Ya bajan cantando por las suaves colinas
los enanos que vienen del lejano Oeste,
traen consigo los picos y martillos de oro
Mochilas, cintos y abrigos de recio cuero.
Viajan reclamados por los elfos cantores
sentados en sus tronos de fina haya o roble,
se guardan bellos deseos en los corazones
solo materializados por los enanos
El viento nos regala sus voces sonoras
el suelo resuena bajo sus botas pétreas.
Nada les impide llegar a su destino,
pues trabajan a cambio del oro extranjero
…
Así los elfos que los divisaron de lejos
tensaron sus arcos y cargaron las flechas
escondiendo sus monturas en la espesura
al remanso de los arbustos oscuros
Caminemos juntos en un rumor
-cantaban alegres enanos-
sigamos el tramo del río
por aquellas sendas de antaño
no recorridas hasta ahora
salvo por las sombras del pasado.
El crepúsculo ya nos pide
que acampanemos a la intemperie,
y que mejor que el abrigo
que ese circulo de ahí ofrece,
cercado por viejos árboles
y suelo de redondo canto
Dejemos descansar bajo tierra
-gritaron precavidos los elfos
tras aparecer de la penumbra-
a los que dieron sus tristes vidas
por no haber desechado de su alma
infinitas ansias de grandeza.
Ellos siempre tendrán en la cabeza
sus locas ideas de muerte y guerra
que les sumieron en fría tierra
cuando, por desechar mas riquezas
hubieran podido dormir en paz
en lechos no olvidados de piedra.
Así, los enanos de Truli vieron
a orgullosos y hermosos elfos
que con recia actitud les decían
¡ No mancilléis recuerdos funestos ¡
¡Atentos los hijos de la noche ¡
-dijo el principal de los enanos-
que como nosotros os deleitáis
bajo el tintineo de las estrellas
¡Sabed que de muy lejos venimos
a trabajar en vuestras cavernas.
a bañarlas con rocío de plata!
No ponemos la grandeza en nada
que nuestras herramientas no hagan
tampoco querremos otra cosa
que nos paguen nuestra recompensa.
No somos invasores de antaño
como los que descansan abajo.
Y de hay la fama de los enanos
merecida por buenos trabajos
Arribamos tras mucho cansancio
a este recóndito lugar donde,
el abrigo de un buen fuego nos de
paz para pasar buena noche.
De las filas del grupo de elfos
tomó la palabra el más sensato
Hent Kalima le nombraron ellos
y ante él sus cabezas, inclinaron.
Alto parecía ser su linaje
y no se asemejaba a los suyos
de porte joven, parecia un niño.
A su cinto llevaba prendidas
una flauta de metal dorado
y al lado, con sus pulidos mangos
amenazaban blancos cuchillos.
En su frente los cabellos rizos,
rojos como el fulgor de la fragua,
caían tapando aquella mirada
que todo corazón traspasaba
¡Atentos a mi voz los ilusos
que no escuchan el lamento agrio
de los que en su momento dejaron
sabias lecciones de buen gobierno!
¡y venerad a la tierra que ancla
a los esqueletos del pasado¡
mientras el aire corra en mi flauta,
mientras habite luz en mis ojos
¡Que no teman aquellos que vienen
con buenas y honradas intenciones,
pues aun quedara mi hospitalidad
para los de buenos corazones!
Pero no será en tierra maldita
donde se levanten vuestras tiendas,
pues macabras maldiciones pesan
a los que mancillen estas tierras.
Seguidnos hasta mis salones que
aguardan mas adentro del bosque.
allí también no aguardan robles
pero sin maldad en sus tocones
Allí, vuestras liras han de tañer
sin temor a nada ni nadie pues,
los elfos velaran esta noche
mientras los invitados descansen
…
Mil gracias merecen aquellos que
ayudan a los bravos enanos
pues como señor de los presentes
haré ver sus detalles pagados.
Sin demora partamos hacia allí
donde los elfos celebran fiestas,
asan carnes y tañen canciones
bajo un cielo colmado de estrellas.
Allí oiremos relatos pasados
sobre ese camposanto maldito
por la sangre de muchos soldados
que a su vanidad se abandonaron
…
Sin duda no hay más triste historia
-dijo Hent Kalima, relatando-
que la sucedida en este sitio
entre los del Valle y Tasarianos,
pues aunque ambos eran pueblos sabios
y en principio vecinos cercanos
las sombras controlaron su mente
y se enfrentaron hasta la muerte
…
Yo también recuerdo haber oído
-dijo Truli Engamo interrumpiendo-
de parte de mi difunto padre
relatos de las guerras de antaño
mis antepasados combatieron
del lado de Yandros, rey del Valle
a su servicio pusieron hachas
martillos escudos y alabardas.
Sirvieron en la casa del gran Nulk
y con el lucharon mil batallas,
justamente de este desciendo yo
y aquí esta mi hacha que un día fue suya.
Orgulloso estoy de mi linaje
y en alta estima tengo esos tiempos
pues mucha gloria, fama y riqueza
dieron a cada uno de los nuestros.
…
Hent Kalima retomo el discurso
y relató que aquellos fantasmas
provenían del Valle del Ingenio,
y atravesaron el ancho océano
para acabar con los Tasarianos
enfrentados con Nurn, sus aliados,
caudillos de la sombra del norte
que sembraba el terror a su paso
propagando miseria y la muerte.
Recuerdo bien aquel triste día –dijo-
como muchos de los que aquí estamos
pero no de oídas , como vosotros
si no por salir de aquel encuentro.
Vuestros antepasados atacaron
la muralla de Sulëdaelessar
concretamente era la tercera
contienda en que se las disputaban.
Los Concilio de Nan Tasarion
debilitados por las batallas,
al borde de ser aniquilados
por las inmensas huestes del Valle
acordaron dar sus propias vidas
antes que su gloriosa capital
volviese a manos del enemigo.
El miedo se transformó en cólera
y repelieron a los del Valle.
Así estos barajaron retirarse
pues auque la batalla fue dura,
más habrían perdido quedándose
e irreparable el daño en sus tropas
qué con tan reducido número,
sería cuanto menos imposible
tener la conquista defendida.
Por tanto esperaron más refuerzos
atacando cuando pasase un tiempo.
Ante esto el caudillo Tasariano
decidió empalar como castigo
a todos aquellos prisioneros
guerreros del Valle del Ingenio.
Mirando al mar fueron puestos todos
murieron contemplando sus casas
mas allá, del embrabecido mar.
No se acercó ninguna alimaña
que pudiera su carne mancillar
pues aun muertos, imponían respeto,
Solo hasta que vinieron los suyos
y digna sepultura les dieron.
…
Y habló Truli -tras un gran silencio-
¡Muy triste en verdad fue su destino
y hemos de tratarlos con respeto.!
Aunque estén ahora debajo, muertos.
Se han levantado con la oscuridad,
esperemos elfo que tu magia
los retenga en el linde del bosque,
que no vengan a reencontrar mi hacha,
pues no quiero abrir de nuevo heridas.
Manten la promesa que dijiste
si quieres vernos en tu palacio
Olvidando rencillas de antaño.
©®
[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:23]
[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:26]
[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:30]
