Nulkaiel Milyawen
Apenas si despuntaba el día . Intentó inútilmente incorporarse, su consciencia había viajado entre este mundo y el otro durante varios días .Miró a su alrededor intentando adivinar donde se encontraba. Era un lugar lúgubre, oscuro, árido de calor....no había duda ,había vuelto a casa, pero ....¿por qué? Vagó en su memoria durante minutos, pero no lograba recordar como llegó allí, recordaba el frío aire azotando su rostro, cabalgaba junto Andir al frente de la compañía, pero....¿ dónde se encontraba esta ahora?.
Invocó el poder de la oscuridad para poder ver desde los ojos de su mas leal servidor, su loba .allí, junto a ella se encontraba él ,sobre su caballo, con su mirada perdida en el horizonte.
¿qué hago aquí, como he podido abandonar a los míos de esta manera, como llegue aquí.....y porqué?.
De pronto se abrieron aquellas enormes puertas, un ser desconocido para ella se introdujo en la habitación, portaba una pócima, que si mediar palabra alguna le hizo tomar.....
-Tienes que recuperar fuerzas, ese ser que late dentro de ti por abrir sus ojos a la oscuridad te necesita ahora.
-¿Dentro de mí?
-Esperas un hijo.
Y sin dar lugar a replica alguna se dio la vuelta e igual que entró..... se marcho .Fue entonces cuando recordó que sin saber muy bien porque sus ojos se nublaron, Andir cabalgaba junto a ella ,y poco a poco su voz se fue alejando, sintió como sus manos soltaban las riendas, como resbaló de su montura y cayó precipitadamente al suelo. Andir, la levantó, e intentó inútilmente que se levantase. Era lo último que recordaba antes de despertarse en aquella sombría cama.
Sin pensarlo dos veces se incorporó, estaba dolorida por la caída, pero sobre todo estaba dolida por la noticia, se vistió, tomó su espada, y sigilosamente abandonó aquel lugar. Su loba guió sus pasos hasta que tras varios días de viaje avistó en la lejanía la silueta de Andir.
Lomine fue la primera en darse cuenta del regreso de Allase, apresuró a su caballo para darle la bienvenida a la misma. Al acercarse a ella pudo leerlo en sus ojos.
-¿un hijo, estas esperando…………..
-No digas nada, Andir no debe saber nada.
-¿Qué te hace suponer que no lo adivinara?
-Es un riesgo que he de correr.
Se acercó lentamente hasta llegar a la altura de Andir
-¿ya te has recuperado?
-sí, sólo fue el cansancio, unos días de descanso era lo que necesitaba.
-¿Qué es lo que ocultas?, nunca ví brillo en tus ojos, ni un ápiz de ternura en tu alma. ¿Qué te han hecho, qué es lo que te ocurre, qué me ocultas?
-Nada, estoy preparada para la marcha.
Y dicho esto se alejo para ir reuniendo a la compañía.
Andir no se quedo muy conforme con la explicación de ésta, ¿pero qué derecho tenia a pedir explicación alguna? Desde lo ocurrido, desde aquella noche en la que sus cuerpos se unieron, no había mostrado interés o sentimiento alguno por lo ocurrido, para él reconocer algún tipo de sentimiento seria una señal de debilidad, y él se debía a su compañía, a la batalla, y de sentir algo por ella pasaría de ser una gran guerrera a ser una gran carga. Ella compartía la misma opinión, fue por eso que tomó la decisión de no decirle que ambos esperaban un descendiente de aquella noche, en la que el amor que se procesaban había iluminado sus almas oscuras, sentimiento que por otro lado, estaba prohibido para seres como ellos.
Prosiguieron su camino de vuelta a Nurn, para reunirse con las demás compañías y planear los siguientes objetivos. Se encontraban en campo abierto cuando fueron sorprendidos por una emboscada, y se desató una lucha cuerpo a cuerpo. Tanto Lómine, Andir como Allase estaban absortos en otros pensamientos, y fue por ello que no advirtieron al adversario. Las fechas surcaban el cielo, sus espadas se teñían en sangre, pero para Allase era imposible concentrarse en el enemigo, y fue por esto que estuvo a punto de costarle la vida. Andir buscó con la mirada a Lómine quien no tenía problema alguno para dar muerte a cuantos osaban acercarse a ella, pero al encontrar a Allase la vio acorralada, se preocupaba más en protegerse que en atacar o defenderse, tres orcos la habían cercado y apenas si podía oponer resistencia. Andir se apresuró a llegar a ella, y fue él quien de un tajo cortó la cabeza de uno de ellos, y seguidamente introdujo su espada en las entrañas del otro, Allase causó la muerte del tercero.
-No sé que te ocurre, pero no te separes de mí.
Lómine se acercó a ambos, dejando un río de sangre a su paso.
-Tienes que concentrarte Allase, tu espada no es sólo tu vida la que tiene que salvar, ahora la de tu hijo también depende de ella.
Andir giró la cabeza hacia Allase violentamente.
-Mantén tu espalda tras la mía.
Y así lo hizo hasta que el enemigo emprendió la retirada.
-Se retiran -Gritó Lómine mientras envainaba su espada.
Andir asió a Allase por el brazo, y la apartó de los demás.
-¿Cuándo pensabas decirme tu estado?
Lómine se acercó a ellos.
-Lo siento Allase, es tu capitán, tiene derecho a saberlo.
-No sólo soy su capitán, soy el padre del ser que portas en tu vientre.
Y un silencio casi sepulcral se apodero de los tres. Lomine desconocía aquel encuentro entre ambos.
Cuando lleguemos a Nurn serás despojada de tus armas, y estas no te serán devueltas hasta que mi hijo nazca.
Y así se hizo, al llegar a Nurn, Allase fue desprovista de sus armas. Días más tarde, con nuevas ordenes, la compañía 2 preparaba la partida, Allase contemplaba los preparativos desde nunca los había observado, desde el lado más duro, los que se quedaban en Nurn a la espera de que regresasen con vida los que hoy emprendían un camino, en ocasiones……sin retorno.
Andir se acercó a Allase para despedirse de ella.
-Lo siento Allase no puedo estar pendiente de ti, sabes que sólo serías una carga, y………
-Lo entiendo.-interrumpió.
-No quiero perder a mi hijo
-Cuidare de él en tu ausencia.
-Cuídate tú también, te necesito a mi lado en la batalla.
Allase bajo la mirada. Él acaricio su rostro en acto de ternura y levantó la cabeza de esta hasta cruzar sus miradas.
-No me refiero sólo a tu espada.
Montó su corcel, y sin volver la vista atrás…. partió, dejando tras de sí lo que se había convertido para él en lo más importante, su descendiente y ella. y en el sentimiento mas puro que jamás sintiese, el amor, el sentimiento más fuerte que había conocido, más fuerte incluso que el odio que lo había movido hasta ahora cada día de su vida.
*****Historia escrita por Sealla******
