La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Historia Por Puntos - Alianza - La Mensajera De Los Dioses

2005:11:23:12:24:51

Eleanor Ronaele

Cuenta la leyenda que ese día el sol bañaba las costas de esa isla misionera mientras que el mar cantaba a esa dulce tierra

Esta isla oculta tenía una maldición, ningún viajero o habitante que hubiera conocido esa isla podía dejar la isla y luego regresar. Pues esta desaparecía para aquel que hubiese conocido la isla

En la isla hay una ciudad la cual posee la costumbre de celebrar cada noche en la cual un sol de refulgente plata les ilumine

¡Imaginaos que el mayor honor para una joven era ser una de las mujeres que cantaban en esas celebraciones!

Sólo un grupo de mujeres tenía ese honor: Las Prodigiadas

A esta ciudad raramente llegan náufragos pero hubo un caso de una niña de los más profundos ojos azules, tan profundos eran que parecían haber sido coloreados con una porción del mar. Esta niña también poseía una bella y oscura cabellera que descendía por su espalda ocultando las marcas que le dejó el olvidado pasado pues ella perdió la memoria de su denso y oscuro pasado

Apenas se puede explicar la sorpresa y el desprecio de aquellos nativos al descubrir que la niña era incapaz de pronunciar palabra alguna.

Según la leyenda la mujer más antigua y querida de las prodigiadas le adoptó pues esta niña tenía una gran fuerza y en sus ojos inocentes se realzaba el fulgor de una vida agobiada.

Para salvarle del desprecio del pueblo dijo que la niña había vivido porque era Mensajera de los Dioses y no podía hablar porque así resaltaría su mensajera. Esto era una gran mentira, la niña lo sabía como la anciana pero ambas callaron por la decisión de la anciana

El tiempo pasó convirtiéndola en la niña amada de las prodigiadas, era como la niña que ninguna de ellas pudo tener.

Calawen ,así llamada la joven por la anciana, gracias a las cantantes conoció las letras y la música. Debido al pedido de una de las prodigiadas, mientras ellas cantaban a la luz del sol de refulgente plata, un instrumento de delicados sonidos sonaba gracias a la maestría de Calawen

Esta joven tenia un hábito inusual.

En cierto momento del día ella se dirigía al Bosque de aquella isla, bajaba por un risco hasta una cueva dónde dejaba sus ropas. Cuando el viento soplaba ella se lanzaba a nadar hasta que las olas la empujaran hasta el risco

Las prodigiadas, muchas veces, la habían buscado fatigosamente pues la niña no tenía como impedimento su voz...desaparecía rápidamente, como sí la hubiesen llamado...

Su cabello oscuro parecía incentivarse y el mar parecía forjarse en sus bellos ojos cuando ella regresaba de estar entre aquellas olas

Según cuenta la leyenda cuando ella nadaba su cuerpo parecía fundirse de tal manera con el mar que parecían ser la misma cosa y que quienes la veían en la lejanía creían enamorarse

Sólo uno se enamoró, realmente, al verla y ,como el destino quiso, él fue el único amor de Calawen

Aquel muchacho era un aventurero que hacía poco que había desembarcado.

Su cabello era tan oscuro como la noche y sus ojos eran de un tenue verde

Al atardecer fue al bosque a meditar un poco pues a causa del enfurecido mar su barco tuvo que refugiarse en esa isla.

Por ende debían esperar a que Ulmo les dejara pasar por sus dominios.

Así fue como sentado percibió un movimiento extraño.

Por algún impulso o por decisión del destino el aventurero se acercó lentamente a la orilla, dónde se vislumbraba el mar.

Desde allí vislumbró la danza que llevaban a cabo Calawen y las olas

Saeros, así llamado el aventurero, quedó agobiado por la belleza de aquella danza oculta y deseó conocer a aquella joven

Para conocerle la tarde siguiente hizo todo lo que recordaba que había hecho la noche anterior mas el movimiento no se presentaba....esperó, esperó, esperó, esperó.....

Esperando quedó profundamente dormido.

El viento sopló despertándole y al abrir los ojos vio la silueta femenina. Sin dudarlo la siguió.

Llegaron a un acantilado, en ese segundo la mirada del hombre se situó en el agua. Al mirar dónde estaba la silueta sólo vio la densa oscuridad.

Siguiendo la lógica se sentó y se dispuso a esperar a que el sol saliese.¿Qué más podía hacer?

En ese instante la vislumbró, Calawen estaba vistiéndose. Su silueta femenina parecía dibujarse a causa de los pequeños rayos de luz de Luna que llegaban a aquella cueva escondida

El aventurero se acercó, el deseo le podía. Deseaba conocerla y perdido en este deseo dio un par de pasos que alertaron a la joven.

Ella se dio vuelta y vio los ojos del aventurero.

Los ojos de ambos se fundieron en la mirada y sólo bastó un paso del joven para hacer que ella retrocediera.

Unas voces se alzaron, eran las prodigiadas que llamaban a la joven y ella salió corriendo a su encuentro

Saeros le vio irse, no hizo movimiento alguno.

No evitaría que ella huyera pero tenía claro que esa mujer sería suya.

Llegó el día y él volvió la posada.

Tras bañarse tomó sus cosas, pagó la estadía y se fue al bosque. Allí esperaría a la joven.

Mientras tanto Calawen estaba aturdida...no conocía a aquel hombre que vio detrás de sí, era un forastero.

La curiosidad le invadió y sólo esperó impaciente a que llegara el momento preciso: cuando las olas iban al compás de la música del viento.

Así fue como por deseo y curiosidad el bosque se volvió de aquellos dos entes

Ella pasó por este para ir a nadar y se detuvo cuando le vio dormido.

La tranquilidad que le rodeaba era mágica y la luz que había en esa tarde coloreaba la tez morena de aquel hombre.

Sigilosamente y sin querer despertarlo se acercó para ver su rostro; definitivamente era el mismo hombre que la anterior noche había visto.

Acarició con la mirada el rostro de aquel aventurero

El viento zumbo y él abrió los ojos, asustándola

Con miedo ella hizo ademán de irse mas él tomó su mano haciendo que la joven le miro a los ojos

-No huyas de vuelta-dijo suavemente y ella acató sentándose sin dejar de mirarle

Acercó su mano al rostro de ella y lo acerco para sí.

Le besó, le besó desahogando el deseo profundo de conquistarla, de conocerla.

La magia que les cubría pareció desvanecerse cuando él le besó.

No fue por falta de pasión, no fue por el orgullo mal disimulado de ambos; fue por el error que cometió el viajero

No era la primera vez que besaban así a Calawen, al contrario habían sido tantos los que quisieron embelesarla con ello que se asqueaba con la idea de un beso. Ella era un espíritu libre que temía a que le enjaulen más que a nada

Cuenta la leyenda que ella se dejó amar sólo por probar la magia que en ella se encendía al verle. Y que él conoció el amor de la mensajera de los Dioses

Como la paz que viene luego de la tormenta el silencio quebraba toda razón y la Luna callaba lo que había visto a escondidas, inundada por su curiosidad innata: Calawen dejó que el viajero siga durmiendo mientras ella se refugiaba en la ciudad

Así, como sueño de noche ilusa él se halló en el bosque bajo el encanto de la pasión de la que había sido preso

La mañana llegó con dulces realidades...la joven afrontó un cuestionario de preguntas acerca de porqué había llegado tan tarde, cosa que respondió con su lenguaje de manos habitual. En pocas palabras les contó que había pasado los últimos dos días

Las protectoras de la niña aceptaron callar lo escuchado mas le rogaron a Calawen que tuviera más cuidado con ese desconocido

Mientras esto sucedía en el hogar de las Prodigiadas el viajero esperaba ansioso a la joven, creyendo que ella volvería

Mas esta estaba escuchando las historias que le contaban las cantantes, historias que ella no llegó a creer del todo

Aunque las historias y las leyendas no le afectaron, descubrió entre ellas un deseo cruel que se le antojo lejano a las prodigiadas, tan dulces en apariencia

A pesar de saber este deseo ,Calawen fue al Bosque. Sin saber que sus “palabras” habían provocado la cólera en dos seres cercanos a ella

Según la leyenda estos dos seres le emboscaron en el Bosque.

Dos manos apagaron sus ojos y otras inmovilizaron sus piernas para que no pudiera escapar.

El corazón de la joven latía con más intensidad, el sadismo la llevaba al corazón del Bosque.

Ahí le dejaron un par de segundos. Ella ,a su vez, se sacaba la venda que tapaba sus ojos y vislumbraba...¿Una catarata?

La única luz que había provenía de los rayos que traía el agua pues dónde comenzaba esta el sol iluminaba con todo su esplendor. A lo lejos sólo se hallaba espesura

Calawen se acerco a esta como sí fuese un espejismo en la mitad del desierto, vio sus rostro con gran temor, su rostro mostraba varias heridas que sangraban

Mientras, Saeros estaba preparando una fogata. Extrañamente un viento apagaba el fuego que con grandes dificultades creaba.

Un tanto molesto se levantó y escucho unas palabras de un idioma desconocido para él. Mas estas palabras no le aseguraban nada bueno y siguiendo sus impulsos siguió la ruta que el viento sigiloso había hecho para él

Pronto descubrió la catarata que albergaba el Bosque. Allí había dos figuras hundiendo a una tercera.

Actuando sin pensar el viajero alejó a los dos entes del tercero y tras ver cómo huían las dos figuras, sacó a aquella persona que flotaba sobre el agua. Esta estaba fría, medio ahogada y desorientada.

Saeros la tomo entre brazos y la recostó en la improvisada carpa que días antes había hecho. Allí descubrió que se trataba de Calawen, aturdido vio como ella abría sus ,ahora, apagados ojos.

Diciéndole que los cerrara, que descansara que él le cuidaría, le abrazo hasta que pareció dormirse.

Para que ella no tuviera un enfriamiento le sacó las ropas y le puso unas suyas.

Así pasó la noche, viéndole....solamente la pregunta de porqué querían o desean matarla le invadió y sacando respuestas apresuradas tomó una resolución.

La mañana indecisa llegó para iluminar a la dulce pareja que descansaba bajo el abrigo del bosque

El viento zumbó despertando a Calawen, haciendo que esta abra los ojos. Veía mejor que aquella otra vez, aunque sus ojos aún veían difuso todo

Intentó sentarse más se cayó a causa de sus mareos constantes. El golpe, a pesar de ser amortizado por la cama de Saeros, despertó a este

-¿Qué haces?- dijo él tomándola y acostándole con suma suavidad- Aún debes descansar, lo que pasó ayer te molestará un poco más por eso tendrás que quedarte unos días aquí- explicó con dulce suavidad mientras buscaba algo en su bolso.

Por fin encontró lo que buscaba: era una flauta plateada, estaba tallada con unos dibujos que hacían denotar sus años de gloria ya pasados.



La tomó tocando una vieja balada que, en su niñez, tocaba su padre

Sin querer notó que la joven lo miraba atenta, casi asombrada, cada movimiento suyo para con la flauta

-¿Te gusta? Es un regalo de mi padre, pues tras retirarse a Mandos me lego su flauta y una espada que, según mi padre decía, fue de mi abuelo. Ambos fueron elfos. Aunque mi madre fue humana y de allí que mi sulë es tan inquieto y brioso...

La paz que siguió a las palabras de Saeros fue oportuna pero corta, pues pronto unas palabras ajenas a nuestras lenguas sonaron llenando el aire de intranquilidad...

Según la leyenda Calawen salió llevando a Saeros al corazón del Bosque. Allí apareció una Dama, cuya silueta Saeros reconoció...era la mujer que le había llevado hacia la joven.

Sus ojos eran tan celestes como los de Calawen mientras que sus cabellos eran de oro. Salvajemente, estos caían sobre su vestido celeste.

Unas palabras dijo esta mujer a Calawen y ella retrocedió asustada, más aún. Miró a Saeros con una mirada llena de reproche.

-Sepa disculpar la falta de amabilidad de Calawen, la falta de la palabra hace que a veces parezca más incomprensible de lo que es.- dijo ella con cierta dulzura en su voz

-¿Quién es Calawen?-dijo y ambas damas sonrieron haciendo que él entendiera

-Es la joven que tienes ante vuestros ojos

-Ya me he dado cuenta

-Calawen estuvo siendo maltratada por unas mujeres, sé perfectamente quiénes son mas ella aún está débil para saber quiénes fueron. ¿Podría cuidarla hasta entonces?

Saeros no pudo contestar, como sí fuese un simple sueño se despertó en la carpa. Estaba solo pues dónde estaba durmiendo Calawen, no había nadie.



Alarmado salió, aún era de noche.

Una brisa empezó a hacerse sentir y los impulsos viajero hicieron que este siguiera la ruta de la brisa.

Pronto esta apuró su camino haciendo que Saeros entrara en las profundidades del Bosque.

La brisa lentamente desapareció dejando perdido al viajero entre los árboles. Nuevamente el silencio rondaba sobre el Bosque mientras el sol de refulgente plata desaparecía tras la neblina que esa noche se apoderaba de la ciudad.

Dice la leyenda que en ese momento el Bosque recobró la vida que siglos anteriores había tenido: esperó impaciente, alerta a que las dos mujeres entraran a quitarle la vida a la Mensajera de los Dioses

Saeros sintió unos pasos y diligentemente los siguió, despacio, lentamente no quería ahuyentar al caminante

Pronto se detuvo, Calawen estaba al lado de las cataratas.

-Llegaron tarde-dijo una voz femenina

-¿Hablas?-dijo una de las dos prodigiadas

-Eso no importa ahora-respondió la voz

-¡Eres una mentirosa! ¡Tú y la vieja esa! Ya nos parecía que eras una impostora-dijo la otra

-¿Qué quieres decir con eso?- dijo la voz mientras Calawen les miró fijamente

-Que te quisimos matar ,dulce niñita. Quisimos hacer entender a las demás que esto era lo mejor, pero no accedieron las cobardes. Por eso decidimos hacerlo nosotras solas- dijo la segunda con orgullo

Tras estas palabras un silencio destruyó la conversación y la Dama del Bosque apareció en su esplendor.

-Te dije que eran unas impostoras-dijo esta a Calawen en tono de reproche. Mientras Calawen asentía con pesar-Pues por eso tendrán que pagar.¿No crees?

La joven la miró impactada, totalmente horrorizada y negó con la cabeza.

Apenas importaron las negativas de la muda, pues la Dama empezó a conjurar hechizos mientras las prodigiadas paralizadas por el horror le miraban.

Sin dudarlo Saeros sacó de allí a Calawen y la llevó hasta afuera del Bosque, dónde aún se escuchaba el conjuro de la Dama.

Pronto esta voz cesó y el Bosque comenzó a descender, descender, descender, descender y descender hasta desaparecer bajo las aguas

Tras esto Saeros y Calawen partieron de aquel lugar

Así fue como la Mensajera de los Dioses abandonó la Isla Maldita.

Esta historia me ha sido legada por vuestros ancestros y hoy se os la he contado a vosotros.

[Editado por Eleanor_Ronaele el 16-11-2005 01:21]

Eärondûr Rangilion

Los Valar otorgan 195 monedas a esta historia.