La Guerra de los Clanes

Montañas Oron Oiolossë

Escribiéndose...
Escrito el 13-10-2004 18:36 #1

las montañas Oron Oiolossë son grandes cordilleras que comienzan a levantarse en una pequeña franja en el nor-oeste de las tierras del Reino de Angrost y que continuan siempre hacia el norte,paralelas a la costa,su pico mas alto es el Brudwin,un pico de mas de cinco mil metros que se levanta imponente a unos cuarenta kilometros de la playa

Por sus caracteristicas es el mejor paso hacia el norte ya que las Ered Formen hacen que su paso por el nor-este sea casi imposible,aun asi muy pocoas han atravesado las Oron Oiolossë,ya que a pesar de que no suelen estar nevadas,solo sus picos mas altos a medida que se van acercando a las tierras de Angrost se van haciendo mas altas hasta unirse con las Ered Formen unido a que suele haber muchas avalanchas y deslizamientos de tiarra en la region ,esto hace que sea muy dificil el paso de personas por lo que la mejor ruta para ir al reino de Angrost es por los mares del este o del oeste

Estas montañas no tienen apenas caminos ya que han sido recorridas en contadas veces aunque los habitantes de las regiones limitrofes con las montañas las suelen llamar,\"Las quebradizas\" por su facilidad para abalanchas y deslizamientos en su interior y su peligrosidad

Escrito el 06-03-2005 14:51 #2

Al cuarto día de partir de la Ciudad de Plata, Celegorn llegó a las montañas de Oron Oiolossë al caer la tarde.

Todo estaba en silencio y no habia rastro de ningun ser vivo, ademas apenas había vegetación y todo estaba desértico.

Celegorn levanto la cabeza y observó el Brudwin, un enorme pico que se alzaba a una altura tremenda, tenía un aspecto siniestro, y una bandada de cuervos trinaba alrededor.

Los elfos subieron, ayudandose de pies y manos, e intentando no resvalarse para no caer al vacío.

En poco tiempo construyeron una profunda caverna en el pico mas alto del Brudwin, y el Príncipe Celegorn le dió un nuevo nombre, Orod Rûth.

Encontraron ricos filones de metales diversos, y dentro del pasaje fabricaron una mina, y obtuvieron gran riqueza con el acero y el metal forjado.

Al poco tiempo el Noldo Celegorn empezó a controlar la venta de los metales en las montañas, porque a veces, mandaba a dos o tres de sus herreros a negociar con los hombres que vivían en pequeños poblados , y aunque los campesinos aceptaban de buen grado las ventas, desconfiaban de los elfos y sentian miedo por la gran montaña, porque decían que allí habitaba un terrible Elfo Oscuro.

Poco a poco, el nieto de Fëanor y sus servidores fueron prosperando, y se desentendieron de los asuntos exteriores y las puertas de Orod Rûth se cerraron.

Escrito el 10-03-2005 17:18 #3

Dos meses después de que Celegorn se instalase en Orod Rûth, una lluvia tremenda cayó del cielo y no cesó pasadas tres semanas, por lo que los herreros elfos no salieron bajo ningun concepto, y se quedaron en las fraguas que se encontraban en las profundidades de la gran montaña.

Una oscura noche, mientras que todos sus servidores dormían, el Príncipe Celegorn no pudo conciliar el sueño y subió al piso superior, donde se encontraba la entrada, ahora tapada por dos grandes y pesadas puertas. El Noldo se sentó en una vieja silla de madera y con los ojos clavados en la oscuridad se perdió entre sus propios pensamientos.

Se escuchó un golpe fortísimo en la lejanía, las puertas vibraron y Celegorn salió de su trance. Se incorporó rapidamente y bajó al piso de abajo, todo parecía normal y los elfos seguían descansando, volvió a subir, ahora lentamente hasta que volvió a escucharse otro golpe, sin duda una gran tormenta se alzaba en los cielos.

Celegorn se encaminó a la puertas y abrió una, un viento gélido le golpeó la cara y la lluvia le empapó sus delicados ropajes. Cuando se dispuso a regresar a su lecho y después de asegurarse de que todo marchaba bien, escuchó que el viento se movía de una forma extraña, de una forma violenta. Dió unos pasos, sin saber muy bien lo que hacía, hasta que se encontraba fuera de la caverna. Alzó los ojos y miró al cielo, y descubrió que de entre las grandes y espesas nubes negras salia una figura negra y alada.

La sombra descendió, y su presencia causaba temor y agonía. Celegorn se quedó petrificado hasta que su aguda vista le sacó de toda duda, lo que el nieto de Fëanor estaba viendo era un gran Dragón, una inmunda criatura de Morgoth nacida en los días antiguos, y venida a estas tierras para causar el mayor daño posible.

Celegorn vió como aquella criatura sobrevolaba los cielos, a una gran distancia de donde se encontraba el hijo de Celegorm, pero el hedor era insoportable y pronto el mismo príncipe yacía mareado y moribundo.

Pronto, en aquella oscuridad de la noche, se alzó una luz terrible, porque el Dragón, había lanzado una llamarada tremenda, fulminando los pequeños poblados al pie de las montañas de Oron Oiolossë.

Celegorn cayó de bruces contra las empapadas rocas y allí se quedó tendido, insensible a cualquier estímulo, hasta que segundos después logró incorporarse trabajosamente y antes de volver a meterse en la caverna y cerrar con fuerza las puertas de Orod Rûth, vió como la sombra alada se perdía en la lejanía, en dirección a las tierras de Telpe.