Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 17
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 15

C5 Tercano Vs C1 Alianza
Terminada“-Escuchad doncellas de Yavanna, aquí mismo hace muchos años ocurrió un acto deleznable. Escuchad con atención y aprended de ella- les dijo la mas anciana -Todo empezó muchos años atrás, la guerra llamaba otra vez a nuestras puertas, pero la ciudad estaba fieramente custodiada por el ejercito de Aran, comandado por Telimektar, Narairë y Dregnor.
Esta por ese entonces estaba rodeada por un gran foso por donde el magma fluía hacía el mar y solo había aun entrada por la cual un ejercito atacaría, ya que la otra estaba muy bien protegida y su avance sería lento y muy costoso”
Entonces, mi hermano un joven pastor, llego corriendo desde las colinas y grito:”
-¡Un gran ejercito se dirige hacía aquí!- le dijo al Maiar
Pronto el ejército estaba listo para la batalla y las gentes de Nyarion se refugiaron en el último nivel . Un soldado vino y nos dijo que teníamos que regresar a la ciudad y le dijimos:
- No se atreverán a tocar estas piedras, no osaran hacernos daño alguno- dijimos
“El soldado se fue pero regreso con un pequeño pelotón para defendernos si llegaba el caso de luchar. Mas mi hermano me contó tiempo después lo que paso en la ciudad.”
Telimektar se encaramo a la muralla y allí observo la gran polvareda levantada por los tercanos, se giro hacía los soldados y grito:
- ¡Hoy lucharemos, no por estas piedras sino por los que habitan en su interior, soldados a las armas y que tercano las tema de aun vez por todas, Nyarion nunca será suya!- gritó mientras alzaba su espada y el magma se alzó respondiendo a su llamada.
“Fue en aquellos momentos, en que un pelotón de tercano se dirigió hacia nosotras, pero no pudimos darnos cuentas hasta que los tuvimos encima. Los soldados lucharon fieramente para defendernos pero les superaban en numero y pronto cayeron todos y un soldado de ellos dijo”:
-Matadlas a todas, menos a esa, esa la quiero para mi- dijo señalándome, por suerte una pudo escapar e ir a por ayuda la ciudad.
“Las llevaron hasta la fuente de Yavanna y allí ante mis ojos las degollaron y sus cuerpos llenaron sus aguas”
Mientras en la ciudad, el ejército estaba preparado para la batalla cuando desde la planicie llego una doncella y les dijo:
- Señor… han entrado. Han dado muerte a las doncellas…- le dijo entrecortadamente
- ¿Y el pelotón que envié? ¿Dime donde esta?- le dijo el maiar preocupado
- Muertos, mi señor, han…- le decía pero se desplomo antes de continuar.
- Narairë encárgate de las murallas y que alguien cure a esta jovencita. ¡Soldados seguidme!- grito mientras salía galopando.
Estos llegaron al templo y allí vieron la cruel matanza, jóvenes mujeres degolladas y mutiladas lanzadas junto a los soldados a la fuente. La cual había cambiado su color cristalino por el rojo de la sangre allí derramada. Eso inflamo los corazones de los soldados y entraron a la carga. Las espadas enemigas no pudieron hacer nada contra las de Aran, estas pronto se doblegaron y allí hicieron prisioneros a un buen grupo pero Telimektar vio a uno que intentaba huir con una doncella y le gritó:
- ¡Sucia rata tercana, lucha con honor! ¿Como os atrevéis a profanar el templo de la Valier Yavanna, asesinar a sus doncellas? sucias ratas sin honor, lucha ahora conmigo y muere como un soldado- le dijo mientras se acercaba a este.
Este dejo a la doncella en el suelo y desenfundo su espada y se lanzo a la carga. Este erró en su primer golpe pero Telimektar no y le rasgo el vientre, otro ataque e otro corte. La sangre resbalaba por la ropa de este pero no era suya, el tercano no había podido ni rozarle. El tercano ataco con furia pero tropezó y cayó de bruces al suelo, la espada salió rodando hasta la fuente, Telimektar e acercaba a el y este retrocedía intentando cojerla pero resbalaba a cada intento de levantarse y este le decía:
- ¡Sufrieron como nunca y gimieron mientras las violábamos, eso es lo que le espera a toda mujer de la Alianza y a tu hija le darán los peores tormentos!- le dijo.
Este se aproximo al soldado e este intento coger la espada pero Telimektar le puso el pie encima del brazo y con un certero movimiento le cortó la cabeza y dijo:
- Lo dudo y a esos encerradlos en ese granero y si la ciudad cae prendedle fuego, ¿Entendido?- les dijo mientras limpiaba su espada.
- Así se hará mi señor- le respondió un soldado, mientras empezaban a entrarlos en el granero y una fuerte guardia los custodiaba.
Este volvió a la ciudad con la joven doncella, la cual estaba inconsciente mientras sus soldados recuperaban los cuerpos de sus compañeros en el templo y al llegar le dijo a Narairë:
- Cuando estén un poco mas cerca, deja ir todo la carga de las catapultas y que ardan esas ratas tercanas- le dijo
- ¿Y que a pasado en el templo dime?- le pregunto Narairë
- Eso ya habrá tiempo de decirlo ahora manda a alguien a que cure a esta joven, es la única que encontramos con vida allí- le respondió mientras la dejaba en brazos de un soldado.
- Las catapultas están cargadas con aceite, el cual prendera al estallar en el suelo. Aparte la caballería esta lista para atacar cuando se lo digas, ella saldrá en dos flancos uno por la puerta principal y otro por la lateral. Según nuestros espías el ejercito Tercanos e dirige en una sola columna hacía aquí ya que piensan que aun somos débiles después de dos batallas libradas- respondió Narairë
- Esa será su perdición, ¿A cuantos mas tendrá que tragar esta tierra para que sepan que Nyarion nunca será suya?- le comento mientras miraba hacia los enemigos.
Dregnor se ofreció para conducir las huestes que atacarían por la retaguardia y el Maiar dio su consentimiento, pero los dos enamorados se miraron, Dregnor abrazo a Narairë y así ambos observaron al ejercito enemigo acercarse.
- Cuídate amor mió y cuando salgamos victoriosos, te veré en el centro del campo de batalla. Para así volver a tus brazos y ser feliz, pues solo en ellos esta mí felicidad- le dijo mientras la besaba, monto en su caballo y se alejo, sin dirigirle una mirada a su amada para no ahondar la tristeza ya que alguno de los dos podría no sobrevivir.
Las tropas Tercanas se dispusieron para la batalla, colocaron a tres grandes moles de catapultas para atacar las puertas, pero desde la ciudad un cuerno soplo y las almenaras y las murallas se alzaron en fuegos los cuales pronto rivalizaron con el sol que se alzaba majestuosamente en el cielo, estas soltaron su carga mortal y de las puertas salió una marea de jinetes comandados por Telimektar, este se adelanto y mirando a sus hombres y dijo:
-¡Soldados allí delante esta nuestra gloria atacaremos y venceremos, daremos muerte a aquellos que intenten romper la paz de estas tierras!- grito alzando la espada y saliendo al galope junto a sus hombres.
Un gran estruendo se alzó entre el fragor de la batalla cuando los dos ejércitos chocaron pero este fue acallado pronto por el de las espadas y más cuando Telimektar alzó su poderosa voz y gritando dijo:
-¡Yavanna demuestra tu poder que la tierra tiemble, dame el poder!- grito mientras alzaba sus brazos y esta temblaba.
Eso hizo que el magma se alzara en columnas dañando a los soldados tercanos los cuales se habían situado cerca de ellas, pero sus poderosas catapultas pronto cayeron dentro de estas, entre gran clamor en las murallas.
Un cuerno sonó desde las murallas y esa fue la señal en que Narairë desataba la furia de estas, miles de flechas surcaron el cielo mientras abajo los soldados luchaban para ganar palmo a palmo el terreno al enemigo, pronto vio como un grupo de tercanos se dirigía a ellos con escaleras y gritó:
-¡Pendrath, atacadlas sino estamos perdidos!- grito Narairë.
En estas se libraba una cruenta batalla contra aquellos que intentaban subir por ellas. Narairë luchaba como nunca antes, pero un hombre cetrino la cogió por sorpresa. Este la golpeo con su maza y tal fue el golpe que esta recorrió un buen trozo de la muralla esta chocar contra un barril de agua y romperlo.
- Ahhhh- musito levantándose lentamente
- Ahora morirás escoria, las mujeres no sirven para la batalla solo para cuidar de las tareas de la casa- le respondió este riéndose
-Ahora te demostrare lo que hace una mujer con una espada maldita escoria tercana!- le dijo señalándole con su espada y saliendo la carrera atacándole.
Los golpes del cetrino eran fuertes pero le faltaba la agilidad que tenía Narairë. La cual a cada golpe lograba cortar a este, en un ataque de furia esta lanzo un golpe y tan fuerte fue que hizo estallar la espada del cetrino pero la suya no e detuvo y le corto en dos. Pero ella no se paro, el fragor de la batalla le esperaba y veía como su padre lograba ganar cada vez más terreno al enemigo el cual ya empezaba a retirarse desordenadamente, pero un flecha rozo su bello rostro y girándose grito:
-¡Arqueros ataquen a ese grupo, que no quede nadie ninguno en pie!- grito y pronto las flechas volaron por sobre su cabeza e impactaron en los cuerpos tercanos.
Más Desde la retaguardia un cuerno sonó, era la segunda caballería la cual irrumpió entre las filas enemigas y arrasaron con muchos tercanos y un grito se alzo entre las filas enemigas que decía:
-¡Retirada, soldados de tercano retirada!- gritaban
Dregnor cabalgo en silencio al frente de sus hombres y salieron silenciosos por la puerta lateral y dando un gran rodeo esperaron pacientes hasta que el momento fuera oportuno. Este llego desde la planicie y levanto su espada índico a sus caballeros en silencio que avanzaran al paso. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca levanto su brazo y toda la caballería se lanzo al galope sobre sus enemigos. Arrasando con cualquiera que se pusiera frente a ellos, pero cuanto más penetraban las tropas más difícil era avanzar.
Finalmente el propio Dregnor se apeo de su corcel y lucho cara a cara contra los enemigos venciéndolos. Pero uno de ellos, un hombre enorme de lengua roja y dientes amarillos logro hacerle un pequeño corte en el brazo derecho, con el Cual manejaba el escudo. Pero este no se dejo amilanar por esta simple herida, soltó su escudo y tomo la espada con sus dos manos y fue aun más terrible y devastado
Pero una flecha perdida atravesó el muslo del maiar cayendo al suelo, pero por suerte ningún enemigo lo vio pero si Dregnor el cual le ayudo a llegar a la ciudad.
-Gracias - le dijo mientras lo ayudaba a ponerse en pie
El ejercito tercano emprendió la retirada pero cuando pasaron cerca del templo los Ents atacaron para vengar a las doncellas de su señora y allí perecieron los últimos.
Mientras tanto en el campo de batalla Telimektar sacaba su espada del cuerpo de un soldado y miro a su alrededor, un campo lleno de cuerpos sin vida tanto de sus hombres como de tercanos, una dura batalla había sido pero la Alianza se alzó con la victoria, este se giro y grito:
-¡Coged a los heridos y llevadlos a las casa de curación intentemos salvar a tantos como nos sea posible! – decía mientras sus hombres emprendían el regresó triunfante a la ciudad.
Estos llegó a la ciudad, allí junto a Dregnor busco a su hija la cual se dirigía con un grupo e soldados heridos a las Casas de Curación, esta los miro y le dijo:
-¿Estáis bien?- le dijo
- Solo son rasguños, los heridos vienen detrás- le respondieron.
“Así termino esa batalla, muchas vidas inocentes murieron en ella pero muchas fueron salvadas gracias al valor de ellas.”
-¿Quién eres?
-Naldor
-Eso no me dice nada. Identifícate señalando tu cercanía a con hitos de considerable grandeza, o por lo menos suficientemente afamados como para que también yo los conozca.
-Fui asignado a la Quinta Compañía de Tercano Nuruva, por ser la más cercana a mi residencia, en realidad soy un campesino; recibí la orden de partir cuanto antes con un grupo de hombres que apenas conocía, ya que esta compañía había sufrido bajas considerables en el anterior conflicto con la Alianza de Eithel-Glin, y como libraría otra batalla más en territorios hostiles, necesitaba refuerzos.
Partimos al atardecer, sabíamos que se dirigía hacia Niryarion, una de las ciudades de la Alianza, así que teníamos que darnos prisa para alcanzarlos.
El anochecer estaba derramando su oscuridad sobre el mundo y a cinco millas de distancia pude observar una gran columna negra que avanzaba a paso firme, llevando en alza la bandera Tercana.
Nos acercamos con rapidez y la compañía al notar nuestra presencia se detuvo. Dos de los soldados salieron de la fila y se acercaron a nosotros dando la voz de alto.
-¿Quienes son ustedes y a donde se dirigen?-, nos gritaron
-Somos soldados de Tercano-, grite, -busco al capitán Sildorl- , continué diciendo.
El Elfo que había dado la voz de alto, se acerco y hablo:
-Yo soy Sildorl, ¿qué desean?, ¡Habla rápido! Nos dirigimos a atacar una ciudad y no quiero perder tiempo en pequeñeces-.
-Lo sabemos mi Señor, estos hombres y yo, hemos venimos a engrosar sus filas-, contesté turbado por la voz autoritaria del elfo.
-¡Bien! Ya era hora, ordénense por allá, tenemos que llegar a Niryarion al amanecer-. Y dando media vuelta, Sildorl, encabezó nuevamente la fila y comenzamos a marchar.
-Y, ¿He sabido que junto a él marcha una Dama?¿Qué me dices al respecto?
-¡Oh, sí!, Sildorl se encontraba junto a Endien y ambos dirigían a esta compañía. No podía apartarles los ojos de encima, era la primera vez que los veía y los dos tenían gran espíritu de guerra, la verdad se los veía poderosos y no me habría gustado estar en el otro bando. La Dama, ¡vaya!, había algo en sus ojos que me intimidaba, en realidad, nunca había visto a una mujer ataviada conforme lo hace un guerrero, ¡pero no estoy diciendo que se viese mal, ni mucho menos! Es solo que...
-Entiendo. Prosigue.
-Tanto me habían hablado de esta compañía que no podía creer estar en ella, sus soldados vestidos con yelmos y cotas de mallas negras, hacían que esta compañía pareciera en verdad muy temible.
Isil comenzaba a ocultarse y la ciudad ya estaba a nuestra vista. Nos detuvimos a unos cuantos metros del lugar, el silencio era horripilante y el aire traía olor a muerte y miedo. Suena extraño lo sé, pero...es algo que apenas sí puedo describir con palabras, el hedor a...a...una tropa, mal bañada, cadáveres putrefactos y la orina de los cobardes, creo que eso es el olor a miedo...
No podía escuchar nada, excepto el relincho de los caballos que se encontraban muy inquietos.
Mire para todos lados y ni un rastro de vida encontré, pensé que seria una trampa de la Alianza y nos atacarían por todos los flancos. Pero yo no era el único que pensaba así, los soldados que me rodeaban también lo presentían.
De pronto escuché el crujir de las puertas de la ciudad y de ellas comenzó a salir un gran ejército, hombres, enanos y elfos pude ver de aquella compañía tal cual era, en gloria y majestad, sin ser mancillada aún por nuestras manos ansiosas de hender el hacha, espada o flecha en sus carnes. La guerra seria fuera de las murallas de la ciudad, pensé, no iba a ser tan fácil entrar y proceder al saqueo rutinario.
Pero, ¿sabes?, me parece que tanto Sildorl como Endien se habían dado cuenta de la situación, y siguieron adelante tan solo por orgullo, y porque después de todo, si nos retirábamos incluso antes de comenzar, nuestras tropas se desmoralizarían. O simplemente siguieron porque también en ellos había comenzado a operar esa embriagadora sensación de muerte, de proferirla y escapar a ella ileso.
-¿Y? ¿Qué más sucedió?
Pude ver que los capitanes de ambas compañías no se apartaban las vistas, hasta que:
-!Arqueros listos!-, gritó Sildorl, como sólo el sabe hacerlo. La batalla había comenzado, mi mano temblaba ligeramente haciendo vibrar la espada, el miedo me estaba dominando, y me puse a pensar que hubiera sido mejor nunca haberme enrolado en el ejército y hubiese sido mejor quedarme con mi padre trabajando de herrero y ayudando a mi madre, la campesina, en vez de morir aquí por no sé que razón ignota. Las grandes batallas son para los héroes, me temo, para gente sin corazón ni ataduras. Yo por mi parte no puedo evitar desear regresar a mi hogar y ver a mi esposa. Aún no tengo hijos pero me gustaría tenerlos.
-Pero, por lo que veo no estás muerto.
-Bueno, a lo mejor no físicamente, no se si me entiende...pero algo en mí murió aquel día, y aún no descubro que...la compasión tal vez, o a lo mejor murió el amor que puedo llegar a sentir por alguien, o peor que eso, puede ser que haya nacido algo...algo así como una maleza de las del jardín de mi casa, una maleza de raíces firmes, una que troncha hasta a la flor más bella sin arrepentirse, la asfixia, la mata, y sin estar contenta, busca invadir todo el jardín, y sus ansias de más y más no tienen límite...
-Es normal. Estás traumatizado, nunca habías encarado a la muerte y al final, no te pareció tan espantosa, pero en tu conciencia aún queda el vestigio de buenaventura que dice que sí lo es, y quieres creer que lo es, pero ya no es, ni será lo mismo, ya la has visto y de poco o nada vale querer limitar lo que ahora naturalmente aflora del alma, sea bueno o malo. ¡No te reprimas muchacho!
-!Disparen!-, gritó nuevamente Sildorl y el zumbido de las flechas rompió aquel silencio y corto mi pensamiento.
-Habla más fuerte que no te escucho,¡ por Eru, soy viejo!, con ese tono inaudible estás vengándote de mis palabras. Ere un granjero ‘buenito’ a ultranza. Ya veo, sigue.
-Pude ver que algunas flechas habían caído en el blanco y otras quedaron clavadas en escudos y en el suelo.
La Alianza respondió de la misma forma y también cayeron algunos soldados.
Sildorl dio la orden de atacar y allí fuimos, y el choque de escudos y espadas se pudo escuchar a muchas millas de allí.
La pelea había comenzado y mi espada ya había atravesado a dos enemigos.
Nuestro ataque fue tan violento que las tropas de la Alianza no pudieron reaccionar. !La victoria sería nuestra!.
Pude ver a Sildorl y a Endien que peleaban con valor insigne y los enemigos les temían.
De pronto una trompeta sonó y resonó con potencia, venía del interior de la ciudad, y los capitanes de la Alianza hicieron salir el grueso de su ejército, emparejando la situación.
Así muchos elfos y enanos tercanos murieron ensartados por las espadas enemigas.
A ratos me encontraba solo peleando en una orilla y no podía ver a ninguno de los míos, a otro me parecía estar rodeado, realmente para mí todo era un torbellino de emociones, mis humores seguro estaban revueltos y lo único que podía hacer, lo único que debía era penetrar con mi espada las carnes enemigas. Eso, tan solo eso ocupaba mis pensamientos, estaba algo aturdido, ahora que lo medito, era un instinto rabioso el mío, ¿sabe?...la confusión era muy grande y hubiera muerto en ese instante si no hubiera aparecido la Dama Endien, que con una lanza atravesó a mi atacante. Creo que entonces desperté, la vi hermosa y serena, efectiva y hábil, y mi corazón se encendió con un nuevo fragor. Ella me había salvado de caer en la bestialidad y ella me salvó de cometer quien sabe que atrocidades. Ella, sí, nadie más que ella.
Mire su rostro, ¡oh! Es de esos rostros que uno podría mirar toda su vida sin cansarse, armonioso y perfecto, como el de todos lo elfos, y todavía tenia esa luz de vida, ese aire fresco de la juventud, a pesar de sus innumerables años. Y era terrible, sí, como él primer día en que la vi, cuando nos unimos a las tropas tercanas.
-Vamos soldado, ponte de pie, todavía no es momento de descansar-, me dijo y tendiéndome su mano me ayudo a pararme. – su voz sonaba, no sé como describirlo, en realidad su voz te reanimaba, era una miel muy, muy dulce a los oídos, realmente regeneradora, y te devolvía las ganas de vivir aunque no sé si era por su encanto natural, o es que acaso sabía hechizos y nigromancias oscuras.
-Esta sangrando señora- le dije sorprendido, viendo su brazo cubierto de sangre.
-Puede ser, pero quizás no sea mía-, respondió y dando media vuelta volvió a la batalla.
Quedé con la duda dando vueltas en mi cabeza, si la habían herido a lo mejor no me lo diría a lo mejor su temple frío y estoico no se lo permitía. Tomé mi espada del suelo y la seguí decidido a que nadie la volviese a tocar, por lo menos no con la espada, y por ahí también pude ver a Sildorl, que también se encontraba herido, y cojeaba en una pierna.
El ataque de la Alianza nos hizo retroceder unos cuantos metros, pero nosotros no bajamos los brazos y continuamos ofreciéndoles resistencia.
Pude observar que Sildorl estaba planeando algo, se acercó a Endien y diciéndole algo en su lengua natal, natal de los elfos digo, pues en mi ignorancia no supe que lengua era.
Endien tocó con potencia increíble en una doncella, aún guerrera, un cuerno que pendía de su escote y ocurrió algo que la Alianza no esperaba, o por lo menos no parecía esperarla, quien sabe que estarían pensando en realidad. El arma secreta de los tercanos había aparecido.
Eran los Ents, grandes y poderosos y macizos y también furiosos, atacaron a los enemigos, que no reaccionaron al instante y algunos murieron bajo los pies de estas moles de madera, savia y hojas.
Los capitanes de la Alianza, ante este ataque y viendo que sus hombres caían muertos sin defenderse, decidieron parar la batalla y volver a protegerse tras los muros gruesos de la ciudad.
Sildorl al ver que el enemigo se retiraba, decidió no atacar mas y parar la batalla. Por ahora.
Sí, creo...creo que había pensado igual que yo que no valía la pena seguir esta batalla si el oponente huía como cobarde a su guarida.
Murieron muchos ese día, pero el espíritu de lucha quedo intacto y la próxima vez....la próxima ver que nos enfrentemos la cosa va a ser diferente. Lo sé.
-Es suficiente por hoy. Puedes retirarte.
Naldor se marchó cabizbajo, y su interlocutor se quitó la capucha negra que le había cubierto el rostro hasta entonces. No era ni viejo, ni hombre. La regente de aquellas tierras había interrogado al soldado hábilmente, y supo así, mucho más del conflicto y las pérdidas, que lo que los Capitanes dijeron a posteridad en sus cartas floreadas.
Resumen de la batalla:
Tercano ha perdido 17 armadas x35= 595 puntos.
Recuperables: 198 puntos.
Valoraciones: 9+8+9+7+6= 7,80
Recupera: 154 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 35%, por este concepto recuperan 123 puntos. Total recuperacion: 277 puntos.
Pierde: 318 puntos.
Alianza ha perdido 15 armadas x35= 525 puntos.
Recuperables: 350 puntos.
Valoraciones: 6+7+7+6+7= 6,60
Recupera: 231 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 70%, por este concepto recuperan 245 puntos. Total recuperacion: 476 puntos.
Pierde: 49 puntos.
Alianza percibe 225 monedas en concepto de batalla ganada.
Alianza entrega 100 monedas a Tercano por abandono de la batalla.
Compañias actualizadas y listas!
Historia finalizada.