La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 2

Haldanóri, Las Tierras Ocultas

Finalizada · 08-09-2004

Historia Por Vida. Alianza. Auriga

2005:12:17:08:19:31

Auriga

Un destino incierto...

Una luz, sólo una luz centelleante, alejándose como torbellino en una nube...tras la gran batalla, en el amanecer de su cuarto día al servicio de la alianza, había caído en una emboscada en el bosque, tras la persecución de unos soldados del Telpe, que huían para llevarla ingenuamente al interior del paraje, lejos de los demás…el brillo de la espada… el golpe certero de una maza… la batalla había sido ardua, pero se había alejado de la compañía y le ganaban en número. Una horrible lucha después de arribar desde tan lejos, y tanto camino todavía por delante… nuevamente la luz, e imágenes que rebosaban nuevamente en su memoria... tras la gran batalla... como sombras en la niebla su inconciencia recordaba lo ocurrido... Caí… ¿pero dónde?

La joven se recogió con un brillo en su rostro, el agua levemente emanaba de las paredes del lugar y pudo percatarse de que estaba dentro de un pozo. Al tratar de reincorporarse notó su cuerpo dañado y la luna llena iluminaba desde lo alto en su totalidad, reflejándose en el agua que la rodeaba.

La sangre emanaba de su pierna rota, y la debilidad se apoderó de su cuerpo… no puedo quedarme aquí, si tan sólo pudiera permanecer por más tiempo despierta para esperar que la luna dejara de iluminarme… mientras hipnotizada, su memoria jugaba con su inconciencia, y en su estado se apoderaba por la risa irónica de algunos seres que había decapitado, y los cuales danzaban como furias al rededor de la joven…

Desde lejanas tierras había emprendido un largo viaje, su último viaje, para unirse a la Alianza. ¿Cómo supo de ella? gracias a una viajera que comentó las proezas de su gente, lo que hicieron decidir a la joven que ese era su lugar.

Desde hace tiempo que vagaba, en búsqueda de respuestas a su pesada carga, imposibilitada de apartarse de su destino. La sangre es la sangre y aunque reniegue de ella residirá perpetuamente. Y el agravio cometido no sería impune.

Mientras observaba la luna en sueños, recordó viejos tiempos, a su gente, la alegría con que la acogieron desde niña, sin saber quién era o qué era, las largas prácticas a cargo de su mentor, y el amor que expresaba a los bellos caballos que criaba por lo que la llamaron Auriga. También recordó las hermosas praderas donde cabalgaba, siempre yendo al encuentro ante imágenes olvidadas, encontrando más de lo que esperaba. Ese fue su gran error. Siempre querer saber más de lo permitido…buscar un pasado perdido en maldiciones.

El frío intenso le hizo volver a su prisión de agua, al sentir como si un sin fin de agujas atravesaran su cuerpo y reparando que el agua del pozo se tornaba cada vez más roja, al no poder contener la sangre que fluía de su herida, mas al observar que la luna lentamente se movía de su posición en lo alto, sonrió. No toda abominación puede ser desagradable…a pesar de todo, mientras pueda controlar mi espíritu, las cosas no pueden salir mal.

Y la batalla…habrá acabado- si no me hubiera alejado tanto de la compañía no estaría en esta situación vergonzosa - mas, veo que mi ausencia no le importa a nadie…

Al mirar hacia la entrada de la prisión acuática, sus pensamientos volaban en espera de la oscuridad - nadie previó lo que de mi nacería. Era una niña normal a los ojos de todos, pero al encuentro con mi pasado, emergió otro ser, encadenado a mi alma. La luz será su prisión por lo que sólo irrumpirá en las sombras bajo mi mandato.

Durante el tiempo en que las sombras se acercaban a su cuerpo frío, recordó el rostro pálido de la muerte y sabía que todavía no era su momento…la luna ya dejaba de encender las sombras, y como el agua lentamente la oscuridad fue bañando el cuerpo de la joven, recorriendo cada espacio, cada aliento…más…cada vez un poco más…

Extasiada ante la oscuridad, su cuerpo se llenaba de una energía confinada en lo más profundo de su alma, recuperando sus fuerzas lentamente, para renacer.

De sus ojos, sus cristalinos ojos, emanaron sutilmente un par de lágrimas que, desvaneciéndose en sus mejillas, concentraban una luz para dar forma a su espíritu.

El aire como por un imán, entraba densamente en la prisión acuática, mientras el agua fría a su alrededor saltaba como intentando escapar de aquel ser que envolvía… la noche se estremeció y hasta las ratas escapaban ante el temor de ser evaporadas. Desde su pecho húmedo brotaron dos sombras cual serpientes, cubriendo su cuerpo frío, y su mirada exhaló un fulgor de sangre, hambrienta de la noche, hambrienta de libertad y de venganza.

Eras una buena prisión, mas equivocaste de víctima…y como el viento desapareció siguiendo la oscuridad reinante.

Los árboles confusos ante el peligro de la tempestad, menguaron al ver aparecer entre ellos a la dama de la noche. Su larga cabellera negra le cubría su cuerpo desnudo y las gotas recorrían un suave camino, melancólicas, antes de llegar a término; mientras el viento, revoloteaba como en un juego secando su frío cuerpo. Al observar su herida que mansamente dejaba de sangrar, cubrió su cuerpo de crepúsculo, formando sus ropajes.

La calma llegó al bosque y las luciérnagas brotaron como por arte de magia, pues sabían que no había que temer, ellas no eran presa para la bella dama.

Al observar a su alrededor vio los cuerpos de los que había eliminado antes de caer – y ¿mi gente? Veo que ya han marchado. Era obvio, los peones siempre son prescindibles ante una batalla.

La noche era hermosa pero no había tiempo para admirarla ni para adorarla como se lo merece, ya que siempre estaba dispuesta para su amada. Pero esa vez debía terminar con algo inconcluso, un sacrificio ejecutado en honor a ella, la bella oscuridad era impresindible.

La sangre de la dama se encendió al recordar a los que le habían emboscado y al ser que creyendola muerta la arrojó a aquella prisión acuática. Se habrá salvado de mi espada, pero de noche las cosas son distintas…

Levantó sus manos al cielo y fue una con la noche, pero en confusión, hambrienta de venganza la luna nuevamente se teñiría roja.

Fácilmente encontró la presencia de una presa en los sueños, terreno fértil a los pies de la dama, y su espíritu fue al encuentro de ella, a su cita transformada en un bello espectro.

Como una víbora la dama navegó en los sueños y fue alimentándose de cada recuerdo, de cada ambición de aquel individuo, abrumado ante imágenes horrendas, recordando el rostro de cada ser al cual habían exterminado, mientras sus cuerpos putrefactos entraban por cada espacio, por cada poro, llenando toda sus formas, mientras la dama reía ante el sabor excitante que le producía el conocimiento guardado en sus memorias, y la liberación de todos los temores enclaustrados en los hombres. Y así uno a uno fue destruyendo los recuerdos llegando a la total aniquilación de su mente.

El amanecer bañaba la pradera mientras, ya lista, a la muchacha arreglaba las riendas de su caballo -Es un buen animal, siempre atento cuando lo necesito, será por eso que siempre me llevé bien con ellos. Son los únicos que no han tratado dañarme.

Mientras montaba dejaba atrás su obra de arte, un cuerpo con su cabeza destrozada, sin poder discernir de quien se trataba.

El camino era arduo y su empresa aún no está concretada. La joven intentó mirar hacia atrás, mas, recordó que no era prudente. Las cosas ya estaban dispuestas y era imposible volver en el tiempo, por más funesto y amargo que este sea, era así su destino, volvería a buscar a su compañía, con la esperanza de que nadie haya perecido, tomó a medida de sus fuerzas las riendas de su caballo, mientras este por instinto la llevó hacia donde se encontraba su gente.

Al abrir los ojos se encontró en una tienda, era de día por lo que sus heridas habían vuelto a habrirse, sin embargo no tenía miedo, la confianza hacia quienes con maestría la ayudaban no podría hacer menguar su espíritu.

Tengo fe en mi gente y cerró sus ojos para descansar.

[Editado por auriga el 16-12-2005 06:35]

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