La aurora tímidamente asomaba su vestido tras la huida de las pocas nubes que aún rondaban aquel día de primavera. La belleza de aquella mañana hizo olvidar por algunos momentos que iban a una lucha y que sus vidas dependían de la habilidad con sus armas y del deseo imperioso por sobrevivir y ganar.
Mientras la compañía avanzaba silenciosa con el pensamiento en las huestes enemigas la tensión en el aire aumentaba y se respiraba a cada segundo con ella la duda de si saldrían bien en aquella empresa.
Auriga cabalgaba sobre su preciado caballo negro, el único caballo en cual confiaba ya que le conocía todas sus tretas, de repente su mirada se centró en su capitán. No se había percatado del brillo de sus ojos a la luz de la aurora y su rostro diáfano miraba el horizonte como si supiese lo que les esperaba, la expresión en su rostro atemorizó por unos instantes a la joven, mas ese brillo en sus ojos no la dejaba tranquila.
Mientras lo observaba embobada por un momento se olvidó de que estaba sobre su caballo, cayéndosele las riendas de las manos, por lo que el animal asustado ante la caída sorpresiva de éstas trastrabilló dejando a la muchacha en una pose algo extraña y provocando la risa de sus compañeros.
Rápidamente y con el rostro rojo de vergüenza, volvió a su lugar, echándose a si misma un par de imprecaciones. Su capitán al ver el espectáculo meneó la cabeza emitiendo una leve sonrisa, encendiendo aún más el rostro de la muchacha.
-¡¡¡Diablos…por tonta voy a terminar como payaso!!!
- Mientras Árchaon reía le dijo a la ruborizada Auriga -No digas eso, mira que a pesar de que eres una joven todavía tus habilidades con las armas son grandes y sería una perdida dejarte de payaso jajaja!!!
El rostro de la muchacha de rojo pasó a morado mientras veía que sus compañeros reían ante las palabras del capitán y sin pensar la joven refunfuñando soltó en voz alta -¡y yo que pensaba que era agradable! Tapándose la boca con ambas manos al percatarse de lo dicho y soltando nuevamente las riendas. Mientras una bella carcajada salía de los labios del Maia, ésta fue silenciada por tambores que anunciaban el enemigo. Rápidamente sonaron los cuernos para dar paso a la formación y dar paso a la batalla.
La joven auriga en plena cabalgata con su lanza derribó diestramente al enemigo que se interponían en su camino a diestra y siniestra. Tras quebrarse la lanza ante la mordida furiosa de un Wargo sacó su espada e intentando derribar al animal fue herida por una flecha envenenada provocándole una fuerte caída desde su caballo. Ante el aroma a sangre fresca fue rodeada por el enemigo que se lanzó tras ella mientras un frío hormigueo se apoderaba de su cuerpo herido nublando su vista lentamente. Sin decaer en fuerzas siguió peleando hasta que no pudo aguantar más el dolor de las heridas que le eran hechas, cerrando sus ojos con la imagen de la muerte en sus pupilas.
Su despertar fue agitado, recostada boca a bajo su torso semidesnudo estaba cubierto por gruesos vendajes, mientras la joven se percataba que ya no estaba en el campo de batalla pero aún los gritos y gruñidos rondaban en su cabeza, cubriéndose los oídos con sus manos. ¡Por Eru que pesadilla! Ante el grito emitido, apareció de improviso su capitán. La joven notó que el había sido herido, pero su fuerza interna le hacían sanar rápidamente o por lo menos eso percibía la joven. Al verlo llegar se cubrió raudamente hasta la cabeza con la colcha olvidando sus heridas pero ante el brusco movimiento sintió como le punzaban los cortes en la espalda y la sensación de la fría flecha que le hizo caer y del veneno que le recorría el cuerpo, emitió un apagado gemido que la llevó nuevamente a los sueños.
Los días pasaban y sin poder salir de las sombras la batalla se hacía presente una y otra vez en su inconciencia. Sus ojos claros abrieron al tercer día y la joven había perdido toda noción del tiempo…- había sido una pesadilla? Al sentir los vendajes que cubrían su frío cuerpo y percibir el grato aroma de las hierbas medicinales, se dio cuenta de que todo había sido real. Un elfo estaba a su lado silencioso, le sonrió y salió rápidamente de la tienda. Al rato, apareció nuevamente junto al Maia sonriente. – Ya nos tenías preocupados-¿Quién yo? No me haga reír, usted sabe que nunca le he preocupado a alguien. – ¡No digas eso colibrí! - ¿Colibrí? Miró atónita la joven al par que reía ante su expresión. – Así te bautizaron los demás por la rapidez con que manejas la espada, parece el aleteo de aquella ave… - y por lo menudita y certera comento el elfo con una sonrisa.
- va… ¿Y este habla? Siempre lo he visto tan calladito que creí que era mudo!
Comentó la joven ante la pícara mirada del elfo.
¿Y sus heridas? Preguntó el Maia al elfo- como veo ella está con ánimo pero necesitamos que vuele pronto jajaja!
- ¡no! ¡Si sabía yo que me iban a tomar para chiste de todo! Reclamó la joven.
A lo cual el elfo respondió – ya está mejor, justo le iba a cambiar sus vendajes
Al escuchar las palabras del elfo, la joven enrojeció y no supo que decir, solo giró la cabeza…No quiero ver… ¡que vergüenza!
-Tranquila no te preocupes, y la mano del elfo recorrió sus cabellos para colocarlos hacia un lado de la almohada y despejar el dorso de la joven. Sus ojos se cerraron mientras sentía como con delicadeza cortaba los vendajes dejando al descubierto su espalda.
- ya está mejor… el veneno que contenía la flecha no dejaba que sus heridas parasen de sangrar, al extraerlo, la curación ha sido rápida- comentaba el elfo al Maia.
- si, pero si me deja mucho rato así ¡voy a terminar con una gripe! Comentó impaciente la muchacha.
El elfo con destreza limpió sus heridas mientras la joven miraba a su capitán.
-Parece que usted no tiene nada que hacer… le dijo la joven al asombrado capitán
-¿qué?
- si, lo que dije. Comentó sonriente la joven – como se da el tiempo de ver mientras el joven revisa mis heridas y pretende cambiarme el vendaje… eh... yo no sé, pero no creo que a su señora le vaya agradar saber ello jajaja!!!
El Maia no supo que decir ante la mirada de la joven y la risa del elfo. Despidiéndose de la joven con una palmadita en la cabeza se retiró mientras desde la tienda escucharon una sonora carcajada del Capitán.

Historia Por Vida. Alianza. Auriga
TerminadaLos Valar otorgan un 40% de recuperación de vida para Auriga.
Historia finalizada.