La Guerra de los Clanes

Historia Por Puntos. Valle. Fantasmas Del Pasado

Terminada
Escrito el 09-04-2005 06:12 #1


Ya bajan cantando por las suaves colinas

los enanos que vienen del lejano Oeste,

traen consigo los picos y martillos de oro

Mochilas, cintos y abrigos de recio cuero.

Viajan reclamados por los elfos cantores

sentados en sus tronos de fina haya o roble,

se guardan bellos deseos en los corazones

solo materializados por los enanos

El viento nos regala sus voces sonoras

el suelo resuena bajo sus botas pétreas.

Nada les impide llegar a su destino,

pues trabajan a cambio del oro extranjero

Así los elfos que los divisaron de lejos

tensaron sus arcos y cargaron las flechas

escondiendo sus monturas en la espesura

al remanso de los arbustos oscuros

Caminemos juntos en un rumor

-cantaban alegres enanos-

sigamos el tramo del río

por aquellas sendas de antaño

no recorridas hasta ahora

salvo por las sombras del pasado.

El crepúsculo ya nos pide

que acampanemos a la intemperie,

y que mejor que el abrigo

que ese circulo de ahí ofrece,

cercado por viejos árboles

y suelo de redondo canto

Dejemos descansar bajo tierra

-gritaron precavidos los elfos

tras aparecer de la penumbra-

a los que dieron sus tristes vidas

por no haber desechado de su alma

infinitas ansias de grandeza.

Ellos siempre tendrán en la cabeza

sus locas ideas de muerte y guerra

que les sumieron en fría tierra

cuando, por desechar mas riquezas

hubieran podido dormir en paz

en lechos no olvidados de piedra.

Así, los enanos de Truli vieron

a orgullosos y hermosos elfos

que con recia actitud les decían

¡ No mancilléis recuerdos funestos ¡

¡Atentos los hijos de la noche ¡

-dijo el principal de los enanos-

que como nosotros os deleitáis

bajo el tintineo de las estrellas

¡Sabed que de muy lejos venimos

a trabajar en vuestras cavernas.

a bañarlas con rocío de plata!

No ponemos la grandeza en nada

que nuestras herramientas no hagan

tampoco querremos otra cosa

que nos paguen nuestra recompensa.

No somos invasores de antaño

como los que descansan abajo.

Y de hay la fama de los enanos

merecida por buenos trabajos

Arribamos tras mucho cansancio

a este recóndito lugar donde,

el abrigo de un buen fuego nos de

paz para pasar buena noche.

De las filas del grupo de elfos

tomó la palabra el más sensato

Hent Kalima le nombraron ellos

y ante él sus cabezas, inclinaron.

Alto parecía ser su linaje

y no se asemejaba a los suyos

de porte joven, parecia un niño.

A su cinto llevaba prendidas

una flauta de metal dorado

y al lado, con sus pulidos mangos

amenazaban blancos cuchillos.

En su frente los cabellos rizos,

rojos como el fulgor de la fragua,

caían tapando aquella mirada

que todo corazón traspasaba

¡Atentos a mi voz los ilusos

que no escuchan el lamento agrio

de los que en su momento dejaron

sabias lecciones de buen gobierno!

¡y venerad a la tierra que ancla

a los esqueletos del pasado¡

mientras el aire corra en mi flauta,

mientras habite luz en mis ojos

¡Que no teman aquellos que vienen

con buenas y honradas intenciones,

pues aun quedara mi hospitalidad

para los de buenos corazones!

Pero no será en tierra maldita

donde se levanten vuestras tiendas,

pues macabras maldiciones pesan

a los que mancillen estas tierras.

Seguidnos hasta mis salones que

aguardan mas adentro del bosque.

allí también no aguardan robles

pero sin maldad en sus tocones

Allí, vuestras liras han de tañer

sin temor a nada ni nadie pues,

los elfos velaran esta noche

mientras los invitados descansen



Mil gracias merecen aquellos que

ayudan a los bravos enanos

pues como señor de los presentes

haré ver sus detalles pagados.

Sin demora partamos hacia allí

donde los elfos celebran fiestas,

asan carnes y tañen canciones

bajo un cielo colmado de estrellas.

Allí oiremos relatos pasados

sobre ese camposanto maldito

por la sangre de muchos soldados

que a su vanidad se abandonaron



Sin duda no hay más triste historia

-dijo Hent Kalima, relatando-

que la sucedida en este sitio

entre los del Valle y Tasarianos,

pues aunque ambos eran pueblos sabios

y en principio vecinos cercanos

las sombras controlaron su mente

y se enfrentaron hasta la muerte



Yo también recuerdo haber oído

-dijo Truli Engamo interrumpiendo-

de parte de mi difunto padre

relatos de las guerras de antaño

mis antepasados combatieron

del lado de Yandros, rey del Valle

a su servicio pusieron hachas

martillos escudos y alabardas.

Sirvieron en la casa del gran Nulk

y con el lucharon mil batallas,

justamente de este desciendo yo

y aquí esta mi hacha que un día fue suya.

Orgulloso estoy de mi linaje

y en alta estima tengo esos tiempos

pues mucha gloria, fama y riqueza

dieron a cada uno de los nuestros.



Hent Kalima retomo el discurso

y relató que aquellos fantasmas

provenían del Valle del Ingenio,

y atravesaron el ancho océano

para acabar con los Tasarianos

enfrentados con Nurn, sus aliados,

caudillos de la sombra del norte

que sembraba el terror a su paso

propagando miseria y la muerte.

Recuerdo bien aquel triste día –dijo-

como muchos de los que aquí estamos

pero no de oídas , como vosotros

si no por salir de aquel encuentro.

Vuestros antepasados atacaron

la muralla de Sulëdaelessar

concretamente era la tercera

contienda en que se las disputaban.

Los Concilio de Nan Tasarion

debilitados por las batallas,

al borde de ser aniquilados

por las inmensas huestes del Valle

acordaron dar sus propias vidas

antes que su gloriosa capital

volviese a manos del enemigo.

El miedo se transformó en cólera

y repelieron a los del Valle.

Así estos barajaron retirarse

pues auque la batalla fue dura,

más habrían perdido quedándose

e irreparable el daño en sus tropas

qué con tan reducido número,

sería cuanto menos imposible

tener la conquista defendida.

Por tanto esperaron más refuerzos

atacando cuando pasase un tiempo.

Ante esto el caudillo Tasariano

decidió empalar como castigo

a todos aquellos prisioneros

guerreros del Valle del Ingenio.

Mirando al mar fueron puestos todos

murieron contemplando sus casas

mas allá, del embrabecido mar.

No se acercó ninguna alimaña

que pudiera su carne mancillar

pues aun muertos, imponían respeto,

Solo hasta que vinieron los suyos

y digna sepultura les dieron.



Y habló Truli -tras un gran silencio-

¡Muy triste en verdad fue su destino

y hemos de tratarlos con respeto.!

Aunque estén ahora debajo, muertos.

Se han levantado con la oscuridad,

esperemos elfo que tu magia

los retenga en el linde del bosque,

que no vengan a reencontrar mi hacha,

pues no quiero abrir de nuevo heridas.

Manten la promesa que dijiste

si quieres vernos en tu palacio

Olvidando rencillas de antaño.

©®

[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:23]

[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:26]

[Editado por gorathion el 09-04-2005 06:30]

Escrito el 15-04-2005 21:41 #2

Los Valar han evaluado esta historia y le conceden 240 monedas.

Saludos!

Historia finalizada.