La Guerra de los Clanes

Batalla C3 Tercano Vs C1 Alianza.

Terminada
Escrito el 24-04-2005 17:37 #1

Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate

Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 15

Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 29

Clima: Noche tormentosa con mucho aparato electrico.

Escrito el 27-04-2005 22:28 #2

-Esto es ilegible, incomprensible y al parecer, carece de sentido.- discutían entre sí los capitanes al mando, tratando de darle algún significado al papel cubierto de trazos y formas, que había ante ellos, en el campamento a un costado del Lindërant.

-Quizá sea algún tipo de código secreto - dijo Naevian con los pensamientos en algún lugar recóndito…

-Lo dudo, los trazos son temblorosos y parecen haber sido hechos por una mano no muy firme, demasiado asustada para inventar algún código secreto, es una especie de dibujo creo…-sombrío el rostro, con una expresión de concentración profunda, Arian pensaba en voz alta.

En las tierras de Eithel-Glin no eran precisamente bienvenidos en estos tiempos de guerra y buscaban en ese papel que habían recibido de manos de un joven del grupo de avanzada, alguna información que les fuera útil para tomar Niryarion; habría sido, sin duda, más fácil preguntarle al joven, pero en cuanto dejó a resguardo el pergamino, se desplomó a sus pies, vencido por el cansancio.

Todo había partido una semana atrás, con un mensaje raudo se les ordenó atacar Niryarion y si era posible retenerla para Tercano, y ellos sin apelación posible, acataron el mandato.

-Cuanto nos falta para Niryarion?- pregunto Sulankalië aburrida de la situación. Tras días de viaje observando a un costado las imponentes Ered Formen y al otro la espesura verdasca de Taurënúva.

-Un día o dos, pero aún debemos saber que nos quiere decir esto, y según aquello podremos trazar un plan o prescindir de él- Aranur era quién más prisa tenía por volver, ya que el clima de Eithel-Glin no le asentaba demasiado-

-Ya cae la noche, vosotros dos Sulankalië y Aranur idos a descansar

Se retiraron a sus aposentos, dejando a las dos jóvenes capitanas a cargo, Naevian estuvo mucho rato con la cara entre las manos hasta que finalmente lanzó un grito jubiloso:

-¡Lo tengo!, Arian tienes razón es un dibujo, estos trazos –señaló a un costado del papel el sector noreste- significa que se dirigen hacia acá y este circulo- señalo un punto a la izquierda- es la ciudad, y por el tamaño parece que es toda la guardia de la ciudad la que viene, o al menos la mayor parte.

-Esto es complicado, ya no queda tiempo, esta información la recibimos hace días… - no acababa de decir aquellas palabras cuando a través del sonido calmo de la lluvia, resonó un cuerno potentemente, al cual Arian y Naevian reaccionaron tomando sus espadas y salieron a la intemperie presurosas.

-Tercanos a mi!- gritaba Naevian

Los guardias élficos habían divisado a través del descampado formas oscuras que se movían con rapidez hacia ellos; seguramente enemigos, ese era el motivo de la voz de alarma, pronto la batalla se desataría.

De aquella lluvia armoniosa que antes golpeara la tela de las tiendas, se desencadenó una tormenta estruendosa.

El clima parecía empeorar en pos de ayudar al cometido de Eithel Glin, pronto un rayo se dejó caer en la copa de un árbol partiéndolo en dos, e incendiándolo era la única luz visible en aquella noche de penumbra.

Los soldados de Tercano se replegaron rápidamente y rodearon a los de La Alianza que parecían haberlos subestimado en número y aquella gran hueste que se veía en el papel era sólo una señal simbólica de alerta. Pero ellos, al verse sobrepasados no se desanimaron, poseían aquella sangre guerrera que caracterizaba a los de su clan y no se dejarían vencer tan fácilmente, se colocaron espalda contra espalda, rechazando así gran parte de las embestidas de la armada Tercana, quienes pensaban que tarde o temprano debían caer, y se libró batalla, el entrechocar de espadas era un zumbido constante al igual que la flechas surcando el cielo, caían sobre ellos sin distinguir clanes, en medio del caos, en uno de estos instantes una cayó sobre el rostro joven de Naevian y sin compasión le rasgó la mejilla, el bando enemigo aún oponía resistencia, iban a morir antes que rendirse, finalmente unos pocos soldados del ejército de Eithel Glin quedaron al centro del cercado de soldados nuruvitas, y el miedo fue más fuerte en ellos al verse desamparados en este vasto páramo; no les quedó más remedio que rendirse.

Justo en aquel momento Tercanos iban a aprehenderlos, para fortuna de los de alianza un relámpago les cegó la vista y segundos después un sonido atronador les lastimó los oídos, y los guerreros de La Alianza, ágiles, aprovecharon el momento huyendo, acostumbrados a aquellas tormentas eléctricas que solían asolar la región.

Nuruvitas se pusieron a resguardo, pero no lo suficientemente rápido; un rayo alcanzó la hueste que comandaban Aranur y Sulankalië, siendo estos dos heridos y esta última resultó con un brazo medio quemado al caerle una rama ardiendo encima. Sus subordinados los cogieron y arrastraron hacia un bajo poniéndolos a salvo.

Las perdidas de Tercano eran muchas, pero las de Eithel Glin casi los doblaban en número.

Lamentaban haber tenido que librar una batalla tan tempranamente, aunque la voluntad de Eru los había premiado con la victoria, aún cuando la furia de Ossë y aquella tormenta se ensañaran contra ellos, ahora que habían barrido con la guardia, suponían el camino hacia la ciudad libre.

La alianza en todo su esplendor habría barrido con esta modesta compañía, pero las batallas que libraban por aquí y allá, los tenían disminuidos.

La noche ya cedía terreno cuando pasaron como un suspiro por las calles vacías de Niryarion, la ciudad había sido alertada y desocupada, seguramente por los soldados que lograron escapar a los guerreros Tercanos.

Arian imaginaba el dolor que debían sentir los de Alianza, al perder a tantos y al ser desalojados tan abruptamente de sus hogares en una empresa tan incierta como la que ellos llevaban a cabo.

Pensando con frialdad, pues en el amor y la guerra todo vale, riquezas sustrajeron, pero necesitarían más de 15 poneys para llevarse lo incautado, el viaje de retorno era dificultoso por tierra y no se arriesgarían de tal manera, menos aún cuando quizá compañías de Eithel Glin merodearan por ahí aguardando cobrar venganza, y ellos, contradiciendo la orden de retener la ciudad, decidieron también atracar el puerto de Núrolondë, y haciéndose de una embarcación, cargaron todo lo que podían y, aprovechando el sol cálido de la mañana zarparon rumbo a tierras Tercanas.

El mar estaba tranquilo y el viento soplaba generosamente, ideal para izar las velas, entonces Arian exhausta, se dijo: aquel papel fue quizá una gran pérdida de tiempo.

Escrito el 30-04-2005 11:35 #3

¿Historias? Así que queréis oír historias... Echad más leña al fuego entonces, no son cortas ni faltas de interés, pues fueron muchas las batallas que aquí ocurrieron. Muchas voces se apagaron en este mismo lugar una noche de tormenta, yo era apenas un crío. Recuerdo ese día como si fuera ayer. Un jovenzuelo interrumpió el relato y comenzó a hablar con la voz entrecortada\".

La noche traía negras nubes cargadas con truenos y rayos. Un cuerno resonó en la planicie y de ella un solado entro galopando en la ciudad gritando:

- ¡Tercano nos ataca, un gran ejercito se dirige a la ciudad!- gritaba este.

Se oyó un ruido de cascos y la caballería de Aran apareció comandada por Dregnor. La gente gritaba a su paso, gran parte de nuestra esperanza residía en ellos y estos lo sabían. Fue entonces cuando Narairë se acerco a Dregnor y le dijo:

- ¡No te vayas, te necesito a mi lado, no me dejes sola!, espera a mi padre y sal con él- le dijo

- No aguanto más la espera, iré a su encuentro. Confío en ti, eres mas fuerte de lo que piensas. Además, tu padre necesita protección ¿ no crees?- le contestó él.

Ella sonrió, sabia que en realidad era él, quien la estaba protegiendo a ella y le dijo:

- No puedo retenerte... sólo vuelve a mí, ¿ lo harás?- le dijo.

Dregnor la besó en la frente y salió al galope con el resto de la caballería.

\"Los gritos de la gente se ahogaban entre los pasos del ejercito. Mi madre corría de un lado a otro intentando encontrar a toso mis hermanos, que hacía unos minutos jugaban en al calle. Yo estaba paralizado frente a la puerta de mi casa, los soldados estaban apostados muy cerca de ella y no quería perder detalla de lo que hacían, siempre había soñado en ser uno de ellos y llegar a luchar\".

Telimektar empuñaba la espada tan fuerte que unos pequeños hilos de sangre asomaron por su mano. Este se giró, estaba buscando a alguien pero no conseguía encontrarlo. El gesto de su cara se volvió serió y empezó a recorrer toda la calle gritando algo que no pude entender, mas nadie respondía.

Entonces la tormenta aumentó su fuerza, los rayos recorrían el cielo y la lluvia hería la piel, mas una calma tensa se poso sobre los soldados\"

Telimektar habló con el soldado y este le dijo:

- Encontramos a una compañía de Tercano que se dirige a la ciudad para atacarla. Subestimamos él numero de sus filas y solo gracias a la tormenta pudimos regresar a la ciudad. Pero nos hemos encontrado con la caballería de Aran saliendo a su encuentro- le dijo.

Este miro a Narairë y le dijo:

- Narairë una misión tengo para ti, reúne a todas las mujeres y niños que puedas cerca de la estatua de Yavanna. Ella esconde un pasadizo que os llevara al bosque y podréis avanzar por él hasta llegar al puerto. Pero solo se abre con estas palabras- le dijo susurrando al oído.

- Me mandáis lejos del campo de batalla, esta misión la puede hacer cualquier soldado, déjame luchar junto a ti!- le dijo

- ¡ No tu misión es esa, iras con las mujeres!- le dijo

- Pero...- intento decir algo pero este la corto rápido.

- ¡ No hay peros que valgan, aras aquello que té mande!- le dijo mientras su cara denotaba temor.

\"Ella salió a todo galope y poco tiempo después ya estabamos todos en la fuente. Allí la dama dijo unas palabras que no pude entender y la estatua se movió. Delante de nosotros apareció un pasadizo y las mujeres empezaron a entrar junto a algunos soldados y al entrar la última doncella volvió a decir las palabras y esta empezó a cerrarse lentamente, aprovechando yo para escabullirme y seguirla\".

Mientras tanto Telimektar salió corriendo hacía las murallas y gritó:

- ¡Insensato vuelve dentro no sabes a lo que te enfrentas!- le gritaba pero no hacía caso.

Tal fue el valor de la caballería que él ejercito Tercano vacilo un instante. Telimektar izó sonar su poderoso cuerno y viendo que no regresaban, monto en su corcel y salió de la ciudad. Su cuerpo resplandecía en la oscuridad de la noche como si fuera una poderosa llama. Entro con tal furia

Entre las filas enemigas que estas decían que el mismísimo Oromë había bajado a luchar, blandía las espadas con tal maestría que las hojas apenas rozaban las cabezas tercanas y las rebanaba. Un mar de flechas iluminó el cielo y cayo como una tormenta sobre las dos huestes. Telimektar montado en su corcel divisó a Naevian. Sacó su arco, apunto a su cabeza y le grito:

- ¡Naevian, prueba el frío acero de Aran!- le grito, su voz se alzó sobre el ruido de la batalla. Pero el caballo lo movió y solo pudo rasgar su bello rostro, soltando ella un grito de dolor y el un grito de frustración.

Mas algo llamo la atención, Narairë había irrumpido entre los enemigos con tal furia que asombro a su padre, tal era la destreza de la joven con las espadas que este orgulloso estaba de ella.

\"Como pude me encarame a una de las torres y los rayos iluminaban el cielo, pude apreciar la magnitud de la batalla. El ruido era ensordecedor, las espadas resplandecían bajo los rayos que recorrían el cielo, mas ahora la batalla era si puede serlo mas encarnizada, los hilos de agua se transformaron en riachuelos de sangre, mientras los cuerpos llenaban el suelo\".

A Telimektar y Narairë pocos osaban acercárseles, mientras tanto Dregnor ayudaba con los arqueros a los soldados. Sus certeras flechas atravesaban las armaduras de los tercanos. Entonces un grito se alzo entre los hombres:

- !Podremos no ganar esta batalla, pero al menos lucharemos!- gritaron todos.

\"La furia de los soldados era grande, mas sus gritos resuenan todavía hoy en mi cabeza. Mientras veía la batalla desde mi escondite una flecha voló sobre mí y atravesó al soldado que estaba detrás de mí. Este cayo con todo su peso sobre mí atravesado por ella, la sangre de este me cubrió la cara”

Pero Dregnor, Narairë y Telimektar desenfundaron sus espadas y empezaron junto a los soldados la mayor ofensiva hasta la hora. Su furia era desesperada mas preferían morir luchando en la batalla que regresar a Tyelpeoste con la derrota. Dregnor fue tumbado por un soldado y mientras este intentaba encontrar su espada, algo atravesó a su atacante, cayendo sobre él.

- ¡Levanta, no puedo estar por ti todo el tiempo!- le dijo Telimektar.

- Gracias- le respondió mientras los dos volvían a la carga.

La batalla era más sangrienta si cabe, viendo que esta estaba perdida, Telimektar dio ordenes de retirada miro a Narairë:

- ¡Narairë retírate junto a los soldados que puedas, yo les entretendré mientras pueda, ahora vete!- le dijo mientras cargaba contra ellos otra vez.

\"Como pude, sin que me vieran los soldados, me acerque a lo que era la guarnición de estos. De allí no paraban de entrar y salir soldados, allí vi algo que me marco\".

Telimektar llego junto a un grupo de soldados heridos, muchos de ellos no verían otro amanecer. Este traía en brazos a un joven soldado que le decía:

- Tengo frío mi señor, la vista se me nubla, no quiero morir... -le susurraba el soldado.

- Orgulloso estoy de ti, estate tranquilo, ahora descansa y recorre las estancias junto a tus ancestros, mas con ellos no has tener miedo- le dijo mientras le levantaba un poco la cabeza y con una especie de clavo y un golpe seco le segó la vida.

- Ahora descansa en paz, mas su joven alma no sufrirá en estas tierras- le dijo un soldado.

- !No dejare que den muerte a mis hombres, prefiero que me llamen asesino antes que dejarlos a su merced y que les den una muerte que no merecen!- dijo mientras las lagrimas asomaban por sus mejillas.

Tal fue el dolor que sintió al ver que no tenía otro remedió que darles muerte, sus cuerpos no resistirían el viaje y serían una carga para él ejercito si tenían que batirse en retirada. Odiaba sacrificar esas vidas pero no podía arriesgar a toda una ciudad por ellos, mas solo se eligieron aquellos que pudiesen ser salvados. Los más graves el mismo Telimektar cargó con la responsabilidad de darles muerte, las lagrimas corrían entre la sangre que le cubría la cara. Los cuerpos fueron apilados y se les prendió fuego, al menos ellos se librarían de ser mutilados por las hordas tercanas. El final ya estaba cerca y todos lo sabían, este miró a Dregnor y le dijo:

- Grandes perdidas hemos sufrido hoy, pero un juramento de sangre hago sobre los cuerpos de los soldados. Esta la pagaran cara y la próxima vez que nos encontremos en batalla no errare y les daré muerte- le dijo mientras se cortaba con una daga en la palma de la mano y un hilo de sangre salpicó él suelo.

- Debemos retirarnos ahora que podemos, ya que las mujeres están indefensas e parten hacía el puerto de Nurolondë, debemos cumplir al menos con ese cometido.- le dijo Dregnor posando su mano sobre el hombro de este.

Telimektar dio ordenes de empezar a retirarse y los hombres ya empezaban a entrar por el gran pasadizo y la caballería salió por la puerta del Bosque. Este miro la ciudad mientras se cerraba el pasadizo, ya dentro de él cogió su gran hacha y golpeo los dos grandes pilares que aguantaban la puerta, una gran losa cedió y esta sé cerro.

- Ahora no podrán entrar- dijo Telimektar.

Larga fue la caminata hasta que la luz del día cegó los ojos de los soldados. Estos salieron a un gran claro, donde estaban las mujeres de Niryarion acompañadas por los ents que las protegieron mientras estos se dirigían a luchar. Allí se encontraron otra vez padre e hija y aunque la cara de Telimektar denotaba un gran dolor intento no mostrárselo a su hija. Narairë tras abrazar a su padre, se acerco a Dregnor y le dijo:

- As regresado a mí- le dijo mientras le cogía la mano y la posaba en su pecho.

- Acaso pensabas que no iba a regresar- le dijo intentando mostrar una sonrisa, pero esta no salió.

Las mujeres curaron los heridos que pudieron, pero muchos murieron en ese claro y ahora en el se levanta el Túmulo de Niryarion, donde las flores crecen rojizas como el fuego y ninguna criatura malvada osa acercarse.

\"La batalla había terminado y con ella el fin de la ciudad, tal y como yo la conocí- dijo el jovenzuelo mirando el fuego\"

[Editado por Tulkas_el_Valar el 30-04-2005 12:17]

[Editado por Tulkas_el_Valar el 30-04-2005 12:19]

Escrito el 03-05-2005 06:42 #4

Resumen de la batalla:

Tercano ha perdido 15 armadas x35= 525 puntos.

Recuperables: 350 puntos.

Valoraciones: 7+7+8+7= 7,25

Recupera: 254 puntos. Los pjes sufren daños por un 65%, por este concepto recupera 227 puntos. Total recuperacion: 254+227= 481 puntos.

Pierde: 44 puntos.

Alianza ha perdido 29 armadas x35= 1015 puntos.

Recuparebles: 338 puntos.

Valoraciones: 8+6+8+6= 7

Recupera: 237 puntos.

Pierde: 778 puntos.

Tercano percibe 300 monedas por batalla ganada.

Alianza cede 100 monedas a Tercano por abandono de la batalla.

Tercano saquea la ciudad de la Alianza y percibe 200 monedas.

Compañias listas y actualizadas!

Historia finalizada.