Delisse Yestariel
Es en Narmelost también donde se alzaba, alto e imponente, el edificio que albergaba las Casas de Curación. Se encontraba en el extremo oriental de la ciudad, una torre circular adornada por inmensos pilares tallados en el mármol y coronada por la Cúpula de los Señores, un majestuoso domo cubierto con láminas de plata.
Dos grandes portones de madera se abrían para dar paso a un amplio y lúgubre salón de grises paredes; ningún detalle decoraba aquella estancia excepto las lámparas de luz amarillenta que señalaban los caminos que recorren el edificio. Corredores sombríos se bifurcaban a través de aquel extraño laberinto, algunos desembocaban en inmensas salas repletas de enfermos y heridos que yacían amontonados sobre desgastadas literas, otros llevaban hasta tenebrosas habitaciones repletas de hierbas y pociones que despedían olores penetrantes y agrios, y otros caminos llevaban a los jardines interiores. Existía también una estrecha escalera que avanzaba espirada hacia los niveles superiores destinados a señores de mayor rango, porque incluso en las casas de curación las diferencias entre señores y siervos eran evidentes. En el primer nivel habitaban los encargados de Karnairë, algunos eran elfos hábiles en la medicina y la curación, otros, y tal vez los más numerosos, pertenecían a la raza de los segundos nacidos, pero todos ellos fueron seducidos por las fuerzas oscuras y servían ahora a los Señores de Nurn, aunque existía también un pequeño número de esclavos obligados a poner al servicio de sus nuevos amos sus grandes conocimientos médicos. También en este nivel era fácil hallar grandes bodegas repletas de ungüentos, pociones, plantas y hierbas secas, vendajes y demás cosas usadas para aliviar el dolor a los pacientes.
El segundo nivel se destinaba a los enfermos de más bajo rango como algunos siervos y habitantes comunes de los poblados; eran grandes habitaciones pobremente iluminadas, equipadas con camastros ubicados uno tras otro en largas hileras, y aunque los recintos se limpiaban con alguna frecuencia, un olor nauseabundo se conservaba en ellas.
El tercer nivel se designó para albergar a los soldados y combatientes menores; Las salas eran más pequeñas y más numerosas y las camas eran un tanto mas cómodas y limpias, allí la luz cetrina y el viento seco de las tierras de Nurn se colaban por pequeños ventanales, renovando así el aire de la estancia y llevándose consigo el hedor que algunas veces se desprendía del piso anterior.
En cuarto nivel permanecían aquellos soldados de renombre y los habitantes de alta estima entre los Señores de Nurn, sus habitaciones poseían tres o cuatro camas y amplias ventanas se abrían a la ciudad permitiendo la perfecta ventilación del lugar. Sin embargo era el quinto nivel el más sorprendente de todos. Bajo la Cúpula de los Señores se encontraban veinte habitaciones dispuestas en forma circular, cada una de ellas estaba equipada con un amplio y trabajado camastro de fina madera y limpias sábanas se extendían sobre los cómodos colchones, cerca de la cabecera se encontraban un par de sillones y un poco más lejos podía hallarse una mesa casi siempre llena de alimentos y agua fresca; pero lo más impresionante en estas habitaciones eran los ventanales de cristal que daban vista sobre toda Nármelost; aunque algunos Señores prefieran cubrirlos con oscuros mantos para evitar que la luz dañara sus ojos.
Dicen sin embargo que existían también pasajes ocultos a los ojos de las gentes comunes, túneles secretos construidos según los planes de los Grandes Nurnitas quienes asesinaron luego a sus creadores para evitar que cualquier otro lo supiese, tal vez porque los Señores no confiaban siquiera en sus propios vasallos o incluso en ellos mismos.
