La Guerra de los Clanes

Telda Minya

Escribiéndose...
Escrito el 31-10-2004 23:16 #1

En la frontera sur del concilio de Nan-tasarion, donde el Aewenlorin une sus aguas con los mares interiores, se alza la ciudad de Telda Minya. Sus orígenes se remontan a la primera edad del sol, cuando un grupo de hombres partió rumbo a lo desconocido, buscaban un lugar seguro donde refugiarse y escapar del mal que les amenazaba.

Tras una larga travesía los hombres guiados por Eowic, llegaron a la desembocadura del Aewenlorin, confiados y seguros que el mal en aquellas tierras nunca les alcanzaría, comenzaron ha establecerse. Bajo las ordenes de Eowic fundaron la ciudad de Marvinye (Nuevo hogar) pues aquella era su nueva morada. Comenzaron a labrar las tierras, también utilizaron sus habilidades para la pesca y la construcción de navíos, utilizando estos últimos para comerciar con los puertos vecinos.

Poco a poco su numero fue creciendo hasta que su presencia dejo de ser inadvertida, una sombra se levanto de las profundidades del Taure Manadla, y la sombra de la que habían huido cayo sobre ellos implacable. En el amanecer del fatídico día, un estruendo rompió el silencio de la mañana, cuernos orcos resonaron por todo el valle, y así dio comienzo la mantaza. Ordás de orcos asaltaron la ciudad de Marvinye, las aguas del Aewenlorin se tiñeron de rojo, y en la riberas del rió el fuego arrasaba las cosechas, las casas y las embarcaciones.

Al frente Eowic y sus hombres combatieron a las bestias y criaturas, la batalla fue terrible. Al caer la noche los orcos habían cometido toda clase de pillajes y atrocidades sobre la ciudad y las tierras de los alrededores, fue entonces cuando por casualidades del destino, Eowic y un grupo de hombres retrocedían hacia una barrica, al amparo de la noche, cuando fueron a parar ante el caudillo orco, de inmediato se entablo una dura batalla entre las fuerzas defensoras y los atacantes, A su alrededor el fuego consumía lentamente los edificios colindantes y entre el sonido del acero y el crujir de las maderas al ser consumidas por el fuego, la ultima batalla dio comienzo.

Los dos eran grandes guerreros y conocían muchos tretas para romper la concentración de su oponente, la lucha fue larga y dura, pues estaban muy igualados, hasta que aprovechando su oportunidad Eowic logro asestar el golpe de gracia contra su enemigo, clavándole el frió acero en su negro corazón, pero la suerte no acompaño a Eowic, pues su rival también logro alcanzarlo, y así fue como Eowic se unió a su enemigo en la muerte. Furiosos los hombres por la perdida de su capitán, su valor no decayó, sino que revivió por la llama del dolor y la ira, cargando con furia mortal contra los orcos, que desprovistos de su caudillo y del látigo que los empujaba al combate, huyeron a la espesura del bosque.

Durante días los hombres cazaron sin descanso a los orcos, hasta que fueron exterminados por completo de sus tierras. Para ellos aquella batalla supuso la perdida de dos cosas, la de su querido capitán y la del sueño de poder vivir en paz, así que tras la reconstrucción de la ciudad le cambiaron el nombre y la bautizaron con el nombre de Telda Minya, el final del primero, en honor a Eowic, el primer capitán que murió por su ciudad, y como símbolo que su etapa de huir del mal había acabado, a partir de aquel momento dejarían de huir para combatirlo.

Después de la formación del concilio de Nan Tasarión la ciudad de Telda Minya forjo una alianza con el mismo.

La ciudad de Telda Minya es la ciudad portuaria más importante del concilio de Nan Tasarion, y uno de los puertos más activos de los mares interiores. La primero que pueden ver los viajeros cuando se aproximan a la ciudad por mar, son las tres islas que guardan la entrada a la bahía de Londë, Sobre las dos islas que hay a los extremos hay edificados dos grandes bastiones llamados los Tirgon (Guardianes de piedra), los muros no solo los guarda la mano del hombre sino que han sido apostadas varias baterías de catapultas y ballestas pesadas para proteger el paso hacia la bahía y la protección del faro.

En la isla central esta situado el gran faro, una torre alta y esbelta donde sobre su cima una gran bola de cristal brilla en la oscuridad, su luz es tan intensa como la de una estrella, y por las noches se puede ver siempre su luz, como si una estrella hubiera bajado del firmamento y se hubiera posado sobre el faro para iluminar a los viajeros para guiarlos hacia la ciudad.

Una vez que los barcos los han atravesado, los barcos se adentran en las aguas del Aewenlorin, después de remontar el curso del río durante una media hora, por fin se puede distinguir el gran puerto de la ciudad, que abarca una extensión de mas de medio kilómetro de longitud, siguiendo el curso del río.

En la parte mas oriental se encuentra el puerto nuevo, fruto del gran crecimiento de la ciudad, desde que se unió al concilio. Grandes embarcaderos han sido edificados, para dar cabida a los grandes barcos de pasajeros y mercancías que diariamente llegan, en esta parte del puerto se concentran el mayor número de posadas y comercios de la ciudad debido a la gran afluencia de pasajeros que llegan, de entre todos los edificios a parte de los portuarios como la casa de aduanas y la casa mercantil, destacar la posada del Sauce etílico, una construcción de roca y madera rectangular, visible desde cualquier punto del puerto, ofrece a los visitantes todo tipo de comodidades y diversiones, desde una simple comida, hasta un lugar donde celebrar una reunión de negocios en los jardines interiores de que dispone este local, otro motivo para visitar este local puede ser el ver a las dos damas que regentan este lugar Sibila Raísa e Isiloth Elenmíre. También en este edificio se han reformado las antiguas caballerizas, para dar albergue a los nobles corceles y promocionarles un lugar de descanso y reposo, todo aquel que aprecie ha su corcer no duda en acercase hasta este lugar, ante la entrada de este recinto se puede leer el siguiente cartel:

El caballo es cresta, crín y cola al aire,

Pace heno y bebe agua clara

Ama los campos abiertos,

Las planicies.

No conoce dueño pues

Sus riendas son

del Alba

Estos nobles animales estan bajo la protección y las atenciones del señor Thórel Eladan.

Si seguimos por la calle principal del puerto y al llegar a la posada del Cavilante sin rumbo/El Sauce etílico, giramos a la izquierda encontramos una estrecha calle que si la seguimos hasta el final vamos a dar a parar a una de las plazas mas importantes de la ciudad donde encontramos el gran bazar de la ciudad, un lugar muy bullicioso y colorido, donde se pueden encontrar todo tipo de artículos exóticos y misteriosos.

En la parte occidental, podemos encontrar el puerto viejo, y los astilleros de la ciudad, aquí es donde se concentra parte de la flota naval del concilio, tanto la militar, como la de pescadores que faenan en las aguas del río y del mar. En esta parte del puerto podemos encontrar la lonja de YavëAer (futo del mar) lugar donde se vende puede encontrar todas las capturas que realizan los pescadores, así como los almacenes de mercancías, y la capitanía del puerto.

Para todos aquellos que viajeros que lleguen a la ciudad por los caminos del norte o del oeste a Telda Minya se encontraran con los campos de cultivo que rodean a la ciudad, una gran extensión de campos frutales, melocotoneros, manzanos, y un largo etc, combinados con extensiones de cereales y cultivos de verduras, flanquean los rutas principales del camino, y al llegar a la ciudad lo primero que pueden observar los viajeros, son las murallas y los torreones que guardan la ciudad, construidos después de derrotar a la sombra que amenazo a la ciudad. Debido al crecimiento de la ciudad el muro exterior de la ciudad ha ido cambiando con el paso de los años, los muros han sufrido la influencia de los distintas razas que han llegado a la ciudad, así se pueden ver secciones de los muros donde es fácil reconocer la mano de los elfos o los enanos, en el grosor de los muros, la altura de sus almenaras, o la decoración de estas ultimas. Por eso no es extraño que los viajeros al cruzar la ciudad encuentren secciones de muros que delimitaban el antiguo trazado de la ciudad, el caso mas curioso es encontrar dentro de la ciudad otra fortaleza, esta fue creada hace mucho tiempo por una compañía de elfos que llego a la ciudad, cuando fue creada estaba fuera de los limites de la ciudad, pero con el crecimiento de esta, fue absorbida y ahora ha sido reconvertido en las casas de curación, el recinto ha sido habilitado para ese propósito, y ahora alberga tres grandes jardines y las estancias para atender a los heridos y enfermos que lleguen hasta la ciudad. Al cargo de esta local están las damas Isiloth Elenmírë (sanadora oficial del concilio) e Iorethil Lindissë (sanadora y jefa de enfermeras).

Por último destacar que tras atravesar las puertas occidentales de la ciudad y seguir la calle principal, hasta la plaza de la victoria, se hallan allí los edificios oficiales de la ciudad. En el centro de la plaza podemos encontrar una gran fuente donde en el centro se eleva una estatua de Eowic luchando contra el caudillo orco. En la parte norte de la plaza, se encuentra el ayuntamiento de la ciudad.

Escrito el 31-10-2004 23:18 #2

Problemas en la feria de otoño

El verano ya había quedado atrás, los días se hacían cada vez un poco más cortos, los colores vivos propios del verano iban quedando atrás, los árboles perdían sus hojas y sus ramas quedaban desnudas a merced del viento. Incluso en la ciudad se podía notar la llegad del otoño, ya que ahora los ventanales de las casas permanecían solo abiertos el tiempo suficiente para poder ventilar las habitaciones, y se podía divisar desde lejos las largas columnas de humo que brotaban de las chimeneas de las casas.

Las calles volvían ha llenarse de gente, los trovadores inundaban las calles son sus cantares, y los saltimbanquis hacían las delicias de los mas pequeños con sus trucos, el acontecimiento que todos esperaban era La Feria Otoñal de Telda Minya. Ciudadanos, comerciantes o viajeros se acercaban por estas fechas hasta Telda Minya en busca de una oportunidad, encontrar las mejores telas, los frutos más exóticos, o encontrar objetos extraordinarios.

Durante los días que dura la feria de otoño en Telda Minya la vigilancia se duplica, ya que muchos rateros y rufianes también intentan hacer su negocio, robando a los incautos transeúntes el oro de sus bolsas, y también se deben cumplir unas sencillas normas:



1.La feria debe transcurrir en paz.

2.No se pueden comprar ni vender en pesos y medidas que no sean acordadas por el Estatuto.

3.Todos los productos deben ser de beuna calidad, y no deben estar en mal estado.

4.Cualquier persona que se halle agraviada, molestada o injuriada por alguien en la feria debe acudir al Senescal de la feria.


Escrito el 31-10-2004 23:19 #3

Hecil, tras pasar la noche en la posada, haber secado sus ropas y haber recuperado las fuerzas después del viaje desde Tilondë. Se decidió ha explorar la ciudad, tras salir a la calle se encontró con una multitud de personas que se dirigían calle arriba hacia la Feria, imposibilitado con ir en la dirección opuesta, se dejo llevar por la multitud. Ha paso lento subió calle arriba, informándose sobre la feria, después de andar unos 100 metros fue ha desembocar una gran plaza empedrada donde en el centro había un gran Olmo, a los lados de la plaza había una multitud de tiendas y tenderetes que llenaba toda la plaza y continuaban por las diferentes calles y callejones que desembocaban en aquella plaza.

Esquivando a la multitud Hecil se acerco, hasta el Olmo y comenzó a mirar los carteles y notas que había colgados en su tronco. Pero ninguna de las notas le llamo la atención, pues la mayoría eran anuncios que buscaban trabajadores, mozos de carga, estibadores para el puerto, ninguna que requiriera de sus habilidades. Visto que no podía encontrar trabajo se dispuso a buscar un arma, podía confiar en la fuerza de sus puños y su habilidad para la lucha cuerpo a cuerpo, eso estaba bien para las peleas de taberna, pero el trabajo de guardaespaldas requiere de mejor armamento, así que se interno en la feria en busca de una buena espada, o todo lo buena que pudiera conseguir con el escaso oro que tenia.

Escrito el 02-11-2004 02:11 #4

El gigante pardo había dormido junto a la pared occidental de las Casas de Curación.

En la vigilia que antecede al despertar pasaron por sus ojos las imagenes de la última partida: en Sudaelessar, aquella elfa, Silme, le había entregado una pequeña bolsa de tela. Los ojos de ella, preocupados. Pell\'kán sabía que la sabia elfa había explorado en los alrededores de la ciudad unas extrañas ruinas y allí había encontrado unas raíces chamuscadas por algún fuego. Según lo que había podido oír entre conversación y conversación, ese fuego no había sido natural, ni tampoco las ruinas... alguien, alguna vez había querido hacer desaparecer esa tierra de allí, y las raíces tal vez parecían tener la clave. Pell\'kán había observado en los ojos de Silme, y crease o no, más allá de las palabras que ésta le decía mientras le entregaba la bolsa, vio al Rangilion. Luego fue que empujó el carro del viejo y partieron hacia el sur.

Así fue que despertó. Se observó la cintura. Allí conservaba el bolsín acordonado. El viejo comenzaba el regreso con el carro casi vacío, sólo algunas ropas llevaba hacia el norte. En unas horas lo alcanzaría. No había atajo que Pell\'kán desconociera.

Se dirigió hacia la costa, en el Cavilante sin Rumbo solía detenerse Rangilion. Allí le entregaría el objeto. Fue para su sorpresa que aquella mañana la Feria estuviera movilizando tanta gente... Le agradaba la gente, pero los que no lo conocían lo miraban con curiosidad y hasta con miedo. Sabía bien donde estaba el Olmo, donde la taberna y donde el bazar. Jugueteó con unos niños y siguió camino desperezandose.

Escrito el 02-11-2004 19:14 #5

Encaitar y Ganfika salieron del Sauce Etílico había un gran alboroto y cientos de personas iban en una dirección, calle arriba.

-¿Que es lo que ocurrirá para que tanta gente vaya en esa dirección? -preguntó el elfo.

-No estoy muy segura pero parece ser que hay una feria o algo parecido -respondio Ganfika con una sonrisa.

-Pues vayamos a verla ya que nos va a ser dificil ir en dirección contraria- añadió Encaitar, la hobbit afirmó con su cabeza.

Los dos se unieron a la multidud que iba calle arriba, tras un largo rato dandose de empujones con la gente, por fin consiguieron llegar a una gran plaza llenas de puestos con todo tipo de productos. Encaitar y Ganfika se pusieron a examinar cada puesto.

Escrito el 02-11-2004 23:22 #6

Eärondûr no solía visitar nunca Telda Minya y mucho menos la Feria de Otoño; no le gustaban los mercados sobre todo si eran tan bulliciosos, él prefería la tranquilidad de los bosques o la fría compañía de la piedra de Carcimbar.

Pero esta vez el destino quiso que el elfo estuviese en Telda Minya en época de feria. Tras el viaje desde Suledaelessar con Silme e Iorethil al Taurë Mänalda, Iorethil debía regresar a su trabajo de sanadora en las Casas de Curación y después de lo vivido en el bosque no iba a dejarla hacer el viaje a ella sola.

Así, tras casi un día de veloz viaje llegaron a la taberna de la ciudad donde saludaron a Isiloth, la nieta de Iorethil. Ambas se encontraban ya trabajando pero Eärondûr no había recibido aún ningún mensaje del Concilio, así que tenía mucho tiempo para vagabundear por la feria, y eso hizo, quizá podía encontrar algo útil entre tanto chisme inservible.

Escrito el 03-11-2004 09:34 #7

Hecil se había detenido en una de las paradas del bazar, donde habia una excelente selección de armas, sobre todo le llamo la atención las espadas que tenia el tendero. Tras examinarlas detalladamente se fijo en una espada larga, forjada con maestría, equilibrada y con una empuñadura muy bien tallada, tras decidirse le pregunto al tendero sobre el precio.

Que 400 monedas de oro, por esta espada ¡!!, exclamo Hecil sobresaltado. La cara de Hecil palideció, llevándose la mano izquierda a la bolsa con el dinero, la palpo y por el peso y el ruido que hacían las monedas no tendría mas de 30 monedas de oro.

Y por 20 monedas de oro que me ofreces?? pregunto Hecil.

Te puedes llevar una de las espadas que tengo en ese cubo de ahí, le dijo el tendero señalando con su mano, a demás por 2 monedas mas te doy una de estas magnificas vainas.

Desolado Hecil se acerco al cubo de las espadas y rebusco en el, con la esperanza de encontrar alguna ganga, pero todas las espadas estaban melladas y oxidadas, así q se conformo con la que menos batalla a sus espaldas tenia. Después de observarla con atención y descubrir que a pesar de no tener florituras o ornamentos, el acero era de buena calidad y tenia un acabado. Con cara de satisfacción Hecil se acerco al tendero y le compro la espada, después se la ajusto al cinto y algo capto su atención.

Escrito el 03-11-2004 09:35 #8

Las trompetas y los tambores sonaron en el centro de la plaza, y sobre un improvisado escenario subió un hombre vestido con unas ropas llamativas de colores. Dirigiéndose al público en voz alta y con un tono pausado:



Damas y caballeros, niños y niñas, desde todos los más recónditos rincones de las Tierras Olvidadas, llegan hasta vosotros los mejores acróbatas, saltimbanquis y trovadores para deleitarnos con sus actuaciones, preparaos estimado público para la magia.

Tras las palabras la multitud estallo en aplausos y vítores hacia el orador que se hizo una reverencia y tras esperar unos momentos a que la multitud se calmara dio paso a la primera actuación del día, un grupo de hombres y mujeres entraron en escena, unos escupían fuego por la boca, mientras que otros hacían acrobacias y malabarismos con palos encendidos en fuego.

[Editado por percebal el 03-11-2004 09:38]

Escrito el 04-11-2004 19:48 #9

Después de haber estado mirando con detenimiento varios puestos de gran interés para los dos, ya fuesen de armas, de telas que en Haldánori eran raras de ver, extraños artilugios traidos de sitios lejanos, que, en ocasiones, le recordaban a Ganfika los viajes que había hecho antaño con sus padres, por lo que se emocionó más de una vez, diversos alimentos... Encaitar y la joven Hobbit se dirigieron al lugar de dónde procedía un gran jaleo.

Al hallarse en el sitio, pudieron contemplar, desde un muy buen sitio, con gran alegría todos los movimientos de las gentes que se encontraban en escena para divertir a todos los que en ese momento estaban en Telda Minya. Ambos se divirtieron mucho, ya que nunca habían visto algo tan alegre como aquello desde hacía muchísimo tiempo.

- ¡Mira qué brinco a dado ese chico!¡Y ese hombre se traga el fuego y luego lo escupe!, exclamó con una voz llena de entusiasmo Ganfika.

- Sí, y observa aquel otro que juega con palos de fuego y no se quema, es maravilloso, contestó felizmente Encaitar, al ver que su compañera también disfrutaba como una niña.

Pero sin duda alguna, el momento más bonito fué cuando dejaron todas estas gentes este tipo de acciones, y se unieron para cantar. Sí, cantaron con unas voces que pocos han oído a lo largo de su vida. Cantaban la historia de un joven Elfo que se enamoró fervientemente de una joven Humana. Las familias de ambos no aceptaron el compromiso, y ellos, conociendo aquella decisión, decidieron juntos tomar una bebida para así, poder cerrar los ojos y nunca volver a reabrirlos en aquellas tierras, y poder porfin vivir la otra vida juntos sin que nadie se lo impidiese.

Escrito el 05-11-2004 01:41 #10

Pell\'kán se ubicó a distancia, para poder observar con mejor perspectiva a la masa de transeúntes, cruzando la feria llegaría a la taberna. Vio algunas caras desconocidas - extraño era que habiendose salvado de una horda de asesinos que lo habían perseguido y dado caza, y que aquel caso hubiera quedado irresuelto, la forma de observar a la gente no solía contener sospecha o curiosidad, serían para él sencillamente \"gente\".

Manteniendose parado y observador, para más de uno Pell\'kán parecía ser un elemento más del show, uno que muchos esperaban que en algún momento entrara en escena. Él puso su mano en el bolsín donde llevaba las raíces que Silme le enviaba a Eärondûr, haciendo una especie de esfuerzo espiritual por localizarlo si es que andaba entre todo ese movimiento.

Hizo uso de su gran capacidad para observar gran cantidad de pequeñas piezas en grandes espacios, como hacía en los bosques para conseguir atajos y refugios, o en las montañas para hallar el mejor o el peor camino... La espesura humana no traía la vista de Eärondûr. Entre el bullicio no distinguía a nadie conocido. Siguió caminando paralelamente a la frontera de gentes de todas razas, que exclamaban asombrados por lo que veían. Sin cambiar el sentido, fue acercandose levemente a la zona de la feria. Giró, y comenzó a caminar casi hacia atrás, lentamente, chocando y esquivando a algunos...

Así anduvo un momento, hasta que se detuvo... - Rangilion, te estaba buscando... - A un lado, mientras se giraba, asomaba la figura de Eärondûr.

[Editado por gwathuirim el 05-11-2004 02:59]