La Guerra de los Clanes

Morna Coa - Sede De Los Asesinos

Escribiéndose...
Escrito el 08-11-2004 00:16 #1

En el barrio de los comerciantes, cerca de las embajadas, se encuentra la sede central del gremio de los asesinos. Está formada por una enorme mansión, rodeada de un pequeño muro con una única puerta de entrada. Entre la puerta y la casa hay un corto tramo que, aunque demasiado pequeño y uniforme para llevar tal nombre, sería el jardín.

Dentro del edificio, los pasillos y habitaciones forman una estructura laberíntica. Las salas originales han sido divididas, se han añadido varios muros, y en general se ha hecho un uso eficiente del espacio disponible, aunque algunos de los miembros con habitaciones minúsculas asignadas consideran más bien que se ha echo un uso enfermizo.....

Es un lugar bastante activo, con un gran número de personas trabajando día y noche en el lugar, recibiendo y redactando informes, mensajes, instrucciones....

En la sede se organizan los movimientos y acciones de cada uno de los miembros del gremio. Las tareas a realizar son enormemente variadas, e incluyen desde el simple asesinato hasta la prueba de nuevas tácticas y armamento, pasando por el espionaje y la diplomacia.

Además, la mansión y sus alrededores se utilizan también como campo de entrenamiento, aprovechando precisamente su retorcida organización de habitaciones. Con cuatro pisos y un sótano, las rutas y posibilidades son siempre muy numerosas.

Las salas más importantes del edificio, los escritorios y salas de reuniones de los maestros expertos, se encuentran en el centro de la mansión, y no en los pisos superiores como es costumbre. Pero el hecho de que la mayoría de estos despachos se encuentren a veces a la altura del suelo no facilita su entrada. Para acceder a ellos, las rutas más directas atraviesan varios pisos, para después volver a bajar por escaleras cuyo único propósito es alcanzar tales salas. Además, las puertas suelen tener cerraduras con mecanismos de bloqueo que requieren el conocer un número de hasta veinte cifras, en el caso de los asesinos más paranoicos, para poder abrirse sin problemas. Las puertas en sí son gruesas y pesadas, pero por si alguien decidiese echarlas abajo en vez de descubrir la clave, los cerrojos también desactivan trampas mortales, preparadas para realizar su función si el número no es introducido correctamente.

Los muros de estas salas tienen un grosor mucho mayor que el normal, y acostumbran a estar insonorizadas del exterior, además de tener en el centro del muro una gruesa lámina de acero.

Un aire de temor envuelve la casa, y aún los no informados de su propósito intuyen la amenaza que representa el lugar. Este aire sombrío también es producto de la arquitectura y decoración del edificio. Madera y piedra oscurecida forman las paredes que sostienen la edificación. Las ventanas son estrechas, y las pocas excepciones suelen estar tapiadas desde el interior. Numerosas estatuas de aire amenazador, representando demonios u otras criaturas de aspecto malvado, ocupan varias repisas y se concentran en el tejado, de pizarra. Los estrechos y escasos balcones y terrazas están rodeados por vallas formadas por barras de hierro entrelazadas, habiendo en su parte superior el final acabado en afilada punta. Hasta el jardín esta poblado por hierbas poco agradables a la vista y olfato, siendo algunas de ellas hasta venenosas, una vez tratadas por los herbolarios del gremio, claro está.

El interior de la mansión no mejora mucho tal estilo. Aún en pleno día, debido a los pasadizos estrechos y las ventanas escasas, hacen falta pequeñas antorchas u otros sistemas de iluminación para poder ver con algo de claridad. Además, no todos los asesinos tienen tendencias más bien oscuras, pero el hecho de haya un numeroso grupo dentro de esta categoría provoca que la decoración de ciertas zonas, escogida por sus propietarios, sea inquietante.

En general, la sede de los asesinos no es un buen lugar para vivir, pero resulta un excelente centro de reunión y toma de decisiones.

Escrito el 10-11-2004 01:18 #2

Las puertas de la mansión eran enormes. Por esa razón, los habitantes de la casa nunca la utilizaban, era demasiado ostentosa, y sólo se abría en visitas oficiales de otros gremios u otras personas de suficiente importancia. Atram y Mhord entraron por una de las puertas laterales, más discreta y mucho más concurrida. La mansión estaba llena de este tipo de detalles....los usos normales de muchas cosas habían sido anulados o cambiados en favor de un secretismo mayor. Una persona que quisiera entrar en la casa o escogería las puertas más discretas o no tendría nada que hacer relacionado con el gremio. Por supuesto, aún filtrando con este simple método a las personas que tenían que entrar y a las que simplemente tenían curiosidad, todas las puertas tenían un par de controles de seguridad. La supervivencia de los asesinos se basaba en la paranoia y, aunque pareciese excesivo, métodos más suaves habrían producido problemas en el secretismo y no hubiesen sido eficientes.

Nada más atravesar la puerta, se encontraron con un estrecho pasadizo. Apenas había espacio para que dos personas pudiesen cruzarse en sentidos contrarios. Y, ocupando la mitad de él, había una pequeña mesa, con un hombre sentado delante de ella, anotando las diferentes personas que circulaban por esa puerta de la casa en un enorme libro. Eso no impedía que las dos ballestas cargadas que también se encontraban encima de la mesa estuvieran a menos de un segundo de poder ser utilizadas por el hombre. Sin apenas levantar la vista del libro, sólo dirigiendo una pequeña mirada hacia la entrada y desplazando su mano hacia una de las armas, el hombre les habló.

-Indicad vuestro nombre, rango y tarea, por favor. No os acerquéis ni un paso más sin hablar primero.

Mhord había echado de menos estos controles. La mansión no era un lugar especialmente agradable donde vivir, pero llevaba demasiado tiempo viajando, y quería sentir la tranquilidad absoluta de su despacho, la claustrofobia de los pasadizos, el laberinto de habitaciones y niveles.... Parecía mentira las cosas que uno podía echar en falta....

Así que, para empezar a sentirse otra vez en casa, contestó a la pregunta de manera casual, como siempre hacia, para desconcierto de los guardianes, que solían tratar con gente más orgullosa o más temerosa.

-Mhord Alomeg, Maestro Asesino Experto, acabando un largo viaje para recoger información y realizar algunos experimentos.

EL hombre levantó la mirada, sorprendido.

-Mhord? Eres tu? Por fin has vuelto! Algunos te creían muerto....los Maestros querían ocupar tu puesto, pero los Expertos se mantuvieron firmes al respecto, diciendo que había una razón para tu tardanza....hubo un par de disputas, alguna que otra escaramuza....nada importante, sólo algunos heridos...pero si los Expertos no hubiesen sido tajantes, la situación habría empeorado....

Mhord cortó la rápida explicación.

-Todo eso es muy interesante, pero ahora me gustaría poder entrar, ya me enteraré de los detalles más tarde, Rontar. Atram viene conmigo.

-Atram? Oh, por supuesto, la gran maestra armera! Deberían ascenderos el rango...vuestros trabajos son muy apreciados por aquí, todo el mundo tiene al menos una de vuestras armas....

-Muy bien, gracias Rontar, pero nos gustaría dirigirnos hacia el interior de la mansión ahora-dijo Atram.

-Ah, claro, entiendo....cuando no tengamos tareas ya hablaremos.....-Rontar era un buen profesional, pero con los otros miembros del gremio y demás conocidos podía pasarse horas hablando ininterrumpidamente, impidiendo la participación del resto de personas. Una vez más calmado, volvió a su posición de guardián de la puerta secundaria del pabellón este, toda su concentración en su tarea nuevamente.

Mientras, Atram y Mhord pasaron por el segundo control, en que se repitió la escena aunque con menos entusiasmo, y de allí se dispusieron a llegar al despacho de Mhord. La casa era enrome, y además costaba llegar a las habitaciones de los Maestros Expertos. Atravesaron parte del primer piso para luego subir al segundo, avanzar a través de un par de pasillos y muchas habitaciones, subir hasta el tercero cruzando diversos cubículos y bajar por otras escaleras directamente hasta el primero.

Por el camino, Atram y Mhord hablaron animadamente. Comentaron anécdotas y detalles curiosos, sin profundizar en temas serios o importantes.

De pronto, mientras caminaban por uno de los últimos pasillos hasta la zona de los despachos de los Maestros, ambos sintieron una presencia amenazadora. Se giraron rápidamente, pero no vieron nada, sólo había oscuridad a su alrededor, apenas reducida por una lámpara de aceite. Sin hacer ningún movimiento, tensos por si tenían que reaccionar en décimas de segundo, apenas oyeron un ruido de pasos que se alejaban y un chirriar de las maderas viejas del suelo, sonidos flojos y distantes, que hacían preguntarse si habían sido imaginados.

-Qué ha sido eso?-Preguntó Atram.

-No lo sé....es normal que haya gente extraña en esta mansión....pero nunca antes había sentido esta sensación de peligro....creo que alguien nos estaba espiando, alguien que no era uno de los espías propios de nuestro gremio....y en esta oscura mansión, no hay manera de descubrir fácilmente quién puede ser....

-Qué extraño...yo también he sentido esa sensación...no es la misma que cuando tratas con asesinos más o menos amistosos, o al menos que están de tu parte....puedes notar el aire violento reprimido que emiten, pero no esta aura de amenaza y odio....es preocupante, a alguien no le ha gustado nada vernos por aquí. Debemos vigilar nuestras espaldas con atención.....

-Exacto, tengamos cuidado....falta poco para mi despacho, vayamos hacia allí. Este pasillo no me gusta nada ahora.....

Con cierta lentitud, intentando escuchar otros pasos cerca de ellos, los dos llegaron por fin al despacho de Mhord. La puerta tenía unos engranajes numerados al lado de la cerradura, algo polvorientos, situados aparentemente al azar. Con cuidado, Mhord giró las ruedas hasta formar un número, que por costumbre ocultó de cualquier mirada hecha por sus alrededores, incluida la de Atram. Entonces abrió la puerta y entraron en la polvorienta habitación.

Escrito el 12-11-2004 22:49 #3

Las telarañas habían tomado posesión de la habitación de una manera rápida y eficaz.

- Genial- dijo Mhord con una sonrisa en la boca- el aire está viciado y huele a

rancio

- Es la primera vez que oigo decir que alguen se alegra de entrar en una habitación como esta- Dijo Atram con una mezcla de ironía y asco en su cara

- Querida Atram, eso significa que no ha entrado nadie...

- Como me alegro. Tantas cosas tienes aqui que quieras esconder?

- Mas de las que te imaginas...- Mhord rebuscaba ahora entre el monton de papeles que habia esparcidos por sobre la mesa. Esos papeles llevaban años en la misma posición y al moverlos levantaban pequeñas nubecitas de polvo que brillaban bajo la luz que entraba por los altos ventanales. Atram paseaba de un lado a otro de la habitación intentado huir de las acumulaciones de polvo y de paso revisando sus antiguas creaciiones que aún colgaban de las paredes del despacho.

- Ya está ya encontré lo que buscaba. Vamos Atram que aun tengo que hacer un par de visitas...

La humana estaba realmente contenta de poder salir de ese cuarto que le produciá ganas de estornudar. Dirigiendose hacia la puerta antes que Mhord, intentó abrir tal y como antes lo había hecho Mhord pero sin la contraseña, pues por dentro no se necesitaba. Pero la maneta no cedió y aunque Atram apretaba con fuerza.

- Creo que tantos años criando polvo no le han sentado bien a tus mecanismos de seguridad Mhord.

Ahora era él el que itentaba abrir la puerta sin éxito.

- Esto no es normal, está pasando algo raro....

Escrito el 28-11-2004 02:27 #4

El aire aún viciado no ayudaba a pensar con más claridad. La puerta seguía sin moverse. Mhord observó la pequeña línea que macaba el punto de encuentro entre la pared y el metal de la puerta. Centró su atención en el punto donde el cierre entraba en la pared. Lentamente, volvió a intentar abrir. Observó como el mecanismo parecía funcionar bien. Algo estaba obstaculizando el abance de la puerta. La entrada era demasiado hermética como para ver algún detalle más....

Atram, viendo la actuación de Mhord, se acercó. Sacó una de sus afiladas dagas, pulida como el cristal. Con dificultad, consiguió introducirla en la ranura entre el suelo y el metal, para utilizarla como espejo e intentar ver alguna pista de lo que sucedía.

-Ves algo?

-Apenas nada. La ranura es demasiado estrecha, y las imágenes las veo muy distorsionadas.....espera! Veo algo! Parece una barra....hay una barra de hierro impidiendo el movimiento de la puerta. Y también parece que veo....

Entonces a Atram apenas le dio tiempo a ver una figura negra que se hacía grande en el reflejo de la daga antes de que ésta saliese disparada mientras rebotaba por el suelo, resultado de un puntapié con una bota.

-Hay alguien aquí fuera. Alguien muy bueno.....no hemos oído nada.

-Y ahora qué hacemos? Qué quiere?

-Lo más probable es que quiera matarnos, aunque quizá me estoy dejando influir por la costumbre....por si acaso estemos atentos a cualquier olor extraño o humo que aparezca por los resquicios de la puerta.

-Y mientras tanto tenemos que esperar sentados a que hagan lo que quieran? No podemos salir de tu despacho, es demasiado seguro....

Mhord sonrió. En fin, era un recurso únicamente destinado a emergencias....y Atram era una amiga de confianza, no pasaría nada por revelar el secreto.

-Bueno, la verdad es que ya había previsto este percance cuando diseñé la seguridad de mi despacho. Observa.

Mhord empezó a palpar un rincón del despacho, examinando cada losa que formaba el suelo. Después de algunos tensos minutos, pareció encontrar lo que buscaba. Con cuidado, apretó la pequeña losa en un sólo punto de su superfície . Esta se inclinó, lo suficiente como para ver lo que había debajo de ella en el extremo levantado. Mhord introdujo su mano con dificultades por esa obertura, y tiró de algo. En el otro extremo del despacho se oyó un chasquido y el sonido del metal rozando el suelo lentamente. Mhord se dirigió hacia allí, y presionó un ladrillo. Este se hundió ligeramente, y el asesino aprovechó este espacio para sacar al situado justo encima de él. Detrás apareció un agujero. El hombre siguió sacando con lentitud y silencio los ladrillos, hasta dejar el agujero totalmente descubierto. Apenas permitía el paso de una persona arrastrándose.

Atram había observado todo el proceso sorprendida. Mhord le indicó que se acercara, y intentó hablar en el tono más bajo posible.

-Si seguimos este pasadizo durante unos metros, nos encontraremos con una rampa de piedra que nos hará caer hasta unos niveles inferiores, que no comunican con el sótano de esta casa. Desde allí se puede acceder a las alcantarillas de la ciudad, y así escapar. Pero el trayecto no es agradable.

-Parece que no tenemos más opciones. Aunque este agujero no da la menor confianza....

-No te preocupes, acabaremos con algunos arañazos pero no tendremos más problemas. Eso sí, una vez hayamos caído por la rampa, tenemos que ir con cuidado. Eso nos llevará a una especie de catacumbas, y no las he explorado lo suficiente para considerarlas seguras. Nadie aparte de mí sabe ahora dónde están, pero leí en la biblioteca leyendas acerca de extraños sucesos acaecidos en su interior, que forzaron que las cerrasen y enterrasen, al cabo de poco de fundar la ciudad. Desapareció gente.....pero sin nos ceñimos al camino y no nos desviamos, creo que llegaremos a las alcantarillas sin problemas.

-De acuerdo, confiaremos en tu ruta de escape. Démonos prisa....

Los dos se situaron en el estrecho agujero. Volvieron a formar la pared con los ladrillos, y Mhord activó una palanca que hizo deslizar una piedra sobre raíles justo en el lugar en que los ladrillos estaban sueltos. Así aún encontrando esta anomalía, el agujero restaría escondido.

Con lentitud y a duras penas, Atram y Mhord empezaron a avanzar por el pasadizo. Mientras, el despacho de Mhord se llenaba de un amenazante humo blanco......

Escrito el 17-12-2004 02:34 #5

La sede de los asesinos era un lugar oscuro. Pero las ruinas a las que habían llegado conseguían un ambiente sombrío mucho mayor. Habían salido por una grieta de una pared del recinto en que se encontraban. No había ningún tipo de luz, excepto por algún rayo despistado atravesando algún punto resquebrajado de la estructura. El silencio era abrumador, se podía sentir el peso de los años en esta habitación, el aire olía a rancio y el polvo y las telarañas se amontonaban por los rincones. Parecía que una presión oprimiese a los pulmones y el corazón, aparentemente costaba de respirar. Varias estatuas, apenas vislumbradas a partir de la tenue luminosidad que envolvía algunas zonas, decoraban la sala. Sus formas, en las tinieblas, eran amenazadoras.

Atram y Mhord empezaron a caminar, lentamente, a través del lugar. Mhord buscaba con la vista señales que había memorizado para recordar el camino correcto. Atram había camuflado la grieta por donde habían entrado, reuniendo pequeños cascotes y ladrillos sueltos que había cerca.

-Mhord, recuérdame, por qué razón me has traído a tu guarida? Siempre que ando contigo acabo metida en líos.....y nuestra situación parece poco mejor que antes.....

-Bueno, quería tener la compañía de una amiga en mi regreso a nuestra humilde sede, además de acabar de hablar de negocios....Y debes confesar que la vida no sería tan interesante sin estos pequeños problemas en que participas gracias a mí....

Los dos se permitieron una sonrisa en esta tensa situación. Mhord confiaba plenamente en Atram, era una de sus mejores amigas. Se enfrentaría sin dudarlo a cualquier enemigo si contaba con su ayuda. Y no podía permitir que las intrigas internas de la sede la afectasen, eso era asunto suyo...en cuando salieran de allí, intentaría convencerla de que volviese a su taller, con su preciados diseños.

Las intrigas internas.....alguien había intentado matarlo, no cabía duda. Sería una única persona, o una conspiración? Y qué objetivo perseguían con tal cosa? Su mente, algo retorcida, pensó inmediatamente en los Maestros del gremio. Siempre había alguno con demasiadas ansias de poder.....como si ser Maestro del gremio más temido de la Ciudad Dragón no fuese suficiente.....En los últimos años habían ascendido a otros diez, según los informes que había recibido en los pocos lugares en que los espías tenían sede. Sería uno de los nuevos? O alguno de los anteriores, que en su ausencia había disfrutado del poder añadido y no quería perderlo? El gremio de asesinos tenía una larga tradición de ascensos por homicidio...en los primeros años, incluso se consideraba un método perfectamente lícito, ya que mostraba la superior maestría del aspirante respecto a su superior directo. Pero en seguida se eliminó del reglamento, y los asesinos que subían escalones mediante este método eran perseguidos....siempre que alguien fuera suficientemente listo como para descubrirlos, claro.....

Y si no fuera un Maestro, quien quería su muerte? Bueno, en ese caso las posibilidades eran demasiadas para que le importase, simplemente tendría que descubrir la amenaza y entonces deducir el por qué....no, la idea del Maestro era mucho más lógica. En total, el gremio contaba con cerca de cien maestros asesinos, todos entrenados, todos mortales. Sin embargo, la mayoría estaban fuera de la sede, asignados a otros puestos junto a los espías, o realizando misiones concretas. Pero aún quedaba un gran grupo en la ciudad. Y de ese grupo, sólo un conjunto reducido contaba con despacho en el mismo pasadizo que él....la presencia que ambos habían sentido no era casual, su asesino no había podido contenerse. Bien, eso eliminaba a muchos candidatos...además, la prisa era sinónimo de juventud. A partir de allí podía intentar hacer algunas deducciones......

La lista que se formó en la cabeza de Mhord era corta, muy corta, y podía ser comprobada sin demasiados problemas. Sonrió para sus adentros.....si tan buenos se consideraban que querían el puesto de Maestro Experto, tendrían que demostrarlo....si el culpable no cumplía con sus expectativas, tendría que eliminarlo....de lo contrario sería una dura decisión, quedarse sin un miembro tan apto y con tanta iniciativa...analizaría el caso con cuidado en su debido momento.

Atram miraba con cierta curiosidad a Mhord, que parecía algo distraído mientras caminaba. Entonces, Mhord salió de su ensueño, para comprobar que casi había perdido la pista del camino. Preocupado, buscó las muescas y señales. Vio que se habían desviado unos pocos metros, y había faltado poco para que entrasen por una puerta incorrecta, enmarcada por un arco.

-Perdido otra vez? Ya sabes que no es buena idea pensar en otras cosas cuando la situación lo requiere.

-Sí, lo sé....no puedo remediarlo, sin un enemigo realmente cerca no consigo centrarme en estas cosas....en fin, tenemos que volver hacia nuestra ruta original, no es problema, en vez de esta puerta tenemos que atravesar la de más a la derecha, con un arco de herradura....está a sólo unos metros, pero hemos de tener cuidado, pues creo que la estructura no es muy estable, y...-la frase quedó cortada en el aire. El suelo se hundió bajo sus pies, una losa entera, y ambos cayeron a través del suelo. Al chocar contra el suelo del siguiente piso, además de recibir ambos múltiples magulladuras, un trozo de mármol que formaba el suelo y había caído con ellos golpeó a Mhord, el cual perdió la consciencia....

Atram se encontraba al lado de su compañero inconsciente, algo aturdida y malherida, en medio de un siniestro laberinto....

Escrito el 19-12-2004 19:19 #6

Mord y Atram yacían en el suelo entre los restos de las losas de mármol caídas, ahora se encontraban en una sala mucho más extensa que la anterior y más antigua aparentemente. La estancia parecía no haberse pisado en muchos años, aquí la atmósfera estaba mucho más cargada y la casi inexistente iluminación, que ahora provenía del piso de arriba alumbraba las estatuas de antiguos maestros asesinos y temibles bestias que adornaban toda la estancia. El suelo de baldosas de mármol, muchas resquebrajadas o hundidas, se extendía por la oscura sala, la que antes hubiera sido un refugio para los asesinos más oscuros...donde se ideaban las conspiraciones...

-Mord, Mord!!!-gritaba Atram algo confusa y malherida-oh no, por qué ahora y aquí? ¿qué voy a hacer yo sola en este lugar?-mientras miraba desconcertada la oscura estancia.

Atram tan solo tenía una pequeña brecha en la frente, y una herida en el brazo por donde se derramaba la sangre, pero Mord tenía muchas más magulladuras y heridas, y ahora estaba inconsciente tendido en el suelo.

Atram cada vez más nerviosa y asustada, intentaba buscar una solución, pero sabía que era casi imposible salir de allí, no conocía el edificio y aun así sería muy difícil encontrar la salida y más si hay alguien que quiere matarte.......tras un momento de pensarlo se levantó del suelo con un gran esfuerzo, y recorrió la sala de un extremo al otro.

Comprobó que había una puerta en la pared frontal de la sala, un gran arco la bordeaba, era de madera y la mitad de ella estaba tirada en el suelo, otra puerta más pequeña, cerrada y con un candado abierto, se situaba a su derecha..

Justo cuando se disponía a abrirla oyó unos pasos que provenían de detrás de la puerta, y de repente:

-ahh!!!-gritó Mord al despertarse incorporándose de un salto.

-Mord!!!-Atram corrió hacia donde estaba Mord-por Eru!!! Estas bien?

-eso creo.....-respondió este mientras intentaba levantarse sin éxito, ya que el dolor que le producían las heridas se lo impedía.

-creí que.....te iba a perder

-aun no, tranquila-respondió este con una sonrisa-cuanto tiempo he estado inconsciente

-horas.....creo...,escucha Mord, no quiero preocuparte..pero antes he oído pasos detrás de esa puerta, hay alguien aquí-mientras la señalaba.

Mord estupefacto contemplaba la sala detenidamente por primera vez, comprobó que no había estado nunca en ella, algo extraño para ser tan extensa.

-entonces debemos irnos, y cuanto antes, no debemos perder más tiempo

-pero tu....no puedes estás herido

-no podemos quedarnos aquí-mientras miraba a Atram a los ojos

Mord intentó levantarse de nuevo y con la ayuda de Atram finalmente lo consiguió.

Los dos se dirigieron hacia las puertas:

-dos puertas y cada una conduce a un sitio diferente

-una desquebrajada y la otra con un candado abierto-prosiguió Mord-vallamos por la derecha, el candado a debido ser abierto por alguien y no creo que hace mucho..

Atravesaron la puerta y se encontraron con un estrecho pasadizo más oscuro que la sala anterior.

El aire estaba colmado de polvo y olía a cerrado, al traspasar la esquina se oyeron unos pasos lejanos....pero siguieron, y llegaron así a una pequeña salita, donde no había nada, tan solo paredes de frío mármol.... espera, si había algo más, parecía una mujer, la escasa luz que entraba de una puerta del fondo hacia que se pudiesen distinguir sus rojizos cabellos....

Escrito el 19-12-2004 20:40 #7

A través de la puerta del fondo, se colaba un rallo de luz que hacía que el polvo que flotaba en el ambiente brillara con múltiples destellos. La misma luz hacia que los cabellos pelirrojos de aquella figura también brillaran como llamas. Éste le caía a lado y lado de los hombros semicubierto por la parte de atrás con una capucha negra que también cubría el rostro de la mujer. Sin duda era una mujer. Una mujer cuya silueta se recortaba contra la oscuridad del fondo de la estancia.

Ninguno de los tres pronunciaron una palabra hasta pasados unos minutos. Atram y Mhord estaban aturdidos por el cansancio y las magulladuras. La mujer estudiaba los movimientos y reacciones de ambos desde una distancia prudencial. Sabia quien eran aquellos dos: Mhord Alomeg, Maestro experto de asesinos, y ausente durante mucho tiempo. Y Atram Neysa, Maestra experta de armeros y frecuente colaboradora del gremio de los asesinos.

Por fin la mujer hizo un pequeño movimiento que se tradujo en una sonrisa de satisfacción.

- Por fin, después de tanto tiempo, os tengo donde quería

[Editado por atram el 20-12-2004 22:43]

Escrito el 26-12-2004 18:43 #8

La situación se volvía más complicada por momentos. ¿Qué hacía una mujer en las profundidades de los sótanos ocultos de la mansión de los asesinos, lugar conocido sólo por Mhord, aparentemente? El asesino empezaba a estar exhausto, sólo quería arreglar la situación y descansar del viaje. No le importaba haber descansado sobre el suelo durante largos años, pero sí le irritaba el hecho de, cuando podía permitirse con cierta tranquilidad un buen baño y una cama, no poder acceder a ellos. Encima, en un terreno en el que tenía autoridad absoluta, como era la casa de su gremio.

-Bien, aquí nos tienes. ¿Nos puedes explicar entonces tus motivos? Y, más importante, cómo demonios has entrado en estos sótanos, de MI propiedad, bastante ocultos al resto de la población según pensé en su momento? -Atram notó el énfasis en el \'mi\'. Mala señal, Mhord empezaba a irritarse.

-Tranquilizaos, sólo quiero hablar con vosotros. Quiero hacer un trato. Sé quién intenta mataros, y os informaré y ayudaré en lo que pueda, pero a cambio deberéis hacer algo por mí, que os diré en su debido momento. ¿Aceptáis el acuerdo?

Atram, que conocía bastante a Mhord, vio lo que pasaría con unos segundos de anterioridad. La extraña no. El asesino, aparentemente cansado, herido y confundido, saltó hacia la extraña con una rapidez sobrecogedora, mientras desenvainaba una daga con una mano y agarraba por el cuello a la elfa pelirroja, quien intentó reaccionar demasiado tarde. La daga de Mhord estaba rozando su yugular, haciendo presión, lista para derramar sangre. La hoja estaba tremendamente afilada. El pulso del asesino era totalmente firme.

-Verás, estoy harto de tener que vigilar día y noche, dormir en el árido suelo de los desiertos y soportar frías lluvias en los templados bosques. Así que, para ahorrarnos tiempo, te propongo otro trato. Nos dices ahora mismo quién intenta matarnos y yo no voy a presionar esta daga hasta moverla otro milímetro hacia tu cuello cortando tus arterias y parando la llegada de sangre a tu cerebro. ¿Aceptáis el acuerdo?

Fue entonces que, desde la nueva posición que ambos ocupaba, Atram vio la cara de la extraña con un fino rayo de luz proveniente del piso superior.

-Espera Mhord! Conozco quién es. Entró en su cargo hace poco, de ahí que no la reconozcas, pero estás ante la Maestra Experta Druida Morna. Creo que deberíamos escucharla....

Escrito el 27-12-2004 18:36 #9

-Morna!-Mord desconcertado, pensando en lo que había estado apunto de hacer, apartó la daga rápidamente de su cuello.

Morna con la mano en el cuello, dio un paso donde la luz iluminaba su rostro y se la podía distinguir perfectamente.

-pero...q haces aquí!!! He estado a punto de matarte!!!-Mord todavía sobrecogido.

-un ambiente sombrío anega el edificio desde hace tiempo, alguien ronda por estos pasadizos buscando algo, pero no os diré más por ahora ya que las demás preguntas aún no importan –Morna vió la irritada mirada de Mord–ni conozco la respuesta de muchas de ellas.

Mord acercándose de nuevo a Morna hasta tenerla a tres dedos de distancia le dijo-pero dime, Sabes quien es, quien intenta matarnos!!!!-cada vez más impaciente.

Morna bajó la mirada-eso es algo que todavía no puedo deciros, pero deberéis hacerme un favor antes-de nuevo mirando a los dos a los ojos-debéis ayudadme a encontrar la Sarn-Huinë

-Sarn-Huinë, nunca he oído hablar de ella-dijo Atram extrañada.

-yo si-respondió Mord-es una piedra de poder oscuro que abre una puerta del pasadizo, pero nadie ha conseguido entrar desde hace cientos de años, nadie sabe que es lo que hay detrás de la puerta, pero es algo de gran valor. A principios de la segunda edad existía una sociedad secreta de la cual, los miembros poseían una piedra y con ella podían acceder a la sala, pero parece que la comunidad se disgregó y desapareció, y las piedras con ellos, ¿pero como sabes tu eso?-dirigiéndose a Morna-¿y porqué la quieres encontrar?

-el quiere la piedra, la está buscando y debemos encontrarla antes que él-dijo Morna concentrada en sus pensamientos.

De repente muchas dudas asaltaban a Atram y Mord, se preguntaban que pensamientos rondarían por la cabeza de Morna, porque sabía tanto , qué hacía ahí, porqué les ocultaba información...pero ahora no solo les preocupaba el echo de que alguien rondase por la sede de los asesinos saltándose las trampas y vigilándoles a cada paso, sino también que estaba buscando la Sarn-Huinë, y si la conseguía el peligro iba a acrecentarse.....

Escrito el 03-01-2005 02:47 #10

Mhord reflexionó sobre su situación. No sabía su situación exacta en estos pasadizos. Pero sabía de un lugar en este entramado laberinto en el que empezar a buscar la piedra. Sólo tenían que encontrar las escaleras que comunicaban los diferentes pisos, y de ahí subir hasta al superior, donde habían caído. En ese piso había varias salas, inexploradas por Mhord, donde se habían guardado numerosos pergaminos, mapas e informes. Quizá en algún lado había información de dónde encontrar la Sarn-Huinë, o si la suerte les favorecía podían incluso halar la piedra, archivada en medio de otros papeles y sobres.

-Bien, Morna, parece ser que estás familiarizada con estos pasadizos. Más tarde te consultaré acerca de tal cosa, pero de momento nos puedes llevar hasta las escaleras?

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Mientras, en la sede de los asesinos, un pequeño grupo de figuras se encontró en una de las salas del interior más profundo de la casa, los despachos de los maestros asesinos. Eran seis en total, y todos llevaban capuchas cubriéndoles la cara. Sus túnicas eran negras, iguales que las del resto de habitantes de la casa. Había cierto aire de nerviosismo en el ambiente. Uno a uno, los seis conspiradores fueron entrando en el despacho, con unos minutos de diferencia, para no andar en grupo por los pasillos, actitud de lo más sospechosa en este lugar.

La habitación era austera, funcional. Tenía una única mesa, grande y sólida. Encima de ella se organizaban varios montones de papeles. Una tenue vela servía de única fuente de luz. Alrededor de la mesa se había dispuesto seis sillas. Las figuras fueron sentándose, una a una, sin decir nada ni hacer ningún ruido. Apenas parecía que respirasen. Cuando llegó la última de ellas, ésta cerró la puerta con un grueso candado, y guardó la llave en su bolsillo. Se sentó, y la reunión empezó.

-Estamos aquí para discutir los sucesos acaecidos hoy, hace apenas unas horas.-la voz que surgió de esta última figura era masculina, grave. Transmitía una innegable sensación de poder y fuerza.

-Primero, os explicaré algunos datos que debéis saber. Mhord ha vuelto de su viaje, hoy mismo ha llegado a la ciudad. El gremio de los espías, como siempre cuando intentan seguir a nuestro Maestro Experto, predijo su llegada para dos semanas más tarde. Después de entrar en la ciudad y encontrarse con Atram, los dos entraron en la sede, hasta llegar a su despacho. Ahora, el resto de la historia necesita de otro portavoz, mucho más implicado en ella.-La voz denotaba cierto desprecio en esta última frase. El hombre no estaba contento con los sucesos.

-Bien, creo que puedo explicar lo que pasó.-Esta voz era también de un hombre, pero mucho más aguda y nerviosa. Revelaba juventud con ella, a la vez que un estado de cierta demencia.-Cuando iba a entrar en mi despacho como cada día vi a Mhord y a Atram en el pasillo. Rápidamente me escondí, pero parece que ellos notaron algo, pues se volvieron en mi dirección. Esperé a que siguieran caminando, y vi como entraban en su habitación. Fue entonces cuando pedí ayuda.-Con un gesto de cabeza, el hombre pasó su turno a otra figura de las reunidas.

-Al describirme la situación, ambos decidimos actuar-Esta nueva voz, femenina, estaba cargada de odio, era peligrosa. La cadencia era lenta y grave, pero revelaba un ligero temblor, un tartamudeo apenas perceptible.-Bloqueamos la puerta y fuimos a buscar un nuevo gas venenoso muy práctico. Llenamos la habitación con el humo tóxico.

La voz inicial continuó la historia.

-Ellos dos acudieron a mí, pues soy el único de los presentes que puede anular los códigos de seguridad de las puertas. Aseguraban haber cumplido con el plan de manera eficiente, antes de que nadie pudiese darse cuenta de nada. Me llevaron hasta delante del lugar, y allí, tras pasar el tiempo prudencial para que el veneno se disipase, entramos. Naturalmente, no había ni rastro de Atram y Mhord. Es más, también faltaban algunos documentos importantes que había deseado examinar personalmente.

Las tres figuras que aún no habían hablado empezaron a murmullar entre ellas. Ahora estaban llenas de dudas. El plan original había sido fácil y rápido. Incluso si alguno de ellos era descubierto, permitía que el resto escapase de la culpabilidad. Pero ahora la situación había cambiado, no estaba tan claro que fuesen capaces de salvarse en caso de error. Sin embargo, habían puesto demasiado esfuerzo en ello como para olvidarlo. Triunfarían o caerían, pero lo harían juntos. Sin embargo, el plan a seguir a partir de ese momento era aún difícil de concebir, demasiado dejado al azar. Una de las personas se decidió a hablar. Era una mujer joven, con un timbre orgulloso y un acento culto.

-Está claro que este acto ha sido irresponsable y nos ha perjudicado. Sin embargo, debemos trazar otro camino que nos permita alcanzar nuestro objetivo antes de culparnos unos a otros. Para empezar, ¿dónde puede encontrarse Mhord en estos momentos?

-Siempre ha habido rumores acerca de salidas secretas diseñadas por él, para nunca quedar atrapado en su propia casa como una vulgar rata. Ahora, dónde llevan estos pasadizos es una pregunta para la cual aún no tengo respuesta alguna.

-Precisamente de eso quería hablar-Otra figura que había callado hasta ahora tomó el turno. Un hombre, que parecía fatigado por el paso de los años, pero a la vez con una voz dura e inflexible.

-Debajo de nuestra sede existen los pasadizos que queremos explorar, nuestro objetivo final. No creo que Mhord haya podido huir hacia ningún otro sitio. El camino por esas profundidades puede ser complicado, si confiamos en la suerte puede que aún esté allí abajo, y consigamos nuestros dos objetivos con un solo golpe.

-Hay un factor que tener en cuenta.-La última figura, una mujer de voz calmada y segura, sin rasgos especialmente identificativos, cogió la palabra.-En nuestra última reunión, había alguien cerca de nuestra posición. No creo que pudiese oír demasiado, advertimos su presencia en seguida. Pero creo que pudo haber reconocido a uno de nosotros al menos, a la vez que haber escuchado parte de nuestro plan. Debemos ser cautos.-Se dirigió al hombre que había convocado la reunión-Os ayudaremos a conseguir la piedra y el puesto, pero antes hay que asegurarse que nuestra autoridad no puede ponerse en duda.

-Muy bien entonces-El hombre habló-. Nos dividiremos en dos grupos, como es habitual. Yo buscaré a Mhord, vosotros al espía accidental. Sed discretos en todo momento. Si cumplimos nuestra misión, empezaremos a buscar la piedra. Nos reuniremos en la sala de los archivos, el primero que llegue tiene que dejar una marca para los siguientes como indicador que la última etapa está siendo llevada a cabo. Ahora dispersaros, volveremos a hablar cuando podamos y estemos más seguros.

Abrió la puerta, y uno a uno los reunidos fueron saliendo, cruzando el pasadizo y desapareciendo en las entrañas de la mansión. Cuando sólo quedaban el hombre autoritario y el joven nervioso, éste habló.

-El plan es bueno, pero ¿qué sucederá si tenemos que enfrentarnos directamente con él? Por eso probamos acabar el trabajo con el gas, para evitar tal hecho.

-Cada cosa a su tiempo...si todo lo demás falla, lucharemos con él. No es más que una persona...no es invencible. Podemos derrotarle.

-Tales palabras son fáciles de decir....nunca entrenaste contra él. Y nunca le has visto irritado....

-Oh, sí que lo he visto. En las reuniones de Maestros a veces se harta de las discusiones.

-Oh, no, eso no es irritación. Eso es un simple inconveniente, apenas nada. Cuando se irrita, su cuerpo es poseído por un demonio....si le miras a los ojos entonces, puedes ver tu muerte reflejada en ellos. Aunque no sueles tener ni tiempo para tales pensamientos....mi hermano no los tuvo.

-Intenta relajarte, pronto habrá terminado todo. No lo estropees ahora por falta de control. Además, no olvides a Atram....suelen practicar juntos. Eso es algo que analizar con cuidado, que no se puede ignorar.....ahora vete. Nos encontraremos en la entrada a las ruinas, a la hora de siempre.-el tono se volvió autoritario, buscando centrar al joven, cosa que consiguió.

-De acuerdo,señor. Nos veremos allí.

La figura desapareció entre las sombras....

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