La Guerra de los Clanes

Batalla 118 - C5 Telpe Vs C2 Valle - Saqueo De Ostaire

Terminada
Escrito el 23-12-2005 21:56 #1

Fin Guerra: Valle del Ingenio se retira del Combate

Armadas perdidas por \"Orden de Telpe\" = 24

Armadas perdidas por \"Valle del Ingenio\" = 36

Victoria para Telpe, se produce saqueo.

Escrito el 01-01-2006 20:10 #2

La humedad del aire marítimo calaba en mis huesos acompañada de gélidas e insoportables punzadas que hendían mi piel y se clavaban en mis músculos aturdidos.

Siempre me habían visto como un guerrero de dura coraza, de complexión corpulenta y prácticamente inquebrantable. A pesar de las heridas sufridas en las incontables batallas en las que había luchado sin piedad junto a las tropas de la Orden de Telpe, jamás había perdido el dominio de mis miembros ni de mi mente como en ese momento estaba sucediendo.

El valor no me faltaba, y con gran ímpetu había podido derribar a una docena de hombres Ingeniosos antes de caer desplomado al frío piso de roca blanquecina por el que días antes se hubieran paseado apaciblemente las gentes de aquella ciudad del Valle.

Dudo que jamás vuelva a ver tan de cerca esos muros que a lo largo de tantas contiendas se habían tornado casi infranqueables. Incluso para mí que aún no había batallado junto el ejército de la Reina en esa Isla plagada de enemigos, el sentimiento de rabia y desesperación no era menor que el de uno de esos soldados que llevaban meses atrapados a orillas del Mar luchando una y otra vez contra los mismos oponentes, alejados de sus hogares y la mayoría despojados de todas sus posesiones que se habrían hundido con los muchos navíos hundidos frente a la costa Ingeniosa.

Ahora se me ocurre que tal vez esta Isla esté maldita, que los del Valle hayan echado algún maléfico sortilegio sobre ella y sobre todos los que la pisan que no se encuentren entre sus aliados. Desde mi llegada para rellenar el vacío causado por las bajas de destacados dirigentes del Ejército de los Cuervos hasta el momento de verme tirado en el suelo habían transcurrido apenas diez días. El viaje desde Harna Dîn había resultado bastante más largo.

Junto a mí traje un buen número de enanos y, por orden del señor Halnaur, también me acompañó un extraño elfo de cabellos claros y mirada llameante. Laureon se llamaba, y se rumoreaba que contaba con un gran poder oculto bajo esa frágil apariencia, aunque yo jamás antes había escuchado hablar de él; tal vez por mi vago interés en las vidas de esos seres inmortales, y también porque la Reina solía evitar tener a muchos de ellos en las filas de las compañías de Telpe. Me resultó inusual que sustituyeran a Loth-Loss por ese recién aparecido Laureon al mando de los arqueros del Rimbe-a-Quákolie, pero no me inmiscuí.

Mientras reflexionaba y mantenía mi mente ocupada tratando con arduos esfuerzos de mantenerme consciente, me percaté del charco de sangre que se estaba cerniendo a mi alrededor. ¿O era debajo de mí de donde salía ese fluido carmesí?[i]. Ni siquiera sentía el tiritar de mis miembros por el intenso frío, y tampoco notaba la calidez de los rayos de Sol que alumbraban desde el plácido cielo.

De todas formas mis ojos no se habían enturbiado y, aunque desde una perspectiva algo incómoda, podía vislumbrar las calles de Ostaire devenidas campo de batalla. Y poco a poco me sentí acompañado por decenas de cuerpos que caían derrotados a pocos metros de mí. Incluso un par de hombres con insignias del Valle estuvieron a punto de caerme encima, y por unos instantes temí lo peor… morir aplastado por un cuerpo inerte y sin vida. [i]Tuve ganas de reír pero mis debilitadas fuerzas me lo impedían.

Tras un buen rato que no logro a delimitar, reconocí unas negras botas de piel que pisaban con fuerza la piedra cubierta de sangre. Me di cuenta entonces de que mi rostro podía percibir aún alguna sensación externa al proyectarse sobre él varias gotas rojas y espesas que por poco me nublan la vista. Mornaew ni siquiera se dio cuenta de que estuvo cerca de pisarme… aunque era comprensible dado que todo estaba repleto de cadáveres y tanto mi cabello rojizo como mis ropas empapadas me servían de camuflaje en ese mar monocromo.

Escuchaba el entrechocar del oscuro filo envenenado de la espada de la Reina. A pesar de mi oído poco desarrollado podía distinguirla entre la multitud. Y también escuché su grito de dolor. Un chillido desgarrado, del mismo modo que su carne que se quebró tras la brutal embestida de una lanza en su pierna izquierda. Yo quería gritar, alertar a los soldados de la herida de Mornaew pero las cuerdas vocales no me respondían. Solamente podía vislumbrar como a duras penas la temible mujer se tendía en pie usando su espada como apoyo. La piel de su bota no la había protegido de aquel fuerte golpe y se había rasgado casi hasta la altura del tobillo.

Pronto un hombre armado con una lanza de punta de acero muy afilada fue a parar al suelo cerca de mi, y algo alejada estaba Mornaew atando algunas telas para parar la hemorragia de su pierna. No alcanzaba a comprender como aquella mujer era capaz de seguir adelante, aunque pensé que su odio acumulado debía de darle una fuerza inigualable en aquellos momentos.

Al fin la cabeza comenzó a darme vueltas. Me sentí mareado y desorientado. Ya no veía sangre a mi alrededor y sin saber como me encontraba en pie frente a una mesa de madera algo carcomida. Olí la carne asada que estaba servida frente a mí y, antes de probar bocado observé la taberna vacía a la que había ido a parar. Estaba sediento y cogí una jarra de cerveza llena hasta casi rebosar. Mis barbas se empaparon con la densa espuma poco antes de que un extraño personaje apareciera de la nada y me clavara la mirada.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo, y no sé por qué razón me puse en pie como alertado. Entonces vi que ya no estaba en la taberna y que sobre mi cabeza volvía a brillar el Sol en el claro día. Y volvieron las punzadas… el dolor… el mareo.

El elfo de ojos dorados mataba con una furia inconcebible, aunque al volver a mirar el suelo pude contar muchos soldados con insignias plateadas que yacían sin vida en aquella tierra enemiga.

Estaba tan confuso que no podría asegurar si la luz que desprendía ese tal Laureon no era fruto de mi imaginación. Pensé que tal vez estaba llegando ya mi hora y esa era una señal para irme preparando. De lejos se oían tambores, y el cuerno de alguno de los enanos bajo mi mando resonó con fuerte estruendo en las paredes de Ostaire. Me pareció que al fin habían derribado las puertas de algún palacio y pensé en el botín. Me di cuenta de que seguramente no podría ser partícipe de aquello que parecía ser –al fin– una victoria con honores.

Gritos encolerizados mezclados con otros de gloria plagaban el aire. Otros cuernos que no reconocía sonaron, y poco más pude percibir a partir de aquel momento. Me sentía desfallecer por dentro. El entumecimiento dominaba casi la totalidad de mi cuerpo, y ya no podía aguantar los párpados abiertos. Pronto todo se nubló para mí.

*****

Esos malditos Ingeniosos recogerán los pedazos de los suyos en cuanto hayamos saqueado todos los rincones de esta apestosa ciudad. Mornaew estaba sentada en un banco en el centro de la ciudad portuaria, mientras uno de los hombres de su guardia personal le desinfectaba la herida de la pierna con un líquido, contenido en un pequeño frasco que ella le había dado, y la cubría con vendas para evitar más desangramiento.

—Avisa a Laureon de que de apresuren en limpiar las arcas del Valle y ordene la pronta retirada de este lugar. No queremos permanecer aquí más de lo necesario —dijo la Reina al soldado—. Que se recojan los cuerpos Telpenianos, y encontrad el enano Gorin.

*****

Estimado Halnaur,

Parece que al fin la suerte nos ha sonreído. Y también la ayuda que me has brindado distribuyendo nuestras tropas.

Me siento muy complacida y no sabes hasta que punto satisfecha de haber conseguido al fin este objetivo que tanto he estado aguardando a lo largo de los últimos meses.

Por fin Ostaire cayó y se rindió bajo mis pies. Esos Ingeniosos huyeron despavoridos; no podían contener la fuerza del Rimbe-a-Quákolie. Y he de decir que ese Maia que me mandaste ha cumplido tan bien como esperabas. Cerraré los ojos para no pensar en su élfica apariencia.

A pesar del triunfo recibí una fuerte estocada en la pierna y debo guardar reposo, pero espero poder caminar de nuevo antes de que el enemigo se reagrupe. Y los llevaremos de nuevo a morder el polvo de sus calles. Les está bien merecido por enfrentarnos.

Sin más me despido con mis más sinceros agradecimientos. Cuida de mi preciada Torre.

Y el cuervo levantó el vuelo para cruzar de nuevo la vastedad de las aguas que separaba a Mornaew del hogar añorado. Tal vez pronto llegaría el tiempo de ampliar sus dominios.

Escrito el 10-01-2006 15:55 #3

__¿Acaso es que Manwe ha tomado el relevo al colérico Ossë y nos envía estos gélidos vientos de Occidente? ¿Que hemos hecho los que aquí estamos para merecernos esto dama Atanvarde? Conozco muchas leyendas, cantos y tradiciones hechas por los tuyos en honor a los señores de Occidente, pero en mi pensar no son mas para mi que un recuerdo lejano, un rumor que no nos socorre de los enemigos del norte en estos tiempos de penuria, no confió en que arriben en nuestras costas los blancos navíos portando los ejércitos de Valinor…Pero tampoco me imagino su cólera contra nosotros

__Atanvarde se quedo pensativa, cabizbaja por un largo momento mientras sus reacciones eran espiadas por Nülk. De repente levantó los cara y sin mirar a nada mas que el ancho mar que se divisaba desde aquella terraza del acantilado, negó sin mediar palabra

__Ojalá Atanvarde, en el fondo no me resigno y se que todo esto acabará, algo me dice que todavía no estamos perdidos, sean cuales sean los acontecimientos

Nülk se enderezó tras un suspiro las solapas de pieles pardas y resguardo del clima su delicada garganta. No le sentaba bien aquel frío húmedo que se había apoderado del ambiente. Se acercó al borde de la atalaya y bajo sus pies contempló las verdes olas espumosas romper estrepitosamente contra las rocas. Le fascinaba la vista del mar bravo bajo sus pies, contemplar su bravura desde aquel lugar seguro, desafiarlo como quien contempla una fiera enjaulada…y en ese momento una mano lo tiró del abrigo de pieles hacia atrás.

__¿Acaso pensabas ir nadando a los palacios de Ulmo y pedirle una explicación por el tiempo?_dijo Atanvarde mientras esbozaba una sonrisa picara y dulce a la vez_

__ Parece que me he vuelto a marear, no es la primera vez que se noto molestias en la cabeza y la última ha sido ahora, justo cuando miraba el oleaje.

__bajemos a la sala capitular, necesitas entrar en calor__sugirió Atanvarde__

….

Sigue adelante, ahora os alcanzo.__dijo Nülk mientras se quedaba quieto y apoyaba sus manos en las rodillas__ Puede que Yandros ya esté dando instrucciones sobre los planes de la batalla venidera y necesito que alguien me ponga al día__dijo sonriendo exageradamente y levantando la cabeza hacía ella__

__esperare a que te recuperes, tomate tu tiempo

Los dirigentes de nuestros enemigos se reorganizan a pasos acelerados y contamos con una buena moral entre nuestras huestes que son muchas a fin de cuentas. _arengó Yandros en medio de una multitud de dirigentes de menor rango_. Nos podemos permitir un ataque arriesgado, un todo o nada que nos lleve a la gloria o nos devuelva a la realidad del fracaso

¡O nos matan los Cuervos de Telpe o nos mata el frío caballeros! __se oyó carraspear a Nülk, que volvía a tomar una bocanada de su pipa__

__Yandros pareció reparar un momento en el enano que no se separaba del fuego de la chimenea y continúo el discurso.

Sin duda puede que nos sobren las fuerzas, pero no por ello debemos dejar de lado a los que no tienen fuerza para empuñar una espada o enarbolar una lanza. Así pues hemos de mirar también por los nuestros, por sus familias, sus vidas y sus propiedades en la medida en que la guerra nos lo permita…

Y de nuevo una tos fuerte y seca interrumpió a Yandros. Era Nülk que mantenía el brazo levantado a duras penas mientras una tos compulsiva le hacía mantenerse con dificultad en el asiento…

__ las fraguas y las armerías están protegidas por sortilegios antiguos y los ingenios más insospechados, se necesita de nosotros tres juntos para abrirlos, pero no la cámara del tesoro, tal vez sería necesario trasladar parte del tesoro a la Ciudad del Dragón.._una acceso de tos repentina no le dejó terminar de hablar_. Tal ves _ consiguió decir_ los barcos del muelle.

__ A eso iba Ahora __dijo Yandros en tono tranquilizador__ los barcos del muelle están listos para evacuar la ciudad desde hace mucho tiempo, y una parte de las fortalezas del muelle nos pueden servir como bastión para retomar la ciudad, _en ese momento un murmullo de los presentes se apoderaba poco a poco de la sala__

__¡silencio caballeros! __Dijo inesperadamente la Dama Atanvarde__ los planes serán esos. El ejercito que nos asedia es la joya de Telpe a mi entender, y no se arriesgaran a tener grandes perdidas. Sin ella, la Orden de Telpe sufriría un duro revés al que no se arriesgarían..puede…_tomo aire y calló por un momento hasta que el silencio general de la sala la obligó a concluir__ puede que luchar con arrojo y valentía sea nuestra única esperanza de levantar el asedio.

__ la intuición de Atanvarde y la sensatez de los planes de Yandros son bastantes garantías para mi, __tronó Nülk levantándose de su asiento__ mis hombres obedecerán los planes y seguirán mi estandarte al corazón de la batalla. ¡desplumemos cuervos este día! ¡ Arde el hacha ¡

¡Arde! _respondió al unísono la sala__

Nülk se retiró entonces a duras penas de la sala, aprovecho el tu tumulto de los dirigentes hablando entre sí entusiasmados. Cerró las puertas lentamente tras de si y el frío del pasillo le hizo estremecerse. Un sudor frío recorrió en una oleada su cuerpo y se apoyó contra una estatua, con los dedos masajeando sus sienes…__a las armerías enano, debes estar listo para la batalla en poco tiempo, no puedes fallar a los tuyos, te necesitan en la batalla__ pero su cuerpo no respondía como quisiera y era evidente que el tiempo le había enfermado, justo en ese momento que se decidiría una batalla importante, pero era su deber y tenía que seguir adelante y luchar

Y de nuevo sonaron las campanas en todo Ostaire, se oyeron los proyectiles impactar contra los tejados, el crepitar de las llamas inundo de rabia a los soldados que cargaron en desorden, llevados por un exceso de moral. en pequeñas cuadrillas dirigidos por sus oficiales mas cercanos se lanzaron a hacer la guerra por su cuenta. Las escalas no fueron echadas abajo y las puertas no resistieron y no fueron apuntaladas a tiempo. Poco a poco los cuervos de Telpe se colaban en las casas de la ciudad, arrasaban a su paso, tiraban abajo las puertas de las casas, tabernas, palacios, mancillaban las blancas avenidas de piedra pulida con sangre de los infortunados que no llegaban a su camino.

Todo lo veía Nülk desde el balcón de su castillo. Había odio en sus ojos contra los enemigos y rencor contra la desorganización establecida. Donde estaban sus compañeros, sus capitanes, sus colegas. Le gustaba el trabajo bien hecho pero en aquella ocasión se desorganizaron los planes.

Y con un movimiento se lanzo a defender la parte de la muralla que estaba anexa a la fortificación que conquistaba, era el último reducto que les quedaba para reemprender la conquista de Ostaire si fuese el caso. Además, la fortificación estaba cercana de la casa de curación de Aldarösse… si caía el fuerte, caerían los heridos, además el camino a los puertos estaría despejado,

¡Retirémonos de la fortificación Maese Nülk! ¡la batalla esta perdida y caeremos. No invadirán la ciudad, saquearan y se irán __sentenció un Oficial desesperadamente__

¡Cuando esté yo muerto estarás al Mando Oficial! La desesperación hace más mortífera mi hacha en estos momentos! Adelante,

y así se lanzó a lo largo de la muralla, testarudamente, blandiendo su hacha a ambos lados, en molinete, sesgando de improvisto aquellos que conseguían subir a las murallas.

Y en ese momento su cabeza le dio vueltas una vez más y en ese momento una risa desdentada se cruzó en su cara y lo miro riendo, notó un frió helarle las entrañas y luego un calor lacerante, el veneno, lo reconocía una vez más. Miró la daga que era empuñada por una mano huesuda y negra, hedionda. Volvió a mirar al Orco y este le propinó un cabezazo improvisado que lo precipitó muralla abajo

lo último que recordó fue alejarse de la ciudad en llamas, estaba en un barco que le introducía en el mar...se sintió relajado, cerró los ojos y puso su vida en manos de los que le salvaron

Escrito el 14-01-2006 10:21 #4

Resumen de la batalla.

Telpe ha perdido 24 armadas x35= 840 puntos.

Recuperables: 554 puntos.

Valoraciones: 8+8+8+9.2+7.5= 8.14

Recupera: 451 puntos. Han solicitado daños del 90% que aparecen reflejados en la historia, por este concepto recupera 315 puntos. Total recuperacion: 627 puntos.

Sanción de Telpe por retraso en publicación 3 armadas: 105 puntos

Pierde en total: 318

Valle ha perdido 36 armadas x35= 1260 puntos.

Recuperables: 416 puntos.

Valoraciones: 7+6.2+6.4+8+7.6 = 7.04

Recupera: 293 puntos. Han solicitado daños por un total de 230%, pero sólo aparecen los daños de Nulk de un 85%. Por este concepto recupera 297 puntos.Total recuperacion: 590 puntos.

Sanción de Valle por retraso en publicación 7 armadas: 245 puntos

Pierde en total: 915 puntos.

Telpe recibe 300 monedas por batalla ganada.

Se produce el saqueo de Ostaria que concede a Telpe 200 monedas.

Valle entrega a Telpe 100 monedas por abandono de la batalla.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.