La Guerra de los Clanes

Historia Por Vida. Nurn. Inglin

Terminada
Escrito el 12-11-2005 19:13 #1


El suave menear del barco la adormecía, su mente divagaba entre verdes bosques mientas las suaves olas de la mañana acariciaban el casco del barco, hasta que un lejano grito le hacia acordar en donde se hallaba, su cara se tornaba seria y sus ojos se dirigían hacia los barcos que detrás de la niebla hacina guardia, como incansables vigilantes de los que no se podía escapar en aquel húmedo paraje.

Pero por un momento su mirada abandono las naves y se centro en la tierra, la extraña bruma no le permitía ver con claridad lo que estaba pasando, aunque una cosa era clara, en la tierra la guerra no daba tregua y azotaba aquel terreno que alguna vez había sido hermoso, hermoso claro para quienes habitaban ese lugar, pero ya no, sus habitantes huían a tierras distantes que la muerte y el horror aun no habían tocado.

Dos personan hablaban en susurros a sus espaldas, la elfa no presto mayor atención hasta que las voces se transformaron en gritos a los cuales era imposible ignorar. Inglin se dio vuelta mirando hacia el interior del barco y dando la espalda a la costa -¿Se puede saber que esta pasando?- El hombre y el elfo que discutían frenaron en seco, sorprendidos de ver a su superiora allí. –Nada mi señora, solo discutíamos sobre la fabricación de las naves. Pero discúlpenos, no sabia que estaba aquí- El otro asintió con la cabeza sin decir nada –Bien, si con discutir ganaríamos la batalla de seguro me uniría a ustedes, ahora háganme el favor de ir a sus puestos. La guerra nos pisa los talones por si se enteraron- Y pasando por delante de ellos se retiro a su escritorio, necesitaba ajustar las ultimas estrategias.

La vela amagaba a apagarse con las ráfagas de viento que se filtraban por las paredes de madera. Su luz iluminaba un pequeño pergamino que por el color del papel se podía deducir que era viejo, con un pequeño mapa al lado. La nave dio una sacudida y la vela cayo sobre los papeles, cuando la elfa pudo apagar el fuego, el mismo ya había consumido la mitad de los papeles, y el movimiento había cesado. Salió al corredor, no había nadie allí y la oscuridad era total. Empezó a caminar hasta que se topo con la escalera que llevaba a la parte alta del barco. Afuera la noche estaba estrellada y las olas acariciaban suavemente el casco del barco. El mismo elfo de la tarde pasaba caminando por el corredor debajo de la terraza donde estaba la elfa -¿Qué ha sido eso?- pregunto Inglin. El elfo la miro, y luego miro hacia los barcos de la alianza en donde parecía que no había pasado nada, pues solo había una pocas luces titilando en la borda –No lo sabemos, fue un estremecimiento del mar, pero parece que ellos no lo han sentido – dijo señalando la flota del enemigo.

A la mañana siguiente la bruma no había disminuido, sino todo lo contrario. Apenas si podía ver los barcos de la alianza. La situación comenzaba a ser aburrida, no se podía atacar aun, y tampoco había demasiado que hacer en un barco en el medio del mar, rodeados de enemigos. Se fue a la parte alta y allí se quedo mirando la costa toda la mañana. Una vez entrado el mediodía, bajo y se puse frente a las costas de la alianza. La bruma seguía tiñendo el horizonte, pero debajo de ella podía ver a los caballos, que junto a sus jinetes esperaban la orden al igual que ella. La primera fila empezó a avanzar e Inglin no espero mas para dar la orden. Todo debía hacerse en el mejor orden posible, por lo tanto le ordeno al capitán del barco hacia donde debía dirigirse y se dirigió a la tripulación que estaba reunida en una sala –La hora ha llegado. Muchos se preguntaran que hora, si quizás sea la hora de morir, pero si esa hora acaso ha llegado han de morir como dignos soldados de Nurn- Un estremecimiento recorrió el barco y la sala se lleno de murmullos. La elfa levanto la mano y dijo – De no ser así, yo misma los matare con mis manos antes de que puedan distinguir si ha sido el enemigo o el amigo quien los ha matado, solo sabrán que murieron en la guerra, y en ese caso lo mejor será morir con dignidad- La sala se mantenía en silencio – ¡Por Nurn!- Grito la elfa -¡Por Nurn!- repitieron los presentes en el salón.

Una hora después, todos estaban en sus puestos. La elfa recorría el barco por ultima vez. Hasta que se hizo el silencio, solo se oía la respiración de los soldados, de la incertidumbre que reinaba en la cabeza de los tripulantes de esa bomba de tiempo. Los barcos se repartieron a la mitad, una parte ataco por la derecha de la flota de la alianza y la otra por la derecha. Una vez que los mismos se encontraron en esa disposición empezaron a avanzar. Una gaviota surco el cielo, una flecha la atravesó cayendo entre ambas armadas. Ante este acontecimiento cientos de flechas cayeron sobre los barcos de la alianza que comenzaron a arder de un momento a otro, pero cuando Inglin dio la orden para disparar nuevamente el barco donde estaba ella se estremeció y la mayoría de los mísiles fueron a parar al agua. –Ataquen, no se dejen distraer- gritaba la elfa, pero nadie la escuchaba, los temblores eran cada vez mas frecuentes, mientras tanto unas pocas flechas caían de los barcos enemigos. Inglin no entendía que era lo que pasaba, porque sus enemigos no estaban atacándolos, o al menos eso era lo que ella pensaba. Empeñada en subir a la parte alta para ver todo mejor la elfa se dio vuelta, dando la espalda a las naves de la alianza. Pero no llego muy lejos, pues cuando estaba subiendo la escalera, el barco dio una sacudida y ella fue lanzada con una fuerza sobrehumana al piso. Quería levantarse pero su cuerpo no le respondía, sentía un calor insoportable en su cuerpo, hasta que su mano empezó a rozar el agua, el barco se estaba hundiendo, se levanto como pudo y volvió a caerse, pues un nuevo golpe había azotado el barco, sintió la sangre resbalando sobre su cara y finalmente pudo incorporarse, el agua le llegaba a los tobillos, cuando llego a la baranda del barco no podía creer lo que veía, miles de cuerpos caían al agua inerte de los barcos que ardían como leña en un fogón. Hasta que la vio, su melena roja y su risa aguda y penetrante El barco se sacudió una vez mas y no lo soporto mas, su cuerpo cayo al agua, con la risa de esa mujer resonándole en los oídos. Sintió el contacto del agua fría en su cuerpo, trataba de ir a la superficie, pero no tenia fuerza, hasta que su mano sintió el aire fresco, y no recordó mas, no recordó mas que la figura de sus barcos cayendo al olvido, de donde nunca volverían. Su cabeza volvió a Nurn, a Laissinori, a Herod, ¿Qué diría Herod cuando su dueña no volviera?. Y con una sonrisa en su rostro se libero a su suerte, pues todo lo que se podía hacer, ya había sido echo, solo restaba esperar.

Escrito el 13-11-2005 11:51 #2

Los Valar otorgan una recuperación del 35% de vida al personaje de Inglin.

Historia finalizada.