulada.
Y también las negras mornainiel, flores de pétalos negros, y hojas negras también, que se alimentaba de los elementos descompuestos de otras plantas, ahogándolas con sus pequeñas raíces.
Situado al nordeste de la región, se encontraba el mayor lago de la Tierra Oculta, Avanende, el Lago Prohibido. Rodeado al norte y oeste por los ríos Morelimbar y Arkanelle, se alimentaba de las escasas lluvias y del Avanen Ehtelë. Una pequeña cascada natural caía en la parte oriental del lago, llevando consigo las últimas gotas dulces del río. Pero no era esto todo lo que recibía, pues canales subterráneos nutrían el manantial desde el fondo con aguas cálidas. Era por ello que también se le conocía como el Lago de Fuego. La combinación de las aguas de distinta temperatura provocaba una densa bruma, sobre todo por las noches cuando la temperatura bajaba, lo cual le confería un halo misterioso.
La forma estrellada del lago creaba unos curiosos entrantes y salientes. En su parte más ancha medía unos 250 Km. La profundidad variaba entre los 2 metros cerca de las orillas, hasta los 35 metros en su punto más hondo.
Allí acudían en ocasiones los señores para disfrutar de sus aguas, las cuales se dice tenían propiedades reparadoras.
Pero su parte sur era traicionera para el viajero despistado o aquel que desconocía el territorio, ya que al acercarse al lago, la tierra dejaba de ser firme y se mostraba más pantanosa e insegura. Si el visitante no tenía cuidado quedaba atrapado en sus arenas sin escapatoria alguna. El cuerpo de más de un osado se hallaba bajo los alrededores.
Aunque no era muy abundante la vegetación que crecía en las cercanías, se podían encontrar pequeños arbustos y otras resistentes plantas y árboles capaces de sobrevivir al duro clima de Nurn. Los árboles no eran de gran altura pero tenían una peculiaridad, y es que eran especies de hoja caduca y perenne entremezcladas. Un lago sagrado y prohibido, que parecía esconder bajo sus aguas un oscuro secreto...
Desde el Avanen Ehtelë y hacia el Este se extendía una vasta planicie, con enormes plantaciones de cultivo trabajadas por esclavos de sol a sol para producir los alimentos necesarios para suministrar los ejércitos. Un poco más al Este y hasta llegar a la costa, la tierra dejaba de ser cultivable y ofrecía un aspecto desolador. Una zona árida y desnuda, donde no había fuente alguna, río o manantial donde saciar la sed.
