La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Bosque De Taurënúva

2004:10:19:02:33:29

Hiruvalye Ambar

Taurënúva

Ocupando casi todo el territorio de Angrost, y protegido al norte por Ered Formen, se encuentra Taurënúva, el Bosque Profundo.

Es tan grande que ocupa de norte a sur, y de este a oeste, las tierras de Angrost.

En su interior, conviven infinidad de criaturas bellas, las cuales viven en armonía en el denso y profundo bosque. Los árboles, espigados y esplendorosos, ancianos pero fuertes, tocan el cielo con sus altas \"cimas\", impidiendo que la luz penetre en él y toque el suelo. Por eso se cuenta que quien camine por el bosque sin conocer sus senderos, desaparece para siempre, pues la única luz dentro del bosque es aquella que se le muestra a aquellos merecedores de contemplar su belleza y salir para contarla.

Taurënúva es atravesado, casi en su mitad, por el río Sirfallé, el Río de la Espuma. El Sirfallé se ensancha casi en el centro del bosque, formando un pequeño lago, llamado, en Quenya, Aelinlaurë, el Lago Dorado, ya que los pocos rayos de sol que consiguen atravesar los altos árboles penetran en sus aguas causando un efecto en la superficie de estas que se traduce en una fina capa de color dorado. En el este, siguiendo al Sirfallé, hay un extenso valle sin árboles y sin desniveles del terreno, en el cual la tierra esta cubierta por un fino manto de verde césped y musgo. A este valle también se le dio nombre, Lúd-Aina, el Valle Sagrado. Mas el valle está protegido mágicamente contra los infelices y los vástagos del mal.

Al sur, y casi rozando la linde del bosque, se alza una colina, en la que, tan esplendorosas como en su plenitud, se levantan las ruinas de la que alguna vez fue la torre más alta y hermosa de Haldanóri, Barad-Celeb, la Torre de Plata. Desde ella se puede contemplar cualquier rincón de Haldanóri, pero nadie es tan osado para subir por ella, porque muchos son los soles y lunas que ha pasado erguida sobre aquella colina, y hace tiempo que fue abandonada.

Elentir

La compañía de Númenor llegó a los lindes del gran bosque antes del atardecer. Eran pequeños en número y más aún cuando la mayor parte de ellos no quiso seguir la senda del bosque, prefirieron doblar a la izquierda e ir hacia el Norte. Adios buen amigo -dijo Hyriand a Elentir- nuestro camino aquí se separa, pues no estoy dispuesto a adentrarme en estas tierras salvajes y peligrosas, ¡¡Quien sabe la cantidad de peligro que acechan entre esos árboles!!. Y con éstas palabras se despidieron, y dejaron a Elentir sólo, con la única compañía de sus seguidores mas fieles, eran siete: Tinendel, Nólad, Tinadrieldur, Elveng, Thriondil, Hinduil y Glywyn.

El grupo de aventureros, como se ha dicho antes, decidió internarse en el siniestro bosque de Taurënúva e iban capitaneados por el príncipe Elentir.

La senda era bastante hermosa, los árboles, algunos de ellos alcanzaban grandísimas proporciones y era un deleite para los ojos de los hombres, pero, a medida que avanzaban, un sopor empezó a enceguecerles y a nublarles los sentidos, la marcha se hacía más dura y más pesada hasta que al fin no pudieron más y pararon para acampar y recuperar fuerzas.

No sabían muy bien a donde iban y qué sería de ellos, pero todo lo que querían era encontrar alguien en quien confiar y que les ayudara a tomar el camino correcto hacia Umbar.

Enciende una hoguera, Elveng -dijo Elentir cuando hubieron preparado el campamento- y date prisa, esto tan oscuro no me gusta nada.

Pero nadie respondió, había un gran silencio entre los presentes, hasta que Tinendel se atrevió a romperlo. Elveng no esta, mi señor- dijo- no aparece por ningún sitio.

¿Que no está? -dijo Elentir- ¿Y que ha pasado?¿Cómo se ha podido perder?

Iba a la retaguardia -dijo Nólad, que era gran amigo de Elveng- me temo que le haya ocurrido algo.

Lo siento de veras por él -dijo Elentir- pero si nos entretenemos en buscarle podemos perder la senda y perdernos nosotros también; ¡¡Hinduil, Glywyn!! id a cortar algo de leña.

Y así lo hicieron, consiguieron encender la hoguera aunque tenían poca leña, ya que los árboles del bosque eran muy verdes y había pocos que se hubieran secado. Sen sentaron los siete alrededor y lamentaron la pérdida de Elveng.

Esperemos que con el fuego pueda saber donde estamos- dijo Nólad con lágrimas en los ojos -aunque si no aparece esta noche, creo que yo mismo partiré a buscarle.

Es tu decisión -dijo Elentir- sólo depende de lo que quieras hacer, pero corres el riesgo de extraviarte y estarías sólo.

Tras estas palabras, Nólad agachó la cabeza y se durmió, con una gran pena en su corazón.

Uno a uno, todos acabaron durmiéndose, pero Elentir hijo de Númendil cabeceaba, tenía sueño pero no podía dormirse, en el fondo de su corazón, algo de esas tierras en las que se hallaba le inquietaba y por ello no pudo conciliar el sueño. De repente, comenzó a oir un hermoso y dulce canto, Elentir no sabía muy bien si estaba soñando, pero oía el canto desde detrás de los árboles y se dirigió allí a ver quien era. Conforme el hombre avanzaba, el canto parecía alejarse, era un canto suave y parecía algo élfico.

Antes de darse cuenta, Elentir se encontraba muchas millas al Sur del campamento y el canto cesó, el hombre parecía que había salido de un trance y no sabía donde se encontraba, siguió caminando un tanto desorientado hasta que el Sol comenzó a despuntar y a lo lejos, un reflejo de plata se vislumbró, parecía una ciudadela élfica aunque con un aire fantasmal y Elentir, lejos de acobardarse y sabiendo que era su única salida, decidió acercase para pedir ayuda...

[Editado por Sylad el 16-10-2004 16:54]

Eltharion

- Por fin el Bosque de Taurënúva- dijo Eltharion con una sonrisa en el rostro.

El maia, con apariencia élfica, llegó a la linde del bosque montado en su tigre blanco, Heru-Los(señor de las nieves), también conocido como Silvaron. La noche llegó, y ambos se adentraron unos metros en el denso bosque, y allí levantaron un pequeño campamento en el cual montaron una gran tienda, y así dio paso la mañana del día siguiente. Cuando los primeros rayos del sol empezaron a tocar el suelo del bosque, Silvaron despertó a Eltharion con un lengüetazo en la cara.

- Buenos días Silvaron- dijo nada más levantarse. Aunque ninguno de los dos hablaban directamente en una lengua concreta, cada uno entendía y sentía perfectamente al otro.

Anduvieron por el bosque hasta que llegaron a un amplio valle, era Lúd-Aina, el Valle Sagrado. La hermosura y el encantamiento del valle hicieron que Eltharion pasara allí el resto de el día contemplando y observando cada rinconcito de Lúd-Aina.

Un día, Eltharion escuchó unas voces, eran unas voces feas y roncas, y no hablaban en oestron, sino en una lengua temida, en la lengua negra. El maia sacó su espada, Mitsuril, y suavemente se acercó hasta las voces. Allí pudo ver un fuego y cuatro tiendas mal colocadas. Eran orcos, y como maia que era, pudo entender lo que decían.

- No lo entiendo, hemos pasado por aqui tres veces, y no encontramos la salida del bosque, además, ¿es qué aquí nunca se hace de día? siempre está oscuro- dijo uno.

- Cállate insolente- se levantó otro, el que parecía el líder del grupo-, aquí se irá donde yo diga, ya encontraremos la salida.- Y dicho esto, nadie habló más.

El maia sabia las leyendas que pesaban sobre el bosque, y se decía que los seres corruptos que entraran en el no saldrían jamás, y no habría luz para ellos, sino oscuridad.

Eltharion pudo contar cinco orcos, mas o sabía si en la tienda podía haber alguno más, pero no lo pensó, y sonriéndole a Silvaron,saltó sobre los orcos desprevenidos. Así, la primera estocada de Mitsuril fue a parar al que parecía el jefe, haciéndole un gran corte en la espalda, este cayó hacia delante y no volvió a ver nunca más sus inmundas tierras. Al ver esto, los cuatro orcos restantes se pusieron en pie de un brinco y desenvainaron sus corroidas espadas oxidadas, abalanzándose sobre Valyë (nombre maia de Eltharion). Las espadas entrechocaban y chirriaban en el silencio del profundo bosque. Eltharion esquivaba cada espada orca que quería atravesarle, pero no lo conseguían. Este pudo ver que de las tiendas salieron otros cinco orcos, y las cosas comenzarian a complicarse si no actuaba pronto. Eltharion levantó un gran cubo de fuego que rodeó a los orcos. Estos gritaban acobardados y suplicaban clemencia, pero no la había para seres como aquellos, así que como Eltharion es inmune al fuego, atravesó las llamas y liquidó a los nueve orcos restantes sin, ni siquera, verlo. Acto seguido, el fuego desapareció, y Eltharion envainó de nuevo a Mitsuril no sin antes haberla limpiado de tan oscura sangre.

Silvaron, que se había mantenido al margen de la disputa, observó como el maia se acercó a él para emprender de nuevo el viaje hacia la capital de Angrost.

Atravesaron los vados del Sirfalle, el Aulin-Laurë, el Lago Dorado, y muchas praderas antes de llegar a Tyelpëosto, la Fortaleza de Plata, que moraba hacia el centro del bosque en una colina.

Pues así llegó Eltharion a la Fortaleza de Plata.

[Editado por legolaragorn el 15-10-2004 14:39]

[Editado por legolaragorn el 16-10-2004 13:13]

Earwen

La oscuridad de la noche ya se cernía sobre el Reino de Angrost, y la criatura que en aquellos instantes recorría los parajes del enigmático bosque de Taurënúva, se camuflaba perfectamente entre las sombras debido a su negro pelaje. Era casi imposible no sentir temor al notar su presencia, mas la figura que iba montada sobre ella, igualmente impercibible, sabía que tal bestia, siendo así de sombría, no podía tener mejor alma de la que ya poseía...

Los dos seres, tras un largo día de viaje, habían decidido descansar durante la noche, y para ello escogieron un pequeño valle disimulado entre los gigantescos árboles que poblaban el bosque...

\"Meldo tula, yula yulma...\" dijo Ulban a su corcel Kúma ofreciéndole un poco de agua para beber...

Kúma bebió con ansias, pues creado tal y como estaba, en su mayor parte por agua, ésta le reconfortaba más que nada, incluso más que la propia comida.

Así los dos seres se acomodaron entre las cálidas mantas élficas que Ulban había tejido ella misma, recurriendo a las enseñanzas de su señora y amiga la vala Vaire.

Ambos, maia y corcel, pasaron largo rato conversando, pues Kúma, a pesar de ser un animal, parecía más uno de los propios hijos de Ilúvatar, y Ulban desde su nacimiento, le había enseñado las diferentes lenguas que ella misma conocía, inventándose incluso una lengua explícita para ellos dos y su fiel amiga el águila Rámar, la cual por desgracia se encontraba muy lejos de ellos en esos momentos.

- Auta i lóme - dijo Kúma mirando como muchas estrellas podían distinguirse en el cielo a pesar el enrramado techo del bosque...

- Sí mi fiel amigo, la noche ha llegado, y el bosque parece menos oscuro al ser alumbrardo por las estrellas, cosa extraña conociendo sus cualidades..-

De pronto a Ulban le pareció escuchar voces no muy lejos de donde ellos estaban..

- Man-ie Ulban?? - ¿qué pasa Ulban?, le preguntó Kúma a su jinete al notar su inquietud.

-Edain tulier a Taurënúva meldo!! - contestó la maia emocionada... - Elentir tulie...-

-Los hombres, ¿han llegado los hombres?...y en especial...Elentir...eso significa que...-

-Sí Kúma, el momento ha llegado, he de mostrarle la ciudad al recién llegado, pues su ayuda será también de gran beneficio para ésta cuando comience la guerra. Debemos reunirlos a todos hijo mío, la prosperidad de este nuestro Reino querido depende de ello..

Entonces Ulban recogió las mantas y las cargó bien dobladas sobre el lomo de Kúma, para el cual, éstas no representaban peso alguno, y se dirigieron al lugar de donde procedían las voces...

Al llegar cerca de su objetivo, ambos compañeros notaron que los Edain estaban completamente a oscuras, y esto les extrañó al tanto, pues no era usual que en un bosque del talante del Taurënúva, los seres de linaje inferior al de los Eldar, no sintieran un gran vacío interior ante tanta frialdad como evocaba la noche. Pero pronto dejaron de estar sorprendidos, pues al punto de comentar este detalle, los hombres encendieron una hoguera.

De cualquier modo, el fuego que habían encendido parecía calentar sus cuerpos mas no sus almas, pues tanto Ulban como Kúma pudieron notar en el aire la esencia de la tristeza en las almas de aquellos viajantes.

Al cabo de un rato, descubrieron que su tristeza se debía a la pérdida de un compañero extraviado, así que haciendo gala de su generoso corazón, Ulban pidió al corcel que fuera en busca del hombre perdido..

- Mára mesta an ni véla tye ento, ya rato nea.. ( adiós, hasta que vuelva a verte, y espero que sea pronto...)- le dijo Ulban a su caballo mientras acaribiaba suavemente las esplendorosas crines negras del animal y le guiñaba el ojo.. - no te preocupes Kúma, anar kaluva tielyanna...( el sol brillará sobre tu camino...) - volvió a decirle al animal, dándole a entender que su búsqueda no sería en vano, y acontinuación, rápido como el mismo viento, Kúma partió en busca del mortal mientras Ulban lo observaba perdiéndose en la oscuridad..

Mientras tanto, la maia mediante sus dotes mágicas, hizo que el joven mortal no sintiera ninguna clase de cansancio, y decidió esperar a que todos los demás Edain se hubieran dormido, para así poder atraer con su canto al apuesto Elentir.

Fue de este modo, como la maia atrajo al mortal hasta sí misma y en cuanto lo hubo tenido cerca, lo envolvió en la magia de su voz, quedando así éste hipnotizado por completo. Tras varias horas de caminata, Ulban condujo a Elentir hasta las cercanías de la torre de Balad-Celeb, la torre de plata, y allí dejó cantar, haciéndo cesar así la influencia de su magia sobre el joven.

Su misión para con el joven había cumplido parte de su cometido, ahora Elentir había encontrado el lugar donde los mejores defensores de Angrost se habrían de reunir..

Al cabo de un par de horas más, cuando el sol ya comenzaba a despertar, Ulban notó la presencia de un alma pura que se encaminaba hacia donde ella estaba...

- Utúvienyes!!- le gritó una voz desde la lejanía, una voz que la maia conocía perfectamente...

-Kúma!! bien hecho!! - le dijo Ulban a su corcel el cual cargaba en su lomo con el hombre desaparecido... - Es cierto, ¡¡le has encontrado como bien dices..!!, confiaba en que así lo harías mi viejo amigo.., ¿dónde estaba?-

El caballo dejó con cuidado al hombre en el suelo que en aquellos momentos estaba inconsciente.

- Este pobre infeliz estaba tirado en mitad del bosque tal y como está ahora sin consciencia ninguna, cerca de él he encontrado restos de huellas orcas a la par que un rastro de olor característico de tales seres repugnantes. Tengo la impresión de que este mortal tras separarse de su grupo, se extravió en el bosque y esas pestilentes criaturas le asaltaron, pues no trae consigo ni siquiera una pequeña daga ni nada de valor.-

-Me extraña que los orcos le hayan dejado con vida..eso es muy atípico en ellos, nunca son tan \"condescendientes\" con las criaturas con las que se ensañan...- respondió Ulban pensativa.. - Tal vez esos perversos tuvieron que dejar a la mitad su diversión..-

-Sigues tan avispada como siempre amiga- respondió el corcel sonriendo. -Efectivamente alguien les distrajo de su fiestecita... Como te he dicho, había huellas de orcos,.. así que decidí seguirlas para divertirme yo un rato..perdóname no pude evitarlo..- comentó Kúma mientras aguantaba una risa que no podía apenas disimular..y a continuación prosiguió su relato..- pues bien, tras ello, llegué hasta un pequeño campamento orco, y para mi sorpresa y también decepción, he de reconocerlo.. me encontré conque todas esas asquerosas criaturas oscuras estaban ya más que liquidadas.. y a mi parecer, guiándome por los cortes que sus mutilados cuerpos revelaban, creo saber quien los mató, pues el corte del arma con la que les asestaron los golpes es bien conocida para nosotros, aún más para tí por ser una maia, ya que es el arma de uno de tus hermanos la que acabó con la existencia de esos seres..-

Ulban estaba impresionada ante la apreciación de Kúma, y a la vez se alegraba de veras de que su caballo hubiera dado con tal hallazgo.

- Entonces, ¿me estás diciendo que es mi hermano Valyë, llamado entre los Eldar y los Edain Eltharion, aquel que les ha quitado la vida a los orcos?.. si, ¡¡por supuesto que si!!, no puede ser otro.....-

Ulban estaba aún más resplandeciente de lo habitual en su figura adoptada de elfa teleri, puesto que la noticia de que Eltharion había llegado ya a Taurënúva, significaba mucho para ella, ya que uno más de los salvadores de Angrost estaba ocupando el lugar que le correpondía para la defensa del Reino contra las fuerzas oscuras, y para más alegría, era notorio saber que éste, junto a ella y otros dos seres más, habrían de constituir la competencia más sobresaliente de sus atacantes.

-Ahora entiendo porqué brillanban tanto las estrellas esta noche aún siendo tapadas por estos inmensos árboles, recuerda las palabras de mi última profecía Kúmar.. \"Eleni silir lúmessë omentiemman\"... (las estrellas brillarán en la hora de nuestro encuentro).-

- Eso significa querida amiga, que ya pronto todos los defensores de este Reino os reunireis en la Torre de Plata, donde las estrellas brillarán aún con más intensidad si cabe la posibilidad, para así comenzar la estrategia de protección de esta tierra..- respondió Kúma esperanzado.

- Así es mi fiel corcel, ya pronto se cumplirá mi profecía...-

Al tanto, los compañeros volvieron a recoger al hombre herido, Ulban le sanó usando sus poderes curativos y juntos los tres, aunque el mortal aún seguía inconsciente, llegaron hasta la misma torre que a Elentir le había parecido una ciudadela fantasma, Balad-Celeb.

Alli, la maia vió al joven hombre aún indeciso por acercarse demasiado a la torre, y llamando su atención le hizo dirigirse hasta donde se encontraban ellos, aunque el propósito de esto no era otro que el de que Elentir encontrara a su compañero y se hiciera cargo de él...

Así , Ulban y Kúma al ver acercarse al joven , se retiraron inmediatamente, pues la hora de su encuentro estaba próxima, mas no era ese mismo instante el indicado para su primer contacto.

-¡¡Qué desgraciado y qué suertudo a la vez ha sido ese mortal en estas últimas horas, querido Kúma!!- exclamó Ulban sonriéndole a su corcel.

-Lo de desgraciado lo puedo entender, pero ¿porqué dices lo de suertudo, amiga?- cuestionó curioso el animal.

-Porque compañero, te puedo asegurar que éste será el primer y último mortal que tenga el privilegio de montar sobre tu espalda.. y no por designios mios, que sí por causa del destino.....- contestó risueña la maia mientras se adentraba de nuevo en el oscuro Taurënúva..

[Editado por Legolas_Meleth el 15-10-2004 21:56]

[Editado por Legolas_Meleth el 15-10-2004 22:04]

Lairelossë

Lairelossë, se adentro en el bosque, siguiendo el hermoso canto, pero de repente ceso, la maia se paro en seco, se bajo de su caballo, y comenzo a caminar mas lento, aquella voz le sonaba conocida, su caballo comenzo a turbarse.

-que pasa, amigo mio-le dijo Lairelossë, observo hacia todas direcciones-la sombra esta cerca, ay que andar con cuidado.Pero Irimar, no se movia estaba demasiado asustado, Eadwin lo calmo, y le hizo caer en un sueño profundo,en ese momento tenia la forma de elfa, y llevaba su espada Anguirel a su lado derecho. comenzo a andar, siempre cautelosa, despues de un rato al no escuchar nada se sento bajo un arbol, tal vez el le diria que es lo que pasaba en el bosque profundo.

El arbol, comenzo a susurrarle, lo que habia visto, un elfo montado en un tigre, una lucha con los orcos, un hombre perdido que habia sido salvado por un hermoso corcel y una compañia de Hombres demasiados tristes como para seguir.La maia, sabia perfectamente quien era el que montaba al tigre,aunque en ese momento lo que le preocupaban eran los hombres,dio gracias al arbol, y regreso a donde estaba su caballo, este seguia dormido.

- Irimar levantate, la sombra se a ido, debemos que continuar ay alguien que necesita de nuestra ayuda. Le susurro con voz suave la maia a su corcel, este reaciono y se paro, la maia, tomo sus riendas y comenzo a avanzar en direccion al pequeño campamento. Al llegar vio a la compañia todos estaban dormidos, al ver sus ropas Neldoriel supo quien es eran,<<numenoreanos>> penso.

La maia, supo entonces que faltaban dos hombres en aquella compañia, uno de ellos ya estaba salvado, al parecer el otro era el capitan, pues ninguno de los presentes tenia insignia de serlo, Eadwin decidio ayudar a la compañia que ahora no sabria que hacer sin un comandante. busco un mapa entre las cosas de uno de los hombres, al encotrarlo, dibujo un salida al bosque, hacia las montañas, lo dejo a un lado de donde un hombre dormia, y se alejo lentamente.

Se subio a su caballo y comenzo avanzar lentamente, cuando de pronto, se encontro con una figura que tambien montaba un hermoso corcel aunque este era negro, la maia sonrio, habia encontrado a la interprete de la hermosa cancion.

Thoroncul

Luthan había estado cabalgando desde hace mucho, la oscuridad se hacía mas grande,tenía que pasar por los lindes del bosque para llegar a la torre de plata, no había dormido en un día, y se encontraba muy cansado.

Decidió parar por un momento, bajó del caballo y se recostó al pie de un árbol y encendió una pequeña hoguera, pero no hirió a ningún árbol, ya que el aspecto del bosque.

Mientras descansaba observó a un águila pasar por encima de la luna, era tal su afición por las águilas, que se le alegró el corazón debido a esta.

Empezó a cantar un relato olvidado de su pueblo, pues de su pueblo no quedaba nada además de su caballo, que era muy hermoso y un gran compañero, a lo lejos Luthan pudo alcanzar a mirar a dos jinetes que se encontraban a la lejanía.

Quienes eran y porqué estaban ahí, Luthan no lo sabía, pero sospechaba en el fondo que vería a esos jinetes mas de una vez.

Derrepente se oyeron unos sonidos distantes, Luthan decidió ir a ver que es lo que pasaba, y se le ocurrió que podrían ser águilas.

Luthan caminó por el bosque sin apartar la mirada de la hoguera, los árboles se alzaban imponentes como sombras, encontró cenizas a lo largo del lugar y 2 cadaveres totalmente quemados.

La visión no agradó mucho a Luthan, quien apartó lamirada de los cadaveres los cuales por alguna razón parecían tener una mueca de dolor en sus rostros.

Justo despues de eso Luthan (Thoroncul) se dió cuenta de que las voces no eran águilas eran orcos, gritaban y maldecían en la lengua común.

-Atraparon a la compañia extranjera jajajaja, esos malditos se lo merecían así no se meterán con nosotros- dijo un orco pequeño-Sí pero viste como los quemó ese brujo élfico,no me da buena pinta, montando en su gato blanco, espero no encontrarlo solo traerá problemas-dijo un orco con rostro malvado-Quieres decir que te da miedo Shasnak , no, nosotros no le tememos y si se aparece le daremos una buena lección!!!!,pero ahora debemos avisarles a los demas para que se preparen a partir-dijo el oroco mas grande que parecía el jefe.

-Sí debemos partir ahora antes de que nos encuentre el elfo mago-dijo el orco con rostro malvado.

Luthan se preguntó si sería el elfo Eltharion del que hablaban ls orcos, pero sin pensarlo dos vecez desenvainó su espada y les cortó las cabezas a los orcos pequeños, despues de eso tuvo una lucha feroz con el jefe orco, el evadía todos sus movimientos, pero finalmente Luthan lo mató mientras la sangre negra brotaba a grandes chorros.

Luthan se alejó del lugar,guardó sus cosas y volvió a cabalgar rápidamente sin mirar atrás,mientras lo hacía el águila volvió a pasar sobre la luna.

Earwen

Ulban y Kúma suiguieron durante varias horas su caminata por el Taurënúva. Aunque apenas si habían descansado, ambos sentían que el día que estaba despertando no sería es más indicado como para desperdiaciarlo soñando cosas, que tal vez se podrían dar en la realidad.

Así, jinete y corcel continuaron su rumbo a través de las sombras de los árboles...

-No puede ser...- dijo de pronto Ulban.

-Man-ie?- preguntó Kúma fijándose en el mismo lugar donde Ulban había posado la mirada. Al fin, logró ver la hermosa figura que constituían un bello corcel blanco y su jinete, una esbelta dama élfica vestida con un precioso traje color vino. - ¿No es esa una más de tus hermanos a los que tanto esperas?-

-Tancave Kúma, es mi hermana Maia Lairelossë, ella también ha acudido a llamada del destino, y trae consigo a Irimar, su fiel compañero, largo tiempo he deseado comtemplarla de nuevo, hace muchos años que no nos vemos, y mi corazón arde en ansias de ir en su encuentro, vamos amigo, acerquémonos...-

Y así , Ulban y su corcel se aproximaron hacia donde la bella hermana Maia de ésta estaba situada sobre su caballo..

-Aiya Laurelossë Elenion Ancalima!! (¡salve Laurelossë, la más brillante de las estrellas!)- dijo Ulban saludando a Lairelossë sin bajarse aun del lomo de Kúma - Anda luumello! (¡cuanto tiempo!) manen nalye? (¿cómo estais?) - volvió a decir mirando también está vez a Irimar..

De esta forma, la maia esperó la contestación de su hermana..

Lairelossë

Lairelossë, sonrio una vez mas, la interprete no era otra que Ulban, la mas fiel servidora de Ulmo, al recibir el saludo ella contesto.

-Aiya Ulban Alassië nar i hendu i cenantet!( Salve Ulban dichosos son los ojos que te ven)-la maia se bajo de su caballo y avanzo hacia su hermana -en verdad ha pasado mucho tiempo, desde la ultima vez que te vi, e inumerables cosas me han pasado desde la guerra de la colera, pero dime amiga mia ¿como estas tu?.le dijo Neldoriel, que abrazo a la maia con gran afecto.

-mi corazon esta feliz de verte hermana mia, me alegra saber, que has esuchado al destino,y has venido-le dijo Ulban despues de que acabara el abrazo.

-¿destino?-la maia sonrio- sabes Ulban siempre me pregunte, porque Eru te habia creado lejos de nosotros, y ahora lo entiendo, la profecia, que tu misma pronunciaste, estaba en la cancion, y yo entone esa parte; cuando emprendi el viaje hacia aqui, era por otros motivos, al menos eso pensaba-Ulban le miro extrañada- ven amiga mia ay mucho que contarte.Dicho esto las dos viajeras se sentaron, en la inmensidad de la noche, y Lairelossë, le conto todo a su amiga, desde su llegada al reino de Eregion hasta ese momento. al terminar Ulban se quedo pensativa.

Earwen

Ulban no pudo contener la inmensa felicidad que emegía de su interior al ver a su hermana Lairelossë, y sin pensarlo si quiera la estrechó entre sus brazos fuertemente.

Las dos Maiar, tras su grato reencuentro, se habían quedado hablando todo lo que restaba de la noche, y el sol que en la hora de su reunión comenzaba tímidamente a despertar, se elevaba ya en su totalidad en el cielo y cubría las elevadas cimas de los imponentes árboles del mágico Taurënúva..

- Valar valuva a Arcano, (se hará la voluntad de los Valar sobre Arcano), pero lo que me cuentas me deja anonadada...nunca imaginé que tu querido maia éra el mismo ser que tanto daño ha provocado desde largo tiempo atrás..ese maldito llamado Sauron.. ¡¡Oh mi querida Laurelossë!!, ¡¡cuánto has tenido que sufrir!!, ya es duro el amor de por si solo como para que la sombra y la oscuridad lo corrompan hasta no poder recuperarlo nunca más...- Ulban sintió como las lágrimas corrían por sus mejillas.. - jamás desearía un mal como ese, aún cuando mi propio amor haya de tener un final tan parecido al tuyo propio, aunque eso sí , sin el horrendo sentimiento del mal de por medio..-

Lairelossé parecía notablemente sorprendida, - en verdad mi amor por Arcano ha sido solo dolor desde que su corazón se corrompió, mas no sabía que tú tuvieras también ese sentimiento oculto en tus adentros, ¿cómo es que nunca he conocido tu historia de amor?- preguntó la maia desconcertada.

-La verdad sobre este amor nunca se la he rebelado a nadie, ni siquiera al que le pertenece todo este sentimiento, y si me disculpas, no es por ser descortés, prefiero callármelo, pues horribles consecuencias traería para todo ser viviente el amor que pudiera surgir entre aquel al que amo y yo..- contestó Ulban con tono de melancolía y resignación en su dulce voz..

Así , lamentándose pues ambas conocían el dolor que provocaba el amor sin esperanza, las Maiar pasaron las primeras horas de la mañana mientras comían un poco.

-Lairelossë, el destino, o canto de Ilúvatar como tu lo llamas, se me fue rebelado hace algún tiempo, y en mi visión aparecieron muchos de los que ya están en donde deben estarlo, pero tú y yo hermana aún no hemos acudido a tal reunión de grandes personalidades - le dijo Ulban a Lairelossë dejando a un lado las lamentaciones. - El momento aún no había llegado, estaba esperando a encontrar a los tres que serían junto a mí los elegidos mágicos de Angrost, mas el tiempo es oro y como bien se sabe no puede ser desperdiciado...- Ulban así, montó sobre Kúma y le pidió a Lairelossë que hiciera lo propio con Irimar... - Debemos partir ya en busca de los que nos esperan en la torre de plata, la guerra está próxima y no debemos perder más tiempo. Uno de nuestros hermanos ya está en Balad-Celeb, el otro encontrará el camino por si mismo, es lo suficientemente capaz como para hacerlo...ahora hemos de darnos prisa en llegar a nuestro destino...- continuó mientras Lairelossë montaba sobre su corcel - ¡¡Vaháya sin Kúma!! (¡¡lejos ahora Kúma!!)-

Y así , seguida de cerca por su hermana maia, Ulban partió hacia la torre de plata al encuentro de aquellos a los que tanto ansiaba ver...

Lairelossë

Neldoriel, se quedo pensativa despues de esuchar acerca del amado de Ulban, no lo dijo abrietamente, perosu corazon supo quie era el, subio a su caballo, y comenzo avanzar siguiendo de cerca a su hermana Maia.