La Guerra de los Clanes

Un Secreto Contado A Voces.

Escribiéndose...
Escrito el 07-04-2005 23:40 #1

No hace ni dos semanas que zarpe del puerto de Hecilondë, ubicado en el territorio del Clan de La Orden de Telpe. Allí la luz es mortecina y las aguas son más oscuras y hoy al subir a la cubierta del barco Abanase observé, al nacer el día mirando al cielo y he podido ver luz tan extensa y clara, rebosante de vida que llegaba a mí. La luz brillaba en el agua que rebotaba contra el casco del barco. La brisa marina me envolvía.

-¡¡¡Ostarie a la vista!!!-grito un marinero

Los hombres empezaron a revolverse en cubierta. Venían e iban de un lado para otro recogiendo los aparejos, las cuerdas, preparándose para entrar en el puerto. Y allí ante mi pude ver una torre algo extraña, formada por grandes vigas de metal y madera con un objeto algo extraño y brillante en su cúspide, que presidía desde lo alto de un acantilado la entrada al puerto.

La ciudad era una ciudad porteña, con casas blancas y de no mas 3 pisos, con arcadas que sujetaban balcones y hacían de las veces de resguardo para los mercaderes en caso de lluvia, las entradas a casas, y locales varios.

-Adiós caballero, sed bienvenido a esta tierra.- me dijo un marinero al que le faltaba un ojo cuando bajaba por la pasarela.

- Ese elfo es extraño, no hablo en todo el viaje.- aclaro a un compañero en voz baja.

Me mezcle con la gente, artesanos y los trabajadores del muelle. Allí entre las casas vi el cartel de lo que parecía una taberna “La taberna de aearon” rezaba en el cartel. <<Cualquier sitio es bueno>> pensé. El ambiente de la taberna era agradable, los parroquianos hablaban y reían. Y allí sonriendo por la frase malsonante de un marinero estaba ella. Sus rojizos cabellos, sus ojos azul celeste y rodeada de soldados elfas y un enano y un hombre de aspecto mas bien siniestro. Más parecía una Maiar que una elfa de este mundo.

Agite la cabeza intentando sacudirme aquellos pensamientos y volver a ser yo, Hour Capitán del Telpe. Estaba en tierras extranjeras no debía dejarme embargar por nada. Me dirigí a la barra y solicite un vaso de hidromiel, mientras observa a las gentes de la taberna.

***********************************

-Vamos caballeros, compórtense delante de esta elfa. XDDDDD jactarse de victorias no es de buenos ganadores:-P

La puerta de la taberna se abrió y entro un alto caballero con el rostro cubierto por una capucha y del que solo se dejaban ver algunos mechones de cabello dorado, vestido como un montaraz. <<Demasiado alto para ser un montaraz >> pensó Ântleintzar Altariel. El caballero se acerco al tabernero y le pregunto algo…Ântleinzar se sorprendió al ver que el tabernero la señalo, y que el caballero se dirigía a ella con paso firme.

-Ântleinzar Altariel.-Digo el caballero misterioso.- de Os traigo un paquete para vos, de parte de la bibliotecaria de de la Orden de Telpe.-La elfa se puso en pie y recibió el paquete con una carta con el sello reala de la Orden.

-¿Os importaría identificaros caballero?.cierto que esperaba un paquete personal de tan alta y estimada semiespectra.-Digo la elfa en tono serio, pero con una sonrisa de medio lado.

-Mi nombre es Hour Calafalas y Huesta me pido que os entregara esto personalmente vos. Digo el hombre con voz profunda y acento poco común entre los montaraces.

-En fin caballeros el paquete que esperaba ya ha llegado y mi permanencia aquí ya no tiene caso.-Digo la elfa mirando sus contertulios. Por ahora me despido de ustedes hasta mas ver, por cierto buen trabajo.

-Y vos venid conmigo…os tengo que dar algo a cambio de esto.¿Traéis montura?

[Editado por Huor_Calafalas el 07-04-2005 23:46]

[Editado por Huor_Calafalas el 08-04-2005 00:28]

Escrito el 08-04-2005 02:26 #2

-No mi señora, vine en el último barco comercial Telpita.

-Bien conseguiremos montura para vos. Como buen elfo me imagino que sabréis montar a caballo.-Digo la elfa con tono sarcástico.-Puede que a mis hombres y elfas engañarais por que estaban borrachos pero se reconocer a alguien de mi especie cuando le veo.

Subieron unas cuantas calles y pasaron 4 manzanas de edificios hasta llegar casi a las afueras de la ciudad.

La elfa entro en una herrería y en menos de 5 minutos salio con dos esplendidos caballos, miro al recién llegado y le digo.

-Bien aquí tenéis el vuestro es algo salvaje pero fácil de montar. Al mió le tuvieron que poner herraduras nuevas…cosas de los caballos de la zona.

Ambos montaron en sus respectivas monturas y se dirigieron hacia Ciudad Dragón.

A su llegada a la entrada de la biblioteca, Hour y Ântleintzar tropiezan con la airada Elorah que salía a toda prisa y enfurruñada de la biblioteca, en el choque Ântleintzar se cae encima de Hour.

-Niña vigila por donde vas, que casi nos tiras al suelo, al caballero y a mi.

Al llegar al final de las escaleras, Elorah se gira a ambos y inclinando la cabeza en señal de pedir disculpas y disponiéndose a seguir su camino.

-Estos niños humanos son unos indisciplinados y bastante maleducados. Digo Hour con mirando con desaprobación a la niña.

-No todos caballero son así, no todos, y seguro que Elorah tiene una razón para haber salido así de aquí.-Dijo la elfa con una sonrisa e inclinando la cabeza a su pequeña amiga.-Por cierto aseguraos que lo lleváis todo y que nada os ha sido substraído.

Ambos entraron en la gran recepción de la biblioteca, donde les esperaba Arawen en el gran mostrador de la sala principal. Las dos elfas se saludaron efusivamente.

-Al fin son nuestros han regresado al Valle los pergaminos del fundador. Dijo Arawen emocionada.

-Si querida camarada, al fin están en el lugar que les corresponden. Digo Ântleintzar orgullosa por haber cumplido con su deber como Maestra de bibliotecarios y escribas del Valle del ingenio.

Hour Calafalas se sentó es una gran silla que había enfrente de la gran mesa de la recepción, observando la escena sin ni siquiera descubrirse ante las damas elficas que tenia delante.

-¿Quién es el montaraz que os acompaña, camarada Ântleintzar? Reconozco que es de Telpe pero su atuendo no corresponde a su estatura. No me da confianza. –dijo Arawen a Ântleinzar en voz baja pretendiendo que el caballero no oyera su comentario.

-Efectivamente mi querida Arawen no es ningún montoraz, hasta donde se, es de raza elfica como nosotras y me temo que nos esta oyendo.-contesto la elfa con una sonrisa en los labios.

-Hour Calafalas es mi nombre; y si soy un elfo- digo el Telpita descubriéndose ante la sorpresa de ambas damas.-Y soy un Elfo noldor.

La cara de sorpresa de Arawen no tardo en tornarse pálida al ver quien era dicho elfo y rápidamente salió del mostrador de la recepción con la mano en su espada.

-Un noldor en mi nuestra biblioteca, estos es una aberración. ¿Ântleintzar como has podido viajar con ese infame, después de todo el mal que hicieron a los nuestros? Que diría tu familia si lo supieran….-En los ojos de Arawen había sed de venganza por todos los caídos en aquella guerra que los noldor ansiosos de poder habían provocado siglos atrás.

-¡Arawen, contrólate hermana, todo aquello paso y este noldor si esta en Telpe, es por que poco tiene que ver con aquellos que traicionaron a los Maiar tiempos atrás!-dijo con voz firme Ântleintzar poniéndole la mano sobre la mano que Arawen tenia puesta en su espada.-Olvídate todo aquello ahora y centrémonos en los pergaminos que tan amablemente nos ha traído este caballero Telpita.

-Esperad aquí Hour Calafalas. No tardaremos en volver.-Digo Ântleintzar observando al elfo atentamente. Y dándose cuenta que ella tampoco se había descubierto la cabeza ni tan siquiera en la posada cuando este se acerco a entregarle el paquete.

Ambas elfas se dirigieron hacia otra sala. Donde poder observar tranquilamente los pergaminos y compararlos con otros que se suponían del mismo origen, por fechas y autor de dichos escritos.

No pasaron ni dos horas cuando Ântleintzar regreso con una amplia sonrisa en el rostro se acerco al elfo noldor, que se había quedado transpuesto en aquella gran silla.

-Señor, caballero.-Dijo la elfa al acercarse a Hour Calafalas poniéndole una mano en los hombros para despertarle del trance.

-Debemos marchar el viaje ha sido duro y ardua la discusión de hace unas horas aquí mas aún. Os llevaré a lugar seguro a descansar, si me lo permitís, ya os avise que permanecierais en silencio, que las gentes de aquí eran algo susceptibles. Cubríos de nuevo el rostro si no queréis tener problemas en el Valle.-dijo Ântleinzar con voz seria.

Ambos elfos, volvieron a montar en sus caballos y la elfa haciendo de gala de la cortesía que había aprendido a con los habitantes de su nuevo hogar le guió a Hour Calafalas por las calles de Ciudad Dragón indicándole cada museo, y sitio de interés publico de la ciudad.

-¿A donde me lleváis mi señora?

-Os llevo a mi posada caballero. Allí podréis descansar, bañaros y comer todo lo que deseéis.

-En un par de días os entregare lo que Hwesta, vuestra bibliotecaria me pidió que la entregara. Aún no os los puedo dar ya que pese a mi cargo debo pedir permiso a mi Rey Yandros el numenoreano, y ahora anda ocupado en otros menesteres más urgentes que darme permiso para entregaros esos documentos.

A su llegada a la posada fueron recibidos por Nülk avisa un enano con cara de gran sabio e intimo amigo de la elfa.

-Nülk, que preparen una habitación para este caballero Telpita y que preparen la mía también hoy no iré a dormir mi casa.

-De acuerdo Ântleintzar, como digas. -Nülk le indico a Elfo como y donde debía rellenar la inscripción y le acompaño a su habitación. Mientras Ântleintzar se ponia a la orden de día junto con Atanavarde.

Tan solo 4 dias de vieje habian entre Ostarie y Ciudad Dragon...pero ambos elfos hicieron el viaje sin paradas y sin hablar y llegaron en un par de dias.

Tan solo al llegar a la gran puerta de la ciudad,Ântleintzar se diriguio al elfo Telpita.

-No habelis a no ser que yo os lo diga. Aqui las gentes son algo susceptibles, y pueden no entendre el motivo de vuestra visita.

El elfo asintio con la cabeza y ambos entraron en la ciudad. Driguiendose hacia la biblioteca.

A su llegada a la entrada de la biblioteca, Hour y Ântleintzar tropiezan con la airada Elorah que salía a toda prisa y enfurruñada de la biblioteca, en el choque Ântleintzar se cae encima de Hour.

-Niña vigila por donde vas, que casi nos tiras al suelo, al caballero y a mi.

Al llegar al final de las escaleras, Elorah se gira a ambos y inclinando la cabeza en señal de pedir disculpas y disponiéndose a seguir su camino.

-Estos niños humanos son unos indisciplinados y bastante maleducados. Digo Hour con mirando con desaprobación a la niña.

-No todos caballero son así, no todos, y seguro que Elorah tiene una razón para haber salido así de aquí.-Dijo la elfa con una sonrisa e inclinando la cabeza a su pequeña amiga.-Por cierto aseguraos que lo lleváis todo y que nada os ha sido substraído.

Ambos entraron en la gran recepción de la biblioteca, donde les esperaba Arawen en el gran mostrador de la sala principal. Las dos elfas se saludaron efusivamente.

-Al fin son nuestros han regresado al Valle los pergaminos del fundador. Dijo Arawen emocionada.

-Si querida camarada, al fin están en el lugar que les corresponden. Digo Ântleintzar orgullosa por haber cumplido con su deber como Maestra de bibliotecarios y escribas del Valle del ingenio.

Hour Calafalas se sentó es una gran silla que había enfrente de la gran mesa de la recepción, observando la escena sin ni siquiera descubrirse ante las damas elficas que tenia delante.

-¿Quién es el montaraz que os acompaña, camarada Ântleintzar? Reconozco que es de Telpe pero su atuendo no corresponde a su estatura. No me da confianza. –dijo Arawen a Ântleinzar en voz baja pretendiendo que el caballero no oyera su comentario.

-Efectivamente mi querida Arawen no es ningún montoraz, hasta donde se, es de raza elfica como nosotras y me temo que nos esta oyendo.-contesto la elfa con una sonrisa en los labios.

-Hour Calafalas es mi nombre; y si soy un elfo- digo el Telpita descubriéndose ante la sorpresa de ambas damas.-Y soy un Elfo noldor.

La cara de sorpresa de Arawen no tardo en tornarse pálida al ver quien era dicho elfo y rápidamente salió del mostrador de la recepción con la mano en su espada.

-Un noldor en mi nuestra biblioteca, estos es una aberración. ¿Ântleintzar como has podido viajar con ese infame, después de todo el mal que hicieron a los nuestros? Que diría tu familia si lo supieran….-En los ojos de Arawen había sed de venganza por todos los caídos en aquella guerra que los noldor ansiosos de poder habían provocado siglos atrás.

-¡Arawen, contrólate hermana, todo aquello paso y este noldor si esta en Telpe, es por que poco tiene que ver con aquellos que traicionaron a los Maiar tiempos atrás!-dijo con voz firme Ântleintzar poniéndole la mano sobre la mano que Arawen tenia puesta en su espada.-Olvídate todo aquello ahora y centrémonos en los pergaminos que tan amablemente nos ha traído este caballero Telpita.

-Esperad aquí Hour Calafalas. No tardaremos en volver.-Digo Ântleintzar observando al elfo atentamente. Y dándose cuenta que ella tampoco se había descubierto la cabeza ni tan siquiera en la posada cuando este se acerco a entregarle el paquete.

Ambas elfas se dirigieron hacia otra sala. Donde poder observar tranquilamente los pergaminos y compararlos con otros que se suponían del mismo origen, por fechas y autor de dichos escritos.

No pasaron ni dos horas cuando Ântleintzar regreso con una amplia sonrisa en el rostro se acerco al elfo noldor, que se había quedado transpuesto en aquella gran silla.

-Señor, caballero.-Dijo la elfa al acercarse a Hour Calafalas poniéndole una mano en los hombros para despertarle del trance.

-Debemos marchar el viaje ha sido duro y ardua la discusión de hace unas horas aquí mas aún. Os llevaré a lugar seguro a descansar, si me lo permitís, ya os avise que permanecierais en silencio, que las gentes de aquí eran algo susceptibles. Cubríos de nuevo el rostro si no queréis tener problemas en el Valle.-dijo Ântleinzar con voz seria.

Ambos elfos, volvieron a montar en sus caballos y la elfa haciendo de gala de la cortesía que había aprendido a con los habitantes de su nuevo hogar le guió a Hour Calafalas por las calles de Ciudad Dragón indicándole cada museo, y sitio de interés publico de la ciudad.

-¿A donde me lleváis mi señora?

-Os llevo a mi posada caballero. Allí podréis descansar, bañaros y comer todo lo que deseéis.

-En un par de días os entregare lo que Hwesta, vuestra bibliotecaria me pidió que la entregara. Aún no os los puedo dar ya que pese a mi cargo debo pedir permiso a mi Rey Yandros el numenoreano, y ahora anda ocupado en otros menesteres más urgentes que darme permiso para entregaros esos documentos.

A su llegada a la posada fueron recibidos por Nülk avisa un enano con cara de gran sabio e intimo amigo de la elfa.

-Nülk, que preparen una habitación para este caballero Telpita y que preparen la mía también hoy no iré a dormir mi casa.

-De acuerdo Ântleintzar, como digas. -Nülk le indico a Elfo como y donde debía rellenar la inscripción y le acompaño a su habitación. Mientras Ântleintzar se ponia a la orden de día junto con Atanavarde.

[Editado por NessaAislin el 14-04-2005 03:55]

Escrito el 13-05-2005 14:37 #3

El elfo siguió al enano mientras Ântleïntzar se dirigía a la cocina. Hour no pudo evitar seguir con la mirada a la elfa de cabellos rojizos.

-Hermosa dama, ¿verdad?.- dijo el enano mirándola y dirigiéndose al elfo

-Si, supongo.- respondió el elfo intentando disimular que la observaba

-Muchos han sido sus pretendientes y muchos han dado con sus huesos en el suelo.-rió el enano.- Bien, inscribiros aquí y os enseñare vuestra habitación.

Hour se inscribió en el libro de la taberna y siguió al enano. La habitación era un cuarto en el piso superior de la posada, con una cama y un pequeño escritorio situado bajo una ventana que daba a la calle y a la ciudad.

-Bueno si necesitáis algo solo pídelo.- dijo el enano saliendo de la habitación.- ah¡¡ Por cierto le encantan los regalos.- sorprendió el enano al elfo antes de salir.

Hour se quedo largo tiempo mirando la puerta cerrada, asimilando las palabras del enano. No negaría que la elfa le había causado gran y maravillosa impresión. Pero de hay a sugerirle que le encantan los regalos hay un abismo. Soy un capitán telpita no enturbiaran mi mente cosas de este estilo.

De repente llamaron a la puerta.

-Caballero, ¿estáis ahí?.- pregunto una voz femenina al otro lado de la puerta

-Si, adelante.- respondió Hour volviendo en si

La puerta se abrió y entro Ântleïntzar

-Hola, ¿os gusta la habitación?.- pregunto con una gran sonrisa

-Si, es magnifica. Y las vistas espléndidas.- respondió el elfo.

-Me alegro. Bueno si necesitáis algo no tenéis mas que pedirlo. Sois mi invitado.- dijo mientras se marchaba.

-Esto...- balbuceo Hour

-¿Si¿.- pregunto ella

-Pensaba, que ya que me encuentro en la ciudad y que pasare unos días quizás si no es mucha molestia podríais enseñarme algunos lugares; algún museo o cosas por el estilo.- dijo el.

-Claro, seria un placer. Bajar al comedor cenar algo y descansar. Mañana a primera hora me pasare a buscaros y pasaremos todo el día juntos.- dijo ella esbozando una sonrisa.

-Perfecto. Entonces nos veremos mañana.- afirmo Hour

Ântleïntzar salió de la habitación cerrando la puerta tras ella. Y allí en la soledad de la habitación el elfo no pudo reprimir una sonrisa al pensar una frase que ella había dicho “pasar todo el día juntos.”

Escrito el 14-05-2005 03:44 #4

Ântleïntzar salió de la habitación cerrando la puerta tras ella. Y allí en la soledad de la habitación el elfo no pudo reprimir una sonrisa al pensar una frase que ella había dicho “pasar todo el día juntos.”

Ântleintzar, salio de la habitación, del Noldor, y al cerrar la puerta detrás de si, apoyo su cuerpo contra ella. << ¿Qué me esta pasando? ¿A caso me puede gustar este elfo Noldor?>>La elfa acaricio con la palma de su mano la puerta de madera…casi podía sentir la respiración del elfo a través de la puerta. La elfa suspiro y empezó a caminar lentamente hacia las escaleras.

Bajo las escaleras…Llego a la cocina y se dispuso a preparar la cena, junto a Nülk…El enano la observaba atento y algo extrañado por la mirada perdida que tenia su amiga en los ojos.

-Hummmm con tu permiso mi preciosa camarada…pero..¿Te pasa algo? Siento que algo perturba tu sereno espíritu…y eso que no soy elfo xDDDDD

-¡Jajajajajajaja! .Rió la elfa nerviosa.- no me pasa nada Nülk. No te preocupes, ahora tenemos que pensar en ofrecer a nuestros huéspedes una buena cena.

-Ya Ântleintzar, no me preocuparía si no le estuvieras poniendo azúcar a esa salsa en vez de sal…. No se tu…pero el cordero dulce, no creo que le guste a mucha gente de por aquí.

La elfa miro al enano perpleja…como si no supiera de lo que estaba hablando. Miro el frasco que tenia en las manos y tasto un poco de aquel polvo blanquecino que en teoría debería ser sal….

-¡¡¡Ainsssssssssssss por Eru, menudo desastre!!!Discúlpame Nülk por un segundo pensé que me estabas tomando el pelo. Creo que esto podrá tener arreglo. Quizás poniéndole alguna de estas hiervas….y añadiéndole tomate…Hummmmm no se donde tenia la cabeza mi querido camarada.-La elfa se puso colorada como nunca antes un enano habia visto a una elfa…

Al cabo de un rato se empezaron a llegar los huéspedes al comedor de la posada. La cena empezó a servirse puntualmente, como siempre, pero algo extraño se respiraba en el ambiente … Esa noche había mas gente de lo normal en el comedor de la posada, gente del Valle y en especial de la guardia personal de la ciudad.

El comentario generalizado era sobre el misterioso recién llegado de Telpe el capitán Hour Calafalas, nadie sabia el por que estaba allí y menos el como una capitana fría y distante con todo el mundo, había invitado al elfo a la posada. Los rumores y las supociones corrían como la pólvora, por el comedor.

La elfa observo a todo el mundo allí reunido, y al oír los primeros comentarios aclaro:

-Lamento informaros, que el Capitán del clan de la Orden de Telpe ha venido a traer a nuestra Biblioteca unos importantes pergaminos que algún día me pertenecieron y que deje en manos de la directora de la biblioteca de su país. A cambio nuestro rey y el consejo decidieron conceder al Clan de Telpe una petición, que no preciso aclarar ni aquí ni ahora. Espero que cualquier otra duda o comentario que surja; me lo digáis a mi directamente…ya sabéis que mis dagas y mi arco están dispuestos a dar cualquier tipo de explicación posible.

La gente enmudeció al ver la cara seria de Ântleintzar, la elfa jamás había dado explicaciones a nadie y mucho menos amenazado así….

En los ojos de la elfa había indignación por aquel compartimiento, tan infantil de sus compatriotas. Jamás se lo hubiera esperado de ellos, nada tenia que objetar por que algunos miembros de su pequeña compañía estuvieran cenando allí, en resumidas cuentas, eran miembros de su raza y casi algunos de su propia estirpe y la posada hacia las veces de cuartel general muchas veces.

En el silencio que se formo en la posada después de las severas palabras de Ântleintzar, se oyeron unos pasos que bajaban por la escalera hacia el comedor. Todo el mundo reacciono y algunos se pusieron cenar…otros siguieron bebiendo, y los que menos contando viejas historias del Valle y jugando a las cartas. La elfa miro hacia las escaleras y vio con que era Hour Calafalas…se acerco a el, casi con la mirada baja y medio colorada por la timidez.

- Sentaos donde gustéis mi buen caballero, los quehaceres aquí me reclaman, este rincón es el mas tranquilo que existe.- Le dijo la elfa con una sonrisa en los labios.

Escrito el 18-05-2005 01:51 #5

Hour asintió con la cabeza y se dirigió al lugar que le había señalado Ântleïntzar. Al sentarse observo a los parroquianos de la taberna. <<Estas siendo observado>> pensó para si mismo.

Volvió la cabeza y allí estaba Ântleïntzar sonriéndole. Se quedo ensimismado mirándola. Era verdaderamente preciosa.

-Nülk esta preparando un estofado. Creo que te gustara.- dijo ella sacándole de su ensimismamiento.

-Espero, llevo días sin comer algo caliente.- respondió

Ella asintió y volvió a la cocina. Al entrar se quedo mirando fijamente a ningún sitio. <<Ântleïntzar, ¿qué demonios te sucede? Si solo le conoces de hace unos días>> pensó.

-El estofado ya esta listo.- dijo el enano.- ¿Te sucede algo?.-

-Eh? No, no...- balbuceo la elfa.- Estoy bien

-Si ya. ¿Qué ya esta nuestro invitado en el comedor?.- pregunto Nülk con una sonrisita

-Si ya ha llegado. Acaba de bajar.-

-Ummm, pues creo que no deberías dejarle solo. Es de malos anfitriones.- dijo el enano guiñando un ojo a la elfa.

-No seas bobo Nülk. ¿Qué estas intentando decirme?.- respondió la elfa

-¿Yo? Nada. Eres tu la que se pone a la defensiva.- respondió el enano volviendo al estofado

*******

Mientras tanto en el comedor Hour pensaba en el paseo del día siguiente.

<<Pero como te has atrevido. Esto no va a llegar a buen puerto. ¿Pero, y si va bien? No puede ir bien estúpido. Eres un Telpita y ella es del Valle. No podéis, no puedes. ¿qué dirán en el clan? Seguramente te mantén y lo tendrás bien merecido por Eru no seas estupido.>> pensó, manteniendo un agitado monologo.

De repente se levanto y subió a su habitación ha hacer el equipaje. Debía volver al Telpe de inmediato. Nunca mas pondría un pie sobre las tierras del Valle.

******

Ântleïntzar salió al comedor con un plato de estofado y una jarra de cerveza.

-Aquí esta la comida para....- Ântleïntzar se quedo petrificada. ¿Dónde estaba?.- Atanvardê, ¿has visto al caballero telpita?.- pregunto

-Si, creo que volvió a su habitación.- respondió ella y volvió a sus quehaceres.

Ântleïntzar dejo el plato y la jarra sobre la mesa y subió corriendo a la habitación.

Toc, toc

-¿Hour, estáis bien?.- pregunto Ântleïntzar. Oia agetreo dentro de la habitación

Hour paro en seco cuando llamaron a la puerta. Era ella. <<Mierda, es ella. ¿Qué hago?>>

-<<Creo que deberías abrir la puerta>>. Oyó Hour en su cabeza

<<Natmoico, no te entrometas. Sabes todo los problemas que me podría acarrear>>.- pensó a modo de respuesta.

<<Si ya. Pues yo y si aceptas la opinión de este humilde gato. Creo que deberías abrir y... bueno ya sabes. Hay maneras de silenciar las cosas mi amo.>>.

Hour quedo unos segundo meditando mientras seguían llamando a la puerta. Se dirigió hasta ella y la abrió. Allí estaba la elfa. La cogió del brazo y la atrajo hacia dentro de la habitación. Cerro la puerta y la beso. Sabia que esto le ocasionaría problemas.

La beso apasionadamente. Sintió su perfume, su aroma, el calor de su cuerpo, el latido de su corazón.

Mientras tanto en las afueras de la ciudad una gran figura felina se preparaba para volver a casa. Pero sabia que esto no quedaría así.

Escrito el 25-05-2005 03:10 #6

Ântleintzar sintió un escalofrió por todo su cuerpo, algo que hizo resucitar su corazón aletargado por tantas batallas, guerras y muertes vividas….Algo, que…hacia cientos de años no había sentido por hombre o elfo alguno.

<< Por Eru, ¿que es lo que me esta pasando?>>...-Pensó la elfa por unos leves instantes.

Reaccionó y separó al elfo bruscamente de ella.

-Por Eru ¿que pretendéis de mi?-Dijo la elfa sacando una de sus dagas y apuntando al cuello del elfo noldor con esta, empujándolo hacia un rincón donde había una silla.

-Deteneos, mi hermosa dama, yo tampoco se el porque lo he hecho. Si he de morir no me importaría que fuera por vos, pero no por vuestra mano., pero sin vos se que estaría muerto en vida.…Pero desde que os vi sentada en la taberna del puerto…algo me hechizo…algo superior a mis fuerzas me atrae hacia vos…sois tan hermosa, vuestros cabellos rojos como fuego hacen que mi mente arda en deseos por vos, vuestros ojos azules como el mar, me trasportan a tiempos de paz, tiempos en los que era feliz….-Mientras el elfo decía estas palabras se había levantado de la silla donde Ântleintzar la había dejado clavado, acercándose poco a poco a la elfa que temblaba cual hoja en otoño.- -

-Vuestro aroma me embriaga todos los pensamientos, me nubla la razón y se a apoderado de mi corazón., de mi mente…-El elfo había logrado desarmar a la elfa y la olía los cabellos y el cuello. La elfa seguía temblando, pero se sentía atraída por aquel extraño sentimiento que años atrás había sentido, y que ya había olvidado.

-Pero sois un capitán Telpita, sois un noldor… y yo una sindar y capitán de los ejércitos elficos del Valle….hay demasiados impedimentos como para…que….-El elfo la beso dulcemente en el cuello y seguía subiendo hacia sus labios…ella sentía su aliento… su el calor de su cuerpo…las dulces palabras de Hour eran como un elixir dulce como la miel, pero fuerte cual licor Nurnita…Las manos del elfo subían lentamente por las manos, pasando por la cintura y la espalda de la elfa. El la volvió a besar en los labios… y la elfa le correspondió. Soltó la daga, y abrazo fuertemente a Hour.

Las horas pasaron …aquella habitación simple y sencillamente decorada, se había convertido en el paraíso, para dos seres que se amaban desde el primer momento en que se vieron. La entrega fue mutua sin más miedo que a perderse el uno al otro.

Juntos, sudados y con la cama revuelta, al cabo de unas horas.

Hour separo a la elfa y la miro a los ojos.

-Tengo que partir de vuelta a Telpe. No nos hago bien permaneciendo aquí.- dijo él.

-¿Te vas? ¿Ahora?.- pregunto ella asombrada

-Si, pero volvere en una semana. ¿Prepararas la reunion?.- pregunto

-Si, en mi casa. Os mandare las indicaciones.

Hour asintió con la cabeza y una sonrisa.

Entre ambos recogieron los pocos pertrechos que habia traido Hour.

Ântleintzar bajo a la cocina.

-Nülk, preparame algo de comida para un viaje.- solicito la elfa al enano

-¿Cómo?¿Quién se va?.- pregunto Nülk extrañado por la que la impoluta Ântleintzar iva algo despeinada y en los ojos tenia la mirada de aquellos que han tocado el cielo con las manos.

-Hour...digo ella- el capitan telpita

Escrito el 28-05-2005 20:45 #7

Hour bajo las escaleras con su petate al hombro. Miro hacia la puerta de la cocina. Allí mirándole estaba Ântleintzar con un paquete en la manos.

El elfo se dirigió hacia la barra y saco unas monedas.

-Aquí tenéis, por la estancia.- dijo el noldor

Ântleintzar se acerco y cogió las monedas.

-Aquí tenéis un presente por vuestro viaje.- respondió ella mientras le entregaba el paquete.

Hour lo cogió y se dirigió hacia la puerta. Ântleintzar se mantuvo firme observando como salía y se perdía en la calle.

********************

Hour se dirigió al puerto donde cogió un barco mercante en dirección a las tierras de su clan.

La brisa marina rozaba su rostro sobre la cubierta del barco. Un marinero joven estaba limpiando la cubierta.

-Eh¡¡ Tu muchacho.- llamo el elfo al chico

-¿Si, señor?.- respondió el muchacho dejando su tarea

-¿Vuelve este barco a tierras del Valle después de tomar tierra en Telpe?.-

-Si, señor tenemos una ruta comercial fija.- respondió el joven marinero.

Hour entrego al muchacho una misiva.

-Buscaras a Ântleintzar, en la posada de Hyellekiralóke y le entregaras esto.- dijo el elfo.- Toma por las molestias.- dijo dándole unos monedas de oro.

-Gracias señor, tenga por seguro que entregare la misiva.- respondió el muchacho.

*************************

Días después Ântleintzar estaba discutiendo con Nülk en la cocina de la taberna. Cuando desde el comedor la llamaron.

- Ântleintzar, preguntan por ti. Sal.- grito Atanvarde desde el comedor

Ântleintzar salió limpiándose las mano y maldiciendo la cabezonería del enano y allí junto Atanvarde esta un muchacho joven, con pinta de grumete.

El chico estiro la mano, en ella había un pequeño sobre. Ântleintzar lo cogió y dio unas monedas al chico.

-Gracias, mi señora.- dijo el muchacho y salió de la taberna.

Ântleintzar abrió el sobre y extrajo una hoja.

Mi querida señora:

Yo he asumido la posible deshonra que esto puede causarme. Pero mi alma me pide a gritos que lo haga.

Me preguntáis que porque vos? Ni yo mismo os sabría decir. Quizás aquella primera vez que entre en la posada y vuestros ojos me deslumbraron, o quizás cuando vi vuestro rojo cabello cual llama de dragón. Quien sabe.

Quiero que sepáis vuestra merced que habéis alegrado mi alma al aceptar mi proposición de escribiros, de amaros.

Espero tener prontas noticias suyas mi hermosa dama

Hour Calafalas

Capitán Telpita

Ântleintzar abrazo el papel contra su pecho.

- Atanvarde, estoy en mi cuarto. Tengo que responder rápidamente.- dijo la elfa

-¿Sucede algo?¿Es malo?.- pregunto Atanvarde

.-No, es algo maravilloso.- Ântleintzar sonrió.-

Escrito el 30-05-2005 00:04 #8

Ântleintzar miraba por la ventana de su habitación. Hacia un día maravilloso, el sol brillaba en el cielo, se podía oír el trinar de los pájaros,...

Acababa de ver como se alejaba uno de sus halcones. Allí enviaba una respuesta a su capitán, a su amado. Había pasado horas pensando en que decirle, tenia tantas cosas que decirle, miles de cosas por decirle.

<< Tengo que prepararlo todo para cuando vuelva. Tiene que ser maravilloso>>.pendo Ântleintzar.

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A miles de kilómetros del Valle en algún lugar de Eryn-Dínen se elevaban torres de humo de las hogueras de un campamento.

Los soldados de Telpe efectuaban sus quehaceres. Afilaban sus espadas, contaban historias sobre batallas pasadas, descansaban,...

Las tiendas se aglutinaban alrededor de varias tiendas mas grandes. Una de ellas estaba guardada por soldados elfos. Allí pasaba su vida castrense el Capitán Hour.

<<Creo que deberías salir, tienes noticias suyas>>. Oyó el elfo en su mente.

Hour sonrió y se levanto de su mesa de trabajo. Salió de la tienda.

-Descansen, soldados.- dijo con voz de mando a los soldados apostados en la entrada de la tienda.

Hour miro al cielo.

-Traigan mi guante de cetrería.- ordeno a uno de los soldados. Este corrió dentro de la tienda saliendo a los pocos segundos con un gran guante de cuero que entrego al elfo.

Hour se ajusto el guante y elevo el brazo. A los minutos un halcón se poso sobre su brazo.

Hour cogió un pequeño sobre de la pata del Halcón.

-Gracias.- dijo al animal y este voló hasta la tienda y allí se apostó. <<Espera un respuesta>> pensó Hour.

Volvió dentro de la tienda y abrió el mensaje.

Estimado elfo Noldor:

Os agradezco vuestra sinceridad caballero,. Yo también espero tener noticias de vos lo mas pronto posible..os aconsejo que si teméis por vuestra vida o por la acusación de traición, que hagáis lo que yo y destruyáis cada uno de los mensajes que yo os envié...ojala corrieran mejores tiempos para el amor..pero es imposible estar seguros en plena guerra....

Que la luz de los Valar os guarde estimado Hour

El capitán de Telpe leyó varias veces la nota. Se sentó en la mesa y cogiendo una pluma comenzó a escribir.

Mi dama blanca: [C]

[C]Vuestras palabras suenan a despedida, a alejamiento, a un adiós. Pues acatare el destino si me acusan de traidor aceptare el castigo. Entiendo vuestra preocupación en tiempo de guerra pero quien puede negar los designios del amor? Mi persona no y aceptare cualquier castigo.

Hour Calafalas vuestro servidor.

Doblo la nota y salió fuera. El elfo llamo al halcón y ato la nota a la pata del animal.

-Vuela ahora, vuela alto y presto llega a ella.- susurro el elfo al halcón que hecho a volar.

[Editado por Valandin el 30-05-2005 00:10]

Escrito el 31-05-2005 22:42 #9

Con cada misiva la el corazon de la elfa se dividsia en varios trozos, pero no podia remediar el empezar a amar a aquel extraño elfo que la estaba conquistando...poco a poco.

Mi adorado elfo.

¿Como podeis pensar que mis palabras son una despedida?

Lamento mucho que estas os hayan confundido, nada mas lejos de mis intencion alejaros mi.....

Por mi parte yo tambien asumo el riesgo de ser acusada de traicion y como vos aceptare el castigo que se me designe, aunque no sin antes entablar batalla por mi honor y lo que por vos empiezo a sentir.

Llamarlo amor quizas sea demasiado prematuro, tan solo el tiempo y Eru, saben que sera de nuestras vidas en el futuro....

Pero si por estar con vos soy desterrada del Valle y vos por estar conmigo sois desterrado de Telpe...huiria con vos, si asi me lo propusierais, hasta los confines del mundo conocido....

Que Eru os guarde hasta nuestro poximo encuentro.

Namarië entula ratto :@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@

Mi dulce dama;

No sabeis que gracia habeis concedido a este pobre caballero. Pues esas palabras de de consuelo y amor ensalzan tan bellos sentimientos en mi corazon que ninguna orden o raza podria hacerme cambiar de opinion. Pero como vos bien sabeis porque padeceis el mismo mal que yo, tengo que compartir mi amor por vos con el amor por mi patria, esta que tan bien me acogio cuando no tenia camino. Pero he deciros ha favor que mi amor por vos es puro y gentil pues tan noble sentimiento que siento por vuestros ojos, labios y alma no tienen palabras en elfico, lengua de los hombres o ents para expresarla.

Su mas fiel sirviente

Hour Calafalas

Capitan de la Orden de Telpe

Pero algo impedia a la elfa darse entera a aquel amor que parecia algo prohivido,algo secreto destinado para siempre a permanecer oculto,..algo de lo que temer , si alguien se enteraba de de aquella relacion. Ambos eran de razas elficas antaño entradas en guerra, y una duda planeaba entre ella y el amor sincero Hour.

aunque me duela he de descartar mis dudas. desechar este miedo, de mi corazon. He de arriesgarme a saber la verdad.-La elfa le envio una carta a Hour Calafalas donde le pedia un par de respuestas sobre unos hechos del pasado de ambos.

-

Mi estimado Hour Calafalas:

No se, si os percatáis de que yo soy Sindar y vos sois Noldor, cierto es que mi madre es una Noldor como vos...y muy a nuestro pesar los hermanos de mi madre mataron a mi estimado padre...Mis miedos no radican solo en el hecho de que vos seáis de Telpe y yo del Valle…si no en el que dirán nuestros hermanos si saben de nuestros sentimientos.

Pese a que he tratado de luchar con todas mis fuerzas contra lo que siento, es mucho mas poderoso el amor que os proceso que el amor mi padre..que el perdone desde donde este.

Os Amo. Huor Calafalas, no lo voy negar, pero deberéis prométeme que vos también me amáis y jurarme por Eru que vos nada tuvisteis que ver en la emboscada que provoco la muerte de mi padre hace ahora un año.

Vuestra para siempre:

Ântleintzar Altariel

Escriba del Valle del Ingenio.