Antes de llegar a la frontera austral de la Orden de Telpe, yacían los restos de los antiguos miembros del Clan. Mas sólo los podía encontrar quien realmente los quisiera visitar y quien tuviera enterrado en ese territorio a alguien respetado.
Las constantes tormentas y vientos mueven las dunas que rodean el cementerio, pero sin embargo no afectan su interior. Ese constante movimiento hace que sea difícil llegar al lugar.
Una larga reja dorada, la cual al brillo del sol resplandece iluminando todo el interior, rodea todo el lugar de gran extensión. Sólo una doble puerta hay para entrar. La de la izquierda es de acero pulido y con runas élficas escritas con un hilo de plata que dicen “I Aurë”; y la de la derecha es de oscuro galvorn escrita también con runas élficas pero con oro, dicen “I Lomë”.
Traspasando el gran portón un gran camino se extiende hacia el centro del cementerio. A los costados se abren otros caminos los cuales conducen a diferentes bóvedas, pequeñas casas para el eterno descanso de los guerreros y damas. Las de la izquierda son todas destinadas a los seres que se consagraron a la luz. Sus calles están pobladas por árboles de blancas flores y adoquines blancos.
Como bien es sabido, el clan de la Orden de Telpe rinde culto al mal, pero tienen un absoluto respeto al descanso de sus muertos y al de sus enemigos. Por lo tanto, si llegara a ocurrir una batalla con otro Clan dentro de su territorio, y el mismo no reclamara los cuerpos, estos son destinados a esta sección del cementerio para ser enterrados como lo merecen.
En cambio, las de la derecha son para los que dedicaron su vida a la oscuridad; se alzan las bóvedas negras con decoraciones rojas y doradas, hermosas pero a su vez terribles. Aquí descansarán en un futuro los Iniciados, y los soldados que día a día arriesgan su vida por la integridad de Harna Dîn.
En el centro del cementerio hay un hermoso jardín, una plaza repleta de bancos, árboles y muchas flores, que son cortadas para luego decorar las tumbas de los muertos. Y allí, en el medio, hay una gran estatua de Mandos, el dueño de la Muerte. Bajo esa estatua una placa reza:
“Nar I arënta aucirië
I marnë kemenmânssen
I vanwalorssë”
Lo cual significa:
“Aquí están los que su luz perdieron
Te encuentras en tierras sagradas
En las Tierras del Sueño Muerto”
Frente a esa plaza se encuentra un templo, consagrado también a Mandos, donde los parientes de los caídos van a rezar a sus muertos. Una escalinata gris conduce a su entrada, la cual tiene a sus lados cuatro grandes columnas de mármol blanco. Sus puertas son, al igual que las rejas del cementerio, de oro. Dentro del recinto una alfombra roja conduce hasta el altar, donde una estatua de Mandos sentado en su trono reposa tranquila. En los pasillos laterales hay estatuas consagradas a dioses menores y a otros Valar, y varios bancos para que descansen los visitantes.
Por último, sólo basta decir que quienes vigilan este lugar son las temibles Lamninar, unas extrañas bestias carnívoras que habitan el desierto desde antes que se estableciera el Clan. Tienen varios colores, mezclas de amarillo, naranjas fuertes y rojos sangre. Estas bestias son originarias del desierto Nandë Oioúrë, del Clan Tercano Nuruva, pero como Shânak tiene control sobre ellas, trajo algunas para que cuidasen este lugar sagrado.
.::by K::.
