Sulankalië Ar-Feiniel
El bosque Taurelindomë es un lugar hermoso y misterioso a la vez, allí se encuentra la gran ciudad de los elfos del clan Tercano Nuruva.
Todos aquellos quienes se acercan a sus límites sienten la imperiosa necesidad de penetrar en él, pues su hermosura cautiva a todo aquel que se acerca al bosque, mas solo algunos saben que poco a poco el bosque va cambiando y todo aquello que era lúminoso y maravilloso se torna en sombrío e inquietante, pues se trata de un bosque donde la luz y el crepusculo se conjugan en toda su extensión, como el último resplandor del sol al frío aire nocturno, entre el espeso follaje se pueden oir voces élficas maravillosas que entonan cantos a leyendas pasadas, de allí deriva el nombre del bosque.
El bosque de la luz es el mas hermoso que se pueda contemplar, con grandes árboles de profundas y soberbias raíces, tienen grandes ramas cubiertas de hojas que en otoño adoptan un color dorado, y solo unas pocas caen cubriendo el suelo como si de una alfombra de hojas doradas se tratara, en primavera las ramas se cubren de hermosas flores amarillas.
Los rayos de Anar se abren paso majestuosamente entre el follaje iluminando parte del bosque, mostrando la hierba y las hermosas flores que bañan el suelo rodeando los árboles. A la luz de la luna no es menos la hermosura del bosque, a la pálida luz de las estrellas los troncos de los árboles parecen plata y las hojas se balancean al ritmo suave de la brisa nocturna.
El río Artenën surca el bosque, y sus aguas le confieren vida. Es un río cuyas son aguas limpias y transparentes como si de cristal se tratara, y se dice que tienen un poder mágico, pues aquel que beba de sus aguas puede recuperarse de pequeñas heridas, mas no puede curar heridas mortales ni de suma gravedad. Siguiendo el margen del río se puede llegar al lugar mas hermoso del bosque, un gran lago coronado con una cascada en un extremo, en este la vida se respira maravillosamente, los peces nadan y saltan sobre las cristalinas aguas mientras numerosas aves trinan sus cantos sobre los árboles. Es un lugar que muy pocos conocen, solo los tercanos saben el lugar exacto donde se haya oculto, y solo ellos y aquellos quienes los acompañan pueden disfrutar de la hermosura de el lugar, puesto que quienes no conocen el bosque pueden extraviarse facilmente entre sus caminos dorados.
El bosque contiene todo tipo de plantas medicinales que los elfos usan a menudo cuando alguien así lo requiere. Es un lugar completamente habitable pues no es dificil hallar alimento y un buen lugar para pasar la noche, es facil hallar especies como conejos o hermosos pájaros cantores pues el bosque ofrece cobijo a todo aquel que lo necesite sea eldar, atani o naugrim.
Siguiendo un pequeño sendero, oculto a ojos enemigos, se puede llegar a la ciudad de los elfos que se encuentra justo en medio del bosque, en donde todos los árboles parecen juntarse. El camino sigue, dirigiéndose al sitio donde los árboles parecen formar un cerco natural, mas sí es posible franquearlo se pueden hallar dos estatuas en frío marfil que emulan a dos elfas mirando al horizonte quienes dan la bienvenida a los visitantes de la ciudad, cada una situada a un lado del camino.
El sendero llega a la plaza central donde hay una hermosa fuente, al lado derecho del camino se encuentra una gran taberna en donde habitantes y visitantes de la ciudad van a comer y a tomar algo, pero sobre todo van a divertirse, pues es un lugar donde todos se reúnen y celebran las fiestas propias de cada estación. En el piso superior de la taberna hay habitaciones para los viajeros, la taberna cuenta también con un pequeño establo donde un jovén sinda se encarga de cepillar y alimentar los caballos de habitantes y visitantes de la ciudad.
Justo al lado hay una herrería, mas esta solo repara armas y vende materiales a los habitantes de la ciudad, es atendida por un por un noldo y su jovén aprendiz, en esta herreria pasan mucho el tiempo los noldor de la ciudad.
Al lado de la herrería hay un camino, el camino de la luz, que es donde los elfos luminosos tienen sus casas. Viven en casas blancas y hermosas, que por momento emulan a las construcciones de Aman, cruzando este camino y justo frente a la herrería se encuentra la biblioteca, en ella se pueden encontrar toda clases de manuscritos y obras entre las cuales se cuenta la Noldolante, escrita por Macalaurë, y algunos escritos provenientes de Aman, entre ellos tratados de alquimia dictados por el mismo Aulë, y hay grandes mesas de madera reluciente y en la parte posterior se halla un jardín de hermosos y frescos árboles donde aquellos que lo deseen pueden allí revisar los libros que sean de su interés.
Al lado de la biblioteca se encuentra un hermoso y elegante edificio, que queda en línea recta con el camino de entrada a la ciudad. En este edificio solo pueden entrar los elfos tercanos. En el concilio se reúnen para relizar las reuniones donde se toman las desiciones importantes pertinentes a la ciudad.
Justo al lado se encuentra el camino de la oscuridad, en este sendero estan ubicadas las casas de los elfos crepusculares, son casas oscuras pero no por ello menos hermosas.
Al cruzar el sendero, justo en la esquina, hay una botica donde se pueden adquirir todo tipo de cosas de alquimia, y hay también plantas medicinales que van muy bien a las casas de curación que se encuentra justo al lado, donde se encuentras algunas elfas quienes atienden a quienes lo requieran y aquellos quienes están recuperandose pueden gozar de un hermoso jardín que se encuentra en la parte trasera de las casas de curación, este edificio hace de esquina con el camino de la ciudad.
El camino de la luz y el de la oscuridad se unen, dando la vuelta hacia la parte trasera del concilio, en un parque hermoso a donde los elfos acuden para distraerse, allí pueden oirse el hermoso cantar de las aves, y al atardecer los elfos se reúnen con sus arpas a entonar cantos a la luz del atardecer.
La ciudad Ost-in-Tercan, tiene otra entrada, una entrada más oculta y peligrosa, a esta entrada se accede por la parte del bosque oscuro, un sendero inquietante en tanto no se franquean las estatuas de la entrada. Si se sigue por este camino se llega a la ciudad, concretamente al sendero oscuro donde los elfos crepusculares tienen sus hogares, de este camino sale otro que lleva al parque común en donde se encuentran ambos senderos, el de la luz y de la oscuridad.
Ocultos en el parque común, y a lo largo del bosque se encuentra sobre los árboles, la ciudad donde se vivia en tiempos de guerra, y solo si se conocia de su existencia se podia acceder a esta por medio de un hechizo. Eran denominados Flets en la lengua común, y en la lengua madre son llamados Talan. De entre ellos destaca el gran Talan común, donde se reúnian los elfos para tomar desiciones, para los banquetes y celebraciones y demás acontecimientos importantes, en este gran flet estaba construido sobre dos árboles y constaba de dos pisos. En el primero estaban la sala del congreso, la biblioteca y la enfermeria, arriba el comedor, el almacén y la armería. En la magia de los elfos residía el secreto de estas casas por eso no es de extrañar que no existieran paredes, sino finas telas bordadas a mano con hilos de bruma y viento a la antigua usanza de Valinor.
En ocasiones se accedian a ellos de una forma que solo quienes habían participado en su construcción y quienes lo habitaban conocen certeramente, se dice que en el interior de los árboles huecos se hallaban las escaleras, pero los elfos poco usaban este medio, sino que ascendian por medio de escaleras ocultas entre el follaje y que descendian al pronunciar una palabra mágica.
De entre los habitantes del bosque seis hermosas elfas destacan por su belleza y temple, y son ellas miembros activos del clan. Se dividen entre el bando de la luz y el de la oscuridad pues ese es su destino y para todo las condiciona. Nelindë, Ethel y Hyara en la oscuridad se alzan sobre el resto y sus casas son preferentes, estan construidas al igual que las de las damas de la luz, Istanna, Sulankalië y Ailiën. Sus hogares estan edificados de la misma forma que el gran Talan común, en madera noble y el más fino de los linos, tejidos por los elfos de Menegroth según las enseñanzas de Melian la Maia. En la planta baja se ubicaba el comedor y la sala principal, y en el superior las habitaciones.
De todos los Talan se podia huir facilmente hacia las copas de los árboles si se es elfo o se tiene buena relación con los árboles y la naturaleza. En nada se diferenciaban los talanes de la luz y los crepusculares, salvo porque estos últimos estan iluminados tenuemente.
También en las afueras del bosque hay talanes más pequeños y funcionales, estaban pensados para estadias esporádicas y para los centinelas del bosque, quienes fungian como centinelas cuidaban de que nadie se adentrara al bosque sin previo aviso y beneplácito del consejo de las elfas.
Adentrándose en lo más profundo del bosque y luego de pasar la ciudad, todo comienza a oscurecer, el ambiente es más sombrío, seguramente por la falta de claridad ya que las altas copas de los árboles vedan todo signo de luz, los árboles comienzan a retorcer sus troncos y sus raíces se levantan a lo largo del camino, entre estas raíces crecen las hierbas cortas y grises, y aunque sus hojas son resecas y arrugadas poseen la capacidad tanto de curar como de envevenar si no se distingue entre cada una de ellas, los demás arbustos son secos y de hojas radias, apenas si se les notaba vivos, pero por el contrario lo estaban, los árboles parecen tener vida propia y una tenue niebla empieza a rozar el camino, y solo los elfos más ágiles podian adentrarse sin perderse.
El camino es sinuoso y apenas visible, ya que la niebla se hace más espesa en tanto se adentra más al bosque, adelante deja paso a caminos que tal vez no lleven a ninguna parte o un sin fin de cuevas entre los enormes árboles y al pie de la gran montaña, en este punto los árboles son mas altos, frondosos y oscuros, allí solo los elfos tercanos más osados habitan. Pero mucho antes de llegar tan lejos, al pie de la montaña, se puede llegar a los pantanos de Aicanën donde su ocultan los abyectos espiritus llamados \"Lamentos susurrantes\", y levantan vuelo las aves llamadas Cornejas, aqui también crece la hierba llamada Horca, la cual cuelga de los árboles, cualidad que le confiere su nombre, pero se desconocen sus propiedades, puesto que pocos son quienes se han aventurado hasta aquel punto y han vuelto con vida. Sus mortecinas y verdosas aguas hechizadas con desconocidos sortilegios y de alguna manera vivas a través de los siglos atraen a los débiles de de espiritu quienes son tragados por sus profundas aguas y mueren sin apenas darse cuenta, engañados por sus propias ilusiones, esto es conocido por los tercanos, pero siendo fuertes de espiritu y corazón jamás son engañados por falsas ilusiones.
Tan profundad es aquella parte del bosque, que no parece tener fin, y ningún sendero se puede distinguir en él, pues cada día su oscuridad crece, aunque esta es maravillosa para quienes allí habitan , pues aunque no penetra luz entre aquellos murmurantes árboles, es posible hallar algunos animales, entre lobos, murcielagos y otras criaturas nocturnas, el alimento es dificil de conseguir puesto que las hierbas suelen confundir y solo a los ojos más expertos estas no daban impresiones erróneas.
Esta es la vida del bosque, luz y oscuridad, cálidez y frío, se entornan de manera maravillosa, en estas tierras.
