La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Azdakadar, Puerto Del Norte

2005:07:08:21:13:30

Amanlissë

Si hay un lugar en el Valle del Ingenio que destaca por la belleza de sus paisajes, ese es Azdakadar. Multitud de colores se entremezclan, el azul cristalino del mar, el amarillo de su fina arena, el verde de la vegetación que lo rodea y el blanco, puro, de las construcciones y casas que salpican la costa.

El Azdakadar se construyó en un puerto natural situado al noreste del Valle, en la desembocadura norte del Ringluine. Desde entonces es punto de encuentro de multitud de comerciantes y de viajeros, algunos simples curiosos, otros en busca de sabiduría y conocimiento.

Un enorme arco preside la entrada y la salida de los barcos. Fue construido por Igwahim, maestro artesano y constructor, con piedras recogidas en una cantera de las Kheled-Zigil. En el centro se encuentra la figura de un dragón rojo y se realizaron las siguientes inscripciones, labradas a mano, en él: Igwahim, Azdakadar, Telandil, referidas al constructor, al nombre del puerto y al fundador del Valle.

Cientos de casas se construyeron alrededor del puerto, son las casas de los trabajadores de los muelles y almacenes. Fueron construidas en piedra y pintadas de amarillo, por lo que son fácilmente visibles ya que contrastan con el verde de los árboles. Estas casas son pequeñas y pudiera decirse que hasta rudimentarias comparadas con otras construcciones del Valle, pero las apariencias engañan, puesto que para su construcción se utilizó barro y paja, mezcla que proporciona resguardo frente al calor porque consigue mantener una temperatura muy agradable en todas las estancias de la casa (característica imprescindible debido a las elevadas temperaturas que se alcanzan en la estación veraniega). En esta parte del puerto las calles son estrechas y zigzagueantes ya que no hubo una distribución planificada de estos barrios.

Las casas de los comerciantes se encuentran siguiendo la línea de la costa, al pie de los muelles, para facilitar su labor. Están realizadas en mármol blanco y granito, materiales escogidos por su capacidad de refrigeración, en los días calurosos no hay un lugar mejor para descansar y refugiarse de las altas temperaturas del mediodía. Destacan por su modernidad y es que los comerciantes son los primeros en incorporar cualquier adelanto en la construcción, ya que ellos tienen una relación de primera mano con los viajeros que llegan al puerto. El color blanquecino de estas casas proporciona un toque de luz y pureza en Azdakadar.

Un enorme malecón recorre el puerto de norte a sur, con escalinatas que proporcionan acceso directo a los muelles. Caminando por la escalinata central nos encontramos de frente con una de las construcciones más importantes del puerto, un enorme monumento representando la Torre de Cristal que actúa como faro, ya que fue construido en mármol blanco pulido y está dispuesto de una forma estratégica de manera que refleja la luz del sol. Este reflejo proporciona un destello de luz que ilumina por completo el mar y es divisado a cientos de leguas, lo que lo convierte en un punto de referencia para los marineros que se acercan al Valle.

Si escogemos cualquiera de las otras escalinatas llegaremos a uno de los muelles. Desde lejos podemos apreciar el enorme trasiego de barcos y llaman la atención unas enormes grúas de madera que funcionan mediante un sistema de poleas y que se construyeron para facilitar el desembarco de las cargas que los barcos transportan. Al lado de los muelles se encuentran unos enormes almacenes realizados también en madera y que incorporan un sistema de refrigeración (similar al de las casas de los bibliotecarios en la Ciudad del Dragón) con el fin de que los materiales perecederos y más frágiles no sufran ningún deterioro al ser almacenados allí.

Las tiendas de comerciantes y vendedores, tanto locales como extranjeros, se sitúan al pie de los muelles. Paseando por entre la multitud de viandantes, es imposible no fijarse en el colorido del ambiente, todo salpicado de telas exóticas de llamativos colores y también en su intenso olor, debido a la venta de especias. Cualquier cosa que desees comprar, si existe, no dudes de que se encontrará aquí.

[Editado por Elbereth_Elentari el 15-10-2004 22:41]

Atram Neisa Dealyra

La niebla empañaba la estremecedora belleza de la desembocadura del Ringluine pero aun se podía divisar con cierta dificultat el puerto y ciudad de Azdakadar.

Herrera-armera de ciudad Dragón, Atram desmontó pesadamete de su caballo despues de una pesada cabalgata de prácticamente toda la noche. Le corria prisa llegar hasta el puerto y por eso ni siquiera descansó unas horas amparada por la oscuridad. En los tiempos que corrían no era muy recomendable viajar solo, ni siquiera en la isla del Valle del Ingenio que estaba prácticamente rodeada de fortificaciones, pero no era la primera vez que Atram lo hacía.

Años atrás, una humana encapuchada, delgada hasta la enfermedad y débil como una flor de papel, desembarcó una mañana igual a esa. Sus pasos no la llevaron muy lejos pues la larga travesía hasta las costas de la isla del Valle del Ingenio había sido dura y prácticamente no le quedaban fuerzas para continuar. Despues de la destrucción de su ciudad y la huida por las montañas, Atram había pasado meses vagando sola por bosques montañas y ciudades de otros clanes. Hasta que al fin decidió dirigirse hacia el Valle del Ingenio.

Pero no imaginó que su llegada fuera así.

Atram Neisa Dealyra

La brisa le traia el rumor del recuerdo y le costaba contener las lágrimas ante tales sensaciones.

Recordaba perfectamente el frio que le trasmitian las maderas de la cubierta a sus pies prácticamente descalzos. Recordaba como sus fuerzas la abandonaron definitivamente en algún rincon de las bodegas Como bajó de quel barco a tendida sobre un caballo y prácticamete sin fuerzas Recordaba el aire helado que le quemaba la garganta y los pulmones. Y como poco a poco se hundía en las tinieblas de la fiebre. Pero tambien recordaba como el calor de una lumbre le acariciaba las mejillas empapadas en sudor. EL caldo caliente bajando por su dolorida garganta y calentandole el alma. Una voz dulce y melodiosa que la invitaba a descansar y a reponer fuerzas. Sueños de trankilidad después de tanto tormento

[Editado por atram el 22-11-2004 12:19]

Merenwë (Ântleïntzar)

Desde su barco un encampuchado diviso algo entre la niebla (creada por el)

Antes de llegar al puerto, logro rescatar a esa humana subiendola a su barco...

Al subirla la humana medio se desperto agitada y vio el rostro de lo que parecia una mujer elfa de dulce mirada que la preguntaba su nombre.

-¿Como os llamais?

Ella respondio:- Soy Atram.Gracias por rescatarme...Y al acabar la frase, se volvio a desmayar.

-La elfa recito unos versos para impedir que la humana perdiese la vida del todo...

-No os preocupeis alla donde vamos encontraremos quien os cure yo no tengo dicho poder....

Al llegar al puerto la elfa se enfundo en su capa y la monto en su caballo.Al descender salieron a su encuentro 2 sombras salidas desde el fondo de la darsena.Que parararon al misterioso encapuchado, que les pregunto donde podia ir a descansar y por alguien que pudiera curar a esa humana.

[Editado por NessaAislin el 22-11-2004 05:21]

Atram Neisa Dealyra

Si no hubiera sido por Merenwe i Alier...

Los recuerdos continuaban fluyendo por su memoria como un torrente de agua que baja por las montañas. Pero no podia continuar pensando en el pasado cuando la misión que la ocupaba en ese momento era de tal magnitud para el futuro del clan. Espoleó su caballo dirigiendose hacia el corazon del puerto. Las velas que antaño fuero blancas, se recortaban contra el cielo gris como si fueran nubes. Habia marineros descargando navios y hombres borrachos en los muelles, despojos humanos por aquí y por allá.

Azdakadar era un puerto comercial y , aunque le centro era el lugar de residencia de los comerciantes y presentaba un aspecto refinado, en los muelles se concentraba lo peor de la sociedad.

Elorah de Arda

Y marcharon.

Todos sin excepción, se alejaron de allí. Se adentraron en los túneles secretos y oscuros hasta llegar a la Capital del valle. Túneles inaccesibles para cualquier otros. Pues únicamente podían ser abiertos mediante una magia especial. Los 20 amuletos de los señores del Valle. Ni la mayor arma de destrucción podría romper aquella barrera. Nadie podría entonces seguirles.

Muchos otros incluso abandonaron la isla para alcanzar un refugio desconocido y lejano en donde les esperaba un retiro dorado sin preocupaciones. Un lugar virgen e inexplorado en donde comenzar una nueva vida sin que nadie jamás pudiera localizarles. Un paraíso. Un edén.

Y quemaron.

Arrasaron con todo. Destruyeron las casas, los edificios principales. Quemaron todo a su paso para no dejar nada al enemigo. Ni siquiera una fuente de la que beber. Ni siquiera un banco en el que sentarse a contemplar las marismas y el lejano continente. Nada. Absolutamente nada.

[Editado por nuRBiL el 04-06-2005 15:17]

Elboron

Si hay algo por lo que los ciudadanos del Valle del Ingenio se han preciado siempre y se han sentido orgullosos es por su ausencia de soberbia y su capacidad de reconocer sus errores.

En otros tiempos tal vez la destrucción de sus ciudades hubiera sido una posibilidad para escapar de los saqueos de los invasores de Haldanori mas, eso fue en el pasado, y los habitantes de esta ínsula no volverán a huir.

Pocos días después de la destrucción del antiguo puerto de Azdakadar, los antiguos habitantes del otrora gran puerto de comercio llegaron a las puertas de la Ciudad del Dragón.

Avergonzados por la penosa imagen dada por sus paisanos los señores de la ciudad se reunieron en la Cofradía de la Torre de Cristal y decidieron la reconstrucción de un nuevo puerto, en el mismo emplazamiento donde se levantó Azdakadar muchos años atras.

Para ello se dispuso una legión de artesanos, maestros canteros y demás habilidosos artífices de nuestras tierras y se dirigieron cargados de utensilios y costosos materiales al frío norte.

Después de laboriosos meses de construcción, forja, artesanado y con la ayuda de su \"ingenio\" los arquitectos del nuevo puerto dieron por concluido su trabajo.

Ante los ojos de los veinte maestros de El Valle del Ingenio se alzaba noble y majestuoso de nuevo el puerto de Azdakadar