La Guerra de los Clanes

La Desaparición

Terminada
Escrito el 17-11-2004 12:29 #1

Mensaje de Sincarion a todos los príncipes de Tercano Nuruva:

Señores, a llegado hasta mis oidos que un grupo de hombres, a atacado la aldea de Siraas, al suroeste de nuestras tierras, saqueando todo cuanto a encontrado a su paso y llevandose a niños indefensos para amoldarlos a su creencias y hacerles enemigos de nuestras tierras.

El grupo es bastante numeroso según me han contado, pudiendo haber llegado a los 100 humanos, que se han dividido en dos grupos con el fin, me imagino, de que alguno de ellos lleguen a su objetivo, el cual desconozco.

Se dirigen al norte, unos intentarán huir por el este, lo que nos incita a pensar que intentarán pasar desapercibidos bajo los árboles de Taurëlindomë, mientras que otros, la mayoría, se han dirigido al oeste, cruzando las montañas, igual intentando pasar por el mar o simplemente viajar bajo el amparo de las Montañas Grises.

Tenemos que conseguir detenerles antes de llegar a su objetivo o perderemos valiosas vidas, pues según me han comunicado los habitantes de Siraas que siguen con vida, entre aquellos niños había uno que ejercitaba unas artes extrañas a la vez que peligrosas, lo que me a dado a pensar que podría tratarse de un nuevo hechicero.

De ser esto cierto, este ataque podría no haber sido realizado al azar, sino con el fin de llevarse al posible hechicero y de paso comprobar que no haya ninguno más.

Tendreis que actuar con las máximas precauciones, pues la vida de los niños están en sus manos y no quiero que ocurra ninguna baja.

Y por último, deciros que de haber sido organizado, podría ser que hubiesen creado trampas en su huida, así que quiero que todo lo hagais con la máxima prudencia y perfección posible.

Yo intentaré indagar más sobre este niño, pues podría sernos muy valioso, pero no podré ayudaros porque el viaje se hizo hace dos semanas y yo ahora mismo me encuentro en Siraas, por lo que me sería difícil conseguir cogerles antes de que lleguen a sus destinos

---> añadido a última hora <--- Según e comprobado, tengo serias sospechas de que aquellos que se han dirigido al este intentarán coger el rio Sirtaen a su nacimiento para navegar por él, por lo que pido a todos los habitantes de Osto Ur-Anar que se dirijan inmediatamente hacia aquel lugar para que nunca los usurpadores puedan llegar hasta ese lugar.

Suerte a todos, tenemos que detener este ataque

Escrito el 17-11-2004 12:42 #2

<< Grupo de humanos >>

- Corre, pequeño, corre sino quieres que te raje la cara con este precioso cuchillo - dijo aquel humano de cara achatada, con unos ojos felinos que no dejaban de mirar a todos lados en busca de cualquier signo que delatase que no estaban sólos. Aunque esos signos no habían aparecido aún.

Todos avanzaban con mucha rapidez, los árboles pasaban rápidamente sobre ellos. El día no se diferenciaba, no había día ni noche, sólo una absoluta oscuridad por los árboles que no les dejaban ver que ocurría en el cielo.

Los niños estaban exhaustos, habían corrido varios días con sólo unos pequeños descansos donde se les daban comidas rancias y agua, dandose además en muy pequeñas raciones, lo que hacía que tuviesen hambre, sed y encima fatiga.

Pero sabían que no podían dejar de correr, de dejarlo tendrían el mismo desenlace que Uslawi, un amigo de ellos que, al tener padres con gran cantidad de dinero había sido bien criado y al final se había echo bastante grueso, y eso hizo que, al no poder correr, aquellos seres, tras hacerles unas inscripciones para comprobar algo que los niños no llegaban a comprender, lo dejaron en la noche, entre los árboles, casi sin nada de ropa, al amparo de todas las criaturas que allí podían habitar.

Todos rezaron para que los elegantes elfos que vivían allí los hubieran rescatado, pero sabían que incluso para ellos la tarea sería dificil, porque era un sitio apenas transitable por la poca luz que allí habia y por lo tanto no tenían esperanzas en que ocurriese ese fortuito encuentro.

Los niños tenían miedo. Mucho miedo en verdad y las esperanzas, con el paso primero de los días y despues de las semanas, comenzaba a desaparecer.

Y encima pensaban es sus amigos, los que se habían ido con los otros humanos y en especial con aquel de rojos ojos que irradiaba un aura oscura que te helaba la sangre. ¿Donde habrían sido llevados? ¿Que querría aquel ser tan malvado?

Escrito el 17-11-2004 13:02 #3

<< Grupo de humanos >>

Señor, ¿Porque no podemos marchar con vosotros en las barcas?

- ¿Acaso osas cuestionar mis órdenes? Nosotros navegaremos al norte para llevar a los crios al lugar donde tienen que estar, pero para vosotros tengo otra tarea.

Quiero que vayais a Barad Hithgwath. Los hombre que e comprado en este sitio me han dicho que han visto partir al amo de aquella fortaleza hacia Siraas, por lo que el castillo espero que esté desprotegido. No tengo conocimiento de que nadie viva a muchas millas a la redonda y los mayordomos no creo que os pongan muchos problemas.

Así que 20 de vosotros irán al castillo y robarán una espada con marcas de rayo que hay allí. Y tened cuidado, ese objeto es muy peligroso y podría causaros grandes problemas sino lo sabeis utilizar. Así que cogedlo y llevaroslo.

Y ahora sacad las barcas al agua, quiero alejarme de este inmundo lugar cuanto antes, no soporto tanta belleza ni tanto amor. Eso es cosa de débiles.

¡¡¡Subid al barco y rumbo al norte, a nuestro amado país!!!

Escrito el 17-11-2004 15:15 #4

Hyara había salido a pasear por el bosque. A veces necesitaba estar sola, y le gustaba andar bajo los árboles, escuchar lo que decían.

Ese día había algo raro en el bosque. Los árboles apenas hablaban, todo eran susurros y a la elfa le resultaba difícil entender lo que decían. Lo único que pudo saber era que había ocurrido algo, y que en el bosque había alguien más a parte de ella.

Hyara quiso saber con más exactitud lo que pasaba, pues parecía importante. Transcurrió algún tiempo hasta que consiguió descubrir que había alguien en el bosque, alguien que estaba herido y muy débil.

El paseo de la elfa se convirtió en una búsqueda, la búsqueda de aquella persona que necesitaba la ayuda de los elfos. Ella, como habitante del bosque, tenía la obligación de ayudar a todos los que en él entraban, siempre que no fueran enemigos…

La búsqueda terminó cuando la elfa se encontró con un niño. El niño parecía estar muy débil, estaba tumbado en el suelo casi sin ropa e inconsciente.

Hyara se quitó la capa y con ella cubrió al niño. Se agachó junto al él y puso sus manos sobre su cuerpo. El niño movió sus pequeñas manos, y fue entonces cuando ella se dio cuenta de algo insólito… alrededor del niño había muchas huellas extrañas, huellas que claramente no eran de elfo, y mucho menos de niño. Todas aquellas pisadas eran de hombres, de personas adultas, y no eran de una sola, sino que había muchas y todas ellas eran distintas.

Pero no había tiempo para entretenerse, debía actuar con rapidez. Cogió al niño con cuidado y dejándolo cubierto por su capa lo llevó tan rápido como pudo a la ciudad. Cuando llegó se dirigió a las casas de curación, en donde podría darle todos los cuidados que necesitaba, y no se apartaría de él hasta que se recuperara. Y aquellos que habían hecho tal crueldad no saldrían inmunes de sus actos

Escrito el 17-11-2004 20:35 #5

En el puerto se hacían reparaciones, cuando un mensaje llegó de súbito, venía de Barad Hithgwath, enviado ni más ni menos que por el maia Sincarion. Un grupo de gente se arremolino alrededor de la comitiva, Arîan estaba trabajando en el rompeolas, cuando decidió unirse a la comitiva que prestaba atención a aquel mensaje.

Lo que oyó la dejo conmovida, enfurecida y triste a la vez, tantas emociones se mezclaban y caían sobre ella, haciendola sentir más débil, recordaba los peores momentos de su vida, y por aquellos momentos acudió a la convoca.

Quizás no sería de gran utilidad en tierra, sus habilidades eran manuales y su ingenio, en aquella misión mas bien su intromisión sería un estorbo.

Entonces su mente extrajo del baúl de los recuerdos aquellas plantas y sus efectos.

En su habitación aquel lugar que le era tan distante comparado con el mar, guardaba uno de sus objetos más preciados y que ante su corazón era más caro aún que aquellos metales preciosos que solían pulir los enanos en sus mansiones de piedra.

Un cofre con plantas de elenna, su tierra bienamada quizás sería de utilidad en este momento y con aquellas intenciones plasmadas en su rostro y carácter de ayudar como fuera, la vieron partir al galope desde el puerto con rumbo al noreste.

[Editado por Arimiliel el 17-11-2004 20:50]

Escrito el 18-11-2004 17:48 #6

La luz cálida se filtraba suavemente entre los árboles, una suave y aromatica brisa agito las hojas haciendo que estas cayeran en una lluvia profusamente dorada sobre mí, suspire, y tome algunas de mis cabellos mientras continuaba leyendo sobre la hierba.

Un grupo de elfos cercanos conversaban sobre algunas obras, entre ellos reconocí a Valaglin, sonreí y estaba a punto de sumirme en mi lectura cuando un joven sinda de cabellos plata entro al jardin precipitadamente...

- ¿Donde esta la Aranel?.- pregunto agitado...

Antes de que el erudito le respondiera, me levante en el acto y me acerque a el con el libro en las manos...

-¿Qué sucede?.-

- En las casas de curación, han hallado a un niño atani en el bosque.

-¿un niño atani?..¿solo?.- pregunte extrañada.

- Asi es.-asintió

De inmediato salí a la sala de la biblioteca, coloque el libro en una mesa, y atravese la puerta mientras el elfo me seguia...

A traves de las numerosas camas, en su mayoria vacias, camine a paso decidido en busca de la jefa de sanadoras, pronto la divise a lo lejos en compañia de Hyara, me acerque rápidamente.

-¿Qué ha ocurrido?.-pregunte

-Este niño atani, se encuentra en malas condiciones.-

Hyara me conto enseguida como le habia hallado en el bosque, la preocupación sombreaba su rostro.

-Es sumamente extraño, es imposible que haya llegado solo hasta el bosque.

La sanadora sugirió que podria haberse extraviado de alguna caravana, que no era extraño que atravesaran los límites del bosque.

- No lo creo.-respondi pensativa.

Escrito el 18-11-2004 18:16 #7

Hyara vio entrar a Sulankalië, le contó como le había encontrado.

Hyara se quedó un rato pensativa, estaba como ausente pensando en lo que debía haberle ocurrido al niño.

-No creo que haya llegado hasta el bosque sólo, y si por una de esas cosas hubiera sido así, es imposible que haya llegado en este estado, pues cuando le encontré apenas llevaba ropa, y en su cuerpo había unas inscripciones que él mismo sería incapaz de hacerse.

Todas se quedaron en silencio, pensando en lo mismo. En aquel pobre niño y el lamentable estado en el que se encontraba.

La sanadora vio a las dos elfas pensativas y con rostro de preocupación, y para tranquilizarlas dijo:

-No deben preocuparse, lo encontraron a tiempo y se pondrá bien. Es un niño fuerte.

Las dos elfas se miraron, pero su rostro no cambió. Esas palabras aliviaban un poco su preocupación, pero hasta que el niño no estuviera en perfecto estado y no hubieran encontrado a aquel que le hizo tal daño no se quedarían tranquilas.

Tras esa mirada Hyara recordó algo…

-Alguien lo trajo al bosque- lo dijo en un tono serio, y Sulankalië y la sanadora se quedaron mirándola- cuando le recogí me fije que a su alrededor había huellas de hombres. Había muchas, y todas ellas eran distintas. Así pues, ya sabemos que alguien lo ha traído hasta aquí, y no sabemos cuantos eran…

Hyara se sentó, pues en esos momentos sintió como si un gran peso cayera sobre ella. No había sido capaz de sentir que alguien había penetrado en el bosque, y mucho menos había sentido la presencia de aquel pobre niño, indefenso, herido, perdido y aturdido. Se sentía en parte culpable por lo sucedido, pues si hubiera sentído su presencia en el bosque quizá hubiera podido evitar lo que le sucedió a ese niño.

[Editado por Lorellin el 18-11-2004 20:37]

Escrito el 19-11-2004 00:18 #8

Nelindë que pasaba por allí vio que había demasiada gente en la casa de curación y se decidió a entrar y averiguar que pasaba.

Al entrar se fijo que allí se hallaban 2 de sus compañeras y un niño q tenia unas marcas, se dirigió a ellas :

-¿De donde ha salido ese niño?, miro a sus compañeras pero no le quitaba la vista al niño acostado en la cama y les pidió que les contaran donde lo habían hallado.

Al cabo de un rato de explicarle lo sucedido, sin pensárselo dos veces les dijo y con cara extrañada se propuso ir al lugar e investigar esas huellas y averiguar de donde había salido aquel niño.

Miró un momento a Hyara y le susurró:

-No te tortures, no es culpa tuya lo q ha sucedido así q mejor es ponerse en marcha y averiguar el porque q quedarse sentada. Se colocó su espada, su capa y camino a la puerta les volvió a decir:

-Queréis venir el niño estará a salvo aquí, pero debemos averiguar que y como ha conseguido entrar aquí sin poder ser sentido, Nelindë se sentía intrigada ante tanto misterio.

\"una extraña aparición y luego esas marcas\" se dijo a si misma algo tiene que haber detrás de esto nada sucede así por que si, algo debe tener ese niño para dejarlo en ese estado ..

[Editado por Alaire el 19-11-2004 00:19]

Escrito el 19-11-2004 02:17 #9

Las noticias de siniestro no tardaron en llegar a los Puertos pero no exactamente por haber sido la velocidad de los mensajeros comparable al viento que corría a diario por lo parajes marinos, sino porque Gwyllion no necesitó de estos para intuir con terrible exactitud lo acontecido en los rededores de Taurelindomë.

La mirada de siempre, adusta y e insondable acompañaba el escaso pesar que le causó la infausta noticia. Ya no eran tiempos aquellos en que tales hechos pudieran ablandar el alma y conmover la razón.

Solo sentía un deber, que más allá del deseo altruista se había convertido en una costumbre patosa que desearía poder relegar.

Pero no era Gwyllion de quienes desistían al llamado de alguien que necesitase su ayuda, por cuanto acudió, aunque en un principio de la mejor gana.

No era una sanadora, ni tampoco el mejor de los espadachines del reino, sin embargo era dueña de una mirada que daba a entender sin reparos que el mando de parte de las tropas y aldeas Nuruvianas no le había sido consignado por nada.

Llegó sin problema aparente al poblado donde los primeros miembros del principado Tercano, habían marcado presencia, pero una leve agitación en la respiración y los cabellos en desprendidos de la habitual y rigurosa cofia, eran indicios únicos de que algo más pasaba allá afuera que el casual hallazgo de un niño.

Cuando dio con las sala donde estaban las nobles señoras de Tercano Nuruva, irrumpió de forma casi impúdica, y fácilmente confundible con la arrogancia. Lista para una intervención forzosa la Atani, no conservaba la frívola diferencia que surgiría entre ella y un hombre, en tiempos de paz.

-Damas, me temo no estamos solas. – sentenció con dureza, pues no quería dejar lugar a las dudas.

Sonaba más a la insolencia de una muchacha inmadura que creía ociosas a personas que se ocupaban de una tarea mayor pero aburrida, como le parecía era atender al convaleciente.

Al no recibir respuesta inmediata, mas que la mirada evaluadora de las mujeres, giró bruscamente y salió por donde acababa de entrar. Se reprendió sucesivamente por no haber controlado su actitud, pero una vez más, y como de costumbre, acabó indultando sus culpas en un abrir y cerrar de ojos. Sin lugar a dudas era impulsiva, pero no menos cauta por eso. Esperó con paciencia fuera del lugar mientras intentaba adivinar en que hora del día se hallaban, gracias a la posición del Sol, capacidad innata que poseía y que sin embargo contaba con una limitante casi idónea del lugar: el espeso follaje y las hojas del macizo arbóreo cubrían los cielos azulinos solo filtrando un par de afortunados rayos.

Ensayó una sonrisa amable y se preparó a hablar con la primera Dama que se dignara a acompañar su tarde.

Escrito el 19-11-2004 14:34 #10

- Yo voy contigo, no puedo quedarme aquí sin hacer nada.

Nelindë tenía razón, si se quedaba allí sentada no haría nada. Por mucho que estuviera preocupada por aquel niño lo mejor que podía hacer por él era encontrar a los que le hicieron tal crueldad, y pagarían por ello.

Hyara cogió su espada y su capa, y se las colocó. Fue junto a Nelindë y allí se detuvo esperando a ver que decidía hacer Sulankalië.

- Quédate con él hasta que regresemos- dijo Hyara dirigiéndose a la sanadora- no debe quedarse solo pues requiere cuidados, y seguramente cuando despierte se sentirá desorientado. Además, quizá recuerda algo de lo que le pasó y nos sería útil saberlo cuanto antes, para poder ayudarle.

Historia finalizada.