-¡Repórtate!-. gritó el comandante, lleno de ira, ante tal decepción y furia.
- Pues, comandante, hicimos lo que pudimos, pero debe entender que -. Trato de apaciguarlo aquel que llaman Durthaur.
- ¡A mi no me vengas con explicaciones falsas e ideadas, tu abandonaste a tu deber, junto con ese imbécil de Morxen!.- estallo Aldemarno
- ¡Por Melkor! Debes de entender, todo marchaba bien, absolutamente todo, como me lo indicaste, hasta que, ese hombre, aquel que lideraba a todos esos ladinos campesinos e idiotas rurales -. Comenzó a narrar Durzaur.
- Te referirás a Saedran, sin duda alguna, me ha llegado información acerca del, al perecer no es mas que un campesino hijo de pescador cualquiera, y, el los derroto?-. dijo irónicamente Aldemarno.
- Tal vez es un campesino inútil, pero todo marcho mal esa tarde, como te lo decía, mande a una gran tropa a acabar con posibles amenazas ahí en la parte oriental de la isla, por supuesto, la había, mandando a orcos como primera línea, y a los arqueros e la retaguardia, encontramos a los refugiados de los que hablaban los mensajeros, no mas que pobladores, los cuales se trataban de defender -. Le contó el hombre.
- ¿Y adonde fue que encontraron a esta humana?, de la cual me hablo Morxen.- cuestiono el comandante.
- Pues, mientras estabamos esperando en el descampado, llegaron mensajes de que había un gran numero de habitantes de los puertos unas millas adelante, y por lo tanto decidí enviar a Sagreb a indagar que pasaba allí, o a tratara de encontrar y a traerme cualquier criatura que vagara por los alrededores, al ser nuestro espía mas sigiloso y de mirada mas penetrante, no tardo en regresar, y con una humana de belleza muy acentuada, casi elfica, podría decirlo. La interrogue unos minutos y averigüe bien quien era ese tal Saedran, al parecer se trataba de un bravo héroe local a que toda la ciudadanía reverenciaba con un profundo y sublime respeto, me indico el camino donde estaba l centro de reunión de los refugiados y la obligue junto con Morxen a que condujera a la tropa hacia ellos -. Narro Durzaur.
- ¿Y quien fue con ella? ¿Tu o Morxen?-. pregunto Aldemarno.
- Ninguno de los dos -. Le contesto el hombre – Concluí que o era correcto ir ya que solo pretendíamos darnos una idea de su fortaleza, mande a Sagreb con ellos -. Puntualizo Durazur.
[ A partir de aquí el relato se narra desde los ojos de Sagreb, segundo lugarteniente de Durthaur]
Era aproximadamente mediodía, estaba fumando una buena hoja, la ultima que me quedaba, pensé. Después de una buena merienda, comencé una charla con Tumnus, estabamos en el cenit de la misma cuando salió Sûmarokovo de la tienda más cercana, y me indico que mi capitán requería mi presencia, así que me adelante hacia el puesto de Durzaur.
Al entra a su refugio, lo primero que noté fue la bella elfa ahí sentada, con cara de tristeza y reproche, que asemejaba mas a una pálida azucena en invierno que a lo que en realidad era, así pues me dispuse a seguir al capitán que me indico, claro esta, ir con un cuarto de el batallón hacia el sudoeste de la isla, aproximadamente 10 millas, a combatir contra la fuerza de campesinos y pescadores ahí refugiado, llevado al parecer por la elfa.
...
Ahí marchaba yo, guiando a el centro de la tropa, guiado por la humana (siempre pense que era elfa) hacia el campamento enemigo, salimos por el flanco de una ancha colina, atravesamos un bosque lleno de abedules y al final, salimos a el campo abierto, hacia abajo se encontraban las tropas enemigas, todas ordenadas y armadas con unos cuantos garrotes, al parecer se quieren creer unos verdaderos guerreros, me dije, y reí para mi mismo, noté la ansiedad en su rostros cuando vieron a la humana con nosotros, con su semblante frío, especialmente Saedran, aquel hombre que me mencionaron, que desempeñaba la función de líder. Que se adelanten los orcos, grite, y así fue, todos corrieron y empezaron a masacrar a los campesinos, era un festín, era un masacre, hasta que apareció Saedran, con una brillante espada en mano como si el mismo Fingolfin fuera tras Morgoth, la masacre había cambiado de lugar, ahora nosotros perecíamos, observe como mataban a Tumnus, mi amigo, y por lo tanto decidí la retiraba, salimos todos a tropel, perseguidos por las pedradas de los campesinos, las lanzas de los pescadores, pero teníamos a Saedran persiguiéndonos, decidí que eso no podía seguir, que era tiempo de darle su merecido, tanto mal nos causo, a mi y a mis soldados, de pronto, el apareció frente a mi, de improvisto, y sentí su filo estancarse en mi abdomen, perdía peso, lo sentía, que es eso? Mi sangre supongo, se me nubla la vista, no aguanto más de pie, fue ese Saedran, maldito sea...
[Aquí muere Sagreb, y por lo tanto Aklavik asume su puesto dentro de las tropas Nurnitas]
- Ese fue el discreto fin de tu gran espía, idiota fue al dejarse abatir por un débil como ese supuesto héroe, y murió en la enfermiza tierra del Ingenio.- dijo Aldemarno
- ¡Cómo te atreves a mancillar el nombre de mi compañero!.- Durzaur alzo la voz, pero acallo en el momento en el que su comandante se paro de su asiento, recordándole que no podría hacer nada, en el estado en el que se encontraba.
- El caso es que la humana fue rescatada, y nosotros perdimos una gran oportunidad.- comento el comandante.
- Cierto, pero no pude hacer otra cosa que descargar todas mis fuerzas y mis soldados sobre esa molesta rebelión y ,mas que nada sobre aquel Saedran, y ya era tiempo de que tuviera miedo, en ese entonces fuimos todos, hasta el delgado de Morxen, avanzamos por entre las montañas, pues tuvimos noticias de que ellos se desplazaban hacia al oeste, con que propósito, no lo sabia en verdad.
- Claro, hiciste lo correcto -. Le apoyo Aldemarno.
- Subimos por entre los bosques y al final, en medio de los riscos escarpados de Emil Cuartol, distinguimos a los refugiados, al parecer nos estaban esperando, pero ahora si que portaban buen armamento, espadas y pertrechos finos, nuevo, todo, arquero con grandes municiones. A continuación inicio la batalla, atacamos sin piedad, estabamos parejos, ya casi rozando los albores de la victoria, cuando de repente, sonaron los cuernos de buey, aquellas voces profundas hicieron que sintiera escalofrío en todo mi cuerpo, eran cerca de siete mil soldados entre hombres, enanos y elfos, no podíamos contra ellos, eran muchos menos los que habíamos dejado con vida, pero con estos grandes refuerzos, nuestra ventaja era muy pequeña y no arriesgaría mi compañía. Sin embargo, una flecha me hirió en el pecho, afortunadamente en el lado derecho, el escape era inminente.
- Así que huyeron, ¿ no lo es? .- dijo irónicamente el comandante.
- Eso hubieras hecho tu Aldemarno, reza porque seguimos tus capitanes todos con vida, mullidos, pero con vida -. Puntualizo Durthaur.
- Le diré lo que me acabas de platicar a el rey, el te recompensara de el modo que crea mas conveniente, mientras tanto recupérate, que hay mas cosas por venir .- le menciono el comandante.
Y Durthaur se durmió, pero sumido en negros pensamientos.
*** Historia escrita por Feadin***
[Editado por Neume el 18-12-2005 22:38]
