En la frontera sur del concilio de Nan-tasarion, donde el Aewenlorin une sus aguas con los mares interiores, se alza la ciudad de Telda Minya. Sus orígenes se remontan a la primera edad del sol, cuando un grupo de hombres partió rumbo a lo desconocido, buscaban un lugar seguro donde refugiarse y escapar del mal que les amenazaba.
Tras una larga travesía los hombres guiados por Eowic, llegaron a la desembocadura del Aewenlorin, confiados y seguros que el mal en aquellas tierras nunca les alcanzaría, comenzaron ha establecerse. Bajo las ordenes de Eowic fundaron la ciudad de Marvinye (Nuevo hogar) pues aquella era su nueva morada. Comenzaron a labrar las tierras, también utilizaron sus habilidades para la pesca y la construcción de navíos, utilizando estos últimos para comerciar con los puertos vecinos.
Poco a poco su numero fue creciendo hasta que su presencia dejo de ser inadvertida, una sombra se levanto de las profundidades del Taure Manadla, y la sombra de la que habían huido cayo sobre ellos implacable. En el amanecer del fatídico día, un estruendo rompió el silencio de la mañana, cuernos orcos resonaron por todo el valle, y así dio comienzo la mantaza. Ordás de orcos asaltaron la ciudad de Marvinye, las aguas del Aewenlorin se tiñeron de rojo, y en la riberas del rió el fuego arrasaba las cosechas, las casas y las embarcaciones.
Al frente Eowic y sus hombres combatieron a las bestias y criaturas, la batalla fue terrible. Al caer la noche los orcos habían cometido toda clase de pillajes y atrocidades sobre la ciudad y las tierras de los alrededores, fue entonces cuando por casualidades del destino, Eowic y un grupo de hombres retrocedían hacia una barrica, al amparo de la noche, cuando fueron a parar ante el caudillo orco, de inmediato se entablo una dura batalla entre las fuerzas defensoras y los atacantes, A su alrededor el fuego consumía lentamente los edificios colindantes y entre el sonido del acero y el crujir de las maderas al ser consumidas por el fuego, la ultima batalla dio comienzo.
Los dos eran grandes guerreros y conocían muchos tretas para romper la concentración de su oponente, la lucha fue larga y dura, pues estaban muy igualados, hasta que aprovechando su oportunidad Eowic logro asestar el golpe de gracia contra su enemigo, clavándole el frió acero en su negro corazón, pero la suerte no acompaño a Eowic, pues su rival también logro alcanzarlo, y así fue como Eowic se unió a su enemigo en la muerte. Furiosos los hombres por la perdida de su capitán, su valor no decayó, sino que revivió por la llama del dolor y la ira, cargando con furia mortal contra los orcos, que desprovistos de su caudillo y del látigo que los empujaba al combate, huyeron a la espesura del bosque.
Durante días los hombres cazaron sin descanso a los orcos, hasta que fueron exterminados por completo de sus tierras. Para ellos aquella batalla supuso la perdida de dos cosas, la de su querido capitán y la del sueño de poder vivir en paz, así que tras la reconstrucción de la ciudad le cambiaron el nombre y la bautizaron con el nombre de Telda Minya, el final del primero, en honor a Eowic, el primer capitán que murió por su ciudad, y como símbolo que su etapa de huir del mal había acabado, a partir de aquel momento dejarían de huir para combatirlo.
Después de la formación del concilio de Nan Tasarión la ciudad de Telda Minya forjo una alianza con el mismo.
La ciudad de Telda Minya es la ciudad portuaria más importante del concilio de Nan Tasarion, y uno de los puertos más activos de los mares interiores. La primero que pueden ver los viajeros cuando se aproximan a la ciudad por mar, son las tres islas que guardan la entrada a la bahía de Londë, Sobre las dos islas que hay a los extremos hay edificados dos grandes bastiones llamados los Tirgon (Guardianes de piedra), los muros no solo los guarda la mano del hombre sino que han sido apostadas varias baterías de catapultas y ballestas pesadas para proteger el paso hacia la bahía y la protección del faro.
En la isla central esta situado el gran faro, una torre alta y esbelta donde sobre su cima una gran bola de cristal brilla en la oscuridad, su luz es tan intensa como la de una estrella, y por las noches se puede ver siempre su luz, como si una estrella hubiera bajado del firmamento y se hubiera posado sobre el faro para iluminar a los viajeros para guiarlos hacia la ciudad.
Una vez que los barcos los han atravesado, los barcos se adentran en las aguas del Aewenlorin, después de remontar el curso del río durante una media hora, por fin se puede distinguir el gran puerto de la ciudad, que abarca una extensión de mas de medio kilómetro de longitud, siguiendo el curso del río.
En la parte mas oriental se encuentra el puerto nuevo, fruto del gran crecimiento de la ciudad, desde que se unió al concilio. Grandes embarcaderos han sido edificados, para dar cabida a los grandes barcos de pasajeros y mercancías que diariamente llegan, en esta parte del puerto se concentran el mayor número de posadas y comercios de la ciudad debido a la gran afluencia de pasajeros que llegan, de entre todos los edificios a parte de los portuarios como la casa de aduanas y la casa mercantil, destacar la posada del Sauce etílico, una construcción de roca y madera rectangular, visible desde cualquier punto del puerto, ofrece a los visitantes todo tipo de comodidades y diversiones, desde una simple comida, hasta un lugar donde celebrar una reunión de negocios en los jardines interiores de que dispone este local, otro motivo para visitar este local puede ser el ver a las dos damas que regentan este lugar Sibila Raísa e Isiloth Elenmíre. También en este edificio se han reformado las antiguas caballerizas, para dar albergue a los nobles corceles y promocionarles un lugar de descanso y reposo, todo aquel que aprecie ha su corcer no duda en acercase hasta este lugar, ante la entrada de este recinto se puede leer el siguiente cartel:
El caballo es cresta, crín y cola al aire,
Pace heno y bebe agua clara
Ama los campos abiertos,
Las planicies.
No conoce dueño pues
Sus riendas son
del Alba
Estos nobles animales estan bajo la protección y las atenciones del señor Thórel Eladan.
Si seguimos por la calle principal del puerto y al llegar a la posada del Cavilante sin rumbo/El Sauce etílico, giramos a la izquierda encontramos una estrecha calle que si la seguimos hasta el final vamos a dar a parar a una de las plazas mas importantes de la ciudad donde encontramos el gran bazar de la ciudad, un lugar muy bullicioso y colorido, donde se pueden encontrar todo tipo de artículos exóticos y misteriosos.
En la parte occidental, podemos encontrar el puerto viejo, y los astilleros de la ciudad, aquí es donde se concentra parte de la flota naval del concilio, tanto la militar, como la de pescadores que faenan en las aguas del río y del mar. En esta parte del puerto podemos encontrar la lonja de YavëAer (futo del mar) lugar donde se vende puede encontrar todas las capturas que realizan los pescadores, así como los almacenes de mercancías, y la capitanía del puerto.
Para todos aquellos que viajeros que lleguen a la ciudad por los caminos del norte o del oeste a Telda Minya se encontraran con los campos de cultivo que rodean a la ciudad, una gran extensión de campos frutales, melocotoneros, manzanos, y un largo etc, combinados con extensiones de cereales y cultivos de verduras, flanquean los rutas principales del camino, y al llegar a la ciudad lo primero que pueden observar los viajeros, son las murallas y los torreones que guardan la ciudad, construidos después de derrotar a la sombra que amenazo a la ciudad. Debido al crecimiento de la ciudad el muro exterior de la ciudad ha ido cambiando con el paso de los años, los muros han sufrido la influencia de los distintas razas que han llegado a la ciudad, así se pueden ver secciones de los muros donde es fácil reconocer la mano de los elfos o los enanos, en el grosor de los muros, la altura de sus almenaras, o la decoración de estas ultimas. Por eso no es extraño que los viajeros al cruzar la ciudad encuentren secciones de muros que delimitaban el antiguo trazado de la ciudad, el caso mas curioso es encontrar dentro de la ciudad otra fortaleza, esta fue creada hace mucho tiempo por una compañía de elfos que llego a la ciudad, cuando fue creada estaba fuera de los limites de la ciudad, pero con el crecimiento de esta, fue absorbida y ahora ha sido reconvertido en las casas de curación, el recinto ha sido habilitado para ese propósito, y ahora alberga tres grandes jardines y las estancias para atender a los heridos y enfermos que lleguen hasta la ciudad. Al cargo de esta local están las damas Isiloth Elenmírë (sanadora oficial del concilio) e Iorethil Lindissë (sanadora y jefa de enfermeras).
Por último destacar que tras atravesar las puertas occidentales de la ciudad y seguir la calle principal, hasta la plaza de la victoria, se hallan allí los edificios oficiales de la ciudad. En el centro de la plaza podemos encontrar una gran fuente donde en el centro se eleva una estatua de Eowic luchando contra el caudillo orco. En la parte norte de la plaza, se encuentra el ayuntamiento de la ciudad.
