La primera batalla había terminado, pero la guerra aun no y eso se respiraba en el aire intranquilo, dejando atrás la sangre derramada por los mejores soldados de ambos clanes pero más de los Tercanos los cuáles no serian olvidados en el próximo encuentro pues pagarían por la vida de todos muy caro.
Cerca del lugar donde se había desarrollado la batalla, los tercanos habían construido un campamento para atender a sus heridos y también prepararse para la próxima batalla, que no tardaría mucho en acontecerse y debían estar totalmente recuperados.
Nelindë se encontraba hablando con varios soldados, en su mano había una especie de papel el cual sujetaba muy fuerte casi destrozándolo.
Cuando termino de hablar con los soldados, llamo a tres de ellos y dándoles unas indicaciones, estos salieron rápidamente hacia distintos lugares.
Uno de estos soldados entra a la tienda donde se encontraba Sildorl atendiendo a un soldado herido por una flecha.
-Señor Sildorl, la dama Nelindë solicita su presencia-, dijo el soldado
-Bien voy enseguida-, dijo Sildorl que ya estaba terminando con el herido el cual tenia una cara de total serenidad y su herida se recuperaba totalmente.
Una vez que Sildorl llego al lugar donde se encontraban sus compañeros, Nelindë adelantándose mirando seriamente a los demás, comenzó:
-Ya que estamos todos empecemos, Nan Tasarion sé a refugiado en Orod Eresseä, su fortaleza que se encuentra sobre nosotros-.
-Ellos pueden estar preparando algo o quizás estén esperando ser atacados, así que hay que estar listos, y necesitamos la mayoría de nuestros soldados ya que creo que esta batalla va a ser difícil-.
-Sildorl ¿cómo se encuentran los heridos?- , pregunto Nelindë mirando al elfo
-Son fuertes y sus heridas curan rápido, así que cuenta con ellos para esta batalla. Unas cuantas heridas no amainan sus ganas de luchar.-dijo Sildorl orgulloso
Yo pienso que no nos conviene atacar, seria un suicidio tratar de entrar en esa fortaleza-, interrumpió Endien.
-Es cierto-, dijo Flint, -lo que tenemos que hacer es dejar que ellos ataquen, total ahora tenemos a todos nuestros soldados y estamos listos para cualquier ataque-, añadió el enano colocando voz autoritaria.
-Pero recuerda que las huestes están cansadas y la pelea las ha dejado mal, ello influirá en el resultado. Digo que retrocedamos a un lugar seguro y que ahí aguardemos hasta que los hombres estén recuperados, no podemos atacar ni defendernos si ellos están malheridos- la voz de Endien se mostraba preocupada, nunca le gustó enfrentar una batalla sin tener las de ganar.
Este cometario perturbó el corazón de los presentes, haciéndolos dudar, pero Sildorl hablo:
-Tienes toda la razón Endien, pero si nos marchamos ahora, Nan Tasarion nos seguirá y nos atacara y allí si no podremos enfrentarles-, cuando el elfo dijo esto Endien inclino la cabeza preocupada.
-Bien entonces este será el plan-, comenzó diciendo Nelindë, -esperaremos donde estamos sin movernos, el Concilio se cansara de vernos acá sin hacer ningún movimiento y les haremos pensar que nuestras defensas están bajas, así cuando ellos ataquen, se llevaran una sorpresa-, una sonrisa se formo en el rostro de la elfa y los ojos le brillaron.
-Esta bien Nelindë-, dijo Sildorl, -y propongo que utilicemos toda la fuerza ents posible, ya que su fuerza y resistencia podría hacernos tomar la ciudad-, agrego el elfo mirando a Nelindë.
-No sé Sildorl, prefiero no intentar nada aun hasta que estemos bien preparados, en la ciudad pueden tener mas de una sorpresa que no sabemos no quiero poner en peligro mas que lo suficiente, hay tiempo depende de cómo se suceda esta batalla se decidirá sobre el terreno-, dijo Nelindë, - y como ultima cosa desearnos a nosotros que la sombra no caiga sobre nosotros y salgamos victoriosos aunque solo sea en no perder a muchos de los nuestros -. dijo con un brillo en sus ojos.
Ese día soldados y capitanes se prepararon para la defensa, seguramente Nan Tasarion no tardaría en atacar.
Anar empezaba a ocultarse, y los últimos rayos ya iluminaban la tierra, cuando Sildorl salió de su carpa, se sentía renovado y los deseos de pelear que surgían de sus venas no lo dejaban dormir. Allí bajo el cielo estrellado vio a Flint sentado en una roca fumando con su pipa y a Endien afilando su espada.
-¿Qué pasa elfo, no puedes dormir?-, dijo el enano en voz cargosa cuando lo vio acercarse.
-Así es Flint, mis deseos de luchar son más grandes cada vez que se acerca la hora de la batalla-, respondió Sildorl.
-A todos nos pasa lo mismo-, agrego Endien que continuaba afilando su espada.
Sildorl pudo divisar a Nelindë que se encontraba sola mirando hacia Orod Eresseä.
-¿En que piensas?-, pregunto Sildorl una vez que llego junto a ella.
-Pienso en lo que estará planeando Nan Tasarion, y creo que esta noche tenemos que estar atentos, ya que mis presentimientos no son buenos-, respondió la elfa con cierta preocupación.
Cuando Nelindë termino de decir esto, las puertas de Orod Eresseä comenzaron a abrirse, Nelindë y Sildorl vieron salir de ellas las tropas armadas del Concilio que se dirigían hacia ellos.
Sildorl salió corriendo hacia el campamento, -¡¡A sus puestos, a sus puestos!!-, gritaba, -¡prepárense para pelear!-.
-¿Qué sucede?- pregunto Flint que salió de su tienda cuando escucho los gritos.
-Nan Tasarion ataca prepárate- dijo Sildorl y continuo corriendo
Flint mira hacia el cerro y ve una gran columna negra que bajaba con rapidez, -Maldición-, gruño el enano y tomando su hacha salió a su puesto, -ahora van a saber lo que es un enano enojado-.
Nan Tasarion ataco con fuerza, los soldados tercanos no se esperaron el ataque tan pronto, así que muchos murieron en la envestida de Nan Tasarion.
Cuando los Tercanos reaccionaron se lanzaron contra los del concilio como una feroz ola, sus fuerzas se emparejaron con la de sus enemigos.
Gritos de dolor acompañados de muchos otros de furia se oían resonar en toda la zona, cada vez que una espada atravesaba un cuerpo.
Sildorl tomo un arco y formando una fila con los mejores arqueros, empezaron a disparar, los enemigos caían con las flechas atravesadas en sus ojos o cuerpos.
Los arqueros de Nan Tasarion se estaban reuniendo apuntado a los soldados
-¡Retrocedan, estamos a la merced de sus flechas¡ ¡atrás¡-
Pero en la batahola que se había generado no muchos escucharon las ordenes de Endien, y flechas con fuego alcanzaron a los soldados, que con gritos terroríficos morían calcinados.
Endien y Nelindë, ambas eran rodeadas por varios soldados enemigos pero con sus espadas ensartaban o decapitaban a todo aquel que se acercaba sin miramiento alguno, la sangre salpicaba a cada uno de los que se encontraran cerca.
Flint reagrupo a varios enanos y atacaron a los capitanes de Nan Tasarion, que estos al darse cuenta también reunieron a unos hombres y atacaron con mayor fuerza haciendo que los enanos retrocedieran.
Isil se había escondido, las nubes pasaban rápido y las estrellas sabiendo la sangre que continuación se derramaría ocultaron su brillo.
Elfos, enanos y hombres de ambos bandos habían caído, pero los Tercanos eran los mas perjudicados, pero estos todavía no estaban vencidos.
Había comenzado a llover convirtiendo el suelo en un mar de sangre en estos momentos y los relámpagos le mostraron a los capitanes de Nan Tasarion algo que no se esperaban ver, las moles se movían y con entonces un grito estremecedor hizo reinar el silencio en el campo de batalla, grandes pasos que hacían que el suelo temblara cada vez mas al acercarse, eran los ents que hasta entonces habían estado quietos, ahora empezaban con su ataque, así con su temible furia aplastaban con pies y rocas a los enemigos, sus manos agarraban al enemigo con tal dureza que lo arrojaban muy lejos de tal manera que el impacto contra el suelo era mortal para tales soldados, imposible de evitar implacables soldados de la naturaleza se enfrentaban, era su momento su hora de acabar con tales seres que se atrevieran a intentar dañarlos serian aplastados sin más.
Los ents de Nan Tasarion no tuvieron mucha participación, ya que unos enanos de Tercano los atacaron con hachas y estos no se defendieron muchos y huyeron hacia Orod Eresseä.
Los capitanes de Nan Tasarion, ante este ataque y ver que sus hombres caían ante estas criaturas decidieron retirarse de la batalla y volver a la fortaleza.
Los Tercanos también se detuvieron cuando estos empezaron a retirarse, pensando que si seguían con la batalla perderían a muchos de los suyos y preferían esperar a caer sobre ellos con todos sus soldados, así sabrían lo que seria la ira de esta compañía.
La batalla había terminado, pocos soldados Tercanos quedaron de pie, los ents que habían entrado al final de la batalla no habían sido dañados muchos, solo algunos que sufrieron algunos hachazos y otros que fueron incendiados, pero la lluvia los apagó.
Sildorl, Nelindë y Endien se encontraban juntos, sus espadas ensangrentadas eran lavadas por la lluvia.
-¿Dónde se encuentra Flint?-, pregunto Endien mirando a todos lados
-No se, pero busquemos-, dijo Nelindë mientras miraba entre los caídos.
Sildorl empezó a caminar por entre los numerosos muertos cuando encontró a Flint que estaba tapado por unos hombres del concilio, estaba herido, no de gravedad pero su cabeza estaba sangrando, el ataque a los capitanes de Nan Tasarion, había sido mala idea, y cuando fue el contraataque, recibió un golpe que lo dejo inconsciente, que lo hizo pasar por muerto salvando su vida.
Así Sildorl ayudado por Endien levantaron al enano y lo llevaron a un lugar seguro para que descansara.
Endien ordeno enterrar a todos los caídos, aunque eran muchos todos fueron sepultados, y los muertos de Nan Tasarion fueron apilados a los pies del cerro donde se encontraba la fortaleza de Orod Eresseä y fueron quemados, dando a entender que esto todavía no termina.
Y así fue como la segunda batalla de la quinta compañía Tercana y la tercera de Nan Tasarion termino. Los Tercanos obtuvieron una victoria así como también la perdida de muchos de sus hombres. Por ahora pues el fuego de los corazones es imposible de apagar la sangre seguramente correrá.
[Editado por sauron_ el 02-02-2005 15:48]
