Un campamento yacía en las faldas de las montañas grises, junto al río Alcanen, se habían establecido ahí ya desde hace tiempo y en ese preciso momento y alejados de todos: tres personas hablaban entre si, la primera estaba completamente vestida de blanco y un velo le cubría el rostro dejando ver solo sus hermosos ojos, la segunda era una elfa que al contrario de la primera llevaba ropas muy ligeras a pesar del viento frío que surcaba el paisaje y el ultimo era un hombre bastante alto para los de su raza, del cabello de color miel y con una mirada penetrante, vestido con su armadura y su yelmo; en extremo diferentes, sin embargo ahora lo que les preocupaba era que un ejercito muy bien armado defendía la torre y ellos no contaban con tales armadas. Fue entonces que un mensajero había llegado trayendo noticias del clan enemigo.
-Nobles señores, esto es en verdad una buena noticia.- les dijo llegando hasta ellos y haciendo una pequeña reverencia.- he recorrido secretamente el camino que llevaba hasta la torre del maia Sincarion y al parecer el ejercito no esta preparado para un ataque al castillo, esperan que no retiremos hacia nuestras propias tierras.
-Gracias, ahora ve y descansa, que mañana será un gran día para la alianza.- les dijo el hombre de nombre Luthan, el mensajero se retiro con el corazón elevado.- Debemos confiar en el elemento sorpresa, esa será nuestra mejor arma.
Haradriel la dama vestida de blanco asintió, mientras que Feandra la elfa les dijo.
-Bien, partamos entonces ahora para que la noche cubra nuestras pisadas, ya que el camino no es fácil y podríamos ser descubiertos si no cuidamos nuestros pasos.
Así se separaron, cada uno se preparo por separado, cuando la noche ya tocaba a su puerta el ejercito comenzó avanzar, primero iban los arqueros comandados por Haradriel que ahora vestida de azul con arco en mano y subida en lo ents que los llevaban lentamente por el camino estrecho hacia el castillo, detrás venia Feandra con la infantería, ya dispuestos atacar y por ultimo venia Luthan con la caballería. Entonces después de un largo camino vislumbraron las dos estatuas: una negra y una blanca, sin embargo no se detuvieron y siguieron avanzando, una vez que se encontraron cerca del castillo se alinearon según lo planeado....
Después esperaron, silenciosos entre las sombras, para algunos fueron unos pocos minutos, para otros largas horas, pero en realidad la espera duró hasta la hora en la que el amanecer esta cercano pues eso indicaban las estrellas ;Arien estaba apunto de asomarse por las poderosas montañas grises.
Las tropas estaban listas desde la noche anterior , fortaleciendo posiciones ya tomadas, solo el sonido de los cascos de los caballos de la caballería de Luthan en la oscuridad delataba la cruel realidad, que pronto habría un encuentro entre las tropas enemigas y ellos , la neblina bajaba, y se espesaba tanto en los alrededores del castillo como en las cimas circundantes , elfos hombres y enanos preparaban un ligero equipo para la acometida.
Los arqueros de Haradriel tiempo hacia que habían tomado posiciones en los miradores mas altos acompañados de los ents, otros se disponían a acompañar a la infantería, esta al mando de Feandra y por su orden iban a tener que estar lo más ligero posible para la gran acometida a la torre y la casa de Sincarion, solo las armas serian sus compañeras ,las cuales llevaran en las manos listas para ser ejecutadas, poca ropa llevaba Feandra en verdad a pesar del frío de la mañana, después de todo el sudor y la sangre son tibias y en la lucha el calor es siempre intenso, los mas expertos en la defensa llevarían los escudos hasta donde sea posible, para así soltarlos cuando la refriega sea inminente dejado libre a la carrera de la infantería que iría después cubiertas por estos, ya no había marcha atrás todo estaba preparado.
Ahora bien en ese momento lo más preocupante para los capitanes era si tomar prisioneros o no, muchas cosas habían surgido a nivel político para no ser tomado ciertos asuntos muy seriamente. En la mente de Feandra solo circulaba la idea de sacar a su gente lo mas pronto posible de ahí con la victoria en la mano y el codiciado botín ,mas para ella eso era irrelevante pero necesario.
“Le dire a Haradriel que tomare prisioneros, pero si tomo alguno de los capitanes enemigos no los llevaremos para un buen interrogatorio, claro siempre y cuando salga viva de alli”.
Con esto los tres capitanes se reunieron de nuevo alejados de sus tropas.
-Haradriel es necesario tomar prisioneros.- le dijo
-Si necesario tal vez, pero ahora lo que me preocupa son aquellos que no puede defenderse.- le respondio.- y un prisionero ya no puede hacerlo, respetamos la vida, así que respetemoslos a ellos, tal vez asi obtengamos la información que necesitamos.
Luthan le miro y asintio y la elfa hizo lo mismo, hablaron de otras cosas, pero pronto terminaron, la batalla estaba proxima y debian apurarse si querian obtener la victoria…
La neblina era densa, permitiendoles quedar ocultos, entonces y muy lentamente los ents avanzaron para que los arqueros pudieran disparar, una vez colocados comenzo la contienda:
Flechas silenciosas cruzaron los aires y dieron justo el en blanco, los guardias que protegian el castillo habia caido y el ejercito enemigo que no estaba preparado para tal ataque poco pudo hacer , los arqueros seguian disparando, entonces Haradriel hizo sonar las trompetas y la caballeria salio al galope y su orgulloso capitan al frente, muchos del bando contrario descuidados en la confucion fueron clavados por las saetas que tan diestramente eran lanzadas; era precisa la carrera , ya que debia ganarse tiempo para evitar que el enemigo contratacara , nunca unos corazones habian latido tanto, lo primero que Feandra encontro ante de las puertas, fue a un grupo de elfos y hombres dispuestos a no retroceder , en su mirada se veia el coraje y la valentia , pero la muerte estaba sobre sus sombras y nada ya se podia hacer, ella se deslizo bajo ellos logrando pasar el sable por las pantorrilas doloroso si , mas no mortal. Un hombre que estaba en el suelo saco un puñal y con suma rapidez se levantó , empuñándola hacia la garganta de la elfa ,pero su brazo jamás llegó, estaba en el suelo lo ultimo que él vio fue su mirada frente a la de la Feandra, que lo acababa de atravesar con el sable en el estomago, se volteo y pregunto en voz alta:
-¿ quien más quiere morir hoy? , quédense en el suelo y sus vidas serán respetadas. Diciendo esto la gloriosa infantería de la alianza ya había tomado las Puertas de la morada de Sincarion el maia.
El sonido de las flechas enemigas y los hachazos de los enanos eran suficientes para robar los anhelos , pero si ellos eran intrépidos en su defensa, mas empecinada fue la embestida de la alianza. Entonces y sonó un cuerno, pero no pertencia a las tropas de Eithel-Glîn,los capitanes sonrieron, el enorme ejercito Tercano se retiraba; ya la caballería estaba adentro y los arqueros tomaban posiciones de defensa para el regreso, sin embargo quedaba una misión mas:
Registrar la ciudad en busca de cualquiera que quisiera hacer un acto suicida, nada es facil, un rincón ,un establo, una casa, una torre por pequeña que sea era peligrosa, soldados de la alianza a pesar de su entrenamiento eran sorprendidos y muchos murieron, otros fueron victoriosos ,pero a pesar de todo ,la infantería de los señores de la fuente resplandeciente triunfo y limpio las calles para que el resto del ejercito puediese entrar sin peligro alguno, pero la caprichosa suerte es siempre cambiante y cuando Feandra se disponia con una grupo de soldados atravesar unas callejuelas , en un rincón un elfo de mirada sombria , se le atraveso introduciéndole su espada casi hasta la mitad en el hombro derecho, hubiera sido mortal si los reflejos de Feandra no fuesen los de una elfo, sin embargo el elfo jamas veria la nueva luz del dia pues con la izquierda Feandra desenfundo el otro sable decapitando a su atacante. Caminando hacia la salidad encontro en la calle a varios alferes de la alianza y se hacerco a ellos.
-Diganle a Haradriel que la infantería a cumplido, la ciudad esta lista para ser saqueada y por favor busquen a un sanador. Con esto se desplomo hacia el suelo , solo que no lo sintio, un alférez ya la tenia en sus brazos.
Mientras tanto Luthan guiaba a la caballería por las calles de la ciudad, una pequeña guarnición de hombres armados oponían resistencia a los atacantes , esa resistencia debía ser detenida lo mas pronto posible si se quería obtener un saqueo efectivo, los jinetes de la Alianza se dirigieron rapidamente al lugar, los poderosos caballos avanzaron hacia los defensores sin temor confiando plenamente en sus jinetes, unos lanceros se adelantaron y aquellos que no pudieron frenar recibieron el agil golpe de las lanzas, muchos caballos fueron atravesados por las lanzas tirando a sus jinetes al suelo,el caballo de luthan fue herido en la pata lo que ocasionó que luthan cayera al suelo con el caballo, el golpe le causó una herida en el brazo que aunque era dolorosa, no era muy grave; ya estaba amaneciendo.
Al mismo tiempo que los primeros rayos de luz salían de las poderosas montañas el caos se apoderó de toda la ciudad, llantos y gritos se escuchaban hasta la lejanía, era un escenario horroroso pasearse por alguna de las calles de la ciudad, todas las avenidas estaban repletas de cadáveres de ambos bandos, los blancos tabiques de la ciudad pronto se tornaron rojos, miles de mujeres lloraban a los caidos y no menos niños quedaron huerfanos ese día.
Sin embargo el ejército de la Alianza no se detuvo y Haradriel comandando a los arqueros acabó con todos los defensores que se encontraban cerca de las murallas, un oleaje de flechas arrebató la última esperanza de salvación de la ciudad, hábiles en el arco eran los hombres de la Eithel-Glîn y la mas hábil de los arqueros que se encontraban en el ataque a la ciudad era la Atani Haradriel…
Haradriel observó las calles de la ciudad desolada, sus ropajes azules flotaban al viento, las tenia manchadas de su sangre, algunas de ella misma pues durante la batalla recibió varios golpes del bando contrario, otros de los contrincantes que había dejado inconscientes, sus hermosos ojos destellaron de repente...
-¿Qué ocurre señora?-Preguntó un soldado a la muchacha
-Prepara a los hombres, vamos a saquear el castillo y partir lo mas rápido posible, debemos estar en camino a Eithel-Glîn para antes del medio día; ya conocen las reglas, quien no las cumple se las verá conmigo.- Informó la dama al soldado impasible como siempre.
-Enseguida Señora Haradriel- contestó el soldado que inmediatamente fue a cumplir la orden. Entonces la muchacha reparo en un alférez que traía en los brazos a Feandra, camino hacia el y cuando llego le dijo.
-¿Qué le ha pasado?
-Recibió una flecha en el brazo, pero creo mi señora que no ha caído inconsciente por eso.-la joven le miro y luego con la mano le indico que la siguiera.- pienso que ha sido por el cansancio.
-¿El cansancio?.-le pregunto aturdida.- es una elfa, no, no ha sido por eso, ven acuéstala aquí y ve en busca de Luthan.- el muchacho asintió y salio de la improvisada tienda que habían instalado los curanderos, poco después de haber llegado.- ¡Ay Feandra! Debes aprender a controlar esa ira,.- le susurro mientras revisaba la herida de su hombro derecho, no era grave así que se dispuso a curarla.
Poco después llego Luthan y larga y tendida fue la platica que tuvieron mientras se daba paso al saqueo de Barad Hithgwath
-Ya debemos partir, el medio día se acerca.- dijo Haradriel
- Daré la retirada enseguida.-
- Esta bien Luthan pero apresúrate.- contestó la muchacha al hombre, y después de hablar con Luthan ella fue a ver como se encontraba Feandra.
Luthan dio el orden de la retirada, los hombres de Eithel-Glîn partieron en seguida, la ciudad de Barad Hithgwath había sido totalmente saqueada para entonces y la Alianza Eithel-Glîn había alcanzado una importante victoria. Todo el ejército de la Alianza ya se encontraba fuera de la ciudad, Feandra volteó hacia la ciudad, encima de Barad Hithgwath se levantaba una enorme columna de humo, enseguida miró su hombro herido, en su mente se pregunta si todo eso había valido la pena, valía el oro obtenido las vidas de los hombres caídos, habíamos ganado un tesoro en realidad....
-¡Feandra! ¿Qué sucede?-
-Nada... Nada sucede aquí.- contestó Feandra quien dio la media vuelta y continuó la marcha del ejército .Así dejó la Alianza la ciudad Barad Hithgwath mientras el sol iluminaba los campos , las frías montañas y los restos de una ciudad que ahora se encontraba en ruinas.
[Editado por thoroncul el 15-08-2005 17:37]