La Guerra de los Clanes

Historia Por Vida. Helërauko

Terminada
Escrito el 18-07-2005 20:01 #1

Abrió los ojos y el resplandor casi lo ciega. Había una lámpara en el centro de la habitación y se encontraba recostado en un confortable lecho de plumas, a su derecha había una mesa con material quirúrgico, diversos ungüentos y hierbas curativas. Parecía evidente que se hallaba en las Casas de Curación de Narmelost. Descorrió las sábanas que lo tapaban y observó un enorme vendaje en su torax y otro en su pierna izquierda. Se sentía mareado, no sabía cuántos días llevaba así. Poco a poco su mente comenzó a recordar...

- Un Balrog...

Estas habían sido las últimas palabras que pronunció en la batalla, pues tanto él, Inglin y el resto de los soldados de Nurn, se quedaron paralizados cuando el colosal demonio de poder hizo acto de presencia en la llanura que se extendía a las puertas de Narmelost. Hasta ahora la defensa de la ciudad había ido bien, la batalla transcurría según lo planeado y el ejército de Telpë estaba sufriendo cuantiosas bajas. Inglin y él habían salido a las mismas puertas de la ciudad a enfrentarse al enémigo y la táctica no podía ir mejor, pues incontables cadáveres se agolpaban a los pies de los dos señores, que segaban las vidas de los Telpitas a golpes de espada y hacha.

Pero la aparición de este demonio del mundo antiguo cambió las tornas de la contienda. Los soldados de Telpë; más acostumbrados a la visión de su monstruo de batalla, y principalmente por la certeza de que luchaba en su bando, cargaron con decisión y celeridad viendo la oportunidad de acabar con los dos seres que frustraban sus intenciones de penetrar las murallas. Helërauko despertó de su ensimismamiento demasiado tarde, justo al recibir una puñalada en su pierna derecha. Cayó de rodillas y vió a Inglin a su izquierda ensartada por la espada de un soldado Telpita. Al instante gritó de dolor mientras dos hojas se hundían en su espalda. Lo último que vió antes de perder la conciencia fue como pasaba a su lado una radiante figura de blanco y plata que salía de las puertas de la ciudad presta a hacer frente al Balrog.

- Delissë - quiso decir, pero de sus labios solo salió un gemido. El último pensamiento que tuvo antes de que su mente se sumiera en la negrura fue maravillarse ante la visión de los dos terribles y espléndidos seres a punto de entablar combate.

El hecho de encontrarse en Narmelost, le proporcionó la certeza de que Delissë había conseguido parar al Balrog y la ciudad no había cedido ante el ataque de Telpë. Ahora tenía que enterarse de muchas cosas y ponerse al día. Tiró de una cuerdecilla que había justo encima suyo y que sujetaba una fina campanilla de color negro y ribeteada en plata. A los pocos segundos apareció un sanador elfo.

- Señor, habéis despertado al fin. Esto es, sin duda, una buena nueva, ¿ cómo os encontráis ?

- Ahorráte la cháchara orejas puntiagudas. ¿ Dónde están Inglin y Delissë, ¿ están bien ? Hazlas llamar.

- Mi señor, la señora Inglin aún no se ha recuperado, pero lo hará en pocos días. En cuanto a la señora Delissë, ahora mismo le comunicaré personalmente su mensaje.

- No esperaba menos, ¡ corre !

El elfo desapareció rapidamente y Helërauko se incorporó y se sentó en la cama no sin sentir aún un agudo dolor en su pecho. Por lo menos había buenas noticias, sus compañeras no habían caído. Realmente estaban hechas de dura pasta. Necesitaba hablar con Delissë y que le explicara que había sucedido. La frustración que sentía por haberse quedado estupefacto ante la visión del Balrog, dándoles un tiempo precioso a sus enemigos, comenzaba a transformarse en rabia. A lo largo de su vida había podido contemplar a toda clase de seres poderosos: Maiar, grandes señores de elfos y hombres, espíritus, incluso al mismo Sauron, pero la visión del antiguo monstruo de Morgoth le había impactado sobremanera por que veía en ella una forma de belleza, un poder destado tan grande que se transformaba en belleza. De cualquier modo, no debía de volver a ocurrirle algo así.

A los pocos minutos volvió a aparecer el elfo:

- Mi señor, la señora Delissë se encuentra en una reunión con los otros Señores y no se la puede interrumpir, he dejado el mensaje a su doncella de que usted desea verla lo más pronto posible.

- Entonces, ¿ me has mentido ?

- ¿ Mi señor ? Yo... No le entiendo... - El elfo tragó saliva, visiblemente asustado.

- Me dijiste que le darías mi mensaje personalmente...

- Pero... yo, señor... no puede... - el pánico se hacía cada segundo más evidente en sus facciones.

- Ja, ja, ja... Aléjate estúpido. Deseo estar solo.

- Si mi señor, como ordenéis - dijo el elfo al tiempo que emitía un imperceptible suspiro de alivio, tras de lo cuál, se marchó apresuradamente.

No podía apenas caminar, así que decidió esperar a que le trajesen nuevas de la reunión. Se había divertido un poco con el elfo pero no sería útil ni sensato malgastar su rabia con un sanador; la guerra estaba siendo costosa y había que minimizar las bajas.

Más tarde llegó Delissë; estuvieron hablando durante más de dos horas y la maia puso a Helërauko al corriente de como se habían sucedido los acontecimientos desde que cayó inconsciente. Las conclusiones eran claras: Los Señores de Nurn se habían confiado y les habían golpeado donde más les dolía, en su propia capital.

- Debemos redoblar nuestra determinación Delissë. Hay que acabar con los otros clanes y hacerse con el dominio de estas tierras. Nuestro odiado enemigo no tardará en volver a mostrarse y acaparar poder.

- Lo sé Helërauko, lo presiento... Ahjora llega la hora de la verdad amigo. Es la hora de Nurn.

Se hizo un profundo silencio, los dos se sumieron en sus pensamientos. Helërauko le daba vueltas a las últimas palabras de la Maia mientras contemplaba por el ventanuco las negras elevaciones de Morna Selme. Le gustaba ser un señor de Nurn. Su antigua tierra, su amada Anadûnê, ya no existía; se hallaba sepultada bajo el gran Belegaer. Nurn era ahora su patria, y con la guía de sus señores llegaría a ser más grande y majestuosa que la propia Númenor. Y él daría su vida, incluso su alma, porque así fuera...

Escrito el 22-07-2005 18:36 #2

Este personaje recupera un 45% de vida con esta historia.

Historia finalizada.