La Guerra de los Clanes

El Sauce Etílico - Taberna

Escribiéndose...
Escrito el 16-10-2004 15:59 #1

En la ciudad costera de Telda Minya, situada en el mismo puerto, los cansados viajeros pueden visitar el edificio correspondiente a la posada del Concilio Nan-Tasarion. Se trata de una construcción rectangular en roca y madera que consta de dos plantas cuya entrada se encuentra dando a la calle principal de la ciudad portuaria.

Dicha puerta da paso a la taberna, una sala de madera muy amplia en cuyo lateral izquierdo encontramos la barra, que hace las veces de recepción y detrás de la cual están las cocinas. Éstas constan de tres grandes planchas, un horno de pan y cuatro fogones, además de numerosos estantes y cajones donde están guardados alimentos y utensilios.

De frente a la entrada de la taberna encontramos un gran portón que comunica con los jardines internos del edificio. A cada lado del portón encontramos 1 puerta. La situada a la izquierda se correspondiente con el almacén donde están guardados los barriles de bebida, las reservas de comida y demás objetos necesarios para el mantenimiento de la taberna y la posada. La puerta de la derecha da entrada a los amplios aseos, que para peculiaridad del local, son unisex.

A la derecha de la entrada se encuentra una gran chimenea que siempre podrá encontrarse llameando en las frías noches de invierno. Al lado de esta, una corta escalera de caracol sube hacia la segunda planta del local donde se encuentra la posada. El centro de la taberna está ocupado por completo, con mesas y sillas suficientes para albergar a un alto número de personas.

La planta superior está compuesta por hay un pasillo abalconado, que le da toda la vuelta al edificio por la parte interior, viendo así, desde todas las partes de él, el jardin de la planta de abajo. Cada lado del rectángulo que forma dicho pasillo consta de 3 habitaciones, que hacen un total de 12 estancias, de las cuales 4 poseen cama de matrimonio y las demás dos camas de tamaño normal. Cada estancia consta además, de aseo individual, brasero, un amplio armario, mesa de noche, escritorio y silla. Todas poseen además un gran ventanal que da a la ciudad y las estancias del ala sur, incluso al mar.

El jardín central destaca por la preciosa fuente de aguas cristalinas que se alza en su centro. A la sombra de árboles, los visitantes pueden sentarse a disfrutar del dulce canto de los pájaros mientras saborean las comidas y bebidas típicas del lugar, pues el jardín posee un conjunto de 6 largas mesas de madera con sus respectivas sillas, a fin de disfrutar del aire libre. Los muros que delimitan el jardín poseen 3 puertas por cada lado, las cuales dan acceso a salas de estar o de reunión. Estas están aclimatadas con una chimenea y 5 sillones alrededor de una mesita baja depositada sobre una gran alfombra. Estas estancias están ideadas para reuniones privadas o simplemente para alejarse del bullicio de la taberna en las frías tardes de invierno.

Del buen funcionamiento del lugar se encargan dos miembros del concilio, Sibila Raísa e Isiloth Elenmíre, las cuales hacen las veces de taberneras y posaderas del lugar.

Escrito el 16-10-2004 22:55 #2

la puerta se abrió y un viento gélido entró en la estancia. un figura delgada se dibujo en el umbral. Avanzó hasta la barra, cuando la luz dio en la figura se pudo ver a un hombre de cabellos negros, alto y fibroso, de ojos verdes esmeralda refulgentes con un gesto cansado, de haber pasado mil batallas y mil penalidades a lo largo y ancho de arda. Arioch se hcia llamar, duque de los ejércitos. En su costado colgaba su peligrosa espada, la Tormentosa robadora de almas. Aunque no era costumbre suya el adentrarse en esos lugares ese día necesitaba descarsar y olvidar , por lo que se dirigio a la barra para pedir su consumición.

– La paz de los Valar sea con vuestras mercedes. Me preguntaba si conocerían unas hierbas llamadas athelas y si me podrían servir con ellas una infusión, pues mis huesos y mi mente se encuentran faltos de consuelo y apoyo–

[Editado por erekosse el 16-10-2004 22:56]

Escrito el 17-10-2004 00:03 #3

Sibila vio entrar a aquel hombre.

- La paz de los Valar sea con vuestras mercedes. Me preguntaba si conocerían unas hierbas llamadas athelas y si me podrían servir con ellas una infusión, pues mis huesos y mi mente se encuentran faltos de consuelo y apoyo- dijo.

- Pues creo que si, pero no estoy segura. Ahora mismo vuelvo -Sibila se metió en la cocina, y se puso a buscar las hierbas para infusiones. Las encontró, cortó unas cuantas, y puso agua a calentar. Hecho esto, salió hacia la barra de nuevo - Llas he encontrado. Cuando se caliente el agua se lo traigo.

Dicho esto, se dispuso a seguir limpiando la barra.

[Editado por Sibila el 17-10-2004 00:04]

[Editado por Sibila el 17-10-2004 00:08]

Escrito el 17-10-2004 16:26 #4

Hecil estaba empapado y helado, el viaje desde Tilonde le había parecido un tormento a causa del temporal y lamentaba amargamente haber comprado un pasaje barato de cubierta, en un barco de mercancías tan viejo.

Al anochecer habían llegado a la ciudad de Telda Minya, el capitán había guiado el barco a lo largo del muelle. Los marineros lanzaban cuerdas al personal del puerto que las ataban a enormes tacones de madera, el barco se detuvo junto al muelle con un ligero golpe. Acto seguido se bajan las planchas de desembarco y las grúas empiezan a moverse para ocuparse del cargamento. Las formalidades aduaneras se eternizan, y es casi medianoche cuando se le había permitido desembarcar.

Ahora se encontraba en una ciudad que desconocía totalmente, tenía frío, hambre y no tenia lugar alguno donde pasar la noche, y por último tampoco tenía mucho dinero, últimamente la fortuna no le era propicia. Así que se encamino hacia un lugar que llamo su atención, un edifico que sobresalía de entre todos los demás del puerto, cuando faltaban ya pocos metros para alcanzar se encontró con un gran cartel que ponía:

“La posada del Sauce Etílico”, Un buen trago me ayudara ha entrar en calor, y quizás tengan algún lugar donde pueda pasar la noche.

Al entrar en la posada le sorprendió enormemente, era un lugar muy acogedor, a su izquierda una larga barra era atendida por diferentes personas, en el centro de la estancia la gente se bebía y reía sentados en las mesas, mientras que en la derecha había una gran chimenea. Con paso firme, y dejando un rastro de agua y barro tras de si, (pues tenia la capa completamente empapada) se dirigió a la barra en busca de acomodo.

Escrito el 17-10-2004 17:43 #5

Sibila seguía limpiando la barra, miró hacia la puerta de la cocina, y vio que algo de humo subía desde la cazuela que había preparado. Fue hacia allí, echó el agua en una taza, y en un platito echó unas pequeñas ramas de athelas. Luego cogió una cuchara y se dirigió de nuevo hacia la barra. Cuando le estaba sirviendo a aquel hombre su infusión, llegó otro, el cual le estaba ensuciando el suelo de barro \"ainsss, otra vez a limpiar\", pensó (XDD)

- Aqui tiene su infusión -le dijo, y luego dirigió su mirada hacia el hombre que acababa de entrar en la taberna, esperando a que articulara alguna palabra.

Escrito el 17-10-2004 19:10 #6

Las puertas de la Taberna volvieron a abrirse una vez mas aquella tarde. En el umbral la figura de una joven que entraba de espaldas cantando una alegre canción.

Se trataba de Isiloth, la alegre tabernera, que como siempre vestía sus peculiares ropas que nada tienen que ver con las de las damas élficas de su linaje. Aquella tarde su atuendo consistía en unos anchos faldones blancos arremangados en la cintura, sobre los cuales llevaba atado un mandil marrón, en el torso una casima blanca sobre la que un ajustado chalecó le ceñía el pecho marcando su figura y en la cabeza un pañuelo que recogía sus negros cabellos.

La joven venía de casa del mercadero, el cual le había guardado dos cajas de frutas y verduras, que ahora intentaba llevar hasta el almacén. Una vez dentro de la estancia, dio un largo paso para girarse hacia la gente, pero quisó el destino que sus botines tropezaran con un gran charco de agua haciendo que cayera al suelo y con ella los 7 kilos de tomates, berzas, cebollas, rábanos y zanahorias, las cuales, claro está quedaron esparcidas por el suelo de la entrada.

Todos los hombres que allí estaban sentados, se levantaron en aplausos y risas, diciendóle sarcásticas frases a la joven tabernera. Ella, ante la espectación, se levantó grácil y muy dignamente y una vez de pié se volvió hacia las mesas y agachando su cabeza, saludó a todos con una reverencia, lo que provocó aun mas carcajadas.

- Muy bien caballeros...no podrán quejarse del trato, pues además de disfrutar de las mejores comidas y bebidas del lugar, tienen espectáculo gratuito.

Una señora que estaba sentada en la mesa mas cercana a Isiloth, le dió un codazo a su marido que bebía de su jarra y le dijo: -Levántate y ayuda a la chica. El hombre sin mediar palabra se levantó, recogió una caja y se puso a recoger tomates. Sin que la joven pudiera decir nada, dos jovenzuelos hicieron los mismo y llevaron las verduras hacia el almacén.

Con los ojos muy abiertos y cara de sorpresa, la joven les dijo:

- Senores, creo decidamente, que están hechos para esto. Mañana mismo les contrataremos, si sus mujeres nos los permiten (y guiñó un ojo a la mujer de la primera mesa). No es así Sibil?

Sibila que se encontraba en la barra se rió. E Isiloth continuó hablando:

- Hantalë señores, tómense una pinta a mi salud. Y por cierto, ¿qué hace semejante charco en la entrada de la taberna?

Con la mirada siguió el curso del agua que le llevó hasta unas botas negras...subió su mirada hasta que se topó con la cara de un hombre. Osbervó por unos instantes el rostro de aquel hombre, que por lo que parecía, era un marinero. Con un gesto pícaro y una sonrisilla dijo:

- Mmm, ¿y bien?

[Editado por Lanoom el 17-10-2004 19:18]

Escrito el 17-10-2004 19:26 #7

Hecil se quito la capucha, y dejo entrever su rostro cansado, observo a la dama que atendía la barra y se quedo sorprendido, pues nunca había visto a nadie tener los cabellos azules y se quedo observándola en silencio. Después observo a la dama que acaba de entrar y observo el rastro de barro y agua que había tras de si, pero no podía haer nada para pasar desapercibido pues las huellas conducian hasta el.

-Desea alguna cosa?, pregunto la dama viendo que el extranjero seguía sin decir nada.

Hecil avergonzado esbozo una sonrisa en su rostro y contesto: me llamo Hecil y acabo de llegar a la ciudad y todavía ando algo desorientado, ando buscando un plato caliente, si aun tenéis abierta la cocina, y un lugar donde poder pasar la noche y secarme las ropas, no quiero una habitación muy lujosa pues ando algo escaso de dinero.

[Editado por percebal el 17-10-2004 19:27]

Escrito el 17-10-2004 19:46 #8

**\"hmm cuanto alboroto hay alli eh? \" se decia Thórel luego de cierta faena en los establos... y mientras se acercaba a la taberna..

Al casi entrar a la puerta ve como muchas verduras ruedan y una le llega a los pies.... una zanahoria!..

\" vaya! estoy de suerte hoy me supongo jajajajaja hasta como a un animal me reciben aca! con verduras para mi y hasta en el suelo! \" decia mientras sonreia rascandose la cabeza con al derecha y mascando un trozo de zanahoria con la otra..

luego pasó y saludo a la bella tabernera junto a la \"bartender\" del lugar..la archipopular Sibila.. XD

Escrito el 17-10-2004 20:12 #9

Anochecía en Telda Minya cuando dos elfos encapuchados entraron discutiendo en el Sauce Etílico.

-No sé por qué demonios tenemos que venir a Telda Minya -protestaba la elfa.

-Porque es la ciudad más cercana a la parte sur del Taurë Mänalda -le respondió el elfo.

-Prefería pasar la noche en Puertas del Fin.

-Si vamos hasta Puertas del Fin llegaríamos casi al amanecer.

-Vaya, ahora estoy ante el único elfo con miedo a caminar de noche.

-Fuiste tú la que querías pasar la noche en una ciudad y si vamos hasta Puertas del Fin eso habría sido imposible.

-Tú la cosa es llevarme la contraria y trabajar lo menos posible. Anda, esconde mejor esa bola...

-Creo que es aquí donde trabaja Isiloth...

-Isiloth, ¿qué andas haciendo que no sales a recibir a tu abuela? Bastante he tenido con ir \"de excursión\" al bosque con Eärondûr.

Los dos elfos se acercaron y esperaron la aparición de Isiloth.

Escrito el 17-10-2004 21:57 #10

Isiloth salió de detrás de la barra fregona en mano, dispuesta a limpiar el barrizal que el marinero había formado. Por cierto que a este ya se le había asignado la habitación 7 y Sibila le estaba preparando un estofado de cordero mientras él se tomaba una pinta de cerveza que Isiloth le había servido después de charlar un rato.

Cuando se disponía a salir a fregar la entrada, unas voces muy conocidas llegaron a sus oidos...y como no, voces que discutían.

- ¡Abuela! Qué alegría verte, -la joven le dió un beso en la frente a Iorethil y a Earondur le tendió la mano. -Pasad, dadme los abrigos que aquí sobran con la chimenea...¿qué quereis? Unas pintas entonan la sangre en una noche tan fría.

- A mi hija dame una buena pinta de esas, a este traele una infusión que se relaje.

La joven se fué y trajo las bebidas mientras los dos seguían discutiendo. Después cogió la fregona y cuando se dirigía a la entrada vio a Eladan comiendose una de sus zanahorias y le dió un golpe en la mano.

- Pero bueno muchacho, ¿no tienes bastante con comerte las zanahorias que te llevo para los caballos? Anda pasa y no te quedes en la puerta. Ahora te llevo un buen estofado de cordero con zanahorias a la mesa.

Mientras Isiloth limpiaba la entrada, para evitar que Earondur e Iorethil siguieran levantando la voz, preguntó:

- ¿Qué es eso de la excursión al bosque?