\"Meril-morn\"
En lo más profundo de Eryn-Dînen se haya enclavada entre marañas de vegetación, la vieja casa de piedra de Loth Loss.
La morada habitada por Loth-Loss es una casona de planta rectangular comprendida en dos plantas. Meril-morn no comprende una gran extensión sin embargo es suficientemente amplia como para vivir en ella con holgura.
Confeccionada en grisáceos y anchos bloques de piedra. Tiene aspecto antiguo, y desolador, pues en el aire que deambula por la zona apenas se atisba un ápice de alegría, parece haber permanecido allí enclavada durante siglos, olvidada por el mundo. Pese a ello en su interior se conserva en perfecto estado. Por sus paredes se encarama, casi cubriendo la superficie en su totalidad, la espesa y verde hiedra. Su techo esta confeccionado con espeso y frondoso musgo en el que destaca la amplia chimenea de piedra tallada, que representa un dragón de cuya boca emana humo permanentemente,ya que Loth-Loss jamás cesa de confeccionar todo tipo de ungüentos y pociones que luego vende en Barad-Avatel.
El interior de la casa, es rústico no obstante la muchacha lo tiene sinuosamente decorado, pues no rechaza nunca algún lujo del que pueda proveerse. Tanto es así que por ejemplo su lecho tiene los cabeceros en una simple madera tallada de pino y sin embargo sus sabanas y dosel están confeccionados en seda y terciopelo.
La planta primera, esta dedicada en exclusiva a estancias en las que Loth-Loss se dedica a sus labores y trabajos, estas son:
La amplia cocina, donde la joven suele pasar la mayor parte del día, en la que destaca un inmenso hogar de mármol gris en donde siempre hierve ruidosa una gran olla, la cocina está comunicada mediante una redonda puerta de madera de nogal, tallada con siniestros motivos, al huerto de donde recoge sus ingredientes mágicos.
La alacena, habitación próxima a la cocina, carece de ventanas pues la mayoría de los elementos que esconden precisan de la oscuridad para mantenerse, es muy surtida, sus paredes están cubiertas de grandes estantes excavados en la piedra, donde guarda los productos que utiliza para sus hechizos y donde almacena las pociones confeccionadas una vez terminadas.
Un pasillo comunica la cocina y la alacena con la entrada principal de la casa, al fondo del pasillo en la parte opuesta a ambas estancias existe una pequeña habitación a modo de armería donde repara y cuida sus armas, cuyo aspecto se asemeja más a un pequeño y rústico taller que a una armería propiamente dicha.
Por último se haya una curiosa habitación a modo de despacho lleno de manuscritos y recetas confeccionados y recopilados durante siglos. Esta es de las habitaciones más amplias de la casa, en ella destaca la hermosa chimenea de mármol blanco en la que sobresalen los relieves delicadamente confeccionados con motivos elficos, en el interior del hogar arde constantemente un misterioso fuego, la estancia esta decorada de una manera muy suntuosa, con ricos muebles y delicados objetos de valor.
La puerta principal de la casa, es un inmenso portón de madera de roble tallada, en la que se ve claramente la efigie de un dragón cuyos ojos confeccionado en piedras rojas brillan extrañamente, cuyas escamas engastadas y realizadas en nácar brillan a la luz del sol y la luna, en la boca de este sustenta una rica aldaba de oro.
Dicha puerta da a un pequeño recibidor, cuyas gruesas paredes están recubiertas con finos y complicados tapices, el suelo de mármol negro esta recubierto por una espesa y suave alfombra roja de doble nudo ribeteada con hilo de oro. Este recibidor comunica directamente con el pasillo y en una de sus paredes próxima al nacimiento del pasillo se encuentra un espejo oval enmarcado entre extrañas serpientes de lengua viperina que muestra a la elfa a todo aquel que ose acercarse hasta su morada.
Al fondo de la entrada destaca la gran escalinata de caracol, confeccionada en madera de ébano y cuyo pasamano tallado en plata, representa una cobra enroscada. El cual comunica las dos plantas que comprenden la vivienda, esta escalera sólo permite el ascenso a la dueña, cualquier extraño que ose subir por ella, se dará de bruces con el suelo al desaparecer los peldaños y ser sustituidos por una resbaladiza rampa.
La planta segunda esta dedicada únicamente a las dependencia privadas de la la elfa. Estancias privadas se comprenden en tres habitaciones:
Al subir por las escaleras tan sólo se encontrará un pequeño distribuidor, cuyas paredes están recubiertas en su totalidad por espejos sin marco alguno unidos entre si. La única luz del día que penetra en esa estancia pasa por un tragaluz con forma de estrella magníficamente acristalado que hay en el techo. Aparentemente no se encuentran puertas en el distribuidor y sólo Loth-Loss sabe la ubicación exacta de esta y el contra hechizo para penetrar en ella.
Esta puerta secreta da a los aposentos de la elfa, concretamente nada más traspasar el umbral se haya el tocador, se trata de una pequeña estancia, luminosa, en la cual solo se encuentra un delicado tocador de madera con un inmenso espejo, todos los utensilios que se encuentran sobre el, están confeccionados en cristal.
Por una puerta disimulada por una cortina de seda violeta, se accede al dormitorio, cuyo interior esta cuidadosamente decorado, sedas y terciopelos en tonos morados y negros recubren la estancia, de suelo en mármol negro, la cama con dosel es la que domina el centro de la habitación y los muebles en su mayoría de madera están cubiertos por ostentosos objetos. Amplios ventanales cubiertos de hermosas vidrieras dan luz a la habitación. Una puerta acristalada da acceso a un pequeño cuarto realizado en mármol blanco en el que destaca una sencilla tina del mismo mármol, y que está iluminado únicamente por una ventana pequeña y circular.
Por la casa y alrededores ronda libremente su gata Undóme, que aparece y desaparece cuando menos se espera. Undóme es una gata persa de delicado pelaje blanco y profundos ojos azules, que brillan de manera especial. De cuyo cuello pende una cinta de terciopelo rojo que sustenta cascabel de oro que lleva tallado su nombre, el cual en ocasiones sirve para delatar su localización. Undóme rechaza a todos los extraños y sólo se deja coger y acariciar por su dueña.
En el terreno que rodea la casa existe una hilera de grandes setos que hacen las veces de muro, delimitando el fin del terreno de la finca con el bosque que la rodea.
En ese terreno, se encuentra en el lado de poniente bajo la sombra de un inmenso roble, una cabaña de madera que tiene la función de establo y cobertizo, donde Loth-Loss cuida y guarda a su caballo Morne, hermoso corcel de pelaje negro y de ojos rojos flambeantes, que solo se deja montar por la elfa que lo adiestró.
Al lado izquierdo de Meril-morn, próxima a la puerta que da acceso a la cocina, se encuentra un pequeño huerto; en el que la joven cultiva sus propias plantas mágicas y de producción comestible, bordeándolo se encuentra un cuidado y armonioso jardín, plagado en su totalidad por rosas negras y rojas que nunca mueren.
En su terreno mana un manantial de aguas claras y limpias (que tienen la propiedad de hacer crecer más deprisa a todas aquellas plantas que reciben el limpio líquido) con las que riega el huerto y el jardín, y donde acuden las bestias del bosque a saciar su sed.
Al lado derecho se encuentra la siniestra pajarera de oro tallado en donde se halla Lumbo el cuervo de pico de plata, mensajero y ojos en las alturas de la hechicera, esta inmensa jaula dorada se haya franqueada por una inmensa rosaleda, que expande su delicioso aroma por toda la finca.
La parte posterior de la casa esta bordeada por una arboleda enebros, en cuyos espinosos nidos, habitan todo tipo de aves nocturnas, engarzada entre los enebros, se alza escondida una pequeña torre de piedra negra, antiguo bastión vigía que Loth-Loss utiliza como un siniestro palomar donde alimenta a sus aves y enseña a volar a sus poyuelos recién salidos del cascarón, a la parte superior de la torre se accede mediante una estrecha escalera de piedra de pequeños peldaños que dificultan la ascensión.
Meril-morn tiene un difícil acceso, pues la espesa vegetación que la rodea no permite encontrar el sendero que de con ella. Para mayor dificultad una espesa bruma gris cubre la zona, haciendo que se extravié cualquier intruso que por allí se tope. Sólo los miembros del clan saben su enclave exacto y pueden siempre que quieran acudir sin que Loth-Loss los hechice.