La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Yaimë Farnë, La Morada Del Llanto - Mazmorras De Nurn

2005:07:25:20:11:21

Delisse Yestariel

En los niveles subterráneos de Narmelost estaban las Mazmorras de Nurn, llamadas también, Yaimë Farnë, La Morada del Llanto. Los ojos tardaban en aclimatarse a la oscuridad repentina de las salas subterráneas que conformaban la prisión. La humedad entumecía las articulaciones, y el hedor encogía el estómago cuando se bajaban las largas escaleras de las Mazmorras de Nurn. Una antorcha apenas era capaz de iluminar un pequeño círculo entorno a quien la portaba, tal era la oscuridad. Pronto, la cabeza era inundada por desgarradores alaridos. Los de aquellos infelices que habían sido hechos prisioneros por los Señores de Nurn.

Varios niveles formaban las mazmorras. El primero estaba lleno de celdas, cerradas por infranqueables barrotes de hierro. En ellas, habitaban los despojos de aquellos que habían sido y eran torturados durante largas noches. Siempre colgados de grilletes, encadenados a la pared rocosa. Algunos con vida, los desgraciados. Otros sin ella, los más afortunados. El olor en este nivel era insoportable. No era extraño ver prisioneros jadeantes, de extrema delgadez, colgados de un único brazo. Mientras el otro, se balanceaba en el segundo grillete, sin más vida que la que le daban las hambrientas ratas. Pues eran las ratas las únicas compañeras de los prisioneros de Nurn en sus celdas. Aparte de los montones de huesos, pertenecientes a antiguos inquilinos. No importaba la raza. No importaba el pueblo. Era aquí el único lugar donde todos eran iguales.

El segundo nivel era una gigantesca cámara de torturas. Espeluznantes herramientas y mecanismos, fabricados con el único fin de provocar dolor. Y no era necesario un fin para buscar el dolor. Para los Señores de Nurn, el dolor al enemigo era placer en sí mismo. Era en las rocas de los techos de este nivel, donde resonaban los más desgarradores gritos de desesperación. Donde las súplicas de muerte se elevaban como plegarias. Miembros de todo tipo, seguían encadenados en las diferentes máquinas. Algunos ya descarnados, otros todavía calientes. Todos pertenecientes a víctimas de la tortura, cuando se llegaba más allá del límite. Los orcos deambulaban de aquí para allá, excitados ante la idea de que bajara un nuevo prisionero. Discutiendo si iban a estirarle los brazos en el potro, hasta que se desgarrera la piel. O si, por el contrario, quemarían lentamente sus ojos, dibujando en ellos, con pequeños clavos ardiendo.

El tercer nivel era el nivel prohibido. El calor emanaba de él como si se tratara del mismísimo infierno. Nadie sabía que hay en aquel lugar. Y si alguien lo supo, nunca se atrevió a narrarlo. La escalera principal no llegaba hasta él. Se dice que allí habitaba el Terror de Nurn. Sólo Morgoth sabe de qué criatura o espíritu se trataba. Pero unas pocas veces al año, y sin previo aviso, una oscura y profunda voz hacía temblar los muros de las mazmorras. Sus palabras eran ininteligibles, pero representaban el mal en estado puro. En esos momentos, el miedo hacía huir a los orcos, y los prisioneros emitían quejidos de locura. Y un vapor oscuro ascendía a los niveles superiores, hasta salir por el acceso superior a las mazmorras.

Sólo en este lugar, la muerte era jubilosa. El lugar en el que las pesadillas llegaban antes que el sueño.

[Editado por Indil el 10-10-2004 10:55]

Fëathoron

Fëathoron comenzó a seguir a Delisse Yestariel hasta Yaimë Farnë, quedo atónito a lo que allí vio, se respiraba el hedor del sufrimiento.

La oscuridad era increíblemente abrumadora, pero los ojos pardos de Fëathoron estaban acostumbrados a esos lugares, pues él en mas de una ocasión tuvo que seguir a los asesinos de su amada hasta parecidos lugares, e inmiscuirse entre los presos como uno mas, sufriendo día a día, pero sobreviviendo con el sentimiento de la venganza cuyo único alimento tenia era el rencor.

En unas horas estaban frente a la celda de Eleanor; a continuación el elfo le pidió a la dama el permiso de poder hablar antes con la presa:

-Eleanor, serás liberada y custodiada hasta las afueras de Nurn, a cambio yo permaneceré bajo orden de mi nueva señora,Delisse Yestariel, mas ya no solo en Nurn se te juzga si vuelves con la pena de muerte, yo te prohíbo que vuelvas a pisar estas tierras, que desde este mismo instante te serán ajenas y no volverás a menos que seas invitada por motivos mayores y antes deberás consultar conmigo

Eleanor comprendió la gravedad del asunto y asintió con la cabeza

-Una cosa antes de partir, contad en mi nombre al clan que no regresaré hasta que cumpla mi cometido, y recordad a la dama Uibrana que yo también deseo volver atrás y ser de nuevo un montaraz y galopar junto con la sangre de mi sangre…

Fëathoron se giró y dejo paso a su nueva señora, la cual entro en la mazmorra de Eleanor y ordenó que se la escoltase hasta las afueras de sus tierras, tras eso Fëathoron se acercó a Delisse Yestariel y sin saber por qué le pregunto:

Me recuerdas a Ithladin, acaso ¿la conociste?

[Editado por wiccano el 25-07-2005 18:45]

Delisse Yestariel

Delissë se volvió a mirar al elfo. Había observado la partida de la mujer elfo, sin dejar de sentir cierto alivio por haber conseguido alejarla de allí, cuando las palabras de Fëathoron la sorprendieron.

- ¿Ithladin? – preguntó extrañada.

Su mente vagó entonces por recuerdos lejanos, recuerdos de un mar lejano, un mar tumultuoso, embravecido por la furia traviesa de Ossë. Y sobre el mar, la atronadora voz de Ulmo calmando las olas.

Pero no era Ithladin el nombre que ella recordaba. Pues ese nombre fue tomado mucho después por ella…

- Conocí una doncella hermosa, con la piel blanca como la nieve, y los cabellos de fuego, y los ojos de agua clara… Pero no era Ithladin su nombre. ¿Por qué te recuerdo a ella?

Y recordó a Nenkariel, cayendo al mar…

Fëathoron

Tras esa conversación en la mente de Fëathoron quedó grabado el nombre de Nenkariel…

Fëathoron y Delisse Yestariel volvieron a Morna Selmë, la ciudad bordada en fuego.

Una vez allí la señora de Nurn lo acompañó hasta lo que iba a ser su habitación durante su estancia en las tierras de Nurn, Fëathoron agradeció a su señora aquel trato y echó un vistazo a la habitación:

Hermosas vitrinas con joyas hechas por la maia reflejando cada detalle de su personalidad hasta los mas íntimos.

Joyas en las cuales al atravesar la luz roja difractan esta luz en diversos rayos creando una gamma de rojos y violetas en la habitación.

En el centro de la enorme habitación se encontraba una cama enorme con sábanas negras de lino y ribetes de color violeta bordando el escudo de la casa de Nurn.

Una gran mesa de azabache y forma ovalada se disponía junto a una de las ventanas, a través de las cuales la habitación quedaba iluminada en un tono rojizo, pues la única luz que entraba era la emanada por el río ardiente.

El inmobiliario estaba constituido por una obsidiana que había sido pulida con sumo detalle y con engarzados en los pomos y bordes de piedras preciosas, aquella habitación era tan impresionante que Fëathoron no daba crédito a lo que veía.

[Editado por wiccano el 25-07-2005 19:25]

Laitaine Numeniel

[Editado por Laitaine_Numeniel el 25-07-2005 20:31]