Delisse Yestariel
Fin Guerra: Señores de Nurn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 20
Armadas perdidas por \"Señores de Nurn\" = 18

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 2
Finalizada · 08-09-2004
2005:05:10:23:43:58
Fin Guerra: Señores de Nurn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 20
Armadas perdidas por \"Señores de Nurn\" = 18
Las miradas penetrantes de los vigías de Nurn habían dado la señal de alarma hacía ya bastante tiempo. El ejército se había movilizado hacia la falda de la montaña pues veían casi imposible batallar en la cima helada del monte donde descansaban. Los trolls tuvieron que ser resguardados de nuevo en el templo. Si no fuera por esa especie de maldición que aguardaban desde los inicios de su creación el ejército de Nurn podría haber contado con seis de aquellas impresionantes criaturas ... pero era mejor resguardarlas que perderlas. Aldamorna les guió hacia el templo.
Batidores orcos volvieron. Los invasores se habían movido raudos en la noche. Todo parecía indicar que el bosque les ayudaba a avanzar hacia allí. Posiblemente contaban entre sus filas con unos cuantos Ents. La batalla prometía ser dura y difícil.
Cuando Dorêk, el último de los batidores enviados, volvió Lord Dark montó a su pantera y paseándose por las primeras filas azuzaba a los orcos a combatir.
\"Muchos dirían de vosotros que sois escoria, maldición de elfos, aberraciones malignas o simplemente que sois inútiles. Algunos de ellos vienen de teirras lejanas para combatir hoy mismo con vosotros pero no es por odio ni por ideales utópicos no. Tienen miedo. Sois tropas del ejército de Nurn.
Habéis luchado con fiereza ante las tropas de Telpe. Habéis protagonizado muchos de vosotros una batalla épica que será recordada durante generaciones. Estábamos en su territorio, nos superaban en número y salimos victoriosos. Ahora vienen sus aliados de tierras del Sur ... ¿creéis que lograrán algo? ¡NADA!
¡Han chocado con las montañas de Nurn! Muchos de ellos viven bajo las tierras de Harad y no saben que es el frío ni el viento recio. Vosotros tenéis ventaja sobre esas tropas. Váis a destrozar a esas tropas.
He vivido muchos años y he visto a muchos de vosotros luchar en las huestes del gran Morgoth. Y no se amedrentaban ante los elfos de la estirpe de Fëanor ni mucho menos. No oiréis historias de orcos famosos líderes de batallas grandiosas, pero vosotros sois los que forjáis esas batallas valiosas.
Pronto el enemigo acechará tras esos bosques ... ¿les vamos a permitir que osen atacar nuestro templo, sede donde descansan las almas de vuestros antepasados gloriosos?\"
Los gritos de más de un centenar de orcos surgieron al unísono.
\"NO\".
\"¿Vamos a permitir que unos extranjeros manchen las gestas de la compañía cuatro de Nurn?\"
\"¡NO!\"
\"Pues entonces cuando salgan de allí esas tropas quiero que les matéis y que desgarréis sus carnes, machaquéis sus cabezas y ¡destrocéis su orgullo!\"
Los orcos golpeaban sus escudos con sus armas de mano a modo de tambores. El ejército enemigo sabía sin duda que ya les estaban esperando.
Lord Dark se reunió con Ilesse que intentaba alentar a los humanos.
Los orcos vivían en la oscuridad de las grutas y el frío no era tan problema, pero para aquellos humanos acostumbrados a vivir en una ciudad rodeada por un río de lava el frío resultaba muy intenso.
Lord Dark se pronunció:
\"Será mejor que os pongáis en movimiento u os helaréis antes del mediodía.\"
\"Señor\" contestaba un humano \"el frío se nos cala en los huesos. Cogemos las espadas pero titiritamos de frío, resbalan y se caen. ¿Cómo luchar así?\"
Ilesse estalló en un arrebato de furia.
\"¡Pues lucháis con los dientes! ¿Dónde se ha visto que un orco tenga menos miedo que un humano?\"
Dicho esto Ilesse se quitó el manto de pieles bancas, se arremangó la camisa negra y desenfundó sus dos dagas.
\"Yo lucharé por Nurn. Yo lucharé para salvar mi casa de esos indeseables y jamás podrán decir que luché como una mujer, puesto que los hombres estaban sentados temblando de frío mientras los enemigos pronunciaban mi nombre con miedo. Si vosotros decís ser mis soldados ... ¡RENIEGO DE VOSOTROS!\"
Ilesse se adelantó hacia el campo de batalla y Lord Dark siguiéndole y lejos del alcance de los oídos humanos le preguntó.
\"¿Pero cómo puede ser que no tiembles?\"
\"Shhht, no se lo digas a los humanos ... pero provengo del Forodwaith, el Norte Helado.\"
En ese instante las primeras tropas del enemigo despuntaban por el bosque cuando la risa de Lord Dark, provocada por la cómica situación de los soldados de Ilesse, estallaba limpia y con la ayuda del eco de la montaña.
Lord Dark empuñó su espada y con una sonrisa en la cara que pareció más macabra por la situación miró a los orcos.
\"Orcos ... ¡a la carga!\"
Durante más de diez meses los generales de Nurn de la cuarta compañía habían optado por enseñar a los orcos tácticas militares ordenadas a fin de mejorar al eficiencia de sus soldados. Los haradrim y sus escuadras bien montadas siempre habían sido un enemigo fuerte así como las tropas numenoreanas de avanzadillas.
Curiosamente en las últimas semanas se habían dado cuenta de su gran error.
La avalancha de las huestes orcas, ese confluir de enemigos de un modo caótico, sin sentido. La corriente de incontables armas, mordiscos, agarrones y empujones que provienen de todos los sitios a la vez. El miedo de estar rodeado por todas partes. Eso hacían los tragos cuando atacan en hordas.
Sí, el ejército ordenado tendría sus mejoras pero al fin y al cabo eran criaturas caóticas y cada uno es mejor en su propio ambiente.
Como ahora también era Ilesse más mortífera. Sus ropas adaptadas a las duras ventiscas del Forodwaith le protegían del viento helado. Su habitual estancia en la nieve y el hielo le venían en esta pelea como anillo al dedo.
La marea de Nurn y las primeras tropas de los enemigos se encontraban en el linde del bosque. Aparentemente elfos y humanos osaban atacar en aquellas sagradas tierras.
El conflicto comenzó con una devastadora bienvenida y no precisamente una cariñosa recepción. La fuerza de la marea orca arrasó a muchos en un primer golpe, pero esa misma fuerza llevó a muchos orcos a ser pisoteados y masacrados por los elfos. Una vez tomadas las posiciones realmente ahora empezaba la guerra.
El potencial bélico de Nurn en esta batalla se basaba en el número de soldados pero el atacante esta vez tenía unas tropas más poderosas: humanos, elfos ... y ents.
\"¡Lord Dark!\" chilló Ilesse para atraer su atención. Ambos se reunieron en la retaguardia, cosa que le costó bastante a Ilesse que había cargado en primera línea.
\"¿Qué sucede?\"
\"Poseen ents, ¡diez! No podemos esperar que los orcos les combatan y toda la responsabilidad no puede caer en los hombros de los elfos ¡tenemos tantos elfos como elos ents!\"
\"Eso no juega a nuestro favor. Malditos humanos ¡y malditos trolls! Iré yo con los elfos. Mi poderosa espada les podrá herir mejor que tus dagas. Iremos uno a uno aunque eso nos costarán bastantes bajas pero es lo mejor que podemos hacer.\"
Lord Dark se marchó rápido montado en su pantera. Esta vez Ilesse estaba al cargo de los orcos.
\'Si al menos Aldamorna, la Ent-mujer, estuviese en el campo de batalla las cosas cambiarían pero esos estúpidos trolls necesitan niñera\' pensó.
Echó la vista atrás y vió a los humanos quietos. Intentando aguantar el frío que arreciaba. Las tropas venían del Bosque del Susurro sin más vestidos que las ropas militares, no iban ataviados con ropajes de invierno.
\'Si quieren calentarse se tendrán que mover ... y si no se quieren mover ¡les obligaré a que lo hagan!\'
Ilesse organizó con los orcos de la retaguardia dos filas paralelas con las que improvisó un pasillo muy ancho. Los enemigos con la esperanza de poder moverse mejor y estar más resguardados del viento se adentraron en el pasillo cosa que potencialmente les daba ventaja pero el pasillo acababa en los humanos. No muy cerca de ellos, a unos doscientos pies, pero distancia suficiente para que el enemigo pique el anzuelo e intente hacer la mayor cantidad de bajas posibles.
Los huamnos tendrían que reaccionar o morir. En cualquier caso Nurn saldría ganando. No se podían permitir signos de flaqueza en la cuarta compañía.
Mientras un ent enemigo ya había caído a costa de dos elfos y algunas magulladuras en el cuerpo de Lord Dark, Ilesse comenzaba su expedición hacia el enemigo.
Sus ropajes especializados le permitían unos movimientos rápidos. En sí no demasiado rápidos, pero las pieles que llebavan los invasores no les dejaban mucha destreza en sus golpes.
Una patada a una planta con rocío en sus hojas provocaba una salpicadura lo bastante engorrosa como para sorprender al enemigo y que bajara la guardia ... eso significaba su fin bajo el filo de las dagas de Ilesse.
Se acercaba a los enemigos en contra del viento para evitar ser oída y golpeaba con certeros golpes en la espalda. Realmente no hacía mcuha falta pues el ruido del acero chocando y el viento entre las ramas no dejaba mucho margen a los combatientes, pero así era ella.
\"¡Otro Ent!\" se escuchó en lengua orca.
Ilesse movida por la curiosidad se acercó a la zona comadada por Lord Dark y aunque los ents iban cayendo les estaban costando demasiadas vidas.
Algunos orcos intentaron ayudar a los elfos a derribar aquellos inamovibles árboles andantes, pero el rpecio a pagar estaba siendo demasiado alto.
Sin conversar con Lord Dark comenzó a anunciar la retirada.
Las tropas del enemigo habían mermado y estaban suficientemente cansados como para trepar la montaña y saquear el Templo.
Algunos elfos enemigos empuñaron el arco y mataron bastantes Nurnitas pero el cometido de la batalla había llegado a su fin satisfactoriamente.
Quizás por la noche, con los seis trolls a punto, podrían retomar la batalla y acabar la carnicería. Quizás el enemigo volvería a sus lejanas tierras del Sur en busca de provisiones o refuerzos.
Lord Dark llegó bastante herido al campamento improvisado. Los dos generales se reunieron para comentar la batalla. Habían logrado el objetivo pero era necesario un refuerzo desde la capital.
Un cuervo sería enviado a Narmelost por la noche para hacer llegar la petición.
Otra victoria para la compañia cuatro ... otra victoria para la Garra Negra.
- ¿Estáis bien Árchaon?- Preguntó un soldado que pasaba por el lugar.
El Maia estaba tendido a la sombra de un árbol, en sus manos portaba un pergamino desenrollado. Levantó la cabeza:
- Sí Faras, sí.- El hombre asintió con la cabeza y prosiguió su camino. El Maia posó de nuevo su vista en aquella carta.
Mi querido Árchaon, las cosas por aquí no van bien, ojalá estuvieses aquí.
Las fuerzas de Tercano han ocupado nuestra capital Nyarion. La compañía liderada por Telimektar no logró repeler aquella fuerza que atacó.
Nosotros si pudimos evitar que tomasen Tyelpëosto, pero nos costó muchas bajas, y las casas de curación están abarrotadas, hacemos todo lo que podemos para ayudar.
Espero que las cosas por allí al norte sean más favorables.
Te espero pronto.
Laitaine.
Tras leerla, Árchaon miró al despejado cielo que cubría las tierras de Tercano Nuruva. Se incorporó de inmediato y partió hacia el cuartel general. Cruzó raudo las calles de la ciudad Ost-in-Tercan y se dirigió hacia el centro de la misma.
Desde hace una semana atrás el ejército de Árchaon había conseguido penetrar en la capital de Tercano. Las guardias se reforzaron para evitar una reconquista, y los refuerzos fueron llegados desde el sur de Haldanóri.
Reunió a todos los capitanes:
- Gente de Eithel-Glîn, he recibido un informe desde Tyelpëosto. Nyarion ha sido tomada por Tercano, y las cosas por allí no marchan bien. Mi conclusión es que Nurn influye mucho en los actos de Nuruva, y ese precipitado ataque de Malenril hace poco contra ellos ha hecho que su ira recaiga sobre nosotros mandando a su marioneta. Repito, esto son solo conclusiones mías, en ningún momento llego a afirmarlo como verdad universal.
Los soldados se miraron confusos.
- ¿Qué queréis decirnos, señor?- La pregunta de Faras era la que todos estaban pensando.
- Bien- continuó el Maia- mi deseo es llegar a las tierras de Nurn. Parece una locura, mas sus ejércitos de trolls, orcos y elfos y hombres oscuros son poderosos como los que más. Pero la sombra de su amenaza planea sobre todos nuestros hijos y mujeres, mas también sobre nosotros....¡Mostrémosles que la Alianza también cuenta con buenos soldados!¿Qué decís, oh mi leal ejército?
Tras una pequeña pausa de confusión, un grito se alzó al unísono:
- ¡Muerte a Nurn!
Tras soltar una pequeña sonrisa irónica, Árchaon dio la orden de partir de inmediato. Antes ordenó a un pequeño grupo de mensajeros para pedir refuerzos en la ciudad que quedaba casi desierta.
Así pues, un grueso muy numeroso partió hacia el norte, girando levemente hacia el este para acceder a las oscuras tierras de Nurn.
Cruzando el misterioso Taurëundomë abandonaron las tierras de Tercano Nuruva, mas así, y tras una jornada cruzando una tierra de nadie, accedieron a las tierras de la Orden de Telpe cruzando el bosque Eryn-Oínen, y por fin, a la noche, alcanzaron el Taur-dîn-Tirith, el bosque que marcaba el límite de la frontera de Nurn.
Allí, la oscuridad ya era penetrante en los corazones más débiles de los hombres, y cosas horribles iban y venían de la mente de aquellos que eran inundados por una oscuridad interior.
- Descansaremos esta noche- Replicó el Maia dirigiéndose a los soldados que estaban más cercanos a él- Necesitáis descansar, pues presiento que a poca distancia se encuentra el ejército de un Maia Oscuro- quedó pensativo-Mañana partiremos al alba.
Sin decir más, Árchaon avanzó por el bosque y llegó a la linde del mismo. A lo lejos pudo observar como en la montaña, dos puntos rojos se clavaban en sus ojos.
“Yo también puedo sentirte, Maia” pensó para sí, y de una manera desafiante, desenfundó su espada Mommênt y la alzó hacia el cielo.
Un fuerte viento proveniente del norte hacia que los soldados no pudieran ni tan siquiera cerrar los ojos, mas un frío helado les recorría hasta el alma...
Por fin los primeros rayos de sol asomaban por el oeste. El cielo amaneció despejado, y en el haz de las hojas de los árboles se podía observar como una delicada capa de hielo descansaba sobre ellas. El Maia posó su dedo en una, y tan delicadamente como lo había posado, se tocó los labios para humedecerlos.
El día había llegado, y el ejército de Nurn ya había asistido al lugar de la batalla.
Los orcos, al grito de uno de sus capitanes que iba montado sobre una pantera, avanzaron en oleada contra el ejército de Árchaon. Rápidamente, este se subió en su tigre blanco y levantó la espada en alto.
- ¡Vamos ejército, demostrad que habéis sido entrenados en la Alianza, demostrad que nuestro coraje es superior a nuestro sometimiento!¡Luchad y morid en paz! Ahora aguantar la carga.
La tensión se iba haciendo mayor conforme la marea de orcos llegaba a las primeras líneas del ejército.
- ¡Arqueros!- Gritó Árchaon.
Nada más acabar, una oleada de flechas silbó por el despejado cielo. Y justo después otra.
Muchas bajas se llevaron, pero había muchos orcos y aún corrían hacia la Alianza.
Entonces se produjo un tremendo choque que enfrento a los dos ejércitos. Un baño de sangre se produjo, y dicho líquido rojo cubrió los cuerpos de los soldados.
Fue una primera carga devastadora, en la que las cimitarras orcas se llevaron por delante a muchas vidas.
- ¡Replegaos!- una y otra vez, la potente voz de Árchaon sonaba por encima de los chasquidos entre las espadas.
Fue una lucha encarnizada en la que elfos, hombres y orcos luchaban por acabar con la vida de sus enemigos.
Entonces, sin previo aviso, grandes figuras venían desde el interior del bosque, eran los ents.
Los orcos parecían tenerles miedo, mas cuando los vieron temblaron bajo sus grandes piernas, y dejando caer sus armas corrían en dirección a su bando. Pero casi temiéndole más a su amo, daban media vuelta sin dudar en que sería peor: caer bajo el peso de un hombre árbol, o morir sin honor bajo la espada de tu amo.
Escogieron bien, pues desafortunadamente para la Alianza, algunos ents fueron derribados, aunque dicha hazaña requirió muchas bajas en el ejército enemigo, además, su general fue herido también por la furia de uno de los ents.
Así pues, y aún con un frío que ralentizaba los movimientos, una voz anunciando retirada se escuchó por entre la multitud encarnizada en la lucha. Todos quedaron paralizados, más la retirada impropia de Nurn cogió a todos por sorpresa. Algo que Árchaon no esperaba, pues aunque la balanza estaba casi equilibraba, ellos dominaban la batalla en aquellos momentos.
Así corrieron, inexplicablemente, los soldados de Nurn hacía sus hogares escondiéndose de las espadas enemigas.
- ¿Los perseguimos, mi señor?- se acercó Faras, aún excitado por la batalla.
- No- Respondió secamente el Maia mientras miraba como huían-, ¡Tensad vuestros arcos arqueros y dejad que el destino y el viento se cobren aún más vidas!
Dicho esto, los bien adiestrados arqueros tensaron rápidamente sus arcos y dejaron sus flechas libres al viento, las cuales encontraron muchos objetivos.
- ¡Faras!- Gritó Árchaon.- Ve e informa de lo ocurrido, pide, además, refuerzos en Ost-in-Tercan, pues han ganado una batalla, pero me temo que no será la última.
El hombre asintió y montó en su corcel perdiéndose entre la espesura del bosque...
Así finalizó la batalla entre Eithel-Glîn y Nurn. Sí, ciertamente la maldad de aquellos orcos y hombres y elfos oscuros se cobraron más bajas en las filas de la Alianza que estos en las de Nurn.
Sin embargo, la mente de los soldados de la Alianza se encontraba aún preparada para perdurar en la batalla, y esa huída cobarde había hecho que todos desearan volver a luchar contra el enemigo, que, a pesar de todo, los había dejado con ganas de luchar...
Resumen de la batalla.
Alianza ha perdido 20 armadas x35= 700 puntos
Recuperables: 233.
Valoraciones: 9+7+8+9+7+7=7,83
Recupera: 183 puntos.
Pierde: 517 puntos.
Nurn ha perdido 18 armadas x35= 630 puntos.
Recuperables: 420 puntos.
Valoraciones: 8+7+8+8+8+6= 7,50
Recupera: 315. Los pjes. han perdido un 30%; por este concepto recuperan 105 puntos. Total recuperacion: 315+105= 420 puntos.
Pierde: 210 puntos.
Nurn percibe 225 monedas por la batalla ganada.
Nurn cede 100 monedas a Alianza por abandonar la batalla.
Batallas actualizadas y listas.