La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Historia Por Vida. Nurn. Seregruin

2005:11:29:13:25:01

Seregruin

Dama de la Oscuridad:

Os reporto aquello que no puedo dirigir al Maia Oscuro de Nurn y que me habéis pedido comunicarte. Sin embargo, esto no es de vuestro exclusivo interés sino que afecta a todo nuestro partido. Como es natural.

No se me permite el acceso a la tienda donde yace Elugalad, Capitán Supremo. Aldamorna ha tomado bajo su exclusiva responsabilidad el seguimiento de la recuperación de los heridos más relevantes y no son admitidas las interrupciones. Para más desinformación, pocos son habilitados a entrar o salir del sector destinado a las curaciones.

En cuanto a mí, no albergo muchas esperanzas por el estado de salud del humano. Cuando le rescaté de debajo de la montura, su cuerpo estaba partido en múltiples sitios y no creo que haya recuperado siquiera el estado consciente. Débil raza la de los Atani.

Por otra parte, la conducta de Aldamorna ha sido sospechosa desde que se hizo cargo del ejército en ausencia de Elugalad, y la situación presente no hace más que confirmar nuestras sospechas de que existe una traición encubierta en Nurn. Sin dudas, revista órdenes de quienes ya sabemos, aunque hasta la semana pasada parecía responder directamente al humano Seregruin. Pero es imposible para mí descubrir el verdadero pensamiento de la Capitana. Se trata de un ser muy extraño y especial, y no es fácil comunicarse con ella.

Para seros sincero, os confesaré que, aunque Elugalad curase de sus heridas, yo no podría asegurarme de que no fuera envenenado estando en aislamiento. Ya que también me es imposible contradecir a la mujer-ent, aún en la confusa situación actual. Posee una autoridad entre los nuestros que no sospeché al arribar al campamento, tan fuerte era el influjo que ejercía Seregruin sobre el conjunto en ese momento.

Aún son un enigma las razones que llevaron a Aldamorna a ordenar el abandono de la ensenada oculta. Aunque se ha excusado en la próxima extinción de los recursos en el invierno, luego de más de un mes en la región, y en el agotamiento final de las gentes esclavizadas en las previas campañas, considero que todas estas son meras exageraciones ecologistas sobre factores sencillos de controlar.

Por cierto, la intensa dedicación de la mujer-ent por los heridos ha sido beneficiosa para todos: sus extrañas pócimas y ungüentos han recuperado a gran parte de la tropa de un día al otro; y su desinterés por las cuestiones militares desde que ordenó la retirada de Azdakadar permitió que yo, desde mi lecho de enfermo en el navío señorial, dirigiera nuestra flota de regreso al Valle.

Si algo está claro en este momento de confusión es que la campaña de hostigamiento no se detuvo, ni se detendrá, por una mera batalla desafortunada.

Hemos conseguido un desembarco muy rápido y fructífero aquí. No hallamos casi resistencia y pudimos arrasar y esclavizar una serie de aldeas infectas que nos brindan el sustento necesario para aplacar nuestro hambre. Luego de angustiosos días en alta mar, el campamento de la Compañía Tercera ha sido reubicado en la larga y estrecha Isla que enfrenta la costa oriental del Ingenio.

Pero todo esto está incluido en el informe que remití al Maia. Quiero que te conste que nuestra situación ante el enemigo externo es fuerte y estable por el momento. Pero cada vez más confusa en relación a la oposición interna.

De todo esto, deduzco que algo importante ha cambiado en las estimaciones políticas de Nármelost. Temo por la vida del humano. Y una vez que acaben con él, deberé hacer frente en soledad al odio de nuestros enemigos internos.

Solicito, con urgencia, un consejo de vuestra parte.

A vuestra entera disposición,

Capitán Morcen.

*******

Dama del Odio, te siento presente aunque estés en el otro confín de Endor. Como en tiempos lejanos, nuestra lengua es la misma, antigua y poderosa, más negra que los más profundos terrores de nuestros blandos enemigos.

El humano de tu interés aún delira por las fiebres inducidas. Se sacude como un retoño azotado por el Viento del Norte y suelta la lengua muy a menudo, aunque nada valuable dice. Es una raza frágil y muy débil. Tanto, que en ocasiones temo sobrepasarme en las dosis que le aplico. Su cuerpo se restaura tan rápidamente como los huesos lo permiten. Pero su alma responde a mis llamados y se somete a mi voluntad.

¿Qué dice el humano? Tonterías.

No explica por qué ha separado esa caballería de las fuerzas de Nurn para entregarlas al Telpe. Pareciera deberse al amor, si tal cosa puede caber en él. Nada más sensato puedo extraer del enredo que tiene por conciencia. Repite interminablemente su encuentro con la humana telpita. Una y otra vez escucho el relato de su acercamiento y de su despedida, como si reviviera esos instantes en todo momento. El resto, incoherencias o apreciaciones absurdas y delirios de poder, tan comunes en su raza.

¿Si ha traicionado? No lo creo.

Parece, más bien, víctima de su estupidez. Lo dejaré vivo si es tu intención. Aunque mucho habla acerca de que traicionaría todo Endor y Aman, no lo creo capaz de librarse de tu yugo poderoso, Dama del Odio, poderosa entre los Antiguos.

Dice también que perdona mi desobediencia, como si yo dependiera de él. Su alma me agradece que haya curado su cuerpo. Esto habla de un ser poco dado a la venganza, o simplemente miope en ciertos aspectos. Acaso su volubilidad deba al conflicto interno que destroza a estos humanos, tal como tu dices. Esa misma ceguera acomodaticia y facilista que les lleva a buscar agua en el pantano en que inevitablemente se hunden.

¿Lo dejaré vivir? Si tú lo deseas, Dama del Odio.

Su cuerpo fue quebrado por el peso del caballo, luego del golpe de un pastor de árboles. Atendí sus heridas con celeridad inusitada, sabiendo que querrías conservarlo para que hablara.

Ahora, el elfo que le liberó de su agonía, el nuevo Capitán, cree que busco envenenarle y teme por la vida de ambos. Pareciera que en estos tiempos confusos la estupidez no es propiedad exclusiva de los Hombres.

Como siempre, Dama del Odio, actuaré considerando tus deseos y atendiendo a tu gran sabiduría de vieja raíz.

*******

Adorable Dama Oscura:

Me sorprende sobremanera la magnitud del enojo y de la frustración que demuestra vuestra última misiva. Tal vez juzgué precipitadamente la situación al redactar el último informe, y en términos demasiado negativos. Acepto mi parte de culpa en la confusión reinante. Y mucho lamentaría que mis informaciones preliminares te hayan llevado a temer injustificadamente la inminente venganza de quien ya sabemos.

Pero la situación no es realmente tan preocupante como supones. Ruego que recobréis la calma de inmediato, antes de que podamos equivocarnos seriamente. Los Atani parecen contagiarnos de su apresuramiento por la vida, últimamente. Confío en que no nos arrastren en su estupidez.

Desde que, muy poco después del desembarco aquí, os comuniqué mis apreciaciones, Aldamorna se ha mostrado totalmente colaboradora en todo cuanto le he mandado hacer, contra todo lo que esperaba de ella. Se ha sometido a mi dirección sin objeciones y ha permitido el acceso a las tiendas de curación. Por esto, asumo que no deberíamos temer el odio de la Dama de Nármelost, al menos durante un tiempo.

En cuanto al hombre de tu interés, he actuado tan rápidamente como pude en quitarlo de la custodia de la mujer-ent. Los sanadores no han opuesto resistencia y me han dicho que el hombre acabará de sanar en reposo. Aseguran que nada inusual ha ocurrido durante su recuperación, con la excepción de las consabidas artes curativas de la extraña Capitana ent.

Respecto de su estado de salud, Aldamona afirmó que el cuerpo de Elugalad ha quedado entero, y esto gracias a que yo le he rescatado a tiempo de debajo de su montura. También me dejó constancia de que no sufrirá consecuencias penosas de ninguna clase. En fin, tal vez su raza sea más resistente de lo que yo creía.

Supongo que mis sospechas acerca del envenenamiento del Señor Seregruin también eran infundadas. El hombre ha recobrado la conciencia hoy por la mañana y ha preguntado por ti y por el estado de la formación. Parece estar en sus cabales.

Espero que todas las palabras dichas en mi apresuramiento, fruto de mis temores, no te hayan preocupado de más.

Por cierto que me apenaría justificar mi caprichoso e infundado vacilar en el excesivo contacto con la extraña raza de los humanos. Pero no es sencillo mandar todo un ejército de estas características en situación de Guerra, y menos aún mantener la cordura con tantos altos mandos Atani entre las filas. Deberías saberlo ya muy bien.

En todo caso, no admitiré nunca que me digas que escribo, o que pienso, cada vez más parecido a él. Aunque tal vez sí pretenda reemplazarle en ciertos menesteres, tomaré lo dicho como un insulto, y nunca como una gracia.

La información del estado de la Compañía está ya en manos de Arattalion.

Tuyo,

Morcen.

*******

Lómine,

¿Por qué extraño motivo crees que tu vida corre peligro?

¿Y por qué temes a Delisse, Soberana de Nurn, siendo que los informes hablan de su lamentable estado y postración?

Espero que este misterio no se relacione con la triste confusión de que se lamenta en secreto el Capitán Morcen.

Sabes que Morcen ya hubiera pasado bajo mi acero de no ser por tu súplica.

Solicitaré tu traslado de inmediato con las Albas Sangrientas.

Y que Delisse perdone mi osadía.

En cuanto a mí, ya estoy recuperado.

Aldamorna se ha portado de maravillas.

En poco tiempo más abandonaré mi (fingida) postración.

Cuida más de tu preciosa cabeza y no te preocupes por mi bienestar.

Ya he recuperado el control sobre mí y sobre mis leales.

Pronto volveré a mandar sobre la tropa entera.

Adjunto ésta con la carta dictada que solicita informaciones.

Aún me fatiga escribir.

Cuestión de tiempo hasta que vuelva a llenar los folios acostumbrados.

Te saludo, con gran preocupación.

Seregruin.

[Editado por seregruin el 28-11-2005 05:39]

Eärondûr Rangilion

Los Valar otorgan un 40% de vida al personaje