La Guerra de los Clanes

Historia Por Vida. Alianza. Laitaine Numeniel

Terminada
Escrito el 19-08-2005 19:54 #1

Herida gravemente Laitaine permanecía postrada en una de las camas de las casas de curación de la Alianza de Ethel-Glîn, cerca de ella estaba también su hermano Fëathoron también recuperándose de sus heridas, pero muy preocupado por su hermana, pues ya el había descubierto que era el causante de la infección que contrajo.

Fue entonces cuando Fëathoron desesperado al ver como Laitaine no mejoraba ni empeoraba mientras el si se reponía decidió mandar a Henmegor para que enviara el siguiente mensaje a un viejo druida, que vivía en las entrañas del bosque y cuyos conocimientos serían suficientes para salvar la vida de Laitaine.

Pero era sabido por Fëathoron que este druida era especial pues no ayudaba a nadie sin que antes le proporcionasen algo de diversión.

El druida era un hombre de longeva edad, pero este no parecía envejecer, pues el tiempo pasaba ante sus ojos y eran estos los únicos capaces de revelar su verdadera edad, pues reflejaban la vista experta y profunda que a lo largo del tiempo ha ido absorbiendo los conocimientos de cada época. Estaba cubierto por un largo manto cuyo color cambiaba al antojo de su dueño, curiosa era dicha propiedad de tal prenda, pues igualmente era un perfecto traje para escabullirse de alguna amenaza, y su cabeza y cabellos de un color azul violáceo intenso estaban recogidos en la capucha de la capa, con lo cual a la vista solo quedaba visible el resplandecer de sus ojos.

Fëathoron mandó el mensaje a el druida y Henmegor partió sin demora hacia los bosques para entregar el mensaje al que pudiera salvarle la vida a su fiel compañera, Laitaine Numeniel.

Pasada la noche, Henmegor llegó trayendo consigo otro mensaje que decía:

”En breve partiré hacia las casas de curación y veremos que se puede hacer para salvar la vida de la dama pero cuando llegue habrás de saber mis condiciones”

La esperanza residente en Fëathoron crecía por momentos pero también lo hacía la intriga por saber cuales serían esas condiciones. Sin embargo para él el precio de la vida de su hermana no tenía límites.

La espera se le hizo larga pues estaba ansioso por poder ver de nuevo a su hermana sonreír, caminar, incluso pegarla alguna colleja de esas que ella siempre le daba porque la sacaba de sus casillas. Le perturbaba la idea de poder perder a otro hermano como antaño le sucedió y más perderla así no lo soportaría…ella moriría en sus brazos y él no pudo hacer nada por salvarla…

Llegada la noche del día siguiente la Luna se alzó con una fulgente hermosura, una belleza astral indescriptible…el elfo no pudo evitar contemplar anonadado esa noche la forma en que la Luna hacía alarde de sus encantos en medio de la noche.

De repente el druida apareció y se presentó:

-Soy Frélorian, amante de los bosques, primo de la naturaleza, hermano de la vida…

-Encantado, yo soy Fëathoron hermano de Laitaine Numeniel…ella es la capitana de uno de los ejércitos de la Alianza de Eithel-Glîn.

-Se quienes sois Henmegor es un halcón muy brillante…

-Necesito que ayude a sanar las heridas de mi hermana ella no se recupera, el precio no me importa si ha de ser derramando mi sangre lo haré

-Para el carro joven, no necesito que se derrame sangre … solo quiero un poco de diversión…quiero jugar con su hermana.

-¡Con mi hermana!

-Tranquilo…solo quiero plantearle un par de acertijos y ver sus capacidades…y en caso de que no cumpla con mis expectativas…primero te cortaré la lengua y después de mataré.

Fëathoron tragó saliva y aceptó el trato.

El druida se acercó a Laitaine y comenzó a pronunciar una serie de palabras en una lengua que el elfo no pudo reconocer, y metió en la boca de Laitaine unas hierbas junto con una sustancia púrpura y esta de golpe se levanto de la cama…

Laitaine se levanto y parecían que sus heridas comenzaran a cicatrizar a un paso raudo, sus ojos estaban completamente blancos y su respiración era muy lenta y profunda, mantenía una posición rigida y permanecía completamente inmóvil, sentada en la cama.

El druida se dirigió a el hermano de ella y le explicó que ahora se encontraba en estado de trance y que estaba en pie y en dicho estado gracias a la energía vital que el druida había introducido en Laitaine con ese misterioso cántico y que las hierbas y el líquido púrpura tenían la función de no dejar escapar la energía vital por sus heridas mientras el disponía de Laitaine para someterla a sus preguntas, también le indico que el líquido púrpura era extracto de una flor y que su función también era la de un barbitúrico no tóxico.

Fëathoron no daba crédito a lo que decía y veía, todo era tan surrealista…

Frélorian se sento junto a la elfa y comenzó su tanda de preguntas:

-Laitaine, hija de Gondo y Geliriel, responderás a las preguntas que te haga y no te negarás pues si lo haces la luz nunca más verás.

Fëathoron se acerca a Frélorian y le dijo que porque le dijo eso y este le explicó que era para que contestara a lo que el dijera y no se quedara divagando por el cosmos ya que en su estado de trance si alguien inexperto manipulase su mente podría perderla en los confines del universo.

-Contestaré, pues la luz volveré a ver.

-Empecemos con algo sencillo, después te plantearé una serie de preguntas a las que con tu ingenio habrás de responder.

-Si es asi encantada lo haré

-De acuerdo ahí va la primera pregunta: Soy el que jamás descansa y va y viene sin cesar. Nunca me puedo secar. Jamás te aburre mi danza. En presencia o añoranza tu siempre me vas a amar. ¿Quién soy?

-Se quien eres…eres el mar.

-De acuerdo, sigamos con una un poco mas difícil: ¿De qué llenarías un botijo para que pese menos que vacío?

-…

Fëathoron se quedo inquieto tras la pregunta y comenzó a pensar pero no daba con la respuesta…

-Lo llenaría de agujeros.

-Exacto vallamos con el siguiente y el último y así veré tu reacción frente a este:

¿Qué es más poderoso que Ilúvatar y más malo que Melkor? Además los ricos lo quieren y los pobres lo tienen y es lo que los muertos desean…Sabes ¿a que o quien me refiero?

-…

Fëathoron se sobresaltó pues este acertijo una vez escuchó a el montaraz que viajo junto a el y le habló de este druida pues este lo acertó y el druida de ayudo a salvar la vida de su madre, pero no recordaba muchos años pasaron y todo lo sucedido no le permitía recordarlo…sentía que lo tenía en la punta de la lengua pero no lo recordaba…

-Laitaine, ¿sabes la respuesta?

-…

Laitaine permanecía inmóvil sin dar respuesta.

-Tienes hasta medio día para responder si no lo haces entenderé que no conoces la respuesta.

El druida sabía muy bien lo que se hacía pues ahora Laitaine estaba buscando respuesta a ese último acertijo que parecía resistirse a su ingenio. Pero Fëathoron mantenía la esperanza en su hermana y en que esta lograría descifrarlo.

El medio día estaba a punto de alcanzarse cuando Fëathoron recordó repentinamente la respuesta. Se acerco a Frélorian y le preguntó si le podía dar la respuesta a Laitaine este esbozó una sonrisa y le dijo que lo intentara pero que ella solo respondería y escucharía a su voz, con lo cual todo esfuerzo de decirle la respuesta sería inútil. Pero algo le decía en su interior que aún así intentara decírselo con el corazón pues Fëathoron cuando conoció a Ithlandin aprendió a comunicarse con el corazón sin tener que usar las palabras…

Fëathoron se sentó frente a Laitaine y cogió una de sus manos y le dijo:

-Se que no me oyes, pero se que sabes que estoy contigo, se que notas mi presencia cerca de ti y sabes que no te he abandonado y que estoy deseando poder partir contigo a la aventura y revivir los tiempos de cuando éramos montaraces, se que de algún modo puedo hacerte saber la respuesta pero necesito que tu me hagas saber que captarás mi mensaje…no se si me explico…pero por favor dame una señal de que estás ahí…

El cuerpo de la elfa permanecía inmóvil y el druida cada vez se jactaba y reía más de la escena, cuando de repente sus carcajadas se cortaron y el brazalete de Laitaine comenzó a emitir un leve resplandor azul que poco a poco cobraba intensidad, hacía tiempo que Fëathoron no veía que el brazalete de delfines emitiera esa misteriosa luz que en ocasiones emitía…esa fue la señal que el elfo necesitaba y cuando la luz del brazalete fue tal que cegó tanto a Frélorian y a Fëathoron como a todos los que se encontraban en esa sala, gritó la respuesta.

-Lo se…

-Entonces dilo.- le dijo Frélorian aún asombrado con lo que estaba pasando.

-La respuesta es nada. No hay nada más poderoso que Ilúvatar, no hay nada más malo que Melkor, ¿Qué quieren los ricos? Nada ya lo tienen todo ¿Qué tienen los pobres? Nada ¿En qué piensan los muertos? En nada.

-De acuerdo, es correcto ahora túmbate y cierra los ojos.

Laitaine lo había conseguido pero había escuchado a su hermano o no, esa era otra pregunta más que intrigaba a Frélorian y a Fëathoron.

El druida sacó un par de brebajes y los mezcló y le indico a Fëathoron que le hiciera tomar una cucharilla al día y que en un corto periodo de tiempo las heridas cicatrizarían sin dejar huella y le darían incluso mas fuerza. También le explico que cuando estuviera recuperada totalmente debería empezar a controlar de nuevo su fuerza pues esta tras este tratamiento y trance se verían afectados y aumentarían considerablemente, además Frélorian le pregunto si en su familia descendían de algún o alguna Maia. Fëathoron le comentó que si que su abuela era Elenath o Hîthiel, la dama de la niebla. Frélorian le explicó que en Laitaine residía un gran potencial pero que no sabía si este algún día florecería o simplemente permanecería en su interior para protegerla, además le indicó que al parecer el estar cerca de un familiar reforzaba su energía espiritual…es la explicación que el druida intentó dar a lo ocurrido, pero para Fëathoron tenía una explicación más sencilla.

Dos días después Laitaine despertó y aun estaba grave pero tuvo energía para decir:

-Gracias Naur...en todo momento pude escucharte y sentir tu presencia…

-No me des las gracias pues por la sangre de mi sangre y por ti daría la vida sin pensarlo.

-Sabes que yo también la daría…

Escrito el 21-08-2005 13:33 #2

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Historia finalizada.