La Guerra de los Clanes

Tres Enanos Y Un Destino

Escribiéndose...
Escrito el 28-02-2005 17:20 #1

Espero Elriol, que tengas una buena excusa para interrumpirme mientras fijo la ruta de navegación -dijo el capitán-

Em…, Señor, mire… los marineros… murmuran acerca de nuestros pasajeros, el viaje se hace largo y sus desaires y costumbres no son bien vistas a bordo. Gruñen palabras en un idioma desconocido cuando pasamos a su lado, nos miran por el rabillo del ojo, cuando no vomitan por la cubierta se quedan dormidos en cualquier lugar, no se lavan… Os ruego que escuchéis nuestras quejas, comprendemos que debemos respetar la promesa que hicimos al elfo en tierra firme, pero…

¡¡¡ Basta ya Elriol ¡¡¡, no tortures más mis oídos con tus quejas, eres un hombre de mar, un fornido marinero de Númenor como los que estamos aquí, hemos superado tempestades peores que esta. ¿Acaso no crees que no me ofende ver como allá donde voy piso figuritas de madera, de todas las formas y tamaños? ¿crees que me gusta ver el barco de mi padre lleno de grabados, tallas e innumerables labrados desde los remos hasta los mástiles?… ¡! crees que no aguanto al ver como condimentan las gaviotas que atrapan en cubierta con el oilosse ¡¡ -con un golpe seco la tensión generada llega al punto en que decrece-.Solo pido tiempo, calma…¡¡calma¡¡, ve y haz acallar los rumores¡¡. Pero, -dijo sosegandose de repente-si he llegado tan lejos en mis viajes a sido gracias a mi renombrada paciencia y mi temple seguro… gracias, puedes retirarte

Si mi señor, me arrepiento de mi debilidad. Supongo que el oro y los favores que pagan sus amigos, merecerán todas las desventuras que nos han surgido a lo largo del viaje. Me pongo en vuestro lugar, ¡oh ! sabio comandante, surcador de olas, tu que unes las tierras mas lejanas bajo el viento en las velas. ¡Ea! y que no se diga que los marineros de Numenor no aguantan las duras pruebas de Ulmo

Pero la aparente tranquilidad del comandante no duraría mucho, las finas ironías se materializan cuando Elriol recordó, -bajo el creciente enrojecimiento de su interlocutor- como la noche anterior, Nülk y los suyos, intentaron arreglar la madera carcomida de la mujer que había sido labrada en el mascarón de proa, con tan mala fortuna que una cincelada hizo parar a la cabeza de la estatua al mar.

Asimismo, Elriol siguió comentando como los enanos consiguieron, no sin muchas y ridículas argucias, rescatarla. Se dice que mas bien parecía querer quedarse en los brazos de Ulmo que volver a manos de Nülk, tal vez sospechando que su propio peso iba a doblar la punta de hierro, que la uniría de nuevo a su antiguo cuerpo.

Así, la estatua quedó con la cabeza ladeada, apoyada sobre su hombro derecho, con lo que el barco fue mundialmente conocido como la \"sirenita cuellirota\", en vez de por su antiguo nombre \"Uinién\"

Antes de marcharme, señor, no quería irme sin comunicarle que los huraños y silvestres invitados, han mudado su habitual forma de ser, no se si emborrachados con el caro licor que traía para vender a los habitantes del Valle del Ingenio -dijo Elriol tras quedarse parado fingiendo recordar… y le convidan a comer el asado que han realizado a partir de sus palomas mensajeras. ¡Ah se me olvidaba1 -parando antes de salir por la puerta,-Por ultimo le recuerdan que lleve sus instrumentos musicales y su pipa de fumar al salón de proa, en lo que viene se han tomado la libertad ellos mismos, a modo de fino detalle, de coger la hierba que guardaba en el camarote

[Editado por gorathion el 28-02-2005 17:54]

[Editado por gorathion el 28-02-2005 18:00]

Escrito el 28-02-2005 18:21 #2

Era un suave mediodía en las vírgenes costas del sur de la isla del Valle del Ingenio, una zona apenas poblada por dispersas granjas de agricultores y ganaderos. La brisa peinaba la hierba a la vez que tiraba los innumerables frutos maduros de los árboles. Así, la tan larga tranquilidad que había en la caleta se vio interrumpida por el rápido virar de un barco que, aprovechando la corriente costera, avanzaba a gran velocidad por la orilla del acantilado.

Por la borda del bajel, se podia ver un hombre entrado en años ondeando una porra en lo alto y mas rabia que si llevase todos los silmarils ardiendo en su estómago. Galopaba babeando rabia junto con dos marineros que lo intentaban parar en sus planes. Detrás, una jovencita intentaba calmarle a la vez que poner disciplina entre los marineros que alentaban a su capitán.

¡ A rastreros y sucios barbados, mitad de mitades en altura e inteligencia¡ ¡por la borda vais a caer como los desperdicios que sois si no corréis mas rápido que yo ¡ En mala hora decidi meter ratas tan grandes en mi granero ¡ salid ahora o probareis el acero de mi espada, inmunda raza de rufianes maleducados ¡¡

Tras un golpe seco, el barco encalla en la orilla, acto seguido se dejan caer dos rampas por las que como ratones asustados bajan al trote dos enanos cubiertos hasta arriba de enseres, bandoleras y demás bártulos. Bajo gritos burlas y maldiciones les caen encima los cuencos, estatuillas, cubiertos etc. que o bien eran suyos o eran lo suficientemente contundentes para abollar la dura cabeza de nuestros personajes.

Ahhh ¡¡ buscadme al cabecilla ¡¡ . Registrad mi camarote pues se habrá refugiado allí, en pro de dios sabe que mas fechorías ¡¡ ¡ que alguien quite a ese poney que esta royendo las maromas ¡

Por la borda va el enano

Y si nos deja el capitán…

Seguido ira su caballo

Buscad un montón de pelos

que por este viaje amargo,

Beba lo de todo un año

Apresuraros hermanos,

lanzad ese sucio enano

¡¡¡ Con el al mar, Con el al mar, ¡¡¡

El tintinear de su martillo

Para siempre lo hemos callado

Come arena caracolillo

Pues al fin nos hemos vengado


A la par, estallan de júbilo los marineros y entre sus cabezas muchos aupan, cantan y sujetan un rollizo enano que no para de moverse y maldecir a todos los que le rodean. “soltadme sucios, no sabéis con quien tratáis ni con quien os jugáis la vida, volveré y con mi hacha os rebanaré las pier… no acabo de decir la palabra \"piernas\" cuando el capitán, poseso de una incontenible ira, se abre paso entre sus marineros, haciendo suyo el honor de arrojar a Nülk al mar. En compensación muchos marineros, que no pudieron vengarse en persona del enano, lanzaron unos metros mas allá de la multitud, al desdichado poney, cuya única culpa era la de sus propietarios y el haberse comido algunas fibras de cáñamo.

Váyase al norte maese Nülk, -dijo la encantadora muchacha mientras el barco zarpaba,- ¡¡¡ agárrese al caballo y el por supervivencia nadara a la orilla con usted ¡¡¡ ¡¡cuídese, tendrá noticias mías mas adelante¡¡¡

Escrito el 01-03-2005 23:26 #3

Allá abajo, entre las aguas rompientes se podía apreciar como el poney nadaba a duras penas, intentando evitar que las olas lo estrellasen contra la pulida pared del acantilado. Nülk había quedado agarrado a una piedra de la cornisa, donde las olas le hacían perder el equilibrio con sus Envites. Allí estaba maldiciendo, a sus compañeros de fatigas, rodeado de bártulos de los que no se había separado aun peligrando por ello su vida.

Haber queréis ayudarme a salir de aquí o es que es de mas ayuda un poney que vosotros…-gritó Nülk desde el mar-la verdad es que pienso que en seso si que os adelanta, ¡a verrr esa cuerda sabandijas!, ¿acaso vais a esperar a mañana? ¿o ha pasado?¡ Ya tendría que estar arriba hace un rato! ¿Va o no va la cuerda?

Malditos hombres, quien puede confiar en unas voluntades tan débiles, y cambiantes como las suyas, ¡¡ quien falta al honor y miente es capaz de hacernos cualquier cosa¡¡ mejor que nos hayan hecho abandonar ese sucio barco. Se creen que por navegar en montones de madera son más que cualquiera.

Tras un tiempo Suli y Mili consiguieron empalmar dos sogas para subir a Nülk, las aseguraron atándolas a un árbol del acantilado. Mientras, en la cornisa de abajo, el enano se la amarraba a las hebillas del cinto.

Pero de improvisto tuvo que agarrarse a ella con uñas y dientes. Una fuerza descomunal lo elevaba y lo balanceaba de derecha a izquierda, haciéndole devorar las zarzas que habían crecido en las cornisas, además de alguna que otra piedra saliente. Arriba se oían crujidos y silbidos extraños. Sin duda algo pasaba en la cima, todavía no podía ver nada, pero temía que la soga se rompiese del roce con la roca, por lo que no esperó y fue a atarse con la cuerda sobrante a unas raíces enormes que asomaban por la roca, salvo que inmediatamente estas lo aprisionaron y estrujaron contra la pared. Ya le crujían los huesos de besar a la pared, cuando movido por la cercanía de su muerte, acertó a alcanzar un hacha arrojadiza de su cinto, con la que fue seccionando muchas de las lianas que lo sujetaban, a cada tajo se oía el chillar de aquel ser que parecía vivir. Mas y mas raíces veía caer al mar, y las paredes parece que iban a desprenderse al vacío, se oía el estrépito de las rocas que caían y los gritos de guerra de Suli y Mili. Súbitamente las raíces desaparecieron en la roca y ascendió disparado una vez más hacia arriba. Rezaba por que no se rompiese la debilitada cuerda élfica. Apenas le dio tiempo a pensar esto porque ya había salvado la distancia hasta la cumbre. Sin dar crédito a lo que veía, comprobó como iba arrastrado a un renqueante árbol que buscaba la espesura cercana. Un grito de pánico alerto a sus compañeros que cortaron la soga al tiempo justo que el árbol malherido se revolvía en contra de los tres enanos, en un ultimo intento de venganza, antes de encontrarse con sus parientes. Tras ponerse a salvo nuestros tres personajes se tumbaron boca arriba respirando estrepitosamente, volvían a sentir el sol de mediodía en su cara, ¡quien lo hubiera jurado unos minutos antes!

Escrito el 07-03-2005 00:31 #4

Puede que fuesen la media tarde cuando empezaron a recuperarse de la aventura, poco a poco fueron levantándose en silencio para recoger el equipo que estaba desperdigado por la colina. Por sorpresa decidieron alejarse de un bosque que cada vez les parecía más amenazador, y hasta cercano. Del suelo recogieron los fragmentos de madera que consiguieron arrancar, del árbol andante, tras la refriega. Los apilaron en un haz, y una vez recogido todo, bajaron a la caleta que se divisaba a lo lejos.

Allí, Nülk acondiciono una cueva poco profunda del acantilado, se sirvió de la madera que la marea arrojaba a la playa, y que tan diligentemente se encargaban de recoger Suli y Mili. Tras hacer un tejadillo inclinado que tapaba la entrada, se dispuso a hacer un recuento del equipaje que tenían hasta ese momento. Al recostarse se dio cuanta de que las rocas no eran muy confortables y pensó en recoger algo mullido para hacer más llevadera la noche.

Una vez que subió de nuevo a la colina, reunió un montón de hierba larga y mullida, procuró separar las más secas para encender una fogata. Allí, agachado de cara al sol para atar los fardos, se dio cuenta de la inmensidad del mar que habían surcado. Por un momento pudo ver con calma los alrededores, quien sabe si explorados. Allí pudo apreciar una vez más los minutos que la vida le estaba concediendo.

Se puede saber que le pasa a Nulk-pregunto Suli a Mili- esta allí, mirándolo todo y no ve que le estoy haciendo señales. Supongo que todavía no se puede creer que este vivo, ¡de menuda nos hemos salvado hermano! –Respondió Mili-, tendremos que ir pensando en levantarnos de estas rocas y pensar en la…no te muevas, no respires, ahora… ¡ya!-¡Mili!-grito Suli- Que has...que es eso, ten cuidado con esa cosa que se mueve. Es es...enorme, y… ¿a que esperabas para cogerlo?, ¿a que me devorará los pies?, ¡¡ Nülk diantre, baja a ver esto!

Mientras bajaba Suli inmovilizaba las pinzas del cangrejo, -menudo espectáculo, podías encontrar uno tu, y hacer una pelea, ¿te acuerdas de pequeños cuando las hacíamos con grillos?, Mili, esto esta lleno de ellos, aunque no se si encontraras otro como este-dijo con tono de superioridad-

- no lo dudes, y sin moverme del sitio, pero tendré que coger un palito para sacarlos de las rendijas, ¡como este!..Y ahora con un poco de maña..Aquí está otro, no es tan grande pero tiene mala uva. Veremos quien gana ahora.

Mientras Mili seguía buscando algún otro cangrejo, en caso de que el suyo perdiese-Mili fue a buscar un cuenco de metal, pero al final se decanto por la olla grande. Allí estaba Nülk haciendo camastros con las hierbas, el cual le miró con sorpresa y le dijo

Umm, os he estado viendo jugar entre las rocas, ¡ se os oía desde una legua ¡

Parecéis chiquillos, podíais echarme una mano para acabar antes. Si por vosotros fuese, acabaríamos mañana con los riñones destrozados, a base de dormir sobre piedras.

Se puede saber que andas buscando ¡¡¡ ¿la olla? Acaso te vas a comer ese bichejo que traes en la mano.

¿Y por que no?
- dijo Suli tras pensar durante un rato- si te das cuenta están rellenitos, y hervidos con agua salada, deben estar sabrosos. Con esto nuestro astuto enano pensó mofarse de la apariencia dura que mostraba Nülk. Le conocía tan bien que pensaba que no tardaría en dejar de ser reticente para luego ser el primero en meter la mano en la olla. Sí, sería el comienzo de una broma que duraría mucho tiempo. Pero para ello tendría que hacer un buen papel. Algo le decía que la barriga de su amigo no tardaría en mantener un pulso con su conciencia, y eso…era digno de ver.

Debes estar realmente loco para comerte ese bichejo baboso. A saber que comen o por donde andan. Tripas de peces, hojas podridas,¡ puagg! Solo como huelen las rocas de donde salen, ya ves que seguro que saben a piedra pues hasta se les parecen… y eso si evitas que te piquen con sus tenazas. Suli, piensa que pueden ser hasta venenosos, con esa pinta…

-Nülk, que tengan mala pinta no significa que no haya nada bueno dentro, yme extraña mas que venga el comentario de alguien como tu, que al igual que el cangrejo, guarda un graaaaan corazon debajo de esas trazas tan roñosas.
Al final a Suli consiguió la dichosa cazuela, pero Nülk le había quitado de la cabeza, la idea de las peleas de cangrejos, sustituyéndosela por un chichón con forma de asa de olla. Ahora le miraba de reojo y llenaba la cazuela con los cangrejos más grandes y que más asco daban a Nülk. Vino Mili, que había visto la escena desde lejos, y se limito a hacer lo que hacía su compañero. Cuando la hubieron llenado le habló: mira, sígueme el juego y verás como nos reímos de Nülk hasta el día del retorno, me las va a pagar con un buen dolor de tripa. Termina de rellenar la olla con agua, en lo que yo prendo fuego ¿de acuerdo? No hacía falta afirmar nada para que el fuego estuviese palpitando y la olla encima de él mientras ultimaban la farsa, Nülk se asomaba furtivo desde el chamizo de pared rocosa. Había debido de terminar y ahora la curiosidad le pedía ver que hacían aquellos dos. No tardó mucho en convencerse a si mismo, de que tendría que disculparse con su amigos. A su vez, Estos ya tenían todo preparado para cuando llegó a sentarse a su lado.

Perdonadme por estar tan raro chicos, y especialmente tú, Suli, siento haber sido tan bruto. Y lo de los cangrejos, no debía haber dicho eso y menos lo pienso ahora que huelen tan bien, y están tan rojitos, y tan limpitos, y tan..No se..

Anda y coge mas de dos,-dijo Suli con tono ofendido y despreocupado- haz tu los honores y no me hagas mas desprecios, y ten cuidado no te quemes y los tires, que cuesta cogerlos.

Si hubieses oído los cuentos de los elfos,-interrumpió Mili- hubieses visto como ellos si los comían, pero claro, el señor Nülk, como lo sabe toodo…

Aguantando reproches y más reproches estuvo Nülk por culpa de su carácter, no le quedaba otra que tragar y distraerse comiendo los cangrejos. Se entretenía buscando estrategias para pelarlos mientras fingía hacerse el apesadumbrado. La bronca desembocó en un repaso de todo lo que les había pasado hasta el momento. Y entre cangrejo y cangrejo, risa y risa, y tabaco por aquí y tabaco por allá, acabaron con una segunda olla y con una tercera,…hasta la quinta en que anocheció y decidieron ir entre a la cueva, donde les esperaban los fardos de hierba mullidita. Que tan bien les había preparado Nülk.

Escrito el 22-03-2005 22:31 #5

Amanece el nuevo día, y entre las grietas del techo y la entrada se cuelan los radiantes rayos solares que despiertan a los tres enanos. Uno a uno se saludan cuando, para su sorpresa…

¡ Mili!, -dijo Suli, nervioso, mientras se acercaba a ver de cerca de su amigo- ¡tienes los labios rojos¡

¡Y tu también Mili! –respondió el otro a la vez que reía a grandes carcajadas

¡arg! Además tienes la boca y los dientes también rojos, y un aliento que atufa a huevo revenido!

Mientras ambos hablaban, Nülk se miró en el reflejo del casco, viendo que tampoco el se salvaba: ¡esto es por comer los dichosos cangrejos! ¡vamos a lavarnos cuanto antes al mar!

Pero todos los intentos fueron inútiles, pues el tinte era tan fuerte que no se iba ni frotándose a conciencia con agua caliente. Desesperados, decidieron recoger y poner rumbo a quien sabe donde. Pero lejos de aquella zona, en la que tan mal les había ido últimamente.

No fue difícil tomar la alternativa al bosque, escogieron avanzar hacia el este, caminando por unas suaves colinas coronadas por praderas de hierba. El viento hacía moverlas en oleadas verdes y las brisas del mar todavía podían olerse desde allí. volviéndose atrás se contemplaba aun la inmensidad del mar.

Al cabo de muchas horas caminando, dejaron atrás el mar y las colinas se hicieron menos pronunciadas. Se sentían solos y agotados en la inmensidad de aquellas nuevas tierras. Temían haber sido abandonados en una isla deshabitada, tenia toda la pinta de que la única solución sería volver al mar, hacer una barca y echarse a la mar…pero de momento tendrían que descansar, y para ello eligieron una hilera de árboles que serpenteaba por la llanura, sin duda un cauce de agua donde asearse.

Una vez dentro descubrieron una senda abierta en la hierba, quien sabe si del paso de animales salvajes o de personas. Escépticos, desenfundaron sus armas y avanzaron poniendo un ojo a cada lado del camino.

Avanzaron y avanzaron, apartaron a su paso las ramas y hojas de los arbustos, cuando para su sorpresa fueron a dar con una especie de campamento abandonado. Donde el camino acababa, un tronco caído cruzaba de lado a lado el arroyo. Abajo, el arroyo se había estancado, formando una poza de aguas cristalinas, en la que se veía nadar esquivo, algún que otro pez. En las orillas había casetas rudimentarias hechas a base de ramas y hojas entrelazadas, forradas de una capa de barro. Entre cada caseta surgían grandes árboles que terminaban por flanquear la charca grandes árboles de los que pendían lianas hasta el suelo, y, mirando en lo alto, había unas toscas plataformas a las que se accedía por unas maderas clavadas en los troncos.

No habían salido de su asombro cuando los enanos empezaron a hablar de la suerte que tenían por haber encontrado un asentamiento ya hecho, los árboles parecían inofensivos y aquellas ruinas estaban llenas de lugares que explorar, ni cortos ni perezosos, Mili y Suli se fueron a inspeccionar los alrededores en busca de algo de comida. Nülk, por otra parte, descubrió una explanada que pareció ser un centro de reuniones antiguamente, tenía una mesa, en la que puso los bártulos y un cerco de piedras ennegrecidas, donde el también prendió una hoguera a base de algunos troncos que servían de asientos. En ese momento un grito ahogado pareció sonar en algún lado

De aquel lugar, desconfiado y sin llamar la atención, desenvainó su daga y la escondió en la manga, dispuesta para un repentino contraataque.

Mientras tanto Suli y Mili se encontraban extasiados, comiendo de lo que parecía ser un antiguo huerto, se agachaban a comer moras, guisantes y fresas silvestres que encontraban por el suelo y los arbustos. Aquello era un regalo para su paladar, hacía tanto tiempo que no probaban algo tan dulce. Las horas se hacían minutos hasta que Mili se dio cuenta de que no oía a Suli., no contestaba a sus llamada

¿Suli?, ¡sé que estas ahí! Quieres dejar de jugar y salir de esos matojos, ¡tienes ya muchos años para esas chiquilladas!, y menos cuando me lo dejas tan fácil, ¡cuando te canses me buscas!

Mili no estaba dispuesto a entrar en mas juegos que desembocasen en consecuencias imprevisibles, bastante tenia que soportar con tener que viajar con la boca cerrada, como para ahora jugar entre zarzas…, saco su cuenco y se dispuso a llenarlo con las mejores bayas que encontrase, cuando noto que Mili se le acercaba por detras, tal vez mosqueado por no haber sido correspondido.

¿ya te cansaste..eh?, ¡anda, toma tu cuenco y llena.. ¿Qué..

…..

Un poco más lejos, Nülk ya no oía las risas de sus amigos, solo el roce de su ropa al caminar. Con calma empezó a reparar en detalles como que el hollín de la hoguera era de hace pocos días, o de alguna que otra pisada en la arena del borde de la charca. Por su mente corrió la sensación de que muchas miradas ocultas en la espesura se ponían en él. Caminaba como sin rumbo, con los sentidos puestos en aquel lugar que hasta hace poco le parecía acogedor. Deseaba encontrar a sus amigos, ¿Quién sabe si estos rufianes no estarían otra vez haciendo de las suyas? De todos modos, si hubiesen querido matarle ya lo hubiesen hecho…

No le gustaba la situación, y se adentro en una caseta de entrada angosta, en el interior había cestas de mimbre, y cantaros apilados contra la pared, del techo pendían finas ramas de madera, quemadas en el extremo más cercano al suelo. La estancia tenía una cueva que se adentraba bajo tierra, del fondo venía una corriente fresca con aromas dulzones. Sirviéndose de una rama, a la que prendió fuego, se dispuso a bajar los escalones, empujó la puerta de la cueva y se produjo un fuerte chirrido, pero en la sala se noto un ruido, apenas perceptible, que intentaba pasar desapercibido aprovechando el ensordecedor crujido de la puerta de la gruta. Imprevisiblemente y alarmado, Nülk se dio la vuelta deslizando en un rápido movimiento la daga de su manga, y con el fornido antebrazo empujó al intruso contra la puerta de entrada. El golpe fue seco, contundente, pillando por sorpresa a un enclenque encapuchado, que había intentado asestarle un garrotazo por la espalda. el choque había le había dejado atontado y Nülk se apresuro a desenmascarar a su agresor…

¿Qué? -¿Cómo? -dijo Nülk con cara de asombro- ¿un niño?

Escrito el 23-11-2005 01:53 #6

Tres enanos entre enanos

-¡Vamos niño despierta! _dijo Nülk con un timbre asustado mientras lo zarandeaba nervioso _ ¡como se te ocurre hacerme eso! ¡contesta!

-¡quiere dejarlo ya sucio enano! ¡No ve que va a matarlo! _dijo una niña mientras se colgaba insistentemente del brazo del enano_ ¡déjelo! ¡suéltelo!

Nülk apartó a la insolente mocosa que le estaba clavando las uñas hasta los huesos, preguntándose de donde había salido aquella niña endemoniada.

_ ¡toma a tu noviete y déjame ya de arañar! _dijo el enano mientras lanzaba a ambos contra los cántaros.

_¡No es mi novio cara troll! _dijo la chica azorada, a la vez que le tiraba un trozo de barro que recubría la pared_

_ arg¡ ..Cuando me quite la arena del ojo te voy a meter en el cántaro y vas a ir al rr… ¿Quién…

Una multitud de niños arrastraba ahora a Nülk por las piernas, no sabía a donde le llevaban pero le resultaba cuanto menos gracioso ver a tanto aprendiz de guerrero haciendo esfuerzos por moverlo. ¿Estaría tan gordo como decí Suli? ¿O debía buscarse una armadura de viaje mas liviana?. En estas cosas insignificantes pensaba sin preocuparse de su futuro.

Tardaron un rato en sacarlo de la caseta, parecía causar asombro entre todos los niñitos que estaban allí concentrados, oía una niña, le resultaba familiar su timbre de voz, indudablemente era la chiquilla nerviosa de antes. Parecía una de los cabecillas ya que de otra forma no se explicaba como se preocupaba por todos los detalles y daba órdenes al resto. Entre la agitación del momento, Nülk pudo abrir disimuladamente los ojos y ver a los lejos como Suli y Mili estaban colgados de unas lianas, justo encima de la charca, completamente atados y balanceándose pateticamente de un lado a otro como si de dos péndulos se tratase.

_ tal vez no tenia que haber fingido desmayarme cuando sentí el golpe en la cabeza –dijo Nülk para sí_, me estoy clavando en la espalda todos los cantos de este endiablado camino y no respetan para nada los huesos de mi cráneo, seguro que se creen que los enanos tenemos la cabeza dura…bueno, en parte si, pero no como para que nos reboten las piedras..

_¿Estas bien Hearm?_ oyó graznar a la dichosa niña que tanto odiaba_ ¡el enano este casi le arranca la cabeza con sus meneos!_dijo la chiquilla a las otras amigas que les seguían_ ¡ dejad aquí al enano!, pienso meterle en un cántaro y tirarle al río como quería hacer él conmigo¡ ven Hearm!, que te parece a ti que haga con…noo

_ ¡Ya basta de monerías niña tonta jejeje! _sorprendió de repente el enano, mientras agarraba el pie del niño Hearm y le tiraba al suelo cerca de él, justo al tiempo que le ponía su cuchillo en la garganta_

_ No señor, no me haga nada, yo solo vine a ver…_dijo el niño llamado Hearm_

_¡suéltelo! _chilló desesperada la niña mientras empuñaba un garrote con

piedras_

_ Suelta tú, jefecita, a los otros enanos y déjanos ir por donde hemos venido, eso si quieres que tu futuro maridito conserve su cara bonita, ¡por que claro! Te crees que me vas a engañar a mi fingiendo que no te hace tilín Hearm ¿eh niñita tonta? – dijo Nülk aprovechándose ahora para burlarse de ella-

_ ¡Y también un cuenco de fresas ¡ ¡pide a cambio unas fresas de las que tienen para el caminooo!_ oyó decir a Suli_.

Pero eso, y que dirigió una mirada reprochadora a Suli, fue lo último que recordó Nülk antes de caer semiinconsciente e hincado de rodillas, tras una fuerte patada en la entrepierna.

[Editado por gorathion el 23-11-2005 02:00]