Exelder
El portal de las columnas de hierro
Uno de los lugares más distintivos de las ciudades de Telpe, emplazamiento de la compañía uno y sus capitanes, es Osto Telemna. Ahí en la isla, la ciudad de la niebla donde se conjugan realidad y mito, se encuentran las legendarias prisiones de la ciudad capital de la Orden. Dentro de la sombría ciudadela, existe una de las más temibles mazmorras después de la Ciudad del miedo, la gran ciudadela-prisión de la orden. No menos oscura que esta pero sí más pequeña y aislada, señalada por un singular renombre, su sola mención evoca horrorosos recuerdos aun para aquellos que siquiera han visto del exterior los ominosos portales de entrada. Pues en la parte norte de la isla, circundada por pequeños fortines para las guardias de la ciudad, se encuentra una austera construcción en forma de templo, cuyas fuertes y oscuras columnas contrastan fuertemente con la ornamentada arquitectura del resto de la capital, y que solo es señalada por una insignia al frente, donde escrito con runas de plata resaltantes en piedra negra, se le nombra como “el portal de las columnas de hierro, la senda del tormento perpetuo” Entrando por aquellos portales se siente desde un inicio un ambiente de opresión indefinible. La estructura sigue un orden descendente de tres niveles, en el primero existen antorchas que brindan algo de luz a las desoladoras galeras, y esta destinado a aquellos prisioneros que serán sometidos a algún interrogatorio o mantienen algún interés para la Orden, no obstante es común que la mayoría mueran después de un tiempo sin recibir jamás atención alguna. En el segundo nivel se ubica la sala de torturas y del tercero, aun nadie se ha aventurado a ser testigo de los inenarrables detalles de su aspecto, pero los lamentos que del emanan, forman un incesante y perturbador coro de susurros indefinidos, al que muchos comparan ya con el de las almas atormentadas por el señor oscuro.
No muy lejos del pasillo principal que conduce al primer nivel, una bifurcación lleva a unos oscuros pasadizos que bien podrían enloquecer incluso a aquellos de mayor temple. Esta senda oculta tras un grueso portón de hierro forjado con la insignia de una estrella roja, es la entrada a denominada “sala de estudio” de uno de uno de los hermanos de plata. Esta amplia sala, no obstante tiene comunicación directa con la torre maestra de la isla, ya que existen ciertos pasadizos subterráneos que conectan ambos edificios. Los hombres de guardia, que portan los estandartes de Osto Telemna , a la vez visten una cota de malla negra con una extraña insignia roja, es la señal de distintiva de las compañías de las mazmorras, las llamadas guardias negras, y solo entre ellos conocen las contraseñas necesarias para moverse libremente dependiendo el conocimiento de las mismas según la jerarquía que ostenten, pues si alguien es sorprendido sin identificarse en el lugar, aun si es hombre de guardia, es sin mayor trámite conducido a las galeras; solo un hermano de la orden puede franquear las puertas además del maestre.
A pesar de que se guarda un silencio hermético al respecto, las historias que se cuentan del lugar son perturbadoras. Se cuenta que en las subterráneas salas ocultas se experimenta con elfos, humanos y demás seres…. abominaciones dicen… malignas criaturas sin nombre y que el sombrío medioelfo de la estrella, invoca fuerzas desconocidas y trafica con poderes ignotos a cambio de sacrificios. La superstición le atribuye aun más, pero para los hombres de las guardias negras, en las salas inferiores el medioelfo solo estudia y medita sobre arcanos pergaminos y libros de incomprensibles lenguas, que generalmente llegan desde las bibliotecas de Harma I Nóm, si bien de algunos no se tiene en claro la procedencia. Los estudios que a veces le absorben días y semanas enteras, no obstante siempre lo revitalizan. Pasado el tiempo aparece mas lozano y a la vez mas imponente, aunque en ocasiones también le consumen de manera impresionante. Estos hábitos contrastan fuertemente con su tendencia visitar las fastuosas torres y palacios de la orden, en las diferentes ciudades, y sus acostumbrados paseos por los bosques Eryn-Dînen Si experimenta con los prisioneros de las mazmorras, o si realiza sortilegios oscuros al amparo de la noche, nadie lo ha afirmado… ni negado tampoco.
