LA JUVENTUD DE YANDROS
Armenelos pasaba por una época de relativa calma, solo algunas pequeñas guerras de carácter comarcal provocaban inestabilidad al comercio. Xandros regía una gran cadena de comerciantes, en la última década se había hecho dueño de casi todo el monopolio de armas y de gran parte de la venta de suministros alimenticios. Su esposa, Sinewen, en un principió trabajaba como ayudante de cocina en una taberna, pero con el auge económico que su marido le proporcionó, dejo el trabajo y comenzó a dedicarse desinteresadamente en la medicina y a la compresión religiosa. Algunos pensaban que se había vuelto una fanática, todo el día deambulando de aquí para allá, cuando no estaba recogiendo plantas medicinales se pasaba horas en los templos rezando, su carácter se volvió mas apagado y siniestro, factor que desempeñaría un papel fundamental en el futuro de su hijo, Yandros.
Cuando Yandros nació, su padre Xandros organizó un banquete por todo lo alto, todos sus amigos y grandes negociantes de la zona acudieron al acto, pero algo hizo cambiar el transcurso de aquella velada. Justo antes de que dieran la media noche, Xandros agarró a su hijo y lo alzó ante todos, luego ofreció un brindis diciendo:
-Numenor cuenta hoy con un nuevo hijo¡¡¡¡¡ Que Yavanna le otorgue salud y Tulkas su fuerza¡¡¡¡
Todos a una alzaron sus copas y bebieron, pero en ese momento un cuervo negro, batiendo sus negras alas voló por encima de todos los comensales. Nadie le dio importancia a este hecho, nadie, excepto Sinewen, con cara de pánico se acercó a su marido y entre susurros le dijo:
-Ese hijo tuyo, será más importante de lo que jamás podrás imaginar, pero junto a su magnificencia traerá la destrucción a esta familia.
Xandros, rió y no volvió a hacer caso a los comentarios “enfermizos” de su esposa…….
La infancia de Yandros discurrió con total normalidad, su padre contrató a un maestro para su educación, y su madre permanecía siempre atenta de sus progresos, ella también contribuyó en la enseñanza del pequeño, a quien intento instruir en todo lo relacionado a la religión.
El tutor de Yandros, Arkas, era un viejo mago de una comarca del este, este le enseñó todo lo referente a matemáticas, algebra, y economía entre otras cosas, su principal finalidad era que llegase a ser un gran comerciante como su padre. Pero pasados unos años, Arkas notó algo diferente en aquel muchacho, sentía que su fuerza interior era anormal, a veces Yandros, en medio de la clase, caía fulminado al suelo y como poseído comenzaba a hablar lenguas ocultas. Arkas supo rápidamente que hacer, mediante un ritual mágico, intentó revelar la esencia de aquello que atormentaba a su pupilo y aunque no pudo determinar con exactitud la fuente de la que emanaba supo que tenía que hacer algo al respecto, sin las medidas adecuadas aquello podía tornarse en contra de Yandros y de quienes lo rodeaban.
Arkas hizo que Yandros entrase en una orden secreta de magia sin que sus padre lo supieran, allí canalizarían su poder y le enseñarían como usarlo. La orden se encontraba a pocos kilómetros de la casa de Yandros, escondida entre los acantilados del mar. Y allí, entre libros y maestros de lo arcano, Yandros forjó su futuro.
Muchos años pasaron y el joven numenoreano ya había adquirido grandes conocimientos de sus maestros, era un gran alumno, pero la soledad y un sentimiento constante de odio a todo lo que le rodeara hizo que su carácter se hiciera oscuro.
Cuando contaba con diecinueve años lo comunicaron que la orden dio por terminada su enseñanza y que a partir de ese momento seria el quien debía construir su propio camino, y que por ello harían la ceremonia de iniciación donde se le otorgaría una vara con el signo de la orden.
La ceremonia comenzó bien entrada la noche, el lugar elegido fue un pequeño claro en medio del bosque, allí, colocaron un altar de piedra. Todos los grandes maestros de la orden se colocaron en círculo y mas tarde comenzaron a entonar unos cánticos sagrados.
Yandros se colocó en medio del círculo, la magia fluía por su cuerpo, una voz lejana empezó a rezar una oración y el lugar se iluminó con una gran luz color violáceo.
El numenoreano dio un paso adelante y colocó sus manos sobre el altar, una fuerza desconocida para el se introdujo en su cuerpo, cogió la vara que le correspondía y la alzó al aire, en ese momento un rayo fulminó a uno de los maestres de la orden.
Nadie sabía que había pasado, ni siquiera Yandros se explicaba lo ocurrido, solos sabía que se sentía poderoso, más fuerte que nunca, la magia corría por sus venas. En ese momento sintió que debía probar su alcance, así que pronunciando un conjuro y mas tarde volviendo a levantar la vara un inmenso fogonazo de fuego arrasó toda la vegetación de alrededor…. Y al resto de magos.
¡Que inmensa sensación de fuerza y omnipotencia albergaba aquel muchacho de solo diecinueve años¡
Sinewen rezaba ante su altar, pedía a los dioses por su familia y por ella, la lluvia comenzó a caer sobre el cristal de la ventana, el fuego de la chimenea se apagó y la puerta se abrió de golpe tras de si. La silueta negra de su hijo se reflejó un momento fugaz debido a un rayo.
-Madre…
-Pasa Yandros- La mujer no se inmutó y seguía mirando para el altar- prosigue tu misión, pero recuerda siempre esto: la senda es larga y peligrosa, pero eres tu quien debe marcarla, que nadie usurpe tu camino.
Se dice que Sinewen murió sin dolor, que un espectro negro atravesó su cuerpo y cayó en el acto sin gemido alguno.
El joven mago, cegado por el poder atravesó con su espada el cuello de su padre quien como de costumbre en los ultimos años se hizo aficionado a la bebida.
Uno por uno, todos los familiares y cercanos de Yandros murieron aquella noche, solo quedaba una…..
Lithena lloraba, apenas podía hablar, el llanto encadenaba su voz, permanecía de rodillas ante la túnica de su amado…no, aquel ya no era su amado.
Intentó hablar por todos los medios con el pero solo recibió silencio por contestación.
Yandros la levantó del suelo y la miró a los ojos, luego le dijo con una voz muy suave:
-No temas, algún día incluso allí, a donde vas ahora, se escuchará mi nombre y nadie podrá evitar doblegarse ante el, en ese momento volveremos a vernos.
Yandros acercó sus labios a los de ella y con un calido y profundo beso absorbió el alma de aquella muchacha de oscuros cabellos, que quedó tendida sobre los hombros del numenoreano.
Poco se sabe de lo que aconteció luego, algunas crónicas narran que en la batalla que Ar- Pharazon organizó contra los Valars, en la cual luchó Yandros, el canto de una joven proveniente de mas allá de los montes de Valinor se pudo oír por todo el océano y que fue aquella joven la que rescató el cuerpo del mago, uno de los diez supervivientes que se salvaron de la masacre.
