Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Orden de Telpe\" = 7
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 5
Victoria para Alianza

Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Orden de Telpe\" = 7
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 5
Victoria para Alianza
La luna brillaba intensamente, las estrellas centelleaban vivamente, el aire que se respiraba evocaba a la pureza de las aguas de los manantiales, el viento transportaba melodías susurrantes que se deshacían en agradables brisas de aire que llegaban a refrescarte el alma.
Luthan estaba al mando de uno de los ejércitos de la Alianza, su compañero y superior Árchaon había sido herido en combate tras su última lucha, su recuperación era lenta lo cual le impedía seguir con la expedición de las tierras del norte que estaba llevando a cabo la Alianza.
Luthan decidió ir en marcha a explorar el terreno, se llevo con el a dos de sus mejores hombres para ayudarlo en la búsqueda de un buen asentamiento. Decidieron probar suerte tras las montañas que estaban ubicadas a sus espaldas.
Tras un tiempo uno de los elfos que le acompañaba percibió una entrada a una cueva, se acercaron a explorarla pero no parecía ser muy profunda. Sin embargo Luthan notó como al acercarse a la cavidad rocosa salía aire caliente, lo cual podría significar varias cosas…decidió entrar para investigar…
Permanecieron andando varios minutos hasta que poco a poco se comenzaron a percibir que al fondo algunos rayos luminosos atravesaban la estructura, corrieron hacia la luz y cuando llegaron su sorpresa no fue pequeña. Ante ellos había una gran oquedad entre las montañas, donde la pequeña cordillera había formado un anillo y ellos estaban en el centro de ese anillo, al aire libre, en un ambiente más o menos climatizado ya que las montañas impedían el paso del aire frío y el sol incidía directamente sobre este espacio calentando el ambiente. Luthan decidió que ahí establecería el asentamiento.
Corrían además, rumores acerca de un posible ataque por parte de un gran ejército, lo cual requeriría que sus hombres estuviesen descansados y fuertes, por lo que el descanso se hacía necesario, mas había que inspeccionar el lugar, por lo que dio orden de organizar un pequeño grupo en busca de encontrar otros posibles accesos al exterior de la cueva, aunque finalmente no hallaron ninguno.
Hizo llamar entonces a un extraño hombre que portaba en su brazo un joven y fuerte halcón. El hombre asintió con la cabeza ante sus órdenes y alzando su brazo, hizo volar a su ave. Al cabo de un rato el ave volvió y este le hizo saber a su dueño la noticia, de que un gran ejército de la Orden de Telpe se encontraba a no mucha distancia Luthan contestó que les estarían esperando.
A la hora de trasladar el ejército, se encontraron con el problema de cómo hacer pasar a los ents, que se solucionó con una orden por la cual se acercarían a las orillas del cercano rió, en espera de que cuando el ejército enemigo los dejase atrás, ellos acudirían al ataque.
Los capitanes comenzaron a preparar planes para la ofensiva y se ideó una estrategia la cual por muy buena que fuese no serviría para nada.
El ejército de telpe no se iba a dejar desenmascarar tan fácilmente pero en eso nadie había tenido reparo. El capitán enemigo, había ordenado que se siguiera de cerca los pasos de aquel ejército, ahora dirigido por Luthan, pues algo le decía que caería en la trampa en que otros muchos ejércitos cayeran antes…el quería que el ejército de la Alianza se estableciese en el interior de esa cueva, para así realizar un ataque desde fuera hacia dentro sin dejar títere con cabeza. Su plan era casi perfecto, lo que no advirtió fue que ocho ents cambiarían el resultado de aquella masacre.
El sol de nuevo comenzaba a despuntar. El ejército de la Alianza se disponía para la marcha ante un amanecer con una gran helada, capaz de congelar el corazón de cualquier criatura que permaneciera quieta. El frío era tan intenso, que prácticamente podría insensibilizar a cualquier criatura, por eso Luthan decidió movilizar cuanto antes a sus tropas y les pidió que tuvieran extrema precaución pues junto con la helada pequeños fragmentos de hielo se habían depositado sobre el suelo. Este sería entonces uno de sus menores problemas...
Sin saber como ni por donde una lluvia de flechas furiosas comenzó a caer desde el cielo. Muchos hombres cayeron instantáneamente pues las flechas fueron a parar a las cabezas de los soldados, mientras que otros mas afortunados solo fueron heridos y lograron con sus armaduras y fuerza de voluntad vencer a las heridas. ¿De dónde llegaban aquellas flechas? Antes de que nadie pudiera vislumbrar su procedencia, caían muertos aquellos que intentaban descubrirlo.
El miedo se instaló como uno más. Luthan tenía que reaccionar o de allí no saldría nadie con vida. En ese momento el tímido sol delató a los telpitas cuando un arquero disparó una flecha y el destello de la punta de metal dejo al descubierto su posición.
¡Armaros de valor y lanzaros al ataque directo! ¡Allí están!¡Por la Alianza! ¡Al ataque!
Una furia y rabia increíble se apoderó de los aliados y una estampida de espadas empuñadas por soldados sedientos de sed de venganza por sus compatriotas muertos comenzaron a salir de la montaña, pero el enemigo hacia caer grandes cantidades de piedra, que hicieron perecer a mas de uno, mas el resto comenzó a rebanar cabezas como si de segar trigo se tratase, incluso había hombres y elfos que a pesar de las heridas causadas por las flechas y piedras, reunieron sus fuerzas para luchar contra el ejército Telpita.
La sangre teñía las montañas y el sol ante aquella matanza desapareció tras las nubes para no ser testigo de tal masacre, mientras la fuerte helada comenzaba a cristalizar la sangre derramada cubriendo el suelo de un manto carmesí, otrora blanco inmaculado del rocío helado. El panorama era terrorífico, con muertos de uno y otro bando, mientras la ferocidad seguía sin disminuir, ante los choques de espadas que en ocasiones llegaban a cercenar cabezas y brazos, abandonándoles la vida en el mayor de los estruendos.
La batalla era encarnizaba no hacía distinciones a la hora de elegir sus víctimas, en ese momento crucial Luthan mientras luchaba hizo una pequeña reflexión, pues se le vino a la mente la frase que había oído otras veces en tierras lejanas: “El arte de la guerra”…¿Realmente era un arte?...el solo veía y contemplaba la atrocidad de la batalla cuando esta finalizaba…y debido a esta reflexión Luthan bajó la atención y se vería en breve envuelto por cinco hombres…
Luthan comenzó a batirse con un grupo de cinco hombres, los cuales en vez de esperar a enfrentarse uno a uno a él se abalanzaron encima del capitán consiguiendo que la daga de uno de ellos se hendiese en el muslo de su pierna derecha, herida que se unía a sus múltiples daños, pues la batalla era en verdad encarnizada… Se sentía agobiado al ver tan cerca lo que pudo ser su muerte, mas con un ágil y fugaz golpe se deshizo de sus enemigos, y tras hacerse un torniquete, continuó luchando, aunque la herida no se cerraría por los esfuerzos que realizó y eso le haría perder mucha sangre.
Durante la batalla frente a frente, Luthan ordenó retroceder varias posiciones a sus tropas, para reagruparse, la idea era realizar con los escudos una pequeña estructura protectora y desde ella emprender una embestida con flechas, y a su vez que los guerreros pudieran recuperar el aliento, esta reagrupación sorprendió al ejército de Telpe, pues no esperaban esa reacción, pero para cuando comprendieron que no se trataba mas que de una táctica de combate fue demasiado tarde y varios de ellos fueron abatidos por flechas sin piedad.
Tras el ataque con las flechas, Luthan recompuso las filas y de nuevo se alzaron al ataque directo, este sería mucho más agresivo e intenso. Espadas contra espadas se batían en un duelo en el que solo habría un único ganador, el golpe del metal con el metal ensordecía a cualquiera y los gritos iban y venían y tan solo las mentes estaban ocupadas en los duelos que allí se daban.
Lo que no esperaban fue que el ejército telpita llevara trolls consigo, lo cual hizo que estas fuerzas se desequilibrasen, pues las bastas bestias comenzaron a matar a diestro y siniestro, mientras pararlas era una difícil empresa. Luthan se lanzó contra uno de ellos pero este le arremetió y le lanzo lo que hizo quedarse mal herido al producírsele una fractura en la pierna y al impactar contra una roca, que casi le rompe el cuello.
Los hombres y elfos de la Alianza se veían sobrepasados en número a pesar de sus esfuerzos, pues la situación era difícil y reagruparse era su mejor opción ante los peligros que les rodeaban. Y al ver a quien les dirigía entregar su vida si fuera necesario por la causa, con gran coraje cargaron sobre el enemigo, que los esperaba, pero no todo estaba perdido...
Luthan abrió los ojos para ver si aun seguía vivo sentía su cuerpo entumecido no podía gesticular casi palabras, cuando un ent le recogió y lo monto a sus espaldas.
Los ents habían acudido al fin en su ayuda, cuando nadie parecía haberlos recordado y sorprendieron a aquel ejército, que se veía atacado por ambos flancos, sin darle tiempo a la reacción.
Los ents eran lentos, pero ante su avance gritos desgarradores se oían por doquier. Las tornas habían cambiado y ahora quien llevaba mas caídos en sus fuerzas era el ejercito de Telpe, y mas lo fue cuando se replegaron y comenzaron su brutal arremetida frente a los trolls, pues eran en ese momento una de las fuerzas de choque más poderosas del ejército.
Un fiero troll fiero vio a un ent y se lanzó en su busca, mas el ent en un instante de furia al ver al troll bañado por la sangre de sus amigos, aquellos que compartían sus ideales de paz y convivencia en armonía con la naturaleza, arranco una gran rama de su propio cuerpo y se la atravesó en el estomago al troll, y haciendo un gran esfuerzo, lo alzó arriba y lo lanzó frente a un grupo de enanos que blandían con fuerza sus frías hachas, haciendo enfurecer más a los apacibles ents que encolerizados arrancaban las rocas del suelo para usarlas con certera puntería contra el grueso del ejercito enemigo.
Luthan más recuperado sacó un cuerno y lo hizo sonar. La hora de la retirada había llegado, pues numerosas eran las bajas y había que salvar a los heridos antes de que llegase su final, aunque los telpitas habían pagado muchas más caro de lo que esperaban su ataque sorpresa.
Los ents aliviaron la retirada, pues ante su fiereza y sus intenciones de partida el ejército telpita no se aventuró en un ataque que llevase más muerte a los suyos. Hombres y elfos ayudaban por igual a sus compañeros heridos y emprendieron una marcha en busca de un lugar donde acampar y proporcionarles curación a los suyos. Se sabían seguros de su enemigo por un tiempo, pues no osarían a enfrentárseles antes de recomponerse y recuperar fuerzas tras la batalla.
Luthan no pudiendo más cayó desplomado cuando sus piernas no pudieron sostenerlo en pie más por el cansancio. Las magulladuras, su herida en la pierna derecha que no dejaba de sangrar... pero ya estaba a salvo y pronto encontraría las atenciones que su cuerpo necesitaba.
La batalla acabó con un número de bajas considerable, pero con la victoria de la Alianza de Eithel-Glîn, pues se había ordenado sabiamente la retirada, pues no sabían por cuanto tiempo permanecería de su lado la fortuna, pues pocas veces una situación permanece constante en el tiempo sino que varía según las circunstancias.
ESCRITO POR ARCHAON Y LUTHAN
-“¡Que frío! Pareciera como si el mismo aire se clavara en el cuerpo como millones de pequeñas agujas.” Comentó Khelekmoth, el alto elfo de ojos azules como las aguas del océano, a los otros dos capitanes de Telpe que marchaban silenciosos a su lado. –“Hace tiempo que seguimos a esta compañía de la Alianza y nunca hasta ahora me había molestado el viaje en lo más mínimo, pero esta noche es tan fría que ni siquiera nuestros enanos más acostumbrados al clima helado de las montañas pueda soportarlo por mucho tiempo más.”
-“Sabes muy bien que no podemos detenernos por nada Khelek, por lo menos no hasta que la compañía enemiga se detenga y nos de un descanso. Hasta entonces tendrás que soportar lo que sea, así como nuestras tropas. Además, es solo un poco de viento frío… algo así no debería molestar a uno de los más fuertes primeros nacidos.” Replicó insensiblemente Ouroborus, el único dragón de la Tierra Media con las habilidades comparables con las de su padre Glaurung.
-“Eso lo dices porque no lo sientes… aunque es muy cierto lo que dices sobre detenernos Ouroborus, pero si el enemigo no lo hace cuanto antes no veremos en problemas; aún estamos a varias horas antes del alba, pero tengo el presentimiento de que el día no mejorará con la llegada del día, sino todo lo contrario y nos veremos forzados a refugiaros y reponer fuerzas.” Advirtió Lúmenel, demostrando una vez más las capacidades de predicción de los de su raza.
-“Ya lo veremos, ahora solo nos queda continuar la marcha, nuestros exploradores nos avisarán cuando el enemigo se detenga y ahí decidiremos que hacer. Esta es una gran oportunidad para aplastarlos y no pienso desperdiciarla así muera en el intento.” Contestó desafiante el poderoso dragón, tras lo que ninguno de los tres capitanes volvió a pronunciar una palabra durante lo que parecieron siglos de caminata entre las montañas.
En la hora fría que precede al alba, cuando la temperatura se había tornado completamente insoportable para los Telpitas; con excepción de Ouroborus claro, cuya fuerza de voluntad aun motivaba a todo el ejército más allá de lo imaginable; Inglorwing, el único elfo del Rimbe-a-Rálie, el ejercito de los Leones de Telpe, quién hubiera sido entrenado otrora por la mismísima Lúmenel y ahora sirviera como explorador en donde sea que maestra se dirigiera, apareció de repente frente a los tres capitanes. –“¡Señora! El ejército de la Alianza que marchaba hace días se ha detenido al fin.” Anunció con aspecto cansado pero a la vez contento el rubio elfo. –“Se han detenido dentro de lo que parece un extenso valle entre las montañas con una sola entrada. Está muy cerca de aquí, a solo quince minutos de marcha, no más. Pero toda la compañía enemiga ya esta establecida en el interior del valle, y este es lo suficientemente grande como para que la gloriosa Gondolin quepa en su interior; entrar sería un suicidio, por la puerta solo pasan 10 soldados a lo ancho como máximo.” Explicó.
-“Malditos cobardes, meterse así en un lugar protegido. Nuestra mejor oportunidad de atacarlos se ha esfumado.” Se lamentó Ouroborus.
-“Quizá lo mejor sea dar la orden de acampar y dejar descansar a las tropas…” Sugirió Lúmenel, cansada ya por la larga caminata.
Pero en ese momento, las palabras de Khelekmoth, que había escuchado sin hablar hasta el momento resonaron en los corazones de todos como una piedra en las profundidades de las minas enanas: -“Atacaremos por arriba, el camino será difícil, pero si salimos cuanto antes llegaremos al alba y los agarraremos desprevenidos, esa compañía se ha metido en su propio ataúd, solo nos queda terminar de cerrarlo.”
-“Que así sea entonces, y que los Valar te bendigan por el resto de tus días si logramos sacar al enemigo de su guarida antes del mediodía.” Declaró el dragón.
Antes de que hubiera transcurrido una hora desde que se tomara la arriesgada decisión de atacar la guarida enemiga desde las estibaciones de las montañas circundantes, todos los humanos se encontraban con sus arcos tensados en posición perfecta para lanzar una lluvia de flechas contra los inadvertidos soldados enemigos sin ser ni siquiera vistos bajo el mando de Khelekmoth. Y detrás de ellos, Lúmenel, con todos los enanos de la compañía a su alrededor esperaban la señal para descender contra el enemigo. Y así, en el preciso momento en el que el sol asomaba por sobre las montañas la primer descarga de los arqueros Telpitas cayó sobre las fuerzas asentadas en el valle, luego la segunda e incluso una tercera descarga hizo contacto con el ejercito de la Alianza antes de que éste se percatara de la posición de las tropas del Sindar. Tras lo que sus arqueos contra atacaron ferozmente a los atacantes.
Una flecha pasó peligrosamente cerca de Lúmenel, pero la poderosa Noldor no atinó a mover ni un pelo, aunque sabía que esa era su señal, ese era su momento. –“¡Ahora mis hermanos de plata! ¡Corred, Corred hacia una muerte segura! ¡Pero que por la muerte de cada Telpita haya diez enemigas!” Gritó la elfa desenvainando y lanzándose a una desenfrenada carrera ladera abajo con todos los enanos encendidos por sus palabras detrás de ella.
El impacto fue terrible, los enanos y la elfa cayeron sobre el enemigo como piedras lanzadas por gigantes y le causaron enormes bajas, pero luego del primer impacto la batalla se tornó en su contra y comenzaron a caer uno tras otro. Al ver esto, Khelekmoth se lanzó a la misma carrera a la que se lanzara Lúmenel hacía algunos minutos y embistió con todos los hombres del ejército Telpita y a su vez, la última movida de Telpe fue realizada; Ouroborus quién no había subido a la montaña sino que había dado un rodeo de muchas millas para evitar ser visto al llegar al camino principal con todos los trolls de su ejército penetró en el recinto dentro de las montañas terminando de desmoralizar a las tropas de la Alianza.
Para este momento, se podría decir que la batalla estaba decidida, pero un último factor invirtió el curso de los hechos. Tras el ingreso de los trolls, los ents enemigos que no estaban en el interior del recinto ingresaron en el encerrando a todo el ejercito Telpita en el preciso lugar donde se había dicho, sería el ataúd del enemigo.
Luego de unas largas horas de batalla, las tropas de la Alianza, aunque con menos bajas que las Telpitas, comenzaron su retirada hacia el exterior del recinto para evitar lo que podría haber llegado a convertirse en una masacre.
-“Como te dije antes de comenzar esta batalla, que los Valar te bendigan, ya que jamás creí que el enemigo fuera a salir de este lugar por más oposición que tuvieran. Y tu idea ha roto con mis prejuicios demostrándome que los hijos de Eru son más inteligentes de lo que pensaba.” Dijo el Ouroborus al encontrarse con Khelekmoth después de que la batalla hubiera finalizado completamente.
Resumen de la batalla:
Telpe ha perdido 7 armadas x35= 245 puntos.
Recuperables: 82 puntos.
Valoraciones: 7+8+8+9+6= 7,6
Recupera: 62 puntos.
Pierde: 183 puntos.
Alianza ha perdido 5 armadas x35= 175 puntos.
Recuperables: 117 puntos.
Valoraciones: 8+8+8+9+7= 8
Recupera: 94 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 25%, por este concepto recupera 87 puntos. Total recuperacion: 181 puntos.
No pierde puntos.
Alianza percibe 75 monedas por batalla ganada.
Alianza entrega 100 monedas a Telpe por abandono de la batalla.
Compañias actualizadas y listas
Historia finalizada.
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