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Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 6
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 4

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 2
Finalizada · 08-09-2004
2005:07:21:18:03:02
Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 6
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 4
La noche soplaba con fuerza y los vientos huracanados transportaban con ellos la fuerza con que la Alianza debería afrontar los sucesos que se iban a dar a continuación…
Fëathoron fue a la habitación de su hermana Laitaine capitana de uno de los ejércitos de la Alianza. Laitaine y Fëathoron hablaban sin demora para ponerse al día en sus actuales vidas pues habían sido muchos los años que los habían separado, entre tanto de repente el brazalete de los delfines de Laitaine regalado por su propio hermano a ella con motivo de su boda comenzó a emitir una tenue luz azul por los zafiros engarzados en lso ojos de los delfines, Laitaine se dirigió a su hermano para mostrarle el colgante pero este había caído en las redes de aquel peculiar encantamiento.
Los ojos del elfo se tornaron de un color azul tan intenso como la mar, Laitaine estaba inquieta ante aquel anómalo suceso y Fëathoron cayó en un profundo sueño, tras levantarse de él dio un grito de terror y cogió a su hermana por el brazo y la dijo:
-¡Nos atacan! Los niños ¡Hay que socorrerlos! Y a los profesores tambien…
-¿Hermano que dices? ¿Qué ocurre?
Tras la pregunta de la elfa la puerta de su habitación se abrió sin previo aviso…era Criathor uno de los profesores de la escuela infantil de arqueros, tenía una flecha que atravesando su pecho le succionaba poco a poco la vida…el profesor con su último suspiro y aliento dijo:
-Socorred a los niños, el ejército de Tercano nos ha atacado en el bosque mientras practicábamos el tiro con arco…
El profesor sin más fuerzas cayó desplomado sobre el frío y seco suelo.
Sin más demora Fëathoron agarró su Sol Naciente y junto con 50 arqueros partió al rescate.
Cuando llegaron al claro del bosque de los 30 niños que fueron 10 habían logrado escapar 4 fueron acogidos por unos ents ocultos en las sombras de la noche y 14 yacían muertos en los alrededores aun conservando sus rostros angelicales e inocentes, pero dos Iriel y Fanthor estaban rodeados por orcos apunto de ser asesinados brutalmente cuando de repente la capitana de los atacantes los recogió y se los llevo pensando en su utilidad como rehenes.
Fëathoron junto con los 50 arqueros partieron al bosque y encontraron los resultados de la masacre, aquello era imperdonable. Fëathoron ordenó a los arqueros que preparan una emboscada a los secuaces de Tercano, el mientras iría a rescatar a lops niños de las garras del mal.
Corría y corría y cada vez percibía la presencia de los niños era mas notable, saco su Sol Naciente y comenzó a andar con sigilo de repente vio a los soldados de Tercano se lanzó contra ellos luchando con furia y derrotando uno tras otro hasta que llegó al centro del campamento establecido por el ejercito invasor y allí liberó a Guiliriel la maestra mas joven de la ciudad, amordazada a un palo que la sustentaba ya que sus piernas magulladas no aguantaban ni si quiera el peso de sus dorados cabellos.
-Fëathoron, salvad a los niños de las garras de la capitana, daría mi vida por ellos.
-No os preocupéis descansad, cuando despertéis todo estará en su sitio.
De repente aparecieron los arqueros rodeando al ejército de Tercano lanzando flechas con suma eficacia parecía que aquel día las flechas se coordinaban junto con el aire que silbaba con potentes e imponentes vientos huracanados.
Pero Tercano no iba a quedarse inerte a aquel ataque de repente comenzaron un gran contraataque a gran escala que acabo con casi todos los arqueros, Fëathoron no sabía como resistirían los pocos combatientes en pie aun y alzo un canto de guerra que junto con el viento se transporto y de repente el bosque cobro vida, ents aparecieron de donde nadie sabia y comenzaron a demoler a los del ejército de Tercano. Estos en ofensiva prendieron flechas y las lanzaron contra los ents que aun ardiendo luchaban, sus hojas se tornaron con el fuego doradas, mas no parecían morir si no renacer y renacer desde su interior como si la savia de sus tejidos resucitaran cada pedazo del ser en llamas.
Gritos y gritos de terror y dolor se sucedían con un cruel destino conjunto la muerte por una guerra, pero para Fëathoron no era una guerra si no que tenía que luchar por aquellos niños que eran el fruto de la futura sabiduría la sangre de la tierra los hijos del gran Ilúvatar.
La capitana dio la orden y captura de todos los arqueros posibles, para su posterior tortura pero ninguno cayo en su orbita, la capitana destacaba por su fuerte presencia que amenazaba en instauraba el terror en cualquier criatura. Fëathoron consiguió llegar hasta los niños Iriel y Fanthor, ellos se aferraron a Fëa como si fuese su propia vida, el no consentiría que mas niños murieran por una guerra.
De repente una emboscada de soldados de Tercano comenzó a atacar a los defensores de la Alianza, entonces fue cuando cinco flechas se abalanzaron sobre los niños, flechas ardientes en fuego, ardientes de destruir las carnes de las almas infantiles pero Guiliriel se interpuso y freno el impacto con su torso que comenzó arder… los niños corrieron poniendo sus vidas en peligro hacia su querida maestra y comenzaron a llorar, con sus lágrimas de nuevo el milagro de la vida paso ante nosotros los hijos de Ilúvatar, con sus lágrimas y poderes curativos de elfos consiguieron dar de nuevo vida a aquella que su vida anterior dio para su supervivencia.
Fëathoron no pudo evitar emocionarse al ver aquel espectáculo que mostraba que bello era vivir y ser testigo de cómo una vez mas los corazones son más fuertes que el físico.
Fëathoron empezó de nuevo a luchar y acabó en un gran duelo contra la capitana que se prolongo durante unos minutos y al final acabo en un empate feroz. Aquella mujer era extraordinaria…
La Alianza conseguía sacar ventaja a los de Tercano pero no la suficiente entonces fue cuando Laitaine apareció lanzando un grito de guerra y cargándose a más de 30 orcos hasta que llego donde estaba su hermano. Junto con el resistieron sin apenas dificultad el ataque invasor pero sus fuerzas comenzaban a escasear además Iriel y Fanthor corrían aun peligro y debían salvarlo al igual que a Guiliriel. Entonces fue cuando la capitana Laitaine emitió un gran grito de guerra que provocó la aparición de una parte del ejército de la Alianza, la batalla ahora estaba equilibrada a favor de la Alianza pero por cuanto tiempo aun no estaba decidido, con lo cual la idea de un retirada a la ciudad y prepararla para un ataque de los invasores era cada vez más acertada.
La resistencia cada vez era ms cansada los ents aun fuertes comenzaban a notar el desgaste de la batalla, los arqueros reposicionados estaban ganando posiciones frente a los de Tercano y Laitaine,Fëathoron,Iriel,Fanthor y Guiliriel se encontraban en el centro de la batalla. Fëathoron se acerco a Laitaine y le dijo:
-Hermana voy a intentar hacer mi golpe especial con mi Sol Naciente necesito que ordenes la retirada y que tus soldados se lleven a la profesora con los niños y que me ayudes.
-De acuerdo hermano mío, pero ¿que golpe especial?
-Confía en mí
Tras el pequeño diálogo Laitaine ordenó la retirada y consiguió dejar a cargo de seis soldados las vidas de la maestra y los niños aun así en su corazón corría la duda pues no sabía que planeaba su hermano.
-¡Laitaine! ¡Rápido!
Laitaine se acerco a Fëathoron este le pidió a su hermana una de las dagas de la herencia familiar y junto con la suya las enganchó en una pequeña ranura de su Sol Naciente el cual empezó a girar a la vez que Fëathoron le otorgaba la fuerza suficiente sobre su muñeca para lanzarlo horizontalmente contra la barricada de orcos, Fëathoron le pidió a Laitaine que hiciera que el ejército se mantuviera a distancia y en unos 10 segundos Fëathoron lanzó con furia el Sol Naciente contra las filas de Tercano las cuales comenzaron a caer abriendo una brecha por la que escapar y tras la que el y su hermana pasaron con facilidad con intención de refugiarse en la ciudad y prepararla para un posible ataque de lo mas fiero que se pueda uno esperar.
Pero mientras huían de nuevo las filas de Tercano les dieron caza y se vieron acorralados y fue cuando todo se giro a favor de Tercano, Laitaine y Fëathoron estaban a punto de caer en brazos del enemigo…una pequeña cantidad de flechas que por su trayectoria parecían haberse lanzado con inseguridad hicieron retroceder confusos al frente de Tercano, giraron sus cabezas y para su mayor sorpresa Guiliriel, Iriel. Fanthor y otros niños junto con 6 o quizás 7 arqueros habían empezado a disparar contra el enemigo…la mirada de aquellos críos denotaba que sus mentes habían dado un paso mas allá pues de sus caras se deducía que el miedo había abandonado sus cuerpos y había sido restituido por el valor y el coraje…
La moral de los hermanos subió y se sintieron con fuerzas de luchar juntos y servir a aquellos niños que en lo que dura la caída de una hoja de un árbol habían dado un paso hacia la madurez …
Fëathoron lanzó con furia su Sol con tanta que cuando lo fue a recoger este le hizo un pequeño corte en la mano…de repente notó un fuerte escozor y comenzó a reflexionar sobre lo fácil que es ver lo que apenas tiene importancia como un corte pequeño y lo costoso que le era darse cuenta de lo importante como lo era su deterioramiento físico que estaba acabando con sus energías, entonces se dirigió a su hermana y cogiéndola por el hombro le susurró:
-Una vez más los hermanos luchan por un destino en común, te quiero mucho Laitaine si me prometes que no morirás te prometo que jamás me volveré a separar de ti pero si mueres mi vida ya no se que será de mi…
-Hermano, yo también te quiero pero ahora dedícate a luchar y ya hablaremos…la muerte forma parte del cosmos y el cosmos forma parte de nosotros…
Tras la pequeña charla los hermanos ordenaron la retirada y tras ellos dejaron al ejército de Tercano que había sufrido el desgaste provocado por la Alianza y se refugiaron en la ciudad y comenzaron a organizarla.
Muchas bajas no se dieron pero la vida de esos niños que cayeron sin ni si quiera conocer que es la vida y su porqué hizo que a ojos de Fëathoron viera la guerra como algo despiadado y menos atractivo de lo que había creído…entonces desde siempre se preguntó:
¿A caso es motivo suficiente el control sobre las mentes de los demás para arrebatar la vida de tanto malos como buenos y buenos como malos?
[Editado por wiccano el 16-07-2005 01:46]
La piel curtida de los guerreros Nuruvitas sufría una vez más las inclemencias del tiempo, y en tierras hostiles impulsados por las ansias de una nueva batalla, que más allá de la muerte y destrucción que estas sembraban a su paso, estaban maquinadas con un propósito mayor y los soldados más expertos ya habían aprendido a conservar la mente fría para conseguirlos.
Las banderas ondeaban en lo alto de sus estandartes, impetuosas, aunque aquel soplo huracanado amenazara con desgarrarlas sin piedad. El polvo que transportaba el viento se entrometía en los ojos de los guerreros provocándoles escozor, lo que finalmente los llevó a internarse en las inmediaciones del bosque de Alianza.
- Prestad atención, hemos venido aquí a batallar, y que vuestra mano no tiemble, ¡pase lo que pase!, recordad que la compasión puede ser vuestro peor enemigo, ¿entendisteis?- aquella fue la habitual arenga que dirigía Naevian antes de una batalla siempre enfocada a conseguir la victoria, si así fuese la voluntad de Eru.
- Sólo batallad con aquellos que os opongan resistencia, no hagáis pagar justos por pecadores, ¡recordad vuestros principios!- Arian ponía límite a aquellas manos que blandían las espadas sedientas de sangre…
Tenue era la luz que entraba por los claros del bosque, se adentraban más y más en busca de algún vestigio de un ejército pronto a enfrentarse con ellos, pero el plan había resultado bien, llegaban de improviso.
Oían voces emocionadas y el sonido de flechas surcando el aire, supusieron debían ser huestes enemigas, por lo que dispusieron a los arqueros silenciosamente y dispararon a discreción, entonces unos gritos desgarradores atravesaron el aire hasta llegar a sus oídos. Siguieron disparando hasta que reinó el silencio y luego se acercaron a explorar, lo que vieron los dejó atónitos; cadáveres se apiñaban junto a los árboles, en el piso, pero eran de infantes y jóvenes, cuya edad es difícil de estimar debido a diversidad de sus razas, los arcos en sus manos reflejaban el porqué de aquel sonido de flechas cayendo, una escuela de arqueros…Tercanos se miraron, abrumados y avergonzados a la vez, aquel había sido un vil acto de cobardía.
Quebró el silencio un alarido estremecedor seguido del sonido sordo de un cuerpo al caer, uno de los Nuruvitas más viejos que siempre recordarían por la calidez de su corazón, se había quitado la vida incapaz de soportar aquel peso sobre su conciencia.
En un rápido intento de reaccionar e impedir que la locura se apoderara de ellos Arian rompió a gritar aunque ello significara descubrirse ante el enemigo;
- No desesperen, no sabíamos, ¡que clase de pueblo saca a los niños de su mundo de juegos e ilusiones y los obliga a cargar armas! y no pretendo justificarnos, por que lo hecho jamás lo olvidaremos, es el precio que hemos de pagar por dirigirnos a la guerra y matar a diestra y siniestra…- jadeó mirando a la hueste.
Naevian no respondió, simplemente avanzó y sin dar la vuelta hizo un gesto, dando orden de que la siguieran, un sendero salía del claro marcado seguramente por el constante transitar de personas sobre él, una pisadas recientes en dirección contraria a la matanza revelaban que no todos había muerto, lo que fue a la vez alegría y alarma para los capitanes de Tercano, los que dejaron a un lado las emociones y los siguieron hasta encontrarlos, dos pequeños de tez clara, a los que Naevian tomó sin mala intención y luego ordenó establecer un campamento en aquel lugar, apostando guardias alrededor, sabían que los guerreros de Eithel Glin no tardarían en llegar.
De aquellos que durmieron durante el primer turno, un par despertó sobresaltado, mascullando palabras sin sentido, al parecer habían enloquecido o deliraban, se alejaron murmurando entre ellos, nadie se los impidió.
Poco después una lluvia de flechas cayó sobre la guardia y el ejército Aliado se abrió paso al centro del campamento Nuruvita a punta de espadas, en segundos el contraataque Tercano se dejo caer, acabando con la mayoría de la ofensiva de Eithel Glin de la cual emanaba un canto molesto de guerra que se alzaba con fuerza molestando a Tercanos, Arian quiso atravesar la garganta del sujeto que cantaba con una de sus flechas, sin resultado alguno, cuando de las espesuras del bosque y las moles llamadas Ent dejaron en claro por que eran los amos del bosque.
Poco a poco se fue perdiendo consistencia en el ataque Tercano que sentían la ausencia de dos de sus líderes que estaban en tierras tercanas en misión especial, además las dos jóvenes capitanes fueron perdiendo noción de todo lo que hacían sus soldados, mientras algunos disparaban flechas encendidas sobre el enemigo, otros peleaban cuerpo a cuerpo, y unos más seguían a un grupo que intentaba escapar de la batalla, cuando se vieron impedidos por una barricada de flechas que unos niños dejaban caer sobre ellos fue entonces cuando Arian se percató de la presencia de niños entre las huestes Aliadas, y montó en cólera, al ver que no aprendían la lección que habían impartido sin intención alguna, se adelantó dispuesta a destrozar con Angarûth a cualquiera que le estorbara el paso, los soldados de Eithel Glin abrían filas atemorizados por la ira que irradiaba de su rostro, hasta que un hombre de estatura se interpuso y le presentó combate, Fëathoron era su nombre, luchaban a la par y sabiendo que esta pugna no los llevaría a ningún resultado además de perder el tiempo, se miraron una última vez y se dieron media vuelta dispuestos a dejar la lucha y buscando nuevos oponentes.
En la confusión de la batalla habían llegado orcos no pertenecientes a ninguno de los dos bandos, pero estos lucharon a favor de Tercano seguramente motivados por la recompensa de un pronto saqueo de la rica ciudad de la Alianza, de manera que Eithel Glin llegó a creer que eran parte de nuestras huestes.
Más allá Naevian dejaba a los niños ir a juntarse con los de su clan, asegurándose que nada les sucediera.
En otros sectores del claro se libraba batalla encarnizada, pero inútil, ningún clan parecía sobreponerse sobre el otro y la diferencia sólo la marcaban las armadas perdidas en el ataque de los Ents, dejando un saldo favorable a Eithel Glin. Las habilidades de ambas huestes eran similares, lo que llevó a una pugna sin precedentes, sin muchos caídos pero extensa en el tiempo, que sólo culminaría cuando los soldados de Alianza emprendieran la retirada, armados con la victoria.
Entonces Tercanos se reunieron y dispusieron a partir de ese bosque funesto que había cobrado la vida de aquellos pequeños inocentes.
Las capitanas marchaban a la cabeza, ellas jamás sabrían todo lo sucedido aquella noche, a menos que las bocas pútridas de sus compañeros soldados regresaran de Mandos a confesar las atrocidades cometidas.
Marchaban en silencio, el único eco que quedaba a su paso era el de las ramas crujiendo bajo sus pies, de lo acontecido aquella noche, hablarían después.
Resumen de la batalla.
Tercano ha perdido 6 armadas x35= 210 puntos.
Recuperables: 70
Valoraciones: 8+8+8+8+8= 8
Recupera: 56 puntos.
Pierde: 154 puntos.
Alianza ha perdido 4 armadas x35= 140 puntos.
Recuperables: 93
Valoraciones: 7+8+6+7+6= 6,8
Recupera: 63 puntos. Los dirigentes sufren daños por el 20%, por este concepto recuperan 70 puntos. Total recuperacion: 63+70= 133 puntos.
Pierde: 7 puntos.
Alianza percibe 75 monedas por batalla ganada.
Alianza entrega 100 monedas a Tercano por abandono de la batalla.
Compañias listas y actualizadas.