La Guerra de los Clanes

Puertas Del Fin

Escribiéndose...
Escrito el 30-10-2004 23:24 #1

Fue a finales de la primera edad cuando sobre las aguas de Aewenlorin se levanto una gloriosa ciudad humana. Huor Fëfalas había guiado a su pueblo en busca de un claro de luz entre aquel mar de sombras extendido por Morgoth. El viaje había terminado con parte de su pueblo entre ellos la de su rey, el cual al carecer de descendencia había legado su poder a Huor. Cojo y con su muñeca izquierda quebrada Huor proseguía, ningún daño ni dificultad parecían hacer mella en él y proseguía la marcha siempre a la cabeza sin hacer la menor parada por mucho que viera su fuerza menguada. Fue así como un día llegaron a un claro en el extenso bosque de sauces, allí en un pequeño paraje despejado de árboles junto a las aguas bañadas por un río el replicar de metal rompían el silencio como una tormenta de truenos, pues enanos y orcos luchaban encarnizadamente bajo la luz del sol.

Los hombres de Huor jamás habían visto a un enano hasta entonces pero al verlos luchar contra aquellos seres horrendos de los que habían escapado se levantaron en armas a favor de aquel pueblo menguado, el cual superado en número la lucha comenzaba a producirle estragos. La batalla fue cruenta pero la fuerza de los hombres y enanos prevaleció y los orcos fueron exterminados. Huor que había luchado con espada y cayado dejo de nuevo a un lado dolor y cansancio y fue hablar con el rey enano.

En un islote que emergía sobre una bifurcación de ríos se encontraba la entrada de su morada. Tras caminar hasta las mismísimas entrañas de la tierra Huor ser reunió con Thör. A los oídos de Thör habían llegado los sucesos de la superficie y otorgó a los hombres de Huor alojo. Entre ambos pueblos hubo amistad desde entonces y sobre la entrada del reino enano conocido por los hombres como La Mina del Enano construyeron una alta torre, Carcimbar, y alrededor de la torre un anillo de piedra levantada sobre las aguas donde se construyó toda una ciudad donde se levantaron seis altos triángulos de piedra alrededor de la torre y los cuales formaba una enorme estrella de seis puntas de piedra. Los seis triángulos de piedra alojaban miles de viviendas, además de comercios y otros servicios. Estos edificios que aparentaban ser nada más que inmensos bloques de piedras guardaban en su interior bellos jardines que rompía la monotonía de tiendas y viviendas y que estaba por la luz del sol que recorrían las paredes de la sólida roca gracias a la arquitectura enana. Sin embargo ningún jardín se podía comparar con los que crecían en la cúspide, allí junto a los enormes jardines ser alzaban los capitolios de cúpula dorada cada uno flaqueado por dos blancas torres, los capitolios habían sido construido para cada uno de los hijos de Huor, el cuál murió de pulmonía el invierno del tercer año tras la creación de la torre y enterrado en el sepulcro de está junto a su esposa y sus seis hijos.

Durante siglos en las aguas de Aewenlorin prevaleció el poder de los hombres y enanos, hasta el día que el futuro de ambos pueblos se oscureció. La ciudad fue destruida y todos los supervivientes escaparon hacia el reino enano y allí permanecieron escondidos hasta que volvieron los días de luz y los hombres recuperaron su antiguo reino de mano de los señores de Nan-Tasarion.

La ciudad fue reconstruida y las murallas levantadas de nuevo. Alrededor de la ciudad se levanto un nuevo de anillo de piedra unido a la antigua ciudad por seis puentes. Miles de casas, tabernas, establos y pequeños comercios se construyeron en sobre este nuevo anillo, así como una gran parte del distrito portuario. Este anillo se unía mediante otros seis nuevos puentes a las costas donde se encontraban entre otras cosas las tierras de cultivo y ganado y el resto de los puertos defendidos todos ellos por las torres y por la muralla de piedra blanca y portones de grueso acero que rodeaba todo el reino excepto en la parte este, pues en esta parte del río no se levantaba la muralla alguna, pero si lo hacía en las otras partes del río donde tomaba el parecido a un acueducto. Y allí donde debería erguirse una muralla se irguen sobre las aguas dos enormes Ulmos de piedra blanca.

Majestuosa sobre las aguas Puertas del Fin se alza mucho mayor de los que fue antaño y de nuevo defendiendo las tierras de la maldad.

Escrito el 30-10-2004 23:26 #2

Sobre el islote central de Puertas del Fin se alza Carcimbar la enorme torre de blancas piedras. Su altura es más grande que el radio de toda la ciudadela y es que Carcimbar es una de las torres más altas levantadas en toda Arda.

Un puente sobre la orilla este es la única conexión del islote con la ciudad, pues el resto del islote conserva sus escarpadas paredes de piedra y sus bosques de sauces milenarios solo despejados en el camino que lleva a la torre el cual se encuentra franqueado por decenas de estatuas y dos enormes obeliscos, estos últimos al final del camino donde se levantan dos estandartes blancos con un sauce engarzado en hilachos de fina plata.

Los gruesos protones son de galvorn están recubiertos de madera que le dan un aspecto más cálido y bello al igual que lo hacen los remaches de oro de los cantos, bisagras y cerradura esa última solo puede ser abierta por la llave concedida los señores Nan-Tasarion, ésta activa los mecánicos del interior de la puerta haciéndola abrirse hacia fuera.

Inmensas columnas de piedra, miles de frescos en los techos, fuentes y pequeños jardines en algunos puntos de las paredes, mosaicos y decoraciones de oro y cobre cubren los suelos junto a bellísimos azulejos. La sala principal de Carcimbar situada en la planta baja es toda una muestra de la riqueza y prosperidad de la ciudad, iluminada por los rayos de sol que atraviesan las vidrieras y ventanales y por las hermosas lámparas de bronce. Las amplias escaleras de piedra se encuentran situadas en ambos lados siendo la de la izquierda de subida y la de la derecha de bajada, y al fondo de la sala se encontraban los elevadores, hechos de cobre y en funcionamiento gracias a un complejo uso de poleas, engranajes y cadenas manipuladas por manos enanas las cuales le daban la fuerza que los elevaban.

Bajando las escaleras uno se topaba con la entrada a las casas de curaciones situada en la pared de la derecha, la cual da directamente a las zonas de descanso de los enfermos o heridos que se están recuperando, en otras habitaciones individuales se encuentran aquellos que sufren graves enfermedades y permanecen por ello en cuarentena. Además de estas zonas de reposo las casas de curación de Carcimbar están provistas de un herbolario, un laboratorio de alquimia, salas de operaciones, tanatorio y crematorio. La situación de las casas de curación no esta elegida al azar sino por su fácil y rápido acceso y, por lo que es más importante, por estar junto a la puerta de la Mina del Enano. Ésta esta situada en la pared de la izquierda de la escalera, junto enfrente de la entrada a las casas de curación, su acceso solo es conocido por los señores de Nan-Tasarion y sus hombres de confianza. La puerta que conduce al reino enano se activa con la luz de la luna que llega hasta tal profundidad gracias a los espejos que la reflejan, sin embargo estos espejos visibles antaño han sido ocultados, como lo ha sido la contraseña que abre la puerta.

Bajo las casas de curación se encuentran la armería principal de la ciudad. Centenares de fraguas permanecen encendidas bajo tierra mientras que gracias a ellas se forjan miles de piezas de armamento, y mientras que una nube de humo y serrín recorre el ambiente sobrecargado por el replicar de los martillos y el áspero canto de la madera proveniente de la serrería. Bellas obras nacen de las manos de tales artesanos, de los cuales la mayoría son enanos, bajo la débil luz de las fraguas insuficiente para iluminar las oscuras estancias. La profundidad de estas salas hace complicada la salida del armamento a través de los elevadores y escaleras, es por ello que el desplazamiento se hace bajo el subsuelo, por medio de los túneles subterráneos. Bajo tierra, antiguos túneles repletos de puentes, bajo los que corren las aguas de algún río subterráneo, y de horrendas estatuas salidas de las peores pesadillas, se abren camino por debajo de las cloacas de la ciudad. El aire un tanto viciado perdura en todo el recorrido que conduce finalmente a la superficie justo delante de las viejas y colosales murallas del casco antiguo de Puertas del Fin.

Por debajo de las fraguas solo se encuentras las mazmorras de la ciudad. Miles de celdas de gran seguridad se distribuyen por lo largo y ancho del subsuelo, ramificadas de una manera casi laberíntica y tan escasamente iluminadas que envuelven a guardias y a presos en la más absoluta oscuridad.

En las plantas superiores de Carcimbar sin embargo la luz campaba a sus anchas y el aire puro y limpio se encontraba exento de humo, serrín y el olor a sangre y enfermedad. En la primera planta se encontraba la Casa del Comercio, una majestuosa planta hecha con magnífica piedra y decorada con detalles de oro. La Casa del Comercio era lugar de encuentro de multitud de comerciantes de todos los reinos, allí entre el lujo y la comodidad se hacían los mayores tratos de los cuales el Ayuntamiento de Puertas del Fin se llevaba una pequeña contribución. La Casa del Comercio esta compuesta por la gran Cámara Comercio situada en el centro, la cual se encuentra rodeada por lugares de ocio como balnearios, salas de juegos, bares y restaurantes.

Sobre la Casa del Comercio se encuentra los aposentos de los comerciantes más importantes y la Casa del Mar, donde se contratan los servicios de los marineros de Puertas del Fin y donde se lleva la cuenta de entradas y salidas de navíos así como la de sus mercancías.

Por encima de dichas estancias se haya el Ayuntamiento de Puertas del Fin y la Casa de la Moneda, lugar donde iban a parar parte de las monedas creadas en las forjas subterráneas las cuales estaban destinadas al cambio de divisas potenciados por los comerciantes extranjeros, el resto de monedas creadas así como las divisas extranjeras iban a parar a las cámaras de oro que se encontraban en Sulëdaelessar, viaje que hacían de manera segura gracias a los caminos subterraneos que comunicaban Puertas del Fin con todas las tierras del reino gracias a los túneles de la Mina del Enano.

Situadas encima, se encuentran las estancias de los embajadores de los reinos extranjeros. Las estancias están lujosamente provistas teniendo todos sus huéspedes un servicio de cocina especial. La cocina se encuentra en uno de los extremos donde se encuentran los mejores cocineros del reino. A parte de los baños de los cuales están provistas cada una de las estancias en la parte oeste de la estancia se encuentra los balnearios, justo en frente de la sala de juegos con servicio de bar.

Sobre las estancias de los embajadores se sitúa la Cámara Alta, en la cual los embajadores de cualquier reino pueden pedir audiencia y donde se tratan todos aquellos asuntos del ministerio de exterior. A parte de la Cámara Alta donde se debaten los asuntos de los reinos representados, se encuentran las organizaciones del Ministerio de Exterior y la estancia del diplomático de Nan-Tasarion.

Situadas sobre estas se encuentran el Ministerio de Interior, el Parlamento, el Congreso y la Cámara Constitucional. Sobre estos organismos se encuentran en aposentos decorados por mapas y multitud de maquetas de las ciudades del reino y de tierras extranjeras el Ministerio de Defensa, donde se debaten las estrategias a seguir por las distintas compañías por parte de sus respectivos capitanes y se reciben los comunicados del servicio de espionaje situado sobre ellos, en el cual a parte del servicio de espionaje se lleva a cabo una labor de encriptación de mensajes.

La Casa de la Guardia se encuentra situada en la siguiente planta. En la Casa de la Guardia se dan lugar los repartos de la defensa de la ciudad y sus respectivos turnos, donde son registrados todos los delitos cometidos dentro de las fronteras del reino. Sobre la Casa de la Guardia se encuentran los aposentos de los guardas y sus respectivas familias y sobre éstas, en la décimo segunda planta, se encuentra las salas de entrenamiento y aprendizaje de los candidatos a entrar en la guardia de la ciudad, pero también para mantener en forma a todos los guardas ya activos.

La Biblioteca es la mayor reserva de sabiduría del reino, en ella se guardan miles de tomos referentes a todos los campos del saber. A parte de innumerables estanterías la Biblioteca alberga varios museos y áreas de estudio, junto a las cuales se encuentran habilitadas estancias para los eruditos de las distintas ramas de la sabiduría, los cuales se encargan de impartir seminarios a sus estudiantes.

Un poco más por encima se encuentra el Observatorio, un lugar repleto de extraños y enormes mecánicos que tienen a las estrellas por estudio, y donde astrónomos y astrólogos dedican casi todo su tiempo a sus estudios sobre las estrellas y demás cuerpos que surcan los cielos. Y sobre este, en el último piso, se encuentra el Templo de Carcimbar.

El Templo de Carcimbar es la sala mayor de toda la torre. Sus detalles y decorados son los más lujosos de todos sus aposentos, en ella se alzan las estatuas de todos los Valar, incluida la de Melkor echa esta última en galvorn en vez de mithril, cada una de ellas de diez metros de alto, situadas cada una de ellas de espaldas a la pared circular y bajo pequeñas bóvedas. Y en el centro, de una altura de alrededor de cincuenta metros, la estatua de de Eru, que sentado sobre un inmenso trono se mesa su larga barba. Nada hay sobre Eru más que una simple cúpula de cristal por la cual penetra la luz de la lámpara que envuelve en aura divina a la colosal estatua.

La lámpara, una colosal piedra incandescente con forma de enorme joya y cuyo brillo es visible a miles de leguas de distancia, corona la torre junto a los mecanismos generadores de un haz de potente luz utilizados únicamente en tiempos de oscuridad.

Escrito el 27-11-2004 02:35 #3

De su resurgir y la creacion de las ocho grandes hermandades

Puertas del Fin comenzó su reconstrucción hace ya cerca de veinte años gracias a las manos del pueblo enano de Khazâd-Angroth, comúnmente llamado La Mina del Enano, y la de los descendientes de los que fueron los hombres de Huor Fëfalas, fundador de la ciudad. Pero la llegada de numerosas gentes de otros lugares, sobre todo de aquellos que comenzaban a ser azotados por los ejércitos sombríos, provocó un mayor crecimiento de la ciudad y de la velocidad de su construcción. La ciudad se volvió al alzar más majestuosas que en los gloriosos días de antaño gracias también a la sangre que muchos derramaron en su construcción dejando sus vidas en aquella obra.

Tras su reconstrucción el flujo de viajeros no paró de cesar y es por ello que su población se cuente por miles aunque son en realidad un par de millones. Gentes de los lugares más recónditos se dan allí lugar, algunos tan solo de paso otros permanentemente instalados, una diversidad que llena de culturas hasta la más diminuta callejuela. Miles de libros llegados de todo el mundo son recopilados en las bibliotecas mientras que en el aire se respiran los aromas de la rica gastronomía condimentada con multitud de especias mezclada con los humos de las grandes fraguas, flujo industrial de la ciudad, instalados en el anillo exterior de la ciudad. Una ciudad limpia, gracias en gran parte a los sistemas alcantarillados, pero no lo es tanto en todos los aspectos pues tal cantidad de ciudadanos desbordan en ocasiones a la guarda de la ciudad. Una criminalidad creciente de la cual forma parte la Cofradía de Ladrones y Asesinados, conocida como la Mano Negra, una poderosa organización bien asentada en la ciudad, gracias en parte a los sobornos pagados a los hombres de la guardia. Dicha cofradía se encuentra situada en los barrios bajos de la ciudad, en el anillo intermedio, desde donde se dirigen sus operaciones, pero aparte desde esta casona, con un inmenso campanario, que sirve de sede para la organización, esta también dispone de una lujosa mansión en el distrito de comercio situado en el casco viejo y de un edificio en el distrito portuario conocido como el Hogar del Mar.

El Hogar del Mar a pesar de estar vinculado a las operaciones de la Mano (dado que desde allí parten los contrabandistas y piratas pertenecientes a dicha organización), dicho edificio de madera es también lugar de encuentro para multitud de marineros, y por ello un perfecto lugar para adquirir sus servicios para quien quiera contratarlos.

Rivalizando en poder con la Mano Negra se encuentra la sociedad de magos de Heren Istarion, los cuales constituyen una gran parte del poder político de la ciudad, influyendo en las decisiones que deciden el futuro de la misma. Pero a pesar de dicha rivalidad, pocas han sido las reyertas abiertas entre las ambas organizaciones, pues varios son los miembros que pertenecen a uno y otro bando y ello ha ayudado en forjar entra ambas una alianza para atesorar todo el poder de la ciudad. Heren Istarion cuenta entre sus ingresos los que vienen de manos de los organismos de la ciudad y los que les vienen gracias a su Escuela de Magia construida junto a la Torre de la Hechicería, el edificio principal, y lugar de adiestramiento de las nuevas generaciones de hechiceros. Heren Istarion goza de una buena reputación, que es para dicha organización muy necesaria ya que gracias a ella ostenta el favor popular y las instituciones de la ciudad lo que se traduce en una mayor cantidad de poder total sobre la ciudad, y es por ello por lo que se fuerza por conservarla e insta a sus miembros y aliados más abocados a la maldad a mantener sus acciones en el más absoluto silencio.

Desinteresados y ajenos de tales tejemanejes del poder en la ciudad se encuentra la Arboleda Druídica del Claro de Luna, siervos y defensores de la naturaleza. La orden del Claro de Luna cuenta entre sus miembros a muchos de los habitantes de las tribus salvajes de la vecina Sulëdaelessar, y es por ello que su lugar de reunión se encuentre en las lindes del bosque de Puertas del Fin cercanas a Sulëdaelessar.

En las mismas lindes de Puertas del Fin en las que se encuentran los miembros del Claro del Luna se encuentra otra orden. Las Damas Oscuras la conforman mujeres dedicadas la mayoría a la brujería (siendo los campos comprendidos por esta los de la sanación, la hechicería, la adivinación y el conocimiento de las distintas hierbas, flores y animales y sus distintas aplicaciones), aunque también compuesta por acérrimas guerreras y asesinas. La fundación de dicha orden comenzó a causa de la prohibición de la entrada de mujeres en Heren Istarion en los primeros años de su creación, pero a pesar de su posterior rectificación, las Damas Oscuras se estableció como orden alternativa para muchas hechiceras, existiendo desde entonces una gran rivalidad y lucha entre las dos ordenes.

Fuera de las alianzas que conforman los gremios, cofradías, organizaciones y sectas de Puertas del Fin se encuentra el Trono de Hierro, asociación de guerreros promovida por el ducado de Fëfalas, descendientes Huor Fëfalas, con la que conmemoran la batalla librada por su antedecesor que dio lugar la creación de la ciudad a través los distintos torneos organizados. Las instalaciones del Trono del Hierro son en su mayoría lugares de descanso, adiestramiento y entretenimiento, donde guerreros de cualquier lugar pueden residir y entrenar. Los torneos se disputan de forma periódica en sus instalaciones, recibiendo los ganadores su respectiva recompensa dependiendo cada una del tipo de torneo disputado. A pesar de sus majestuosas instalaciones, y los emocionantes combates que se celebran entre sus muros, lo que hace a los torneos del Trono de Hierro los más famosos, es la lucha que mantienen los héroes de las seis casas dominadoras de las tierras de Haldanóri, son las luchas entre ellos la que levantan más revuelo, no por solo por su espectacularidad sino por representar una lucha real, la lucha en los distintos campos de batallas en las que cada clan lucha por sobrevivir y alzarse finalmente sobre todos los demás. Son estas luchas en las que el brillo de una espada contiene el resplandor de miles armaduras y armas, donde cada gota de sangre contiene el dolor y desesperación de miles de almas que son arrancadas, donde cada combate ganado es como la conquista de las tierras y tesoros del enemigo derrotado.

Pero no son solos estos torneos los actos que se realizan bajo la figura de Huor Fëfalas, bajo su nombre actúan los caballeros del Puño Llameante. Esta secta utiliza el nombre del fundador de la ciudad como símbolo para su guerra santa contra los ejércitos de la oscuridad. Cegados por el fanatismo luchan contra cualquier fuente de maldad como las casas tenebrosas de Nurn y de la Orden de Telpe, así como contra las de Nurvara y el Valle del Ingenio, acusados de complicidad por permitir la aberración cometida por los ejércitos del mal escudándose en su neutralidad; o contra otras ordenes abocadas a la maldad como las Damas Oscuras, la Mano y algunos sectores de Heren Istarion. Dicha secta esta compuesta por guerreros y sanadores los cuales se reúnen entorno a la sepultura de Huor, en el mausoleo de Puertas del Fin, bajo el símbolo de la mano quebrada de Huor.

Menos fanáticos son los componentes de los Avatares de Eru, dedicados a la ayuda del necesitado. Defensores de los débiles, sanan las heridas abiertas por la maldad y promulgan entre los habitantes de las tierras de Haldanóri los valores de honestidad, honradez, gentileza y bondad. Orden formada principalmente por sanadores, se dedica a recorren las tierras de Arda, aunque siempre puede encontrarse a varios de sus miembros visitando el templo de Carcimbar o ayudando en sus casas de curación. Su emblema suele ser una representación de Eru colgada del cuello en forma de un dorado medallón.

Las ocho órdenes conforman las órdenes de mayor poder en la mayor de las ciudades de Nan-Tasarion, muchas otras existen juntas estas en los limites de Puertas del Fin símbolo quizás de las distintas gentes que conviven en la ciudad, pero cuya importancia es ridícula. Aunque todas ellas conforman la imagen social de una ciudad plural y dividida, que a pesar de todo permanece unida, generando todo un estado de bienestar gracias a la mezcla caótica de todas sus culturas.

Escrito el 03-08-2005 02:26 #4

Sombras oscuras aprovecharon la noche cerrada que se cernía sobre Haldanóri. Cinco figuras embozadas, aprovechando el descanso merecido de los habitantes de aquellas tierras, penetraron en la ciudad de las Puertas del Fin en busca de la Biblioteca de la ciudad.

Una vez llegaron hasta ella, se adentraron a través de las ventanas, y las largas horas de la noche pasaron en la búsqueda incesante de algo que no había manera de encontrar. Echando abajo libros antiguos, y antiguos pergaminos, tirando por los suelos todo el saber tan bien catalogado hasta entonces. Pero no aparecía. Aquello que buscaban no aparecía...

Cerca del amanecer, antes de que los primeros rayos del sol vinieran a deshacer la oscuridad de la noche, las cinco figuras embozadas escaparon de allí. En el suelo, en un rincón junto a un montón de libros amontonados y desgarrados, una capa oscura con una insignia visible. Un distintivo de la Orden del Telpe.

[Editado por Indil el 03-08-2005 06:49]

Escrito el 03-08-2005 16:30 #5

Como todas las mañana el viejo prior bajo las escaleras que conducían a la biblioteca, en su mano derecha portaba el un viejo llavero oxidado, entonaba una oración en voz baja, para distraerse de la rutina diaria, sin sospechar que aquella apacible rutina diaria había sido rota. Al bajar todas las escaleras, rebusco entre el manojo de llaves la que habría la puerta, introdujo la pequeña llave en la cerradura y con suavidad la giro hacia la derecha, empujo con cuidado la puerta, pero estaba atrancada. Con mas fuerza volvió ha empujar la puerta, hasta que después de un par de empujones la puerta cedió.

-Que extraño, juraría que cerramos las ventanas a noche. Se dijo para si mismo el prior, al notar que una extraña brisa recorría la biblioteca.

Se dirigió hacia las ventanas y vio que había un par abiertas, al acercase para cerrarlos, tropezó con un libro que se había caído.

-Por todos los dioses, que haces aquí en el suelo pequeñín, - Le susurro al libro mientras se agachaba para recogerlo.

-En estos tiempos ya no se valora la cultura, tan solo las armas, es una pena. Murmuro el prior mientras avanzaba entre las estanterías para dejar el libro. Pero algo desgarro el corazón del pobre prior, en todos los años que llevaba nunca había visto algo así. Grito de pánico y dolor, la estancia amplifico el sonido y alerto a los demás hermanos, que acudieron en su auxilio.

Habían profanado su templo, por todo el suelo se podían ver pergaminos y libros desparramados, algunos para mayor desgracia, habían sido desgarrados y destrozados. Se sentía mal, se apoyo en una de las estanterías, y con un paso mas lento fue avanzando entre las estanterías, hasta que escucho una voz.

-Allí esta!! Y parece que se encuentra bien. Dijo uno de los hermanos. Mientras los demás se dirigían hacia su posición.

-Que ha pasado ? –Preguntó un hermano.

-No lo se, respondió el prior abatido.

Al cabo de unos instantes llego uno de los hermanos, portaba en las manos un capa con la insignia de la Orden de Telpe. El prior estaba algo desconcertado, la tomo en sus manos y reflexiono.

-Debemos avisar a los miembros del concilio sobre este acto de traición. Rápido que uno de nuestros hermanos vaya de inmediato. Dijo el prior.

Escrito el 04-08-2005 03:01 #6

El elevador de la cara sur llegó finalmente al piso veintiuno, junto a la salida de este se encontraba una de las puertas que daba a la biblioteca de Carcimbar, descompuesta en cuatro niveles que se accedían únicamente por una escalera de caracol central ya que el elevador se saltaba directamente estos niveles e iba a lo que venía a ser la planta veinticinco, el Observatorio.

Ian embutido en sus usuales atuendos (pues aunque Ian se mudaba cada día de ropa y poseía un extenso armario, muchas partes de éste guardaban los mismos pantalones beige, cazadora parda de cuero gastada y botas del mismo tipo, tan solo distinguibles por pequeñas quemaduras y manchas de todo tipo) acababa cruzar la puerta llevando consigo un enorme y pesado maletín cerrado gracias a dos correas curtidas por la experiencia y una cuerda ayudante de éstas en los últimos años. Y tras él, Shivalä avanzaba con resignación cargando con un pequeño saco lleno de bártulos.

Ian saludo al prior y a los hermanos con un rápido ademán, abriendo seguidamente el maletín en el suelo y desplegando su contenido a su alrededor.

La falta de formalismos del hobbit fue amortiguada por Shivalä que aunque sin mencionar palabra se las apaño para dejar caer un saludo de lo más amable y cordial, e incluso apañándoselas para disculpar a su marido, con un único par de gestos. Mientras su marido era ajeno a todo esto absorto como estaba a la multitud de frascos y cachivaches que le rodeaban.

Y las horas pasaron....

-¡Yasta!- proclamó con orgullo el hobbit mientras se alzaba y ponía sus brazos en jarras -Ya di con el resultado del enigma-

-¿Cuál? ¿Qué el protagonista de este delito pertenece a la Orden de Plata?- pregunto con sarcasmo uno de los Avatares de Eru.

-No, de ninguna manera- aseguró el aún orgulloso hobbit- Os equivocáis de pies a cabeza. Ningún telpita a puesto jamás los pies en estas salas.

¿Se puede saber entonces como llegó esta capa hacia aquí?- inquirió de nuevo el avatar, conocido como Hermano Dedos.

-Es muy sencillo- comenzó a explicar el hobbit -el viento fue quien abrió las ventanas y realizo este desorden, sobre la capa, se han dado casos de lluvias de ranas, y no es imposible que un fuerte viento la haya llevado aquí por casualidad.-

-¿¿¡Un viento puedo hacer esto!??- clamó el prior mientras sujetaba en el aire un pergamino con el que alguien parecía haberse ensañado, haciéndole pagar cada una de las runas que contenía

-Mmmmm ¿un viento especialmente furioso?- sugirió Ian, sin mucha convicción.

-¿¿¡Y arrojar esto!??- dejando caer sobre el suelo un volumen especialmente grueso que al chocar contra el suelo generó una extensa onda expansiva de polvo, provocando que miles de diminutos ácaros comenzaran una nueva odisea terrenal.

-Mmmmm ¿y un viento alterofilico?- sugirió el mediano desesperado

-¿Que viento ni que ocho cuartos?, esto lo ha tenido que hacer alguien-

-Eso es imposible, me he pasado...-

-Nos..- corrigió Shivalä a sus espaldas.

-Nos hemos pasado las ultimas horas llenando de polvitos violáceos cada recoveco de las cuatro salas de la biblioteca y no ha aparecido una maldita huella- espetó el hobbit.

Aquello era verdad, la estancias estaban decoradas de un tono rosado a causa de los polvos que había usado el hobbit, sin embargo no había rastro de huella alguna excepto la que habían dejado ellos. Sea lo que fuese lo que había entrado en aquel lugar no había hecho uso de ninguna extremidad, y el prior estaba seguro que a todo telpita le quedaba al menos una.

Escrito el 04-08-2005 15:44 #7

El cielo se tornó negro por un momento, un fuerte viento abrió todas las ventanas de la sala en la que se encontraban el prior y los hermanos, algunas de ellas golpearon contra las estanterías cercanas y una pléyade de cristales se esparció por el suelo.

El prior se acercó a las ventanas para cerrarlas cuando una flecha impactó en su cuerpo y le hizo caer. Por suerte la flecha se le había clavado en el hombro derecho.

Hecil le quitó la flecha y se percató de que tenía un pergamino enrollado, lo abrió y también se lo enseñó a Ian.

-Es el sello de la Orden de Telpe... y también está la firma de la Reina Mornaew.

Escrito el 04-08-2005 21:23 #8

-Las cosas que puede arrojar el viento tu- comentó Ian observando la flecha -Cuando era pequeño había una leyenda en la que se narraba las andanzas de un poderoso mago que podía llevar todo un castillo montado en un torbellino al lugar donde se le antojara, generalmente en mitad del campamento enemigo para aniquilarlos con los solados apostados dentro. Eso me recuerda algo a esto, solo que en este caso vienen por fascículos.-

Pero esta vez estaba claro que algo raro estaba pasando, tenían una biblioteca exenta de huella alguna, un montón de libros dañados (aunque para su alivio ninguno de los suyos), una capa con el emblema de Telpe y una extraordinaria flecha bien forjada (aunque lamentablemente algo quebrada por el hueso del hombre del quejumbroso prior) con una carta sellada por Telpe y firmada por Mornaew. Empezaba a tener unos cuantos hechos que rechazaban su hipótesis, podría farsearlos claro, pero a estas horas ya iba a colar. En fin, debería de trabajar.

En vez de dignarse a leer la carta volvió a su maletín. Leer aquella carta era para él una perdida de tiempo, ¿qué necesidad tenía de leer una carta de una reina que deliraba e iba por toda Haldanóri encelada como una perra? A él con sus delirios y con Shivalä ya le sobraba; además últimamente comenzaba a tener leves perdidas de memoria, quizás el cerebro de un hobbit no estuviera preparado para vivir más de tres mil setecientos años y de vez en cuando debía borrar algún que otro dato. En fin,...¿a que iba?...ah si.

De entre sus bártulos Ian rescato algo que otra vida había sido un escurridor de cocina metálico, y por lo que parecía en esta prometía seguir cumpliendo con su deber junto a algunos más. El escurridor parecía estar soldados por un extremo a dos lentes fijadas en unas gomas (similar a las que Ian solía llevar en la cabeza asegurándose así la visión de un elfo o más, siempre que los otros estuvieran mirando la misma cosa), a la vez de estas lentes colgaban por el borde exterior un surtido de nuevas lentes que se podían encajar con las otras para en teoría ampliar la visión.

-Emmm, entiendo lo de las gafas, al menos creo entenderlo, pero...¿pa que sirve el escurridor?- dijo un asombrado Hecil.

-Con la práctica, acabas aprendiendo que si eres capaz de lograr que una uña la puedas ver con el tamaño de un mejillón todas las cosas con un cierto tamaño desaparecen de tu vista como puede ser una columna especialmente maciza.- respondió Ian que comenzó a investigar el suelo en busca de cabello, epidermis, fluidos, algo.

Tras horas de búsquedas, Ian colocó todas las muestras en frasquitos que dio oler a Annawen (puedes ver a todo tipo de personas en una biblioteca, pues el cerebro parece estar predispuesto a lo previsible, sin embargo una loba de pelaje blanco no entra en la visión más deseable junto con un libro sobre todo sí de un bocado puede llevarse el fémur entero).

Tras abatir a mordiscos al prior, a sus hermanos, a Hecil y replantearse las consecuencias de atacar a una hobbit que parecía no tener ningún problema en añadir la carne de loba en el menú. Se sentó fielmente junto al hobbit.

-Esto se nos complica. Al parecer ninguna de las muestras es del asaltante, y según lo que se sobre Biología y Antropología se suele perder un número considerable de vello al día, por no mencionar las células muertas de la epidermis (uno no podía se conocedor de la medicina sin hablar de cosas que casi nadie en esos tiempos entendía)- dijo finalmente el hobbit -por lo que nos enfrentamos a un ser hetero...-

-Etereo- corrigió Shivalä a su lado- Y haz el favor de quitarte esas gafas, que ya esta bien. Dan grima.-

-Eh, no te metas con mi casco de visión, además hacen resaltar mis preciosos ojos verdes- reaccionó el mediano

-No, parecen más bien los de una rana, y como todo mi pueblo asó a las ranas, así que si no quieres ser asado mientras te doy vueltas con el palo, mas te vale que te la vayas quitando- espetó Shivala

-“Yo siempre te querré, hagas lo que hagas pases lo que pase” “Me encanta que despliegues tus conocimientos y construyas aparatitos...”- musitó Ian mientras se las quitaba- Ya decía mi padre que una vez casadas las mujeres cambian, es como si cuando consiguen el anillo quisieran que pasaras por su aro.-

-¿Qué estas diciendo ya?- quiso saber la hobbit asesinándole con la mirada de manera preventiva.

-Ehm, que lo que decía nos enfrentamos a un ser etereo o al menos a un calvo brutalmente despellejado- concluyó Ian -Por cierto la carta ¿qué decía?-

Escrito el 04-08-2005 21:50 #9

\"Queridos miembros del Concilio, la paciencia de la Orden de Plata se está agotando, esta flecha es tan sólo la muestra de lo que puede ocurriros si no nos devolveis aquello que nos pertenece por derecho\"

-Y firma la mismísima Reina de Telpe... ¿Alguien sabe a qué se refiere?

Señor Jeckyl... ¿Por qué demonios está todo patas arriba y lleno de polvo morado?

Eärondûr había llegado mientras el hobbit olfateaba cual sabueso el suelo de la biblioteca y se encontraba leyendo la carta en el momento en el que Ian preguntó por su contenido.

Escrito el 04-08-2005 23:32 #10

Manveru caminaba alegremente junto con Isilmien, su esposa. Habían decidido visitar Puertas del Fin, ciudad interesante y bella del Concilio. El servicio no requería a Manveru, pues el frente estaba lejos, y él, que había tenido que volver por sus terribles heridas, se había tomado la libertad de tomar unas vacaciones no declaradas.

Así pues, anduvieron largo rato charlando y contemplando los edificios de la ciudad, pálidos y bellos. Finalmente decidieron ir a la Biblioteca, famosa por su gran archivo de toda clase de documentos. Era un buen edificio, hermoso, aunque algo desgastado por el tiempo.

La pareja se sorprendió al ver a varios soldados custodiando la entrada. Manveru se identificó y entró en la estancia. Se sorprendió de ver a tantos compañeros suyos allí.

Después de los pertinentes saludos—en un descuido, al no ver al pequeño hobbit Ian, Manveru le pegó una patada en la cara. Aunque no fuera un golpe muy fuerte, el hobbit no se pensó mucho lanzar a su loba blanca contra el númenoréano—, Manveru se unió a las investigaciones.

Tosió varias veces, pues aquel polvo rosa, que daba un aspecto realmente curioso al lugar, le dificultaba respirar. Examinó algunos de los documentos dañados—los suficientemente legibles—, y se fijó en que todos los títulos hablaban de historias antiguas, de la Primera Edad, de las leyendas de los Silmarils, de las épocas más remotas de Arda. Muchos de los textos, según su parecer, resultaban casi cómicos por las extrañas cosas que contaban, aunque pudo hacer una congetura. Todos los textos, todos los que había leído, tenían dos cosas en común: hablaban de épocas muy antiguas, y sobre temas mágicos, legendarios, en los que siempre intervenían Valar o Maiar, para bien o para mal.