La Guerra de los Clanes

C3 Alianza Vs C1 Telpe

Terminada
Escrito el 17-11-2005 00:03 #1

Fin Guerra: Alianza de Eithel-Glîn deja de Atacar

Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 21

Armadas perdidas por \"Orden de Telpe\" = 31

Victoria para la Alianza

Escrito el 17-11-2005 22:52 #2

Yo me sentía desplazado de todo cuanto allí sucedía…acababa de llegar a esa compañía del ejército de la Alianza, sin embargo la hospitalidad del ejército era increíble.

Estaba yo solo dirigiendo aquella compañía, sabía que Haradriel y Dregnor estaban a punto de llegar para reforzar la compañía (acababan de salir de las casas de curación), no obstante, su llegada aun no estaba concretada.

Tenía constancia de que un ejército se encontraba próximo a Tyelpëosto y decidí que iríamos en su busca para pararle los pies antes de que se decidiesen a atacar o antes de que realizaran cualquier tipo de movimiento. Pero exactamente no sabíamos su situación.

Dos de mis mejores vigías habían salido hacía un par de horas a explorar y aún no habían regresado…

Ya era medianoche, acaba de terminar de supervisar las reservas de recursos, el número de soldados, el tesoro, las quejas de los mismos, había examinado de nuevo los turnos y las guardias, había terminado ya de organizar el día siguiente y todo estaba supervisado. Me disponía a salir a patrullar el campamento, pues no podía concebir el sueño, ya que los vigías aún no habían regresado. Fue cuando divisé a lo lejos a dos hombres corriendo, eran ellos…al fin.

-Presenten el informe.

-Si, señor.-contestaron al unísono los dos.

-Cabo vigía Laiel. Hemos confirmado las sospechas. Un ejército de Telpe se encuentra establecido en un campamento cerca de un pantano y a unos 500 metros del Templo de Yavanna. Es un ejército numeroso.

-Cabo vigía Falel. He hecho un reconocimiento del perímetro. Podremos acercarnos hasta una distancia de 5 metros sin ser vistos si avanzamos por las copas de los árboles, en caso de que vayamos andando a una distancia de 50 metros. Se puede acceder al pantano sin ser percibidos por una ruta que he marcado con flores fluorescentes cada 10 metros. Una vez en el pantano este posee varias zonas de profundidad pero lo podemos atravesar con facilidad sin ser vistos y aparecer a unos 10 escasos metros del campamento de Telpe sin ser vistos.

-De acuerdo, ya compruebo y entiendo que su demora ha sido debida a la recogida de datos tan grande.

-Jajaja.-Las carcajadas de los soldados se intercalaron.

-Descansen, pueden ir a mi tienda a comer fruta, pan y lo que necesiten, buen trabajo.

Seguí andando por el campamento, había sopesado toda la información. Decidí movilizar el ejército sigilosamente hasta el Templo y una vez allí esperaría unas horas la aparición de Haradriel y Dregnor y en caso contrario actuaría por mi cuenta.

En cuanto establecí todo y de nuevo comprobé todo aparecieron Haradriel y Dregnor. Ambos presentaban un estado saludable…No sabía como decirlo pero estaba muy agradecido de que estuviesen conmigo, soy una persona que fácilmente me hundo si no tengo nadie de mi entorno cerca mía.

Sabíamos que un ejército de Telpe se encontraba cerca de Tyelpëosto, y la decisión tomada había sido que antes de que el enemigo fuese motivado para realizar un ataque nosotros les sorprenderíamos con un ataque sorpresa.

La compañía estaba asentada en un lugar sagrado de las tierras de las Alianza, para ser más exactos en un gran templo escondido en el vasto bosque que pertenecía a las tierras de la Alianza.

El templo estaba construido para honrar a la venerable Yavanna. Éste les proporcionaba un refugio del frío y un cobijo ante los peligros del salvaje bosque así mismo de las criaturas peligrosas que lo habitan.

Fëathoron se acercó a una de las ventanas y comenzó a inspirar el aire tan puro que revoloteaba en el bosque, no quería que nada lo profanase.

El elfo estaba en la sala pero su mente estaba revoloteando por el bosque, muchas preguntas sin respuestas hacían de su cabeza un saco de incertidumbre. Volvió en sí cuando escuchó un murmullo y algo que parecía una discusión entre un hombre y una mujer…

De repente Haradriel entró en la sala con un humor un tanto airado…no se ponía de acuerdo con Dregnor en como organizar el ataque.

-Hola Haradriel, ¿Qué tal estáis?

-De no ser por ese humano que está en la otra sala no estaría ahora irritada.

-Jajaja, no desesperéis con él, ¿qué es lo que ocurre?

-Que no nos ponemos de acuerdo en como organizar el ataque. Yo propongo rodear al ejército de Telpe y luego atacarles encerrándoles en el interior del círculo que trazaremos para rodearlos. Sin embargo Dregnor dice que eso nos costaría mucho tiempo, destreza, y sobre todo significaría un mayor número de bajas. Él propone que realicemos un primer y único ataque contra Telpe de forma que entremos arrasando en una gran batalla. Pero si hacemos eso seguramente emplearemos menos nuestro potencial y armamento pues no estoy de acuerdo con atacar así a lo bestia y perder la ventaja…

-Yo creo que ninguno tiene razón, ¿Por qué no intentáis hacer algo que tenga un poco de las dos cosas? … no me mires así… algo de estrategia y algo de ataque directo.

-Sí pero ahora no hay mucho tiempo para pensarlo.

-Creo que contamos con una gran ventaja y no lo estáis teniendo en cuenta…

-¿Cuál?

-Conocemos este bosque mejor que a nosotros mismos, podemos aprovechar para realizar un ataque desde las copas de árboles desde zonas escondidas e incluso podríamos camuflar parte del ejército en uno de los pantanos que está cerca al campamento de Telpe. De todas formas habría que ver como sería el ataque y quién atacaría primero.

-Bien Fëathoron, vamos a llamar a Dregnor y pongámonos a pensar en que haremos.

Los tres dirigentes se dirigieron a una sala del templo reservada para asambleas o reuniones importantes. Era una sala circular, en la piedra de las paredes habían cristales que crecían en ella, el techo era una bóveda construida con un cuarzo totalmente transparente. La sala estaba rodeada por pequeñas ventanas de forma esférica que dejaban pasar los rayos del sol. En las paredes se encontraban sujetos 4 grandes candelabros con un gran conjunto de velas que nunca se apagaban. Aquel lugar era realmente mágico. En el centro de la sala había una mesa de madera de roble con seis sillas del mismo material, talladas con grabados en antiguas lenguas.

Haradriel, Dregnor y Fëathoron tomaron asiento. Y comenzaron a hablar:

-A ver para que no haya disputas empezaré yo hablando ¿de acuerdo?-dijo Fëathoron.

-Sí.-respondió Haradriel.

-Está bien.-Contestó Dregnor.

-A ver, Dregnor, tú propones resumidamente que realicemos un ataque directo y que concentremos todas nuestras fuerzas en él. ¿Cierto?

-Cierto Fëathoron.-Contestó Dregnor

-Haradriel tu propones realizar una estrategia de envoltura y cercarlos para acabar con ellos. ¿Verdad?

-Así es.-Respondió Haradriel

-Bien propongo un plan conjunto, pero no se bien como darle forma. El plan es el siguiente, por su puesto hablo en base a datos obtenidos por los vigías:

Los arqueros avanzarán por la copa de los árboles hasta estar a 10 metros del objetivo una vez allí algo que aún no se como ni que será les dará la señal del fuego.

La infantería ligera entrará al pantano por la ruta marcada por los vigías con flores fluorescentes y esto implica que se tendrían que desplegar de aquí a nada. Una vez en el pantano permanecerán camuflados hasta que otra señal los avise, contando así con un gran ataque sorpresa que no esperaran.

Los ents, caballería y la balista que habéis traído con vosotros avanzarían por el bosque y serán vistos a unos 50 metros.

De este modo desplegamos el ejército en tres y a su vez realizamos un ataque directo y los cercamos.

Ahora bien el orden de los factores y las señales no se como serán.

Haradriel y Dregnor no daban crédito a todo lo que elfo había planeado mientras permanecía abobado mirando por una ventana…Pero ya ambos tenían sus ideas y cuando las expusieran conseguirían perfeccionar la estrategia.

-Bien primero realizaremos la aparición con los ents, la caballería y la balista. Cuando la divisen y sus arqueros vayan a arremeter contra nosotros nuestros arqueros iniciaran la segunda fase y pararan el ataque de casi todos los arqueros de Telpe. Harán una segunda carga contra sus filas y seguramente ya habrán sido delatados. Pero para que no sea una masacre aparecerá la tercera fase tras la segunda señal la infantería ligera entrará en el campamento por detrás por sorpresa y cuando ya se recuperen del susto…nuestra caballería y ents estarán allí para defender a los arqueros y luchar y que aquello no sea una masacre. Fëathoron tu liderarás el grupo de arqueros, Dregnor la infantería y yo al restante.

-Las señales ya las se. La primera señal será un rumor del viento que Haradriel con sus poderes especiales invocará y la segunda señal será una saeta de fuego lanzada hacia el cielo cuando la veamos atacaremos. ¿De acuerdo?-dijo el numenóreano

-Si.-Contestaron el elfo y la capitana al unísono.

Salieron de la sala e inmediatamente comenzó la movilización. Al amanecer aun cuando la luna se veía comenzaría todo.

La niebla embriagaba todo sobre cuanto recaía. Era muy espesa daba la sensación de que se podría cortar, a si mismo un gran frío nos envolvía. Esa mañana la niebla era aliada del frío, a todos nos costaba respirar pues el aire entraba y hacía notar su gélida estela hasta llegar a los pulmones.

Fëathoron y los demás arqueros estaban en las posiciones. Consiguieron llegar casi hasta las cabezas del enemigo. Fëathoron no fue muy sigiloso, aunque el viento los ayudó lo suficiente como para no levantar sospechas. Fëathoron mantenía su arco tensado y de un momento a otro se iniciaría el ataque.

Dregnor partió horas antes para rodear al campamento y poder atravesar el pantano. Al llegar notaron que tendrían que retardarse en la llegada pues al ir por el agua el chapoteo los delataría así que se lo tomaron con mucha calma…

Haradriel y su batallón acababan de aparecer en escena, el campamento enemigo hacía sonar las alarmas. La capitana de la Alianza alzó los brazos y murmuró unas extrañas palabras.

Los Telpitas iban a iniciar su ataque cuando…una lluvia de flechas se cernió sobre sus arqueros.

Era el momento ya había escuchado el rumor del viento…

-Arqueros… ¡Atacad!-ordenó Fëathoron

Las flechas lanzadas fueron todas certeras, mas una segunda oleada de flechas se pudo realizar dejando fuera de combate a más enemigos. La capitana ya estaba a unos escasos 15 metros.

Fëathoron lanzó la saeta de fuego pero…nada ocurrió. Dregnor aún no había tomado su posición. Los Telpitas arremetieron contra los árboles y los arqueros de la alianza comenzaron a caer como moscas. Haradriel al ver el panorama de cómo masacraban a los suyos alzó sus brazos y comenzó una extraña danza, ordenó a la caballería que soltaran sus dagas y tomaran las espadas… Un gran vendaval se llevó por delante cientos de dagas.

Algunas frenadas por árboles, otras por arqueros de la Alianza, pero no muchas la gran mayoría fueron a parar a los cuerpos de los Telpitas.

El elfo lanzó una segunda saeta ardiendo…ahora Dregnor ya estaba en su posición, sin embargo notó como una flecha que casi le da de lleno le hizo perder el equilibrio y se abalanzó contra el suelo quedando inconsciente y herido. Inmediatamente fue recogido por un ent y llevado a las afueras de la batalla donde recuperó la consciencia pero el dolor le evitaba incorporarse…los daños de su cuerpo aun eran impredecibles.

El dirigente comandó el ataque sorpresa que acabo con una gran parte de ejército de Telpe que quedó sorprendido. Las espadas se cruzaban y danzaban en un duelo a muerte…la victoria era claramente de la Alianza aunque Telpe presentaba batalla con una resistencia increíble.

La batalla era increíble, ambos clanes se batían sin piedad buscando ambos la victoria, ya que esta solo sería de uno de los dos.

Dregnor luchaba contra todo cuanto se anteponía a su mirada y nada conseguía resistir la hoja de su espada, pero no vio como un hombre se le abalanzaba pues estaba preocupado porque no encontraba a Fëathoron y el humano le asestó una puñalada en la espalda.

El numenóreano se dio la vuelta y le rebanó la cabeza. Sin embargo la pérdida de sangre le hizo caer sin conocimiento. Fue rescatado por Haradriel, la cual tras ver que ya habían conseguido reducir el ejército a la mitad y pensando en que ya mucha sangre había sido derramada ordenó la retirada, y así las tropas retrocedieron hacia el bosque donde de nuevo fueron perdidos de vista por lo Telpitas…

Fëathoron fue llevado al Templo hasta que se reorganizasen las tropas y pudiese ser trasladado al lugar donde recibiría las curas y cuidados necesarios. Su estado de salud no era muy bueno, el impacto había provocado en él diversos hematomas y fracturas. Necesitaría pasar un tiempo en las casas de curación para poder recuperarse aunque la recuperación era completamente posible pero muy lenta.

Dregnor estaba recostado sobre una cama, la capitana le había limpiado la herida y curado pero ésta aun sangraba no con tanta persistencia como antes pero sangraba aun un poco…la herida pronto cerraría, pero aún requería cuidados constantes pues era bastante seria.

[Editado por wiccano el 19-11-2005 03:14]

Escrito el 21-11-2005 07:20 #3

Los Valar establecen una penalización adicional de 2 armadas para la Orden del Telpe por la demora en la entrega de su historia de batalla. Por lo tanto, el resultado de la batalla de modo provisional es el siguiente:

Alianza de Eithel Glin pierde 21 armadas

Orden de Telpe pierde 36 armadas

Saludos desde Valinor

Indil

[Editado por Indil el 25-11-2005 01:23]

Escrito el 24-11-2005 19:44 #4

El frío era cada vez más penetrante. La niebla inundaba el bosque que se extendía por debajo de las copas de los árboles. Los soldados estaban callados recuperándose de las heridas de la batalla anterior, afilando las espadas y las hachas y ajustando los carcajes en la espalda. Un silencio de muerte se cernía por los alrededores.

En un lugar del campamento estaban los capitanes: Undumeron, Erestor y Murazor discutían sobre el próximo movimiento de la Compañía.

-Debemos irnos de aquí – dijo Exelder – no soporto este bosque frío y oscuro. Además, no conocemos tan bien como ellos estas tierras. Quién sabe si ahora mismo estamos siendo acechados por ojos vigilantes.

- Bah – respondió Murazor con un tono más despreocupado – Con esta niebla tan espesa seguro que ni ellos saben dónde están, ni dónde estamos.

-Yo no estaría tan seguro – dijo Undumeron – Recuerda que hace poco libramos una batalla con otra compañía de Alianza y ellos también podrían andar por los alrededores.

En eso estaban, cuando la figura de Gorgorn apareció entre la oscuridad, y acercándose a ellos les dijo:

-Erestor tiene razón. No me fío de este bosque que está en tierras enemigas. Lo mejor sería marcharnos pronto, antes de que algo suceda.

-Los soldados ya casi están listos – dijo Undumeron.

-Sí – respondió Gorgorn – pro antes debo esperar a Helëráme, que fue por arriba de los árboles para tratar de divisar algo, alguna señal del enemigo.

-Espero que vuelva con buenas noticias – dijo Murazor – no me gustaría que se desencadenara una batalla en esta impenetrable espesura blanca.

Por suerte, los capitanes también habían podido librarse un poco del dolor de sus heridas, y dentro de todo, se encontraban en condiciones de combatir.

-Mejor ganemos tiempo – dijo Erestor alerta – no vaya a ser que nos sorprendan desprevenidos.

-Si – dijeron todos a coro y cada uno se retiró a donde tenía sus pertenencias para prepararse para la posible batalla.

Gorgorn se dirigió a un alijo, no muy grande ni muy pequeño, y extrajo de él una cota de malla de mithril. La sostuvo un momento mientras la miraba fijamente y recuerdos lejanos le vinieron a la mente. Segundos después, volviendo en sí, se colocó la cota sobre la túnica y luego, sobre ésta, la capa negra. Después sacó un yelmo y se lo colocó en la cabeza y lo cubrió con la capucha, también negra. Luego tomó los dos cuchillos y los amarró firmemente en la parte externa de cada pierna.

Al lado del alijo yacían el carcaj, el arco y la espada. Se colgó el carcaj del hombro, se atravesó el arco por el cuerpo y finalmente, amarró firmemente a Maikatelpë en u cinturón, que aún centelleaba dentro de la funda.

En ese momento se escucharon unos aleteos ágiles y una figura oscura alada surgió de entre las copas de los árboles, atravesando la niebla con una rapidez impresionante, como una flecha negra, y fue a parar al hombro izquierdo de Gorgorn.

Los tres capitanes se acercaron a éste para conocer qué noticias les traía el ave.

Helëráme comenzó a hablar, un tanto agitado, en una lengua extraña que Gorgorn iba traduciendo al Oestron:

-“Volé alto por sobre los árboles así vagué una horas sin poder divisar nada. Ya estaba por volver cuando alcancé a ver algo entre los árboles: a dos hombres de Alianza. Traté de regresar lo más rápido que pude, pero me extravié entre los árboles y tuve que esquivar algunas flechas”.

-¿Hace cuánto que los viste? – preguntó Undumeron.

Gorgorn continuó traduciendo:

-“Hace ya buen tiempo. Seguro que en este momento se dirigen para aquí”.

No bien terminó de hablar, se escucharon unos chapoteos en el pantano que los rodeaba irregularmente y el ejército de Alianza apareció a la vista de todos. Undumeron tomó el cuerno y gritó con fuerza: - ¡¡¡ Todos a sus puestos, prepárense para luchar !!! – Y tocó la alarma.

Murazor se puso al frente de los enanos, que estaban listos con sus hachas sedientas de sangre. Undumeron guiaría a los hombres, y Erestor u Gorgorn, a los elfos. El enemigo los había tomado por sorpresa, y no tuvieron tiempo de planear una estrategia defensiva, sólo se defendían como podían. Los arqueros elfos estaban a punto de iniciar un ataque cuando se escuchó entre las hojas el silbido de una rociada de flechas enemigas. Luego, una segunda rociada causó numerosas bajas entre os hombres y los enanos. Murazor también fue alcanzado por una flecha que le impactó en el pecho, del lado derecho, afortunadamente; más logró incorporarse y comenzó a blandir la espada.

A la orden de los capitanes, todos arremetieron contra los árboles de donde provenían las flechas, derribando a los arqueros de Alianza. En medio de la confusión y la masacre, distinguieron ente la niebla a una bella mujer que danzaba con el viento, causando desconcierto y temor. De repente, una gran oleada de dagas se precipitó hacia los combatientes, causando muerte en ambos bandos.

La batalla continuó feroz sin que nadie cediera, pero en ese momento, para desgracia de Telpe, un segundo cuerpo de infantería surgió de entre los árboles arrasando con el ejército telpita que quedó muy diezmado. Al ver su victoria, los capitanes de Alianza tocaron la retirada y se perdieron una vez más en la espesura del bosque.

Los telpitas quedaron allí, socorriendo a los heridos, recogiendo los cuerpos de los caídos y reagrupándose.

En medio de la desilusión, Gorgorn, que había sido alcanzado por una flecha en el vientre, se topó con Erestor, que tenía la herida de una espada en el costado.

-¿ Cuándo tendremos una gloriosa victoria sobre alianza Gorgorn ? – preguntó Erestor, con la boca ensangrentada.

-No te preocupes mi amigo – le contestó Gorgorn, colocándole la mano en el hombro – ya llegará ese día, ya llegará.

Escrito por Gorgorn (Guilzgul Fëanen)

Escrito el 28-11-2005 00:39 #5

Resumen de la batalla:

Alianza ha perdido 21 armadas x35= 735 puntos.

Recuperables: 588 puntos usando el poder especial de Haradriel

Valoraciones: 6.2 +7.4 +3 +8= 6.15

Recupera: 362 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 100%, por este concepto recupera 350 puntos. Total recuperacion: 712 puntos.

Pierde 23 puntos.

Telpe ha perdido 31 armadas x35= 1085 puntos.

Recuperables: 488 puntos usando el poder especial de Capitan Gothmog.

Valoraciones: 6.1 +7 +6 +8= 6.77

Recupera: 331 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 120%, por este concepto recupera 420 puntos. Total recuperacion: 751 puntos.

Pierde 334 puntos.

Telpe tiene una penalización adicional de 5 armadas por el retraso en el envio de su historia. Pierde en total 509 puntos.

Alianza percibe 300 monedas por batalla ganada

Alianza cede 100 monedas a Telpe por abandono de batalla

Compañías actualizadas y listas

Historia finalizada.